25/10/10

TOLSTOI EN EL RECUERDO

Reseña publicada en:http://www.melibro.com/recuerdos-de-tolstoi-chejov-y-andreiev-maximo-gorki-ed-nortesur

Alexéi Maximovich Peshkov, más conocido por el seudónimo de Máximo Gorki (Nijni-Novgorod, 1868-Moscú, 1936), fue novelista y dramaturgo autodidacta, primera figura del realismo socialista, y con una abundante producción. Proveniente de una familia pequeñoburguesa de escasos medios económicos, en su adolescencia emprendió una serie de largos viajes y vagabundeos, que luego reflejó más tarde en Mis universidades (1923). Comenzó su éxito literario en 1892, y fue un prolífico escritor, poco a poco escorándose a favor de los nuevos aires políticos revolucionarios, lo que legó a su culmen con la publicación de La madre (1907), utilizada como propaganda política del nuevo régimen y alabada por el propio Lenin.  En 1911 fue desterrado por las autoridades zaristas y se instaló durante dos años en Capri. A su retorno se implicó en la revolución, pero finalmente tuvo agrias polémicas con Lenin, por defender a intelectuales represaliados y se volvió a Capri. En el 28 regresó a Moscú, retomando su defensa del realismo socialista, lo que le marcó negativamente, oscureciendo su trayectoria puramente literaria. Murió en circunstancias no muy diáfanas, en pleno apogeo del estalinismo.

La obra que nos ocupa, Recuerdos de Tolstói, Chéjov y Andréiev, fue publicada en 1927, y es un ensayo donde combina sus impresiones sobre estos autores, derivadas de un trato personal directo, conversaciones y cartas, así como de otras referencias indirectas. Chéjov y Tolstói son, aunque contemporáneos, maestros y mentores, modelos a los que referirse  y padres espirituales. Andréiev, por el contrario, es contemporáneo, y amigo personal, con el que mantuvo durante años una estrecha relación, a pesar de sus contrapuestas ideas y modos de ver la vida. En sus retratos de personajes, mezclando rasgos externos e internos, Gorki los presenta como hombres vivos, absolutamente reales y cercanos, usando diálogos, recuerdos, citas, y diversos textos, lo que en total da una idea de frescura y de inmediatez a la imagen que quiere presentarnos de cada autor.
Lev Tolstói es el retrato al que dedica casi la mitad del libro, porque además, incluye un breve texto sobre Sofía Andreievna Tolstaia, su denostada esposa; en él realiza una acalorada defensa de esta abnegada mujer, de sus largos años de convivencia, apoyo y soporte del gran escritor, de su heroica resistencia y ofrece una indulgente mirada sobre la última etapa de su convivencia, acosada por la cizaña que grupos tolstoianos, y sobre todo, la perniciosa influencia de Chertkov sobre el propio Tolstói, su hija Alexandra, y  los médicos de la familia, aprovechándose de los desvaríos seniles del gran hombre.
Gorki conoció a Tolstói en Moscú en 1900, pero la base de los textos aquí presentados se localiza en la estancia que ambos coincidieron en Crimea, Oleis y Gaspra, entre 1901-1902. Las principales divergencias que Gorki mantenía con el viejo escritor ruso eran respecto al tema filosófico-religioso-naturista, su teoría de la no violencia y el difuso cristianismo libertario y panteísta del viejo Tolstói. Gorki se dice a sí mismo “¡este hombre se parece a Dios!”. En sus paseos, ambos escritores hablan de literatura, de la vida, de la muerte, de Dios, de las mujeres...Gorki nos traslada sus sensaciones ante la volubilidad del viejo escritor, que unas veces se comportaba de modo violento y otras amable y dulce, como si dos personalidades convivieran bajo ese aspecto huraño y a veces hostil, aparentemente un campesino, pero que escondía al aristócrata, al purasangre de que pronto lanzaba una mirada terrible y gélida al adversario. Nunca pudo desprenderse totalmente, por más que lo deseara, de su íntimo ser noble y orgulloso, que emergía de pronto demostrando su poderío.

Chéjov y Gorki se encontraron por primera vez en Yalta, en 1899. Volvieron a coincidir en Moscú al año siguiente, y fue finalmente en Crimea donde estrecharon lazos de amistad. Gorki destaca la inmensa libertad interior de Chéjov, su integridad y su declarada lucha contra la vulgaridad y la mediocridad. Pienso que Chéjov indudablemente debe situarse entre los más grandes de los nuestros, afirma Gorki, recordando su funeral, al que asistió. Remarca también la importancia que para Chéjov tenía el trabajo como fundamento de la civilización. En su opinión, toda Rusia era un país de gente codiciosa y perezosa a la vez; les gusta dormir de día y roncar cuando duermen. -decía- Se casan para que la casa esté en orden y se echan amantes para adquirir prestigio ante la sociedad.

Con Andréiev, al que conoció en 1898, la relación fue mucho más cercana; en el relato nos lo muestra en su faceta desmadrada, alcohólica, recorriendo la noche de taberna en taberna entre la niebla petersburguesa; el punto donde divergían más radicalmente era en su idea del pensamiento, que Andréiev consideraba como “una broma malvada que el diablo gasta al ser humano”. Mientras que Gorki amaba al ser humano, considerándolo como fuerte e inteligente, Andréiev lo veía como espiritualmente indigente, trenzado por las contradicciones irreconciliables del instinto y el intelecto. Tras la muerte de su esposa, que le afectó profundamente, se volvieron a encontrar en Capri; allí Andréiev  volvió a animarse a escribir y tras sus largas conversaciones y paseos, surgieron temas para nievas novelas y relatos. Volvió a Rusia repentinamente, ya que pensaba que era allí donde debía vivir. La relación entre ellos decayó, aunque nunca la dejaron por completo.

La edición de esta obra incluye un interesante postfacio de Lidia Spiridonova, donde se nos dan detalles tanto de la vida de Gorki como de su relación con los tres escritores retratados. En suma, un libro cuyo interés es evidente para los aficionados a la literatura rusa pero también para los que deseen acercarse a la parte más humana de los grandes escritores, conozcan o no su obra.


8 comentarios:

Ysabel dijo...

Interesantísima. Ayer leí en el periódico que se está intentando que el lector redescubra a Tolstoi a través de "Guerra y Paz". Ésta es lectura obligada en Rusia. Me gusta la literatura rusa aunque reconozco que de Tolstoi he leído poco pero lo remediaré. Besos

ARIODANTE dijo...

Bueno, Guerra y paz es una obra imprescindible, desde luego, pero quizás se puede empezar por Anna Karenina. Yo he leído Guerra y Paz dos veces y aún la volveré a leer, porque me parece impresionante. Y la personalidad de Tolstoi me atrae profundamente, cuanto más leo sobre él más me interesa. Por eso me gusta publicitar lo que considero valioso literiamente.

Elena Rius dijo...

Muy interesante. Leí "Mis universidades" hace años y me impresionó. En general, Gorki es un escritor poco publicado aquí (como muchos de los rusos), por eso me alegro de que se hayan animado a hacer el libro que reseñas. Y tengo una admiración sin límites por Chéjov, de modo que todo lo que hable de él me interesa, y si es alguien que le conoció, aún más. Voy a intentar conseguir este libro.

Ysabel dijo...

Y a mí me encanta que lo hagas.

ARIODANTE dijo...

Elena, el libro acaba de salir, así que creo que lo encontrarás fácilmente. Yo tengo un handicap con Chejov, prácticamente no le he leído nada, salvo "El jardín de los cerezos" y hace tanto tiempo que no recuerdo nada. De Pushkin sólo he leído algunos relatos, reseñados aquí, creo.Y de Andreiev, confieso abochornada que ni siquiera le conocía. De Gorki leí "La madre" en mi fogosa etapa universitaria y nada más. Ahora hay una editorial, Perspectiva Nevsky, que está publicando muchos autores rusos desconocidos en España, por lo que quizás te interese.
Ysabel, el viernes estuve en Madrid y conocí a Pepe, de El Placer de la Lectura. A ver si nosotras también damos el paso.

Arturo dijo...

Hola Ario. ¿Te parece que "Mis universidades" podría ser una opción para lo que tú y yo sabemos? ¿Sabes qué ediciones andan por ahí?
Abrazos.

ARIODANTE dijo...

Bien podría ser, Arturo; bien podría.
Ediciones: Laia ( 1973, Barcelona)Porrúa, (Mexico 1983)Zero, (Bilbao, 1974)Círculo de Lectores, (1976)...no sé de otras más recientes, pero mira a ver.

Arturo dijo...

Pues miro a ver, Ario, gracias por la pista.
Un abrazo.

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