22/7/11

NAVEGANDO CON LUIS DELGADO BAÑÓN



EL NAVÍO ALEJANDRO I
LUIS DELGADO BAÑÓN
Ed. Noray, 2011

Decimonovena entrega de la Saga Marinera Española, en la que Luis Delgado Bañon (Murcia, 1946) desgrana un episodio penoso en la historia de nuestra Marina, así como francamente execrable en la política nacional. Desgraciadamente este tipo de maniobras y contubernios se han visto y vuelven a ver en la política de nuestro país. Pero la historia tiene momentos buenos y malos. Generalmente se aprende más de los errores y de las situaciones trágicas que de los éxitos y bondades.
El caso es que nuestro héroe, Santiago de Leñanza, en grado de general y jefe de escuadra, retorna a su patria en gozosa compañía tras matrimoniar de nuevo, esta vez en Lima.  Los primeros capítulos tratan de ese retorno por la mar. Retorno algo accidentado donde tienen lugar una serie de peripecias habituales en la mar, batalla contra piratas incluida. La llegada finalmente a Cádiz y el reencuentro con su hijos, el pequeño Pecas convertido en adolescente, desarrollado y ansioso de entrar en el servicio de mar, y la deliciosa María, cada vez más dulce, producen en nuestro protagonista sentimientos de profunda alegría, así como el abrazo a su hermana Cristina y su cuñado Beto, después de varios años sin verle. La parte más penosa es la visión de María Antonia, muy desmejorada y enferma, a la que la emoción del hijo recobrado no resuelve de un final próximo.
 Pero el bloque central del libro se concentra en toda la historia de los famosos navíos rusos o barcos negros que a Fernando VII y su camarilla, con el concurso del embajador ruso Tatischev, se empeñaron en traer de la corte del zar Alejandro I. Negocio ruinoso como el peor, dejó la hacienda española por los suelos así como el honor de la Marina y la credibilidad del gobierno, o mejor, del desgobierno de un rey absoluto que no quería el control de nadie pero se dejaba manejar por un grupito de parásitos.

Santiago y toda su familia, incluido su cuñado Beto,  esposa e hijos, han de trasladarse a la villa y corte al llamado  del ministro de la Marina, Vázquez de Figueroa, para trabajar estrechamente bajo sus órdenes y ocuparse de buscar navíos allá donde se pudieran conseguir, en preparación de una gran escuadra que se dirija a Indias  con la intención de recuperar los territorios argentinos de La Plata y ayudar a Lima a bregar con los insurgentes. Por ingenuidad o por cabezonería, el Deseado pero torpe monarca, se proponía conseguirlo de balde,  y contra los elementos, como  aquella otra desgraciada escuadra filipina.  Luis Delgado nos pinta un panorama desolador en la Real Marina de esos años, 1816-17. Pero sin Marina no había Américas. Ni caudales. Los oficiales llevaban tantas pagas atrasadas por cobrar que algunos no tenían ni para un uniforme nuevo, e incluso habían de mendigar. Las dotaciones de los barcos cada vez eran más reducidas y el mantenimiento o mejor dicho, su ausencia, hacía que cada vez hubiera más barcos en el desguace y que el deterioro fuera ostensible en los que aún estaban a flote.
De todo ello nos vamos enterando por las conversaciones de Santiago y Beto con el Ministro y con otros personajes. Conversaciones sabrosísimas y enjundiosas, que de un modo atractivo y por medio de la mezcla de personajes reales e inventados, el autor nos introduce en las intrigas palaciegas y nos hace sentir el malestar y la impotencia de todo un ministro que se ve ninguneado para resolver un asunto de la Marina por medio de mequetrefes que sólo quieren su tajada y algún miembro de Ejército que no sabe distinguir una jarcia de un obenque, como lo fue el general Eguía, que usurpó las funciones del ministro de Marina con el beneplácito del monarca.
Los dos cuñados han de viajar a Francia para tratar de la compra de algunos buques, pero al regreso empiezan los rumores sobre los barcos rusos. Y vemos cómo poco a poco va creciendo la desinformación, pero el rey y su  camarilla de aprovechados y chupatintas se sale con la suya, que para algo es un rey absolutista: hacía lo que le daba su real gana. Y el país que le aclamó como Deseado, a tragar quina. Al que le llevaba la contraria o le cantaba las verdades, lo mandaba –como mínimo- al destierro, como el caso del ministro Vázquez de Figueroa, que se convierte en cabeza de turco sin comerlo ni beberlo. Obviamente, Santiago, que era su ayudante más próximo y fiel, le sigue los pasos y es confinado en su hacienda murciana, quedando el resto de la familia en la corte. La moral de nuestro joven general está por los suelos y para más inri, recibe un golpe tremendo en su corazón y en su honor, un golpe sorprendente e inesperado por completo.

Mientras tanto, comienza a entremezclarse el relevo generacional: el adolescente Francisco, Pecas, ingresa como guardiamarina, y mientras todos estos desagradables sucesos van teniendo lugar con su padre y su tío de por medio, él ya va cumpliendo fases en sus estudios y progresando en el inicio de su carrera naval. El destierro del padre coincide con el destino del hijo como  guardiamarina en, precisamente, uno de los navíos rusos, el Alejandro I.  Y la última parte del libro nos devuelve a la mar, en el desafortunado y previsible viaje y tornaviaje hacia La Plata que, por el mal estado del navío, que se deshace por momentos, frustra todas las ilusiones del joven guardiamarina, que sólo consigue traspasar la línea del Ecuador. Pero ya nos cuenta con su propia voz sus primeras aventuras, sumándose a las narraciones de sus ancestros. El capítulo final del libro también nos depara otra sorpresa más, ésta agradable y tierna, y que resarce a nuestro deprimido protagonista y a los lectores, levantándoles el ánimo hasta la galleta.
Novela emparedada entre aventuras en la mar y aventuras o desventuras en tierra, resulta harto interesante por los detalles históricos que nos revela y por las diversas sorpresas que nos depara la parte de ficción.  Incluye un mapa del viaje del Alejandro I, un grabado ilustrativo de las partes del barco, y un epílogo histórico en el que Luis Delgado  aclara y explica muchos detalles históricos que en la obra se citan.

Luis Delgado Bañón, (Murcia, 1946), capitán de navío, a los dieciséis años ingresó en el Cuerpo General de la Armada y desde entonces ha estado vinculado a la mar, siendo capitán de navío durante más de cuarenta años. Delgado se ha propuesto el ambicioso proyecto de narrar la historia de la Armada española desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta la Guerra Civil, intentando mantener, dentro del marco de la novela de aventuras, el máximo rigor histórico posible. Es delegado del Instituto de Historia y Cultura Naval en el Mediterráneo, y  director  hasta hace muy poco del Museo Naval de Cartagena. Su  Saga Marinera Española, compite con completa seguridad en el espacio ocupado por los grandes narradores navales británicos como Kent, Forester, O’Brien...  Está considerado como uno de los mejores narradores históricos de tema naval español.

Reseña publicada en http://novilis.es/?p=2312 

17/7/11

VIAJANDO CON JULIO VERNE

VIAJE A CONTRAPELO POR INGLATERRA Y ESCOCIA
JULES VERNE
Nórdica Libros, 2010
Para los amantes del viaje literario, aquellos que no sólo viajan por cambiar de escenario sino por conocer mundo, culturas y costumbres distintas, por ampliar horizontes y experiencias, pero también a los amantes de la historia, esta lectura les puede resultar altamente interesante. No en balde Jules Verne acumuló en su haber una enorme producción de novelas de aventuras, viajeras por excelencia: nos hizo recorrer veinte mil leguas bajo el mar y dar la vuelta al mundo en lo que para el momento era un suspiro, subir en globo y viajar al centro de la Tierra, además de meternos en un cohete y lanzarnos a la luna.
Jules Verne (Nantes, 1828- Amiens, 1905), el universalmente conocido autor de maravillosas novelas de aventuras con tintes científicos, anticipador de descubrimientos, incansable viajero en el papel escrito, geógrafo, botánico y naturalista aficionado, es el autor de esta crónica viajera en forma novelada, y editada primorosamente por Nórdica, con una cantidad asombrosa de grabados  de la época, que ambientan a la perfección el relato de los dos protagonistas, además de mapas donde nos hacemos una idea del recorrido, ciertamente a contrapelo, de los viajeros. El propio Verne viajó en tres ocasiones a Escocia e Inglaterra, y muchos de sus rincones y experiencias allí vividas son recreadas más tarde, al utilizarlas en bastantes de sus novelas.
El texto tiene el formato de un reportaje periodístico, casi de un diario de a bordo, aunque narrado objetivamente en tercera persona y con una mirada jocosa. Dos jóvenes amigos, Jacques Lavaret y Jonathan Savournon deciden ocupar un tiempo libre del que disponen, haciendo un viaje a Escocia. Jonathan tiene unos conocidos que le facilitan el pasaje en un vapor desde Saint Nazaire. Pero una vez allí, se enteran de que el barco se dirige a Bordeaux, con lo que han de desplazarse en otro barco hasta allí, con el consiguiente retraso. El hecho de que para ir al Norte hayan de bajar hacia el Sur  les pone de los nervios, sobre todo a Jacques, que es descrito por Verne como un temperamento apasionado y ansioso, mientras que Jonathan, que es músico, es más tranquilo.
El caso es que tras muchos retrasos, que recortarán el tiempo disponible para las visitas escocesas, finalmente parten para Liverpool. Las impresiones del viaje por mar, el primer contacto con un capitán británico, impactan la calenturienta mente de Jacques, que no sabe ni una palabra de inglés y confía en su amigo Jonathan…que sabe un poco, lo justo para poderse defender. Las continuas meteduras de pata de Jacques con la pronunciación son fuente de diversión de su amigo, y ponen una nota de humor en el relato.
Verne hizo su primer viaje en 1859, impregnado de sus lecturas de Walter Scott, y traslada sus recuerdos  a esta obra, en la que no sólo nos habla de los recorridos, sino que describe monumentos, paisajes, costumbres y detalles de todo tipo, como descripción de una gaita, del kilt tradicional escocés, las comidas que realizan, lo que cuesta el pasaje, etc. Todo lo cual es interesante como una descripción no sólo viajera, sino histórica. Nos hace ver, no sin una buena carga de humor, lo que la gente comía y bebía, cómo vestían, que costaba un cab o un steamboat, las diferencias entre la comida inglesa y la francesa (que los imaginarios protagonistas añoran no poco), la admiración ante el despliegue industrial británico, cuando recorren en ferrocarril desde Liverpool hasta Glasgow y Edimburgo, atravesando la parte central de Inglaterra, las Midlands, donde se hallaban las minas de carbón y las múltiples fábricas. Asimismo les impresiona la vastedad del paisaje escocés, las montañas (que al parecer nuestros dos parisinos no han visto nunca) los lagos y los inmensos espacios verdes y brumosos de las Highlands, a veces desolados y dramáticos, evocadores del escritor romántico Scott, héroe nacional. Transmite la emoción de los amigos al llegar a Edimburgo, las vistas del castillo de Holyrood, la calle del Príncipe, los paseos, en fin, y las excursiones a lagos y otras poblaciones, animados por una familia amiga de Jonathan con la que comparten veladas y paseos, todo muy breve, eso sí, ya que su tiempo se había acortado mucho con las esperas en la costa sur francesa.
El retorno han de resolverlo en tren pasando por Londres, ciudad a la que dedican ¡dos días! Y de la que nos cuentan todo aquello que les llama la atención, que es mucho, para tan sólo ese brevísimo tiempo. Visitan la Torre, el Parlamento, la Abadía, St. James, Hyde Park, el museo de cera de Madame Tussaud, recorren la city, visitan Greenwich. En fin, casi como uno de nuestros modernos tours turísticos, en los que todo se ve a salto de mata,  salvo que nuestros viajeros se han documentado muy bien previamente y saben situar lo que van encontrando, en general.
Libro ameno y de interesante lectura, magníficamente ilustrado con una gran profusión de grabados de la época, lo que le da un toque muy especial. La Nota final, a cargo de Christian Robin, de la Universidad de Nantes, es muy ilustrativa. Además se incluye en la edición una sección de notas y un apéndice cronológico de la biografía de Verne. Todo ello completa una obra de correctísima factura e indudable atractivo para el lector.

Reseña publicada en: www.la2revelacion.com/?p=2535

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