23/12/12

ARIODANTE RECOMIENDA



LIBROS QUE HE LEÍDO EN 2012

….Y QUE  MÁS ME HAN GUSTADO.

 ELEGÍ ÉSTOS:





Enero. 
EN EL PAÍS DEL ARTE, Vicente Blasco Ibáñez Ed. Evohé
LAS VÍRGENES SABIAS, Leonard Woolf, Ed. Impedimenta

Febrero. 
MRS. HEMINGWAY EN PARÍS, Paula Mcclain, Alianza Ed
LA MUERTE DE IVAN ILICH, l. Tolstoi, Acantilado Ed

Marzo. 
LA FRAGATA PRINCESA, Luis Delgado Bañón, Ed. Noray
RESCATE, David Malouf, Acantilado Ed.

Abril
EL VIENTO COMENZÓ A MECER LA HIERBA, Emily Dickinson, Nórdica Libros
EL COLECCIONISTA, John Fowles, Sexto Piso Ed.

Mayo. 
EL VIEJO LEÓN. Mauricio Wiesenthal, Acantilado Ed. 
LAS MEMORIAS DE LORD BYRON, Robert Nye, Edhasa

Junio.
LA DAMA DE LAS CAMELIAS, Dumas hijo Nocturna Ed.
LA LIBRERÍA AMBULANTE, Christopher Morley, Periférica Ed.

Julio. 
DESTELLOS DE VIDA Friderike Zweig, Papel de liar Ed.
ESTAMPAS DE ITALIA, Charles Dickens, Nórdica Libros
TRILOGÍA DE SALTERTON, Robertson Davis, Libros del Asteroide

Agosto. 
LAS GUERRAS DE ELENA, Marta Querol, B de Libros
DEVOTIO, Gabriel Castelló B de libros
LA HIJA DEL NILO, Javier Negrete, Espasa Ed.

Septiembre
LUNA DE OCTUBRE, Andrés Cárdenas, Port Royal Ed. 
HISTORIAS DE NUEVA YORK, O.Henry, Nórdica Libros

Octubre: 
LA HERMANDAD DE LA NIEVE, JoseVte. Pascual, Evohé Ed.
CINCO SEGUNDOS, Javier González, Evohé Ediciones

Noviembre
MUNDOS CRUZADOS, Fernando de Villena Evohé Ed
LA MIRADA DE SATURNO, Guillermo Galván. Evohé Ed.

Diciembre
LA LOBA DE AL ANDALUS, Sebastián Roa. B histórica
LA SAGA DE LOS LONGEVOS, Eva García Saenz, La Esfera de los Libros

ADEMÁS...os recuerdo que este año publiqué mi primer libro: EDVARD MUNCH. EL ALMA PINTADA, (Ártica Ed.)
...y colaboré en otros dos: Relatos a fuego lento y Nueve Relatos y un cadáver exquisito


20/12/12

PESTILENCIAS


EL MISTERIOSO CASO DE LA PESTE NEGRA

EDUARD MIRA

ED. Nowtilus, 2011


Con un título que nos remite a las novelas de aventuras, no lo es propiamente, sino más bien se alinea a un cierto tipo de literatura medieval, entre el cuento galante y la picaresca, entre la novela caballeresca y el relato fantástico y legendario. Esta novela es todo un compendio de otras, que cita y alude. Plagada de guiños al lector, usa un lenguaje arcaizante medieval, cargado de mezclas de diversos lenguajes romances o sajones.
Multitud de personajes históricos y ficticios desfilan por las páginas de este texto, que comienza con la narración de una tal Isabel de Loris, biznieta de Corbino, personaje que narra la novela, al menos en una gran parte, ya que otra está basada en unas supuestas cartas de otro curioso personaje, Eleazar/Ausías, amigo y compañero de andanzas del amo de Corbino, que no es otro que el autor de los Cuentos de Canterbury, Godofredo (Geoffrey) Chaucer.
Corbino, un ladronzuelo callejero, nos cuenta cómo conoce en 1373 al que será su amo y cómo es la vida que llevan en Inglaterra y en los otros países que ha visitado, y también es conocedor de las cartas secretas que Chaucer recibe de Eleazar, personaje de raigambre judía que se transforma en cristiana según las conveniencias y que vagabundea por el Mediterráneo y las ciudades que lo circundan en misiones secretas, al servicio de señores poderosos.
Chaucer, que además de escritor había sido espía para diversos señores, sobre todo para Juan de Gante, le enseña a su criado –y al lector- la manera de cifrar y descifrar los mensajes, aunque quizás este capítulo resulte algo lento. Pero leemos las cartas que le envía Eleazar, con el curioso cuento del hombre-rata, el loco de Reval, y las investigaciones de Eleazar sobre el origen de la peste y de la malaria, enfermedades cuya propagación se achacaba a los judíos,  así como el relato de las persecuciones que sufren éstos,  culpados de todos los males por los gobernantes tanto eclesiásticos como civiles.

Así, Corvino nos cuenta –por boca de Isabel de Loris, su biznieta- cómo conoció a las distintas Argentinas, cortesanas frecuentadas por Chaucer y con las que Corvino se relacionó hasta el punto de tener descendencia hasta llegar a Isabel, que sería la cuarta Argentina si no hubiera cambiado su nombre. No hay demasiada acción en la parte chauceriana de la novela, sino en las cartas de Eleazar, donde cuenta sus viajes y lo que ve en cada país y ciudad. Lo demás es la narración de la vida de Chaucer y de Corvino y las diversas Argentinas, tan ligadas a ambos.
El lector circula entre historias reales y leyendas, cuentos y divagaciones sobre la historia de esos años oscuros del Medioevo, teorías sobre medicina, sobre viajes y lugares legendarios; las epidemias de peste y otra serie de conflictos, y sobre multitud de personajes que entran y salen de la narración, como las Argentinas, el hada Melusina, Guillermo de Baskerville, Juan Gower y Guillermo Langland, Eduardo II, Yefudá de Cresques, Bernardo Metge, Ramón de Perellós, etc. El autor crea un clima donde se mezcla la ficción con la realidad, la narración y la vida, aunque quizás peque un poco la novela de excesiva erudición, que la ralentiza en algunos tramos, aunque no deja de tener  interés.
Muy cuidada, la edición imita un poco los códices iluminados, y las letras de tipos casi góticos ayudan a ambientar la narración. El autor, Eduard Mira (Valencia, 1945), doctor en Geografía e Historia, ha sido profesor en la Universidad de Alicante, en el Colegio de Europa (Brujas) e investigador en el FitzWilliam College y el Bonville and Caius College de Cambridge, así como en el King’s College de la Universidad de Londres. Actualmente es Miembro de la Academia Valenciana de la Lengua.

Ariodante


17/12/12

CONTEXTO DE EDITORES


CONTEXTO PARA UNA TARDE VALENCIANA.

«Los libros son la riqueza atesorada del mundo y la adecuada herencia de generaciones y naciones. Sus autores son la aristocracia natural e irresistible de cualquier sociedad y ejercen en la humanidad una influencia mayor que la de los reyes o emperadores.»
(Henry David Thoreau)


Tras mucho tiempo intentándolo, Almudena, de la Librería Ramón Llull, ha conseguido lo que parecía imposible: reunir a los cinco miembros del grupo editorial Contexto.  Julián Rodríguez (Periférica), Luis M. Solano (Libros del Asteroide), Santiago Tobón (Sexto Piso) Diego Moreno (Nórdica) y Enrique Redel (Impedimenta) se presentaron en esta librería de Valencia, con el objeto de charlar con todos aquellos lectores y amigos que nos interesamos por el estado actual del mundo editorial, y presentarnos la perspectiva desde la que el grupo aborda los diferentes retos que supone editar, y editar en papel, hoy por hoy. La cita de Thoreau con que inicio el artículo figura en la bolsa que los editores regalaron a los asistentes tras la charla, y me parece toda una declaración de principios.
Alrededor de 2006 comenzaron a relacionarse como grupo, por amistad personal entre sus miembros. Todos se conocían, todos tenían entre manos el tema de la edición, y se reunieron inicialmente en torno a una revista. Viendo que tenían problemas comunes, decidieron asociarse para compartir las soluciones: acceder a las carísimas casetas de las ferias, publicitarse, distribuir sus libros, intercambiar correctores y traductores, y solucionar en grupo muchos detalles que son necesarios para que el lector pueda, finalmente, disponer de un ejemplar en mano, y que las pequeñas editoriales aisladamente tienen dificultades para afrontar. En 2008 recibieron el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural.

Diego, Santiago, Luis, Julián y Enrique
 Sin embargo, cada una de las editoriales tiene marcada una línea bastante definida, y el especial diseño que identifica a cada una. Así, Nórdica publica principalmente autores  escandinavos, polacos y rusos, clásicos y contemporáneos; Libros del Asteroide publica autores norteamericanos, canadienses o de los países del este, entre otros; Sexto Piso, tanto en su versión mexicana (que se creó primero) como la española, tiene un amplísimo catálogo que alterna publicaciones de clásicos, contemporáneos de los dos lados del atlántico y ediciones ilustradas; Periférica edita tanto ficción como ensayo de autores italianos, portugueses, hispanoamericanos, franceses, etc. e Impedimenta parece preferir el ámbito británico, aunque también introduzca a autores de otros orígenes,  con ediciones de presentación muy atractiva y colorista.

Los cinco tienen en común una tendencia: prefieren editar traducciones de autores extranjeros, que no han sido publicados en España anteriormente o lo han sido poco, dando a conocer a muchos excelentes escritores que de otro modo no conoceríamos, o publicando obras de clásicos que tampoco han sido suficientemente editadas en nuestro país. Consideran que es un campo en el que aún queda mucho espacio por rellenar, mientras que la edición de autores españoles ya la cubren tanto los grandes grupos editoriales como muchas editoriales pequeñas.  Ello no obsta para que también publiquen de vez en cuando autores de habla española, principalmente hispanoamericanos. El hecho de que principalmente traduzcan libros les mantiene a viajando mucho, rastreando in situ novedades y obras menos conocidas de autores clásicos, leyéndolos casi siempre en su idioma original antes de darlo a los traductores. Tienen, por tanto, un equipo de traductores  al que procuran mimar y que estén bien pagados, puesto que, según nos plantearon, se abusa mucho del traductor y a veces se editan libros pésimamente traducidos porque se ha recurrido a traductores mal pagados y por tanto de muy bajo nivel. La intención del grupo es alternar buenos traductores con experiencia, con traductores jóvenes que aporten savia nueva al equipo.
Definieron su trabajo a diferencia de los grandes grupos editoriales, dejando muy claro que no tienen nada en su contra, salvo que representan opciones distintas, y sobre todo, que en parte los gigantes editoriales son responsables de la exagerada invasión de títulos,  a modo de gran burbuja, que inundan las librerías y las grandes superficies, dejando a veces al lector más confuso respecto a calidad y contenidos. Mientras aquellas son editoriales de novedades que,  pasado un tiempo –cada vez más breve- destruyen los libros o los pasan al mercado secundario, sin darles continuidad, Contexto es un conjunto de editoriales de catálogo, cuyos libros siempre están disponibles, que cuidan mucho la presentación y fomentan la especialización, creando un público lector habitual de sus libros ―público con el que intentan conectar en lo posible―, que sigue la línea que cada editorial va trazando en la elección de autores. Mientras que las grandes se mueven con nombres archiconocidos y famosos, apostando sobre seguro, ellos se arriesgan con autores que consideran novedosos y de calidad pero desconocidos en España, lo cual implica un peligro que a veces pueden causar problemas; sin embargo, la idea es precisamente publicitar a esas figuras que todos consideran de calidad literaria, tanto clásica como contemporánea. Un tipo de literatura a veces inclasificable, ajena a géneros y etiquetas, pero cuyas obras son elegidas por considerarlas valiosas.

Resaltaron asimismo la importancia de todas las partes que conforman el libro: autor, traductor, editor, distribuidores y libreros…y que deben conjugarse equilibradamente para que el producto final sea satisfactorio. De hecho, mantienen una relación especial con su distribuidora, UDL, a la cual hacen partícipe de sus proyectos –mediante reuniones periódicas-  y comprueban que saben lo que tienen entre manos. No son meros transportistas, sino que reciben explicaciones sobre los catálogos y saben qué están distribuyendo. Esto parece un punto importante, porque el fallo de muchas distribuidoras es que se limitan a la parte exclusivamente técnica, dejando la informativa a la editorial, que al estar alejada, no puede mostrarse más que a través de newsletters. El contacto humano es altamente recomendable, en todos los niveles del proceso. Con los libreros también procuran mantener una relación bastante directa, según afirmaron, y  de hecho mantienen apuestan por el librero que retome su antigua presencia como lazos estables con unas cincuenta librerías de toda España. Intentan volver  la idea  del librero como una  figura que preste consejo al lector, que sugiera lecturas o aconseje autores según las preferencias del cliente, frente a la librería como mera dispensadora de libros.

Sin embargo, no parecen muy interesados –ante nuestras preguntas― hacia el tema del libro digital, que unos editores del grupo contemplan y otros no; consideran que como contrapartida ante la eclosión digital se sienten más motivados a cuidar enormemente sus ediciones, a incluir colecciones ilustradas, aspecto que en el libro digital aún no está muy desarrollado.
Preguntados por el público en cuanto a la cantidad de libros que publican al año, ésta oscila entre los 17 de Libros del Asteroide, los 26 de Impedimenta y los 30 de Sexto Piso (sumando la sección mexicana a la española). Esto conlleva un esfuerzo enorme, puesto que son muy pocos miembros los que conforman cada editorial.

Las relaciones con Hispanoamérica también ocuparon mucho espacio en la conversación, puesto que todos ellos mantienen unos lazos importantes con muchos países americanos, aunque marcando sus diferencias; no es lo mismo Argentina, Chile o México que otros países como Venezuela, Bolivia, o Perú, por poner un ejemplo. Distribuyen a todos estos países, enviando los libros desde España, y nos contaron muchas experiencias, las peculiaridades de los lectores americanos y los españoles, las versiones en cada país, etc.

En suma, una charla distendida en la que se valoró sobre todo las bambalinas de la edición, la relación con los distintos factores que la componen; en su caso, dado el tipo de libro que preferentemente editan,  prima la traducción; el papel del autor se percibe más lejano, y la relación más importante la tienen con los traductores e ilustradores, ya que con los autores extranjeros la relación no es tan directa, sino por intermediación de agencias u otras editoriales extranjeras, generalmente. 
Sin embargo, ellos participan en ferias nacionales e internacionales, compiten con los grandes grupos y distribuyen sus obras en los mismos espacios que las grandes cadenas, o sea, están en el mercado. Por el contrario, noté la insistencia en no perder la relación personalizada lector-librero, lector-editor, editor- autor/traductor/ilustrador. Esa relación personalizada es la que se ha tendido a perder en las grandes editoriales, de ventas masivas y cuyos objetivos (a veces, no siempre) pueden primar la parte económica sobre la calidad literaria. 

Con las libreras de Ramon Llull, Gaia y Shalakabula
La demarcación de cultura literaria como algo que supera la relación puramente económica, es un tema que salió varias veces en la charla, pero no enfrentándolo al mercado, que resulta inevitable y necesario: las editoriales son empresas al fin y al cabo, y han de cumplir una serie de requisitos económicos. Se realiza un trabajo y ello cuesta dinero, tiene un precio. Todo esto es obvio. Sin embargo, por parte de todos se manifestaba el deseo que no desaparezca el concepto de bien cultural  bajo la faceta mercantil. Es decir, ya que la literatura y el arte tienen inevitablemente que moverse en una sociedad de mercado, que entrelaza al valor cultural un valor comercial, la posición del grupo es la de evitar ahogar el valor cultural, potenciándolo frente al aspecto puramente económico, tratando de «humanizar» las relaciones que llevan al producto final ―el libro―, generando libros con un buen nivel de calidad literaria y de contenidos, tratando de ampliar los espacios culturales, promocionando autores, etc., etc.  
Los libros son riqueza atesorada, como dice la cita de Thoreau del principio de este artículo, riqueza cultural. Una riqueza que debemos proteger y mantener, que debemos transmitir. Y en esta tarea están estos cinco editores. ¡Enhorabuena!

Enlace con la declaración de principios del grupo editorial:

De ella, extraemos: Contexto es una plataforma de editores que se preguntan a diario, que a diario reflexionan sobre la tarea que acometen, la profesión que han elegido. Ello, creemos, ofrece una garantía: nunca nos conformaremos, o lo que es lo mismo: nunca desistiremos. Pues sabemos también que la edición es resistencia, y que necesita de algo que ha construido en buena medida esta asociación: el entusiasmo, que, como dijera el clásico, es siempre el mejor compañero si va aparejado con el rigor.

Texto: Ariodante
Fotografías: Víctor Pons y Malali Martínez
Diciembre 2012

16/12/12

PUNTO CERO: DE LA ALFA A LA OMEGA


ALEXANDRIA.O
MANUEL VALERA
Ediciones Evohé, 2011

Esta novela que nos brinda la editorial Evohé es una mezcla de ciencia ficción, novela negra, de tema histórico y viajera. Demasiadas cosas a la vez, podría pensarse. Pero en realidad está expuesta de modo tan natural, que llega un momento en el que podríamos creernos lo que el autor nos cuente. Manuel Valera domina el lenguaje, habituado como está, no solo a la novela sino al relato periodístico, al cuento breve, al ensayo y a la reseña. Valera nos puede hablar de cine, de fútbol, de viajes, de historia…  y le vamos a seguir escuchando porque tiene el don de saber contar. Hasta nos explica el funcionamiento de las neuronas en el cerebro y consigue que le sigamos, dondequiera que nos lleve, por más absurdo que nos parezca. Y nos lleva a Alejandría.

Deambulando por el Madrid castizo, de bar en bar, de café en café, su personaje, un periodista que trabaja en una biblioteca madrileña y trata de escribir un libro,  ve perturbada su vida por el aparente desvarío de Blanca, una amiga que le habla de otros mundos, de unas historias increíbles, del pasado y del futuro, de Alejandro y de los Padres, del Escriba, Vitrubio y qué se yo cuantas cosas más. El lector se siente identificado inmediatamente con el protagonista que, pleno de sentido común y de realismo cotidiano, no se cree nada de la historia, y que le preocupa el estado mental de su amiga, e incluso su estado físico: la cree «abducida» por una secta, y, tras una serie de mensajes y complicados acertijos basados en las letras del alfabeto griego que Blanca le va preparando, va siguiéndole la pista hasta plantarse en París, cual personaje del Péndulo de Foucault,  y allí le ocurren cosas increíbles pero que Valera consigue que las leamos como lo más normal del mundo e incluso nos interesemos por la historia, atrapados por una larga cadena de pistas, sugerencias, connotaciones, leyendas, mientras los grandes enigmas de la Historia giran a nuestro alrededor.

Blanca Gallego es una pelirroja que le lleva por el camino de la amargura: convertida en Santa Águeda por una mendiga, llevada y traída del presente al pasado por unas prácticas que recuerdan a aquellos personajes sumergidos de Minority Report, en el relato de Philip K. Dick, custodiada por los men in black, y obsesionada con Alejandro Magno y Alejandría, «viaja» sin cesar en la máquina del tiempo que los enigmáticos Padres (y no precisamente los de la Iglesia) han instalado en los subterráneos del París más clásico, a modo de pseudo logia masónica con planes para controlar la vida y la muerte, usando simulacros de cuerpos  y mentes antiguas, en un batiburrillo de teorías, brebajes hipnóticos y demás parafernalia. Como dice Valera por boca de su protagonista: «Brutal, ¡brutalísimo!».
Pues esa es la trama, una búsqueda doble: la búsqueda de Blanca, y la búsqueda del pasado, guardado en la Biblioteca de Alejandría, y del que una poderosa organización secreta desea rescatar del olvido los textos que le van a dar el poder sobre la Vida y la Muerte. La búsqueda de un sueño. Porque en muchos momentos no sabemos si estamos soñando o despiertos. La contraposición de lo imaginario y lo real, que desde Don Quijote requiere siempre su Sancho, se da desde el primer momento: la visionaria Blanca y su amigo con los pies en la tierra, que es el propio autor insertado en la novela,   con su relato nos hace seguirle e interesarnos por una narración que contada de otro modo quizás nos habría producido risa o aburrimiento. Pero en este caso la prosa de Valera, entre humor castizo y una dosis fuerte de realismo (no sé si sucio o limpio), la continua contraposición de pasado y presente, lo que nos produce es una adicción a las páginas, que leemos de un tirón. Brutal, brutalísimo.
Manuel Valera, (Córdoba, 1976) escritor, periodista, poeta, habitual articulista todoterreno de la revista digital La Revelación,  tiene en su haber la novela El gato sobre la cacerola de leche hirviendo, el ensayo Fubolia y la novela por entregas El fin de la crisis.


Ariodante



Ficha técnica:
Fecha: julio de 2011
Colección: Evohé
Más datos: Nº pág.: 208, 23X15, rústica
ISBN: 9788493913458

12/12/12

ELENA EN GUERRA


LAS GUERRAS DE ELENA

MARTA QUEROL

B de libros

e-book, 2012
Libro papel, 2014


Segunda novela de la autora valenciana Marta Querol, aunque puede leerse de modo independiente, debe mucho a la anterior, El final del ave fénix, de la cual es continuación y secuela, por eso la citaré a menudo, ya que por tema y por estilo, las considero muy ligadas. Los mismos personajes y otros nuevos, desarrollan una historia que comenzó en los años previos a la guerra civil y que ahora, en este libro, se concentran en los años sesenta y setenta, previos a la transición de la dictadura a la democracia. Por tanto, aquellos que hayan leído El final del ave fénix se encontrarán con el mismo ambiente, y los problemas ya conocidos de la familia valenciana Lamarc-Company, dueños de sendas empresas de confección de ropa infantil. Elena Lamarc, al frente de su empresa, con la cabeza bien alta, afronta la vida en solitario, tragándose las lágrimas y con una fuerza de voluntad arrasadora, preocupada sobre todo por su hija Lucía a la que quiere salvar a cota costa de los problemas que le llueven por todas partes. Ejemplo de una mujer fuerte, que lucha con todas sus fuerzas contra un ambiente opresivo y hostil, demostrando que se puede vencer.

Estructurado el texto en tres partes, (más prologo y epílogo) del mismo modo que tres partes dividían la anterior novela. Guerra de secesión, Guerra fría y Guerra a muerte, tres buenos títulos que ya nos anticipan lo que va a pasar. En el prólogo, una imagen dramática, un momento de esos en los que la vida pasada se presenta de golpe y a la carrera, preparándonos para lo que va a venir. Principio y final, todo en un sobresalto.
A lo largo de las dos primeras partes, la vida continúa donde se quedó: la ruptura del matrimonio de Elena y Carlos, con la participación estelar de Verónica. La madre de Elena, Dolores, su padre, Gerard, tienen papeles secundarios; algunos empleados y socios, como Dávila, anterior dueño de Loredana y ahora accionista del nuevo propietario, Carlos; amigos anteriores y otros nuevos, como el exótico Djemal de ojos negros… todos van desfilando por las páginas del libro cumpliendo un papel. Sin embargo, hay un eje alrededor del que todos esos personajes y los que van emergiendo a lo largo de la narración: Lucía, la hija de Elena y Carlos. De hecho, es el personaje que, como un catalizador, hace moverse a todos los demás. Si bien Elena es la protagonista titular, en realidad es Lucía la que determina toda la acción. La existencia de Lucía, su estar-allí. Lucía lo mira todo con sus ojos de niña, primero, sin comprender nada, y de adolescente, después, atisbando situaciones que malinterpreta o que preferiría no ver. Una adolescencia que casi la convierte en adulta antes de tiempo.

Como en la precedente novela, las referencias al contexto social y político son siempre indirectas, si bien en esta novela aún se notan menos, ya que observamos que la autora potencia la relación entre los personajes, aumentando paulatinamente la tensión, a veces tremenda, fortísima, entre el triángulo central, ampliando los detalles que suman y activan el dramatismo de la situación vivida por ellos. La delimitación psicológica de los personajes, el marcaje muy cerrado a cada uno, nos hace entrar en la piel de todos y comprender las motivaciones de cada uno, incluso las malvadas y retorcidas. Narrada en tercera persona siempre, salvo cuando se citan cartas o mensajes,  pasa de una a otra óptica: a veces miramos con los ojos de Elena, a veces con los de Carlos, y a veces, incluso, con los de Verónica, personaje que se nos hace odioso, pero cuya verosimilitud queda patente, porque la lógica de su funcionamiento es matemática, de manual.

Tanto Carlos como Elena van apareciendo con defectos y virtudes, cara y cruz. Ambos metidos de lleno en sus respectivos trabajos; en esta parte la autora se explaya quizás en demasiados detalles que a veces pueden retardar un poco el ritmo de la acción general, o que quizá sean innecesarios. Lo que se echa de menos es algo más de contexto social español. Fue una época importante de la que solo se nos ofrecen algunas referencias directas –la muerte de Franco, un asesinato de ETA― y otras como telón de fondo ―los nacientes movimientos sindicales, las vindicaciones sociales, los lentos movimientos emancipatorios de una sociedad que lleva años con un corsé que se le ha quedado pequeño.

La tercera parte es explosiva, sin embargo. Todo lo que se ha ido gestando en las dos primeras, la tensión acumulada, las maquinaciones en la sombra, la lenta urdimbre de la trama con que Verónica pretende ganar la partida a Elena, todo ello explosiona en esta última parte, ambientada no solo en España, sino en varios países árabes y sobre todo, el Líbano, un país en plena guerra civil abierta, y en este caso las salpicaduras llegan a Elena. ¡Y cómo! Lo que Elena vive allí es no solo una turbulencia bélica sino una verdadera pasión. Quizás el personaje de Djemal sea el más difícil de encajar, pero aun así, es creíble. La acción continúa en un breve trasbordo en Munich, donde Elena ―y el lector― sufre un verdadero shock.  Pero la cosa no queda ahí. Al retorno de su azaroso viaje, las novedades se disparan en torno a ella. Un cúmulo de situaciones, unas externas ―Verónica y Carlos plantean nuevos problemas y amenazas, Elena recibe una sorprendente visita, Dávila descubre una intriga peligrosísima― y otras en su propia casa ―Lucía crece, la abuela Dolores se instala con ellas.

El lector lo ve todo desde el privilegiado mirador que nos presenta la autora y va atando cabos pero sin poder imaginar lo que viene después, aunque algo intuya. La emoción y la tensión están garantizadas en esta última parte. Sorprendentes situaciones que rizan el rizo de situaciones ya de por sí enrevesadas y complicadas, pero verosímiles.
En suma, una novela atractiva, ágil y sobre todo de ritmo in crescendo que lleva al disparadero final. Realista al ciento, de estilo mejorable, ya que en mi opinión es demasiado lineal, narra minuto a minuto ―a veces casi en tiempo real― la acción que desarrolla, lo cual no siempre es necesario, porque además, refrena el ritmo. Usa, asimismo, un lenguaje en exceso coloquial en la narración, y en ese sentido es muy semejante a la anterior novela publicada. Sin embargo, el resultado, aunque con algún pequeño desequilibrio, es positivo, y nos deja esperando una tercera parte que cierre el círculo que queda aún abierto.

Marta Querol, es valenciana, economista y asesora de empresa, autora de diversos relatos cortos, colaboradora en distintas publicaciones locales y foros de literatura; ha participado como jurado en algún certamen de relatos y es autora del cuento infantil El niño que se convirtió en Rey Mago. Se inició en la literatura por la puerta grande con El final del Ave Fénix, (Aladena, 2010) una de las finalistas del premio Planeta 2008.


Ariodante



7/12/12

VIAJANDO SIN MEMORIA


VIAJES DE UN DESMEMORIADO

BENITO PÉREZ GALDÓS

Edición y Prólogo de Germán Gullón
Evohé-  El Periscopio, 2012


Avanza la colección de El Periscopio con este cuarto libro, que, tras las aventuras de Blasco Ibáñez, Chaplin y Concha Espina, nos sitúa en viajes decimonónicos contados por autores de solera, en este caso el grandísimo y desmemoriado Pérez Galdós.
Don Benito Pérez Galdós (1843-1920), canario de nacimiento, madrileño de adopción y español universal, era un cosmopolita, un viajero impenitente, un flaneur, o, como diríamos en lenguaje vulgar, «un culo de mal asiento». Soltero toda su vida y de espíritu libre, no tenía más ataduras que las de su propio mundo creativo, y ése lo llevaba consigo, aunque tuviera espacios más queridos donde trabajar: Madrid, Santander. De hecho, como parece insinuar el prologuista, podía ser que la convivencia con sus dos hermanas le hiciera viajar más de lo habitual, además de su constante curiosidad e interés por conocer otros países, otros ambientes y en suma, ver mundo.
El libro agrupa una serie de textos viajeros, escritos en diversas épocas, clasificados en esta edición en tres partes: Viajes por España, reuniendo dos deliciosas excursiones por Cantabria y por El Toboso; Memorias de un desmemoriado, que da rápida cuenta de su vida, de la que se han destacado en esta edición las andanzas viajeras, a vuelapluma; y finalmente, Viajes por Europa, en  donde ya, más detalladamente, Galdós relata un viaje a Portugal, otro a Italia y finalmente a Inglaterra. Finaliza el libro con unas cartas de Galdós a Clarín.

Este libro, como nos advierte en el prólogo Germán Gullón, nos muestra un Galdós diferente: Cuarenta leguas por Cantabria, texto con el que comienza el libro, resulta una maravillosa e insuperable descripción de Santillana del Mar, (el propio Pereda dice del texto: la descripción de Santillana «no puede tener rival en su género»). En el verano de 1876 Galdós hizo este viaje por la provincia de Santander en el coche de caballos de Pereda, acompañado de aquél y de Ángel Crespo, y descubrió Santillana, Comillas, San Vicente de la Barquera, la Hermida y Potes. Galdós y Pereda se habían conocido en el verano del 71 en una fonda santanderina y a pesar de las diferencias ideológicas, les unió una fuerte amistad hasta su muerte. Galdós pasaba largas temporadas en Santander, donde acudía los veranos; allí construyó una villa, «San Quintín». En los viajes a Cantabria y a Portugal, sus compañeros son José Mª de Pereda y Angel Crespo. El viaje a Italia lo hace acompañado del también escritor y humorista José Alcalá Galiano y Fernández de las Peñas, nieto del famoso ministro de Marina, D. Antonio Alcalá Galiano. Con Pepe Galiano, como él le llama, viaja también por Europa del Norte: Inglaterra, Francia, Países Bajos, Alemania…Berlín.

En las Memorias…, Galdós presenta su vida de modo muy sucinto, además, el editor ha optado por eliminar aquellas partes no relacionadas directamente con los viajes, como pueden ser diversas digresiones sobre su propia obra literaria o ajena, la intervención parlamentaria, etc. así que vemos muy a vista de pájaro los distintos recorridos, incluyendo, además de los europeos, un delicioso viaje a Ansó, en el Pirineo aragonés. Fechas, nombres, etc. son tomados con manga ancha, y memoria débil, según el propio Galdós afirma a modo de disculpa, y queda el lector con la esperanza de que más adelante nos hablará con detalle.
Es en la parte de los Viajes por Europa donde el escritor entra a fondo y  describe con gran detalle y jugosas reflexiones y comentarios sobre aquello que le llama la atención entre lo que ve, manteniendo siempre una distancia respecto a su propia persona, aunque a veces reconozca que ha sido impactado fuertemente. En Lisboa, lo que le llama la atención es el silencio, frente al bullicio madrileño. Y como otra cara de la moneda, una cierta tristeza, un clima amable pero decadente, frente a la acogedora alegría madrileña. Visita Cintra, Coimbra, Oporto…y vuelve por Galicia, cruzando la frontera del Miño en barca pues aún no era transitable el puente, recién construido. Estamos en 1885.
En Italia le llama la atención el fuerte sentimiento de unidad italiana, frente a la ausencia de tal emoción en España, que da por sentada tal unidad. Confirma cómo la unidad italiana ha hecho prosperar en muy poco tiempo el país, antes dividido y enfrentado. Por otra parte, se siente en Italia como en casa, sentimiento muy habitual en los españoles que viajan a tierra italiana. El omnipresente arte es otro de los impactos visuales que recibe. Visita Milán,Verona, Venecia, Padua, Bolonia y Florencia, llegando a Nápoles coma la culminación del viaje. De cada ciudad tiene palabras donde destaca lo que le choca, lo que ve como importante, pero sobre todo lo que le parece llamativo y novedoso. La inevitable ascensión al Vesubio y visita a Pompeya recuerda mucho el viaje que había hecho dos años antes un joven Blasco Ibáñez y las impresiones que a su vez había reportado (aunque publicado diez años después). Notamos que los diecinueve años de Blasco le llevan a ardorosas proclamas mientras que los cuarenta y cinco de Galdós le hacen ser más comedido en sus comentarios, aunque no faltos de atinadas comparaciones y sesudas reflexiones.
Por último, Galdós viaja a visitar la cuna del gran poeta y dramaturgo británico, en el corazón de la vieja Inglaterra: Stratford-upon-Avon, donde nació y murió Don Guillermo Shakespeare, como le llama Don Benito. Como prefacio, una serie de admirados y sorprendidos comentarios acerca de la red ferroviaria británica y la famosa guía Bradshaw, la tranquila y verde campiña inglesa, la sobria (y repetitiva) comida británica (entonces exactamente igual de sobria que en la actualidad, al parecer). Se hospeda en uno de los dos hoteles del pueblito, Shakespeare’a Hotel, donde cada habitación lleva el nombre de una obra shakespeariana, y cuyas paredes llenas de estampas y grabados de temas inspirados en la obra del bardo inglés, hacen soñar al huésped con los distintos personajes. La visita es corta: la casa natal, la casa donde murió y que es en realidad otra edificación, la tumba del bardo y su esposa, y poco más.

Cierran el libro  tres de cartas a Clarín, donde hace referencia a un viaje por Alemania visitando  la casa natal de Goethe, anuncia el viaje portugués y comenta brevemente el viaje a Inglaterra. En resumen, una agradabilísima lectura, unos textos bien elegidos y combinados, y un acertado prólogo, lo que nos rescata del olvido una parte de Galdós que quizás no sea muy conocida, tengamos o no buena memoria.

Ariodante






3/12/12

MIRADAS QUE MATAN


LA MIRADA DE SATURNO

GUILLERMO GALVÁN

Ed. Evohé, 2012

Un buen título es aquel que engloba la esencia del texto al que precede. Puede hacerlo de manera con una larga y detallada explicación, o por el contrario, concentrarse en pocas palabras, capaces de motivar distintas lecturas. Este es el caso de La mirada de Saturno, novela publicada por primera vez en 1998 y galardonada con el premio Tiflos en 1999 y ahora, en edición revisada, se publica por cuarta vez, tras las ediciones de la ONCE, Brand y Booket, y por vez primera en formato e-book, de la mano de Evohé Ediciones.
Saturno es el equivalente romano del Cronos griego, el dios que simboliza el Tiempo. ¿Algún concepto ha generado tantas interpretaciones, sugerido tantos mitos, provocado tantas metáforas o poemas como el del Tiempo? Saturno devorando a sus hijos, Zeus atacando a Cronos, haciéndole vomitar a los hijos devorados, desterrándole al Tartaro. La eterna tensión hijo-padre, la sustitución de unas generaciones por otras: El Tiempo, la Memoria, el Recuerdo…Y también la mirada. Los ojos como un arma, ojos que pueden expresar amor, miedo, odio, ira, la mirada de la Medusa mataba, según el mito griego. Y Perseo, dicen, usó el espejo de su pulido escudo para que el reflejo de los letales ojos de Medusa causaran la muerte del propio monstruo.
En esta novela, la Mirada de Saturno refiere, además, a un objeto de usos oscuros y legendarios, un objeto de culto, de poderes inimaginables, algo así como el anillo de Tolkien, que se transmite a lo largo de generaciones, se pierde entre las nieblas de la historia y es buscado por distintos caminos y con diversas intenciones, en general todas poco sanas y razonables.

Aunque el noventa por ciento de la narración ocurre en 1975, entre Madrid, Segovia y París, con algunos excursos a 1936 o a los años sesenta, hay tres capítulos que el autor introduce dando un barniz ancestral a la historia. Un primer capítulo a modo de explicación de cómo llega el misterioso objeto a Somosierra, otro capítulo sobre el Kabisuaar celtibérico, y el tercero sobre La Mirada de Sobek, el dios cocodrilo, en la Tebtunis egipcia. Estos excursos no los considero imprescindibles para entender la narración, y probablemente el relato de Ricardo hubiera podido funcionar perfectamente sin ellos, en mi opinión, pero están ahí, y quizás a otros lectores les sirva de apoyo informativo.

Ricardo Asensi, el protagonista de esta historia, se enfrenta con el distorsionado recuerdo de su padre, Carlos, y al mismo tiempo de su pasado, en una búsqueda desenfrenada, que le lleva a transitar por la frontera entre la razón y la locura. Tras muchos años viviendo con la muerte de sus padres como una terrible losa sobre su vida, ausente del cariño y ternura maternos, descubre que su progenitor no murió cuando ocurrió el accidente aéreo, sino mucho tiempo después, y en un psiquiátrico. Ese descubrimiento le perturba hasta el punto de iniciar un rastreo compulsivo de las pistas que pudieran llevarle a comprender qué había pasado en esos años, quien era, en realidad, su padre, y qué había pasado con su madre. Pero no es solo él quien sabe de la oculta existencia paterna, alguien más sigue sus pasos en la sombra, lo que a veces le lleva a situaciones francamente peligrosas. Ricardo se siente perseguido, vigilado, objeto de esa mirada que viene del pasado y que podría acabar con la vida que ha llevado hasta ahora.

Una trama cuyo telón de fondo son los días previos y posteriores a la muerte de Franco, días de inquietud y de inseguridad, pero que a Ricardo le traen sin cuidado, ya que la figura de su padre y el misterio que le rodea cobra una importancia vital, hasta el punto de identificarse con la búsqueda de ese Grial que suponía La Mirada de Saturno, el objeto cuya interpretación había perturbado a su padre hasta el punto de traspasar la frontera de la cordura, alejándose del mundo. Pero son sus ojos los que ven a Lucía, cuyo luminoso nombre y femenina presencia hace irrupción tanto en la vida final del padre como la del hijo, y el intercambio de miradas es un juego que lleva a otros juegos. Segovia, Madrid, París, Praga, Cuba…escenarios que se suceden y donde el autor va situando la acción.

Novela pues, de intriga, con fondo de la historia reciente española y europea, relatada con agilidad, corrección, y que despierta el suficiente interés como para leerla de una sentada. La portada, en la que un tramo de la acción se ve reflejada en la persecución nocturna, incluye esos ojos demenciales de Saturno devorando a sus hijos que Goya plasmó con fuerza en su pintura y que en la portada rivalizan con la luna, una luna brillantísima, que intuyo simboliza a Lucía, luz sin la que Ricardo hubiera caído en las sombras de la locura.

Guillermo Galván Olalla, (Valencia, 1950) periodista y escritor. Desde 2005 se dedica en exclusiva a la narrativa. Comenzó su tardía actividad literaria en 1998,  con la primera de sus novelas, La Mirada de Saturno, Tras ella, ha publicado El aire no deja huellas (finalista del Rodrigo Rubio 2001), Aislinn-Sinfonía de fantasmas (premio Río Manzanares 2002), De las cenizas (premio Felipe Trigo 2003), Llámame Judas (premio Alfonso VIII de la Diputación de Cuenca), Antes de decirte adiós (2009) y pasó diez años investigando y documentándose para escribir Sombras de mariposa (2010), que trascurre en el último tercio del siglo XI, y por la que ganó el premio Hislibris a la mejor novela histórica 2011.


Ariodante

29/11/12

ALICIA DE NUEVO


LA ÚLTIMA MARAVILLA DE ALICIA

MANUEL VALERA

Evohé Ediciones, 2012

Este texto no es propiamente una novela, y si lo fuera, ciertamente lo sería de un modo muy especial; en realidad creo que es mejor calificarlo de cuento, más que de novela. Texto pleno de metáforas y de imágenes bellísimas, con un contrapunto cargado de amargura, suavizada por un humor hilarante, aunque muy ácido.

Lo que se nos cuenta en estas páginas es un recorrido doble: físico y mental, real e imaginario. No en balde se recurre a Alicia y sus maravillas para el título. Porque el autor se mueve entre esos dos mundos, pasando constantemente a uno y otro lado del espejo con una prosa maravillosa y poética, a veces, y desmesurada, hilarante y esperpéntica, otras. Entre la vigilia y el sueño se mueve el protagonista/narrador. Hay una Alicia, un reloj, el tiempo que marca va en direcciones contrapuestas, la lógica desaparece: la locura y la razón se alternan. Hay un invitado de honor, Robert Louis Stevenson, y tiene lugar un juicio al final, aunque no le cortan la cabeza a nadie, porque no hay ninguna Reina de Corazones que lo pida.

Isaías, el protagonista, narrador y prácticamente único pasajero de este viaje/aventura, lleva una vida rutinaria, amargada, siempre siguiendo un camino trillado. Eso los días laborables. Los días libres los disfruta paseando, vagabundeando por Madrid, su Madrid. Los paseos madrileños es un tema muy querido en la obra de Manuel Valera, y se nota el gozo que le produce ese vagar impreciso, disfrutando de un vuelo de pájaro, de un rayo de sol, de un viento moviendo las hojas en el Retiro, en fin, sintiéndose libre en su caminar sin dirección y sin tiempo fijado.

Alicia es una obsesión de Isaías, como es una obsesión librarse de la tortura que implica la rutina de su trabajo. Pero mientras soñar con Alicia es un dulce y placentero sueño, el trabajo le quita el sueño y más bien le produce pesadillas. Tras una primera parte muy poética, plena de fantasía y crudo realismo a ratos, siempre en pos de una Alicia que cree real, el texto da un giro radical en la segunda parte: Isaías parece haber traspuesto la línea de la cordura  y entrado en el reino de Alicia: descubre que la libertad consiste en abandonar todo lo que le rodea y buscar ese Jardín que Alicia le ha hecho entrever en sus sueños. El juicio que tiene lugar al final es una parodia delirante del juicio del cuento.
Disparatado, esperpéntico, el conjunto compone un canto libertario a la vida. Prosa y temas muy típicos de este escritor y poeta, que casi podríamos decir que el libro es él mismo, con ese estilo tan peculiar de querer la luna sin poder despegar los pies del suelo para alcanzarla.
La portada y las diversas ilustraciones interiores, a cargo de José A. García, se decantan por dar un toque de cómic para acompañar el texto. Influenciadas, eso sí, por los propios dibujos con los que John Tenniel decoró el texto de Carroll.

Manuel Valera, (Córdoba, 1976) Licenciado en Ciencias de la Información, rama de Periodismo, por la Universidad Complutense de Madrid y estudiante del Grado de Física, ha pasado por cuantos medios se han inventado hasta ahora: prensa escrita, radio, televisión y publicaciones en la web. Después de coquetear con el periodismo deportivo, trabajó escribiendo guiones para el matinal de humor y actualidad La Monda, de Europa FM. Ha sido hombre del tiempo en Canal Málaga, director de la publicación mensual The Bridge Times, guionista del programa infantil Comecaminos en Clan TV y coordinador de guión de los magacines Las Mañanas de Cuatro (presentado por Concha García Campoy) y La Mañana de la 1 (con Mariló Montero como capitana) y ha escrito columnas de temática variada para LaRevelacion.com.
Su primera publicación es Futbolia (Kailas, 2006), un ensayo donde conviven fútbol y filosofía, escrito junto a José Machado. Javier Baonza, de Ediciones Evohé, se atreve a publicar El gato sobre la cacerola de leche hirviendo (2008). En 2011 se publica El fin de la crisis. También en 2011, Ediciones Evohé le publica la novela Alexandria.0.

Ariodante



26/11/12

CUESTIÓN DE SEGUNDOS


CINCO SEGUNDOS

JAVIER GONZÁLEZ

Ediciones Evohé, 2012

El tiempo pasa volando, solemos decir: sin embargo, cinco segundos dan para mucho, aunque  parezca imposible. Dan para recorrer una vida en lo que parece un soplo; para recorrer medio mundo, para ir y volver del pasado al presente y del presenta al futuro. Dan para una novela ―concretamente, ésta― y para leérsela de un tirón.

Javier González (Madrid, 1958), en esta su cuarta novela publicada, nos trasporta a épocas y vidas de lo más diversas en esta aventura espacio-temporal en la que sumerge al lector que hojea las páginas de este libro. «Partiendo de la nada conseguí llegar a las más altas cotas de la miseria», decía Groucho, con su característico humor. Pues bien: partiendo de un hecho simple llegamos a una complicación extrema, un complicado rompecabezas, que atrapa e incita a seguir leyendo sin poder parar. Con ese hecho simple y muy humano, que nos recuerda a aquella secuencia en El Padrino en la que un envejecido Marlon Brando juega a la pelota con su nieto en la ficción, el autor inicia en el prefacio lo que luego será una serie de flashes-back, que duran segundos; viajes por distintos pasados, bordeando la ficción y la realidad, mezclándolas, saltando de un país a otro, de unos personajes a otros, de un siglo a otro, y lo que al principio parece confuso poco a poco va encajando hasta completar el conjunto de piezas.

La novela, tras un prefacio situado cronológicamente en 2052, se divide en cinco apartados, correspondientes a esos cinco segundos. Tiene un primer segundo que a mi juicio, ya es de por sí un jugoso relato, recreando un mundo dentro de otro mundo: el Casino Militar de Madrid, situando la acción en 1986. El protagonista, que lo será de todo el libro, es Jorge Salvatierra, un joven aspirante a la licenciatura en Leyes, a su pesar, porque lo que quiere es ser futbolista, y  todo lo que le pasa durante un agosto madrileño. El nombre está cargado de simbolismo: san Jorge salva la Tierra. Ahí tenemos un primer apunte del destino que le llevará por esos mundos de Dios. Porque Jorge ha sido elegido como Perceval ―puro de corazón― para llevar a cabo una misión. Toda una colección de carcamales, a cual más pintoresco, desfilan durante este primer segundo, cargando de una buena dosis de humor el relato, a la vez que planteando el misterio que llevará al lector a los siguientes pasos. Y un inicio de intriga ya comienza.

El siguiente segundo alterna la lectura de un antiguo manuscrito del jesuita Páez, obtenido en el Casino, con el inicio de una expedición botánico-zoológica en la que Jorge se ve implicado y le lleva a Guinea Ecuatorial. La lectura remite a 1622,  Etiopía, y lo que el jesuita vio y vivió allí.
En el tercer segundo, el manuscrito del padre Páez contiene a su vez, cual muñeca rusa, otro texto, escrito en flamenco, cuya lectura hace viajar a Jorge y al lector aún más atrás en el tiempo y muy lejos, a la parte opuesta de África: Guinea, y nos cuenta la historia y aventuras de Elá Abá Okiri, que comienzan en Guinea en 941 a.C., pero luego se trasladan al país de Saba, Etiopía, en la época salomónica. Esta narración va a ir alternándose con las aventuras del grupo expedicionario en el que Jorge se ha visto alistado…junto a una atractiva chica, y una trama golpista que se va gestando a lo largo de la narración, ya con forma de thriller.

En el cuarto segundo, Elá se convierte en Caleb ―no explicaré cómo― y viaja al Israel, donde reina un envejecido Salomón. El relato de lo que le ocurre allí sigue alternando con lo que ocurre a los expedicionarios, salpicados por la trama golpista. La acción cada vez se complica más y nuestros amigos van a pasar algunos apuros.
En el quinto y último segundo, finaliza la lectura del manuscrito con unas páginas extra acerca de la expedición Manterola-Guillemard de 1845, y la misteriosa «instrucción reservada nº14». Justamente Manterola hace el mismo recorrido que la expedición del grupo de Jorge. La acción se vuelve cada vez más rápida y las cosas se precipitan, siendo estas últimas páginas de una fuerte tensión y sorpresa final. Un epílogo completa el prefacio y nos abre una puerta a la imaginación.

Como podrá comprender el lector, tal madeja de relatos e historias le va a tener entretenido todo el tiempo que le dure la lectura. Quizás se pierda un poco en algún momento con la trama guineana contemporánea, y deberá tener el ánimo preparado para sorpresas varias, y para la aparición de personajes fantásticos que irrumpen en el mundo real. Es esta una novela de aventuras, historia, intriga y fantasía, todo a la vez. Con bases históricas en algunos casos, y con mucha imaginación en otros. Quizás en algún momento no vea el lector muy claro el motivo de determinadas situaciones, pero siga leyendo y comprenderá más adelante. Todo tiene su explicación, aunque intervengan en ella elementos mítico-legendarios y fantásticos, que el amable lector deberá  admitir: está leyendo una ficción. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, como se suele decir.

Ariodante

10/11/12

EDVARD MUNCH EN BIBLIOCAFÉ

 PINTANDO ALMAS


El pasado día 8 presentamos en Bibliocafé mi libro Edvard Munch. El alma pintada, (Ártica Editorial, 2012). Una preciosa y cálida tarde valenciana acompañó con su bonancible clima.
Ya sé que no debería hablar de mí misma.... y no lo haré: hablaré de lo magníficos que estuvieron Horacio Silva, pintor, y Rafa Marí, periodista y crítico. 


Horacio nos habló de Munch artista, de sus pinturas, de su obra en general, comparándola con otros artistas, Gauguin, Picasso, etc.y de lo que le había parecido el libro, de la relación de la vida y la obra del pintor noruego.

Rafa Marí nos habló del libro de que le había parecido muy asequible, fácil de entender, ameno y bien compuesto. Nos habló de la época en que vivió Munch, de su vida a grandes rasgos, en fin, y un poco de todo. Incluso de ajedrez, gran pasión de Rafa. 

Y ¿qué decir de Maria Vicenta Porcar, psicóloga, polifacética, y sobre todo, amiga , que ejerció de coordinadora, intercalando breves textos, poemas, combinando opiniones, mirando que todo se desarrollase en orden y bien? Pues que estuvo simpática, exhuberante, deliciosa. Nos leyó un texto de Munch y un precioso poema de Fernando de Villena, dedicado al cuadro del artista noruego llamado Muchachas en el puente.


Y, last but not least: Gloria de Frutos, excelente poeta, que nos leyó un breve pero muy emotivo texto en homenaje al cuadro El Grito de Munch.


El público, tanto amigos y conocidos como desconocidos a quienes agradezco muchísimo su asistencia, llenó la sala, y creo que pasaron un buen rato, a juzgar por su reticencia marcharse.

Aqui tenéis el vídeo de mi intervención:


8/11/12

PRESENTACIÓN DEL LIBRO LA LOBA DE AL ANDALUS


PRESENTACIÓN DEL LIBRO LA LOBA DE AL ANDALUS, 
DE SEBASTIAN ROA. 
Ediciones B


En una lluviosa tarde valenciana, mientras el agua, tan esperada y necesitada en la huerta que aún rodea la ciudad, caía mansamente, impregnando el aire de infinitesimales gotitas…en esa tarde, la de ayer, tuvo lugar precisamente un evento literario de primera magnitud: la presentación del libro La loba de Al Andalus, del escritor valenciano de origen aragonés Sebastián Roa (Teruel, 1968).


Presentaciones de este libro ya ha habido varias, pero el marco esplendoroso (aunque algo húmedo ayer) del Palacio de Malferit, sede del Museo L’Iber, resultó ser el ideal. Allí es donde Sebastian asistió a los Talleres Literarios que según reconoció personalmente, le ayudaron a mejorar, le crearon unos espléndidos vínculos con el grupo de escritores y aspirantes a serlo, el grupo El Cuaderno Rojo, con el que periódicamente mantiene jugosas tertulias. Desde que en 2007 publicó su primera novela, ha publicado hasta hoy cuatro, si contamos la presente. Y la progresión de su capacidad literaria parece ir en aumento, a juzgar por las intervenciones escuchadas ayer entre el publico lector. 

Llena a rebosar la sala, entre el público podíamos encontrar a numerosos escritores,además de amigos de la historia y la novela histórica, del Museo. Presentaron el acto Alejandro Noguera y Antonio Penadés, ambos habituales en L’Iber, uno por ser su director y el otro por ser el mentor de una gran cantidad de escritores y alumnos de sus talleres literarios, además de ser amigo personal de Sebas. Al final pudimos disfrutar del encantador trailerbook que la editorial B ha preparado para su difusión.

Alejandro Noguera hizo una magnífica introducción al periodo histórico, situándonos en la Hispania de la época, donde las fronteras entre los reinos moros y los cristianos fluctuaban constantemente, donde tanto unos como otros conquistaban y reconquistaban terreno. La acción de la novela se sitúa en los años 1150, y se centra en el reinado del famoso Rey Lobo Mardanish, que reinaba en la zona levantina (Valencia y Murcia), guardando equilibrio entre los aragoneses, castellanos y leoneses con quienes mantenía pactos y a veces, colaboraciones, y los almohades, tribus fundamentalistas  a los que debía frenar y mantener continuas batallas contra ellos.

Los protagonistas son pues, históricos, si bien, como el autor mismo nos fue comentando a lo largo de su intervención, encontró tantos huecos de información y oscuridades en ese reinado, que le permitieron crear unos espacios de ficción que hacen de la obra una novela y no un ensayo de historia, lo que por otra parte el autor considera algo para lo cual ni está preparado ni es su deseo. Aun así, Roa se ha documentado durante bastante tiempo antes de iniciar la escritura de esta novela, y en las páginas últimas del libro muestra su documentación y advierte al lector de aquellos pasajes y personajes ficticios y los reales.

Sebastián advirtió que, así como en su novela anterior el tema aglutinante es la venganza, en ésta es la ambición. Y sobre todo, la ambición de una de las esposas favoritas del rey, que quiere no sólo formar parte del harén, sino ser Reina. Todas las intrigas de una corte muy avanzada y civilizada (frente a las hordas almohades el sur, pastores de cabras), trufadas con grandes batallas, personajes interesantísimos, reales y ficticios, todo ello da como resultado esta novela, que tiene todas las papeletas para un premio: una difusión masiva entre el público lector.

Antonio Penadés destacó la importante relación de la novela con Valencia y con Murcia, dándonos a los lectores de estas poblaciones, pistas y detalles interesantes sobre la Balansiya andalusí. También habló del problema del “presentismo”, fantasma que acompña a todo escritor de novela histórica y que debe evitar. Entre el público hubo numerosas e interesantes intervenciones, con lo que el acto se alargó, el público no parecía dispuesto a irse a tomar el vino subsiguiente, lo cual debería honrar al autor.

Pero finalmente acabó, tras enjundioso debate, y nos fuimos a tomar un vino  y unas deliciosas empanadillas, en la entrada del museo, mientras el autor, gozoso, firmaba ejemplares de su libro. Espero poder pronto hincarle el diente a tan jugoso manjar.

4/11/12

I JORNADAS DE LITERATURA HISTÓRICA EN VALENCIA


I JORNADAS DE LITERATURA HISTÓRICA DE HISLIBRIS EN EL MUSEO L’IBER DE VALENCIA

Ver el vídeo:




El fin de semana del 19 al 21 de octubre han tenido lugar en el magnífico espacio del Museo L’Iber, (el palacio de Malferit) las primeras Jornadas de Literatura Histórica que Hislibris ha organizado en Valencia.
Para iniciar lo que nos gustaría que tuviera una continuidad en el tiempo, resolvimos elaborar un programa que diera un paseo por todas las épocas en que la Historia suele clasificarse, reclutando para ello a diversos autores españoles que tratan de cada una de las épocas, previa una introducción que hablase de los diversos géneros dentro de la literatura histórica, y un epílogo que considerase la problemática editorial actual en España.
En primer lugar y como aspecto general, una vez ya realizadas las Jornadas, he de destacar el apoyo y el impecable trabajo del equipo del Museo y su director, Alejandro Noguera, que no sólo nos ha acogido en su bellísimo e incomparable interior, sino que nos ha ayudado en todo momento con la parte técnica, rebosantes de simpatía y paciencia, puntuales y al pie del cañón en todo momento.
En segundo lugar, destacaré también que la respuesta de los autores ha sido generosa y espléndida en su participación, tanto los ponentes como los autores que han estado entre el público, viajando desde diferentes puntos de la península e incluso desde las Islas Afortunadas; asimismo, el público ha llenado completamente la sala del Museo destinada a las mesas de debate y mesas redondas, participando activamente con sus preguntas y sugerencias. Agradecemos también a todos ellos su amable participación y el clima que han mantenido en todas las sesiones: un clima de cordialidad, de libre intercambio de ideas y opiniones siempre respetándose mutuamente. Un clima al que estamos acostumbrados en Hislibris y que deseábamos transmitir aquí también.
Dicho esto, paso a resumir las intervenciones en las diversas mesas.

De la presentación formal, salutación y bienvenida al público, se ocuparon Alejandro Noguera, como anfitrión, además de Ángeles Pavía y yo misma como organizadoras la toda la logística: contacto con editoriales y con escritores, búsqueda de restaurantes con los que acordar precios ajustados, localización de hoteles para aconsejar a los foráneos, etc.; organización en general de los detalles externos al propio Museo.


La primera mesa, moderada por Ángeles, fue la Mesa de Géneros, ocupada por los valencianos Eduard Mira, Isabel Barceló, Juan Miguel Aguilera y el tinerfeño Antonio Cabanas. Comenzó Isabel, abordando el tema de la relación mito/historia, cómo el mito subyace en las raíces profundas de la cultura, con su carácter legendario y aventurero, aventura exterior y a la vez rito iniciático interior. Analizó el papel del héroe en la narrativa mitológica, así como los personajes secundarios que le rodean. También destacó la importancia de la documentación, puesto que todo mito tiene una base real, en hechos históricos arcaicos, destilados a través de los siglos, hasta que nos llegan a nosotros.
Eduard Mira hizo una brillante disertación sobre la interrelación del mito con la historia, asegurando que las clasificaciones son posteriores y convencionales, y que en la novela histórica cabe casi todo, aportando el novelista lo que no puede hacer el historiador o el arqueólogo, más limitados a las pruebas documentales o de campo. La elección de tema, época y lengua no es gratuita, tiene mucho que ver con la personalidad del autor y sus intereses emocionales e intelectuales. El autor parte del presente, por lo que hay que llevar cuidado con no caer en lo que se viene a llamar “presentismo”. Éste es un aspecto que se repite en casi todas los debates.

Antonio Cabanas, apasionado de Egipto, marco de todas sus novelas, habló de su concepto de novela histórica, hizo un repaso de la novela histórica desde Homero hasta Cervantes y después hasta su paisano Pérez Galdós, destacando el aspecto pedagógico a la vez que de entretenimiento, sin abrumarle con demasiada información que puede obtener por otra vía. También la búsqueda de reproducir sentimientos y emociones universales. Habló de las dificultades de ambientación y documentación, y nos contó de por qué había elegido a Akhenaton para su última novela, y aseguró que hay que aprovechar los huecos de datos para  poder ficcionar.

Juan Miguel Aguilera, que empezó escribiendo ciencia-ficción y más tarde cambió a la novela histórica, afirmó que escribir una novela es, en principio, un ejercicio de libertad, por lo que el autor, en su opinión, puede saltar de un género a otro sin cortapisas, mientras la narración atrape al lector, sea coherente y verosímil, para lo que la parte documental debe estar muy bien cuidada. También sacó a relucir el tema de las ucronías, los cambios de perspectiva espacio-temporal, y la introducción del elemento mágico en la novela histórica, entre otros temas.
Tras un interesante debate entre el público y ponentes, presenciamos en el patio de entrada al Museo una estupenda exhibición de esgrima de los siglos XIII, XV y XVIII a cargo del grupo Tercio Viejo. Compañía Alonso de Contreras. Después un numeroso grupo nos fuimos a cenar a un restaurante cercano, donde pasamos un rato agradable y divertido.

El sábado ha sido el día más fuerte: cuatro mesas redondas, dieciséis autores en total, dos por la mañana y dos por la tarde, con una multitudinaria comida, buenísima, en medio.
La primera sesión, la mesa de Antigua, (cuyo principal asunto era el de la documentación) estaba compuesta por Teresa Simal, Javier Negrete, Javier Pellicer y  Yeyo Balbás. Moderó Alejandro Noguera. Alejandro situó el tema describiendo las clases de fuentes para esta etapa histórica: textuales, arqueológicas, y también iconográficas. Y apuntó que lo importante es sumergirse en la mentalidad del personaje que se trate.
Comenzó Teresa, hablando de sus motivaciones personales para escribir esa obra y de la documentación manejada y la elección del tema, espacio y lugar. Trata el tema de Akhenaton, de la princesa Merit Amon y Moisés. Al parecer, el personaje de la princesa le produjo una especie de empatía que le hizo decidirse a escribir.
Javier Negrete describió a la Antigüedad como una “vasta zona de niebla”, lo cual para un novelista es un campo estupendo que le permite rellenar con la imaginación, aunque para un historiador sea un quebradero de cabeza. Habló de fuentes como Herodoto, que él mismo duda de las informaciones o anécdotas que recaba, o de Tucídides, el mayor historiador de la Antigüedad, que vivió la época que describe, con las ventajas e inconvenientes, y que sin embargo, considera la historia como reyes y batallas. Los datos nos llegan de un modo siempre parcial, por lo que no debemos dar crédito absoluto. Lo que le gusta a Negrete es imaginar “qué hubiera sucedido si alterásemos algún factor histórico”.
Javier Pellicer, algo inquieto por la presencia de autores más veteranos que él, nos explicó las dificultades –añadidas a la del autor primerizo- de documentación para la época de su novela, los íberos y cartagineses, ya que las referencias que tenemos provienen del lado romano y griego, aunque lo que sí hay son datos provenientes de la arqueología. Hay, sin embargo muchas lagunas sobre el interior de la Península Ibérica. Tito Livio, una de las fuentes usadas, es muy dramático, casi literario, lo que no le hace demasiado fiable. Comentó diversos detalles sobre su obra y como había tenido que elegir entre diversas interpretaciones históricas.
Yeyo Balbás planteó las dificultades de entrar en la mentalidad de la época y la dinámica social, puesto que las crónicas o documentos históricos reflejan la mentalidad del que lo escribe, además del sector social al que pertenece. Lo cual nos lleva al problema del “presentismo”, que ya hemos citado anteriormente. Los detalles de la vida cotidiana le interesan sobremanera, aunque presenten bastantes dificultades. Yeyo busca la verosimilitud. En el diálogo que siguió, se trató el motivo por el cual un autor elige una u otra época, por qué los españoles suelen elegir tanto Grecia y Roma; y también se habló de los problemas del estilo, si usar más diálogo o estilo indirecto.

En la siguiente mesa, de Medieval, moderada por Antonio Penadés, intervinieron: Guillermo Galván. Ramón Muñoz, Miguel Angel Badal y Sebastian Roa. El tema era la figura del caballero medieval.
Guillermo Galván, que nos habló de la época visigoda y centro su atención en Leovigildo, Recaredo y Hermenegildo, destacando el clima de conflicto entre la religiosidad arriana/cristiana,  pero también entre las posiciones políticas y luchas de poder. Trató de acabar con la leyenda negra de la muerte de Hermenegildo, y nos situó en el panorama que traza su novela.
Ramón Muñoz se centró más en el asunto de la mesa, el caballero medieval, y realizó una intervención muy acertada, planteando los tipos de caballeros: el campeón y el caudillo, tanto cristianos como musulmanes, y nos describió cada tipo, y sus características. También destacó un elemento clave y marco de la acción en la época altomedieval, que es la que más ha estudiado: la frontera, la línea fluctuante entre dos mundos.
Miguel Ángel Badal nos situó en tierras gallegas en el siglo XI, pintándonos un paisaje lleno de incursiones vikingas, vasconas, musulmanas, y donde destaca el papel de dos importantes personajes caballerescos: el conde Rodrigo Romariz que ha de recurrir precisamente a vikingos (los lordemanos/normandos) para defenderse de las presiones y acoso al que lo sometían; y por otra parte, al obispo Cresconio, protagonista central de la novela y que aunaba los valores eclesiásticos junto a los guerreros.
Finalmente, Sebastian Roa incidió en primar la parte novelada sobre la a veces excesiva parte histórica, remarcando que con las novelas podemos despertar el interés por la historia, pero no aprender historia. También destacó que los caballeros no eran una idea exclusivamente  medieval, y que entendía que desde la Ilíada hay ejemplos de caballeros, aunque fue con la novela de caballerías con la que se hicieron verdaderamente populares.
Tras ambas sesiones, y el debate posterior, muy animado, hubo una comida (¡paellita,cómo no!) en la que abundó el ambiente distendido y simpático.

Por la tarde la primera sesión, moderada por mí, contó con los siguientes invitados: los novelistas Fernando de Villena, Baltasar Magro, Luis Zueco y el historiador Alfredo Alvar.
El granadino autor Fernando de Villena nos leyó su intervención –tras la cual hubo de marcharse, por problemas de horario―y habló muy bellamente sobre la creación literaria, los diversos estilos y su equilibrio con la acción narrativa, el concepto de prosa, el barroquismo y el surrealismo y la libertad de autor para tomarse las necesarias licencias  en su escritura. 
Baltasar Magro –que también hubo de marcharse antes de finalizar la sesión- incidió más, en una intervención plagada de golpes de humor y vitalidad, en el tema de las intrigas y las luchas políticas, contándonos de los personajes que presenta en sus novelas, que van desde el Duque de Osuna, a Quevedo y acabando por Juanelo Turriano, polifacético artista e ingeniero del XVI. Recrear la historia primando los aspectos emocionales, entusiasmar al lector,  poniéndose en la piel de los personajes, es lo que considera primordial.
Alfredo Alvar nos dio una lección magistral  amena y jugosísima, rebosante de humor, mostrándonos el punto de vista del historiador (que, por otra parte, no es único, sino que admite diversas posiciones). Destacó la historia narrativa, que busca la verdad de los hechos, no la verosimilitud. Habló de diversas corrientes historiográficas, de los problemas de la documentación y del recurso a las fuentes, refiriéndose a su último libro, sobre la vida de la emperatriz Isabel.
Finalmente, Luis Zueco habló largamente de las intrigas en la época de los Austrias, comentó su libro sobre la gran batalla de Lepanto, presentándola como la última gran batalla del Mediterráneo,  y el panorama en la España de la época, describiendo los cambios de afrontar la guerra respecto a las guerras medievales.

La siguiente y última sesión, la mesa de Contemporánea, moderada por Gabriel Castelló con mucho gracejo, y atinadas preguntas, contando a su alrededor con Mario Escobar, Miguel Aceytuno, Víctor San Juan y Guillermo Galván.
Mario Escobar habló sobre la ingente cantidad de datos e información de la que disponemos para esta etapa histórica, lo cual limita mucho la parte ficcional, Y además, tiene el problema añadido de la enorme politización. Habló de los grandes novelistas históricos, llegando hasta Pérez Galdós y a Gore Vidal. Apuntó la idea de captar en sus novelas el espíritu español, siempre dividido en dos bandos, y  primó que se hable del ciudadano de a pie, como protagonista cotidiano.
Miguel Aceytuno introdujo el tema de la novela histórica naval, citando a Luis Delgado como ejemplo y modelo de lo que se puede hacer con la historia contemporánea y el mar. Abundó también (este es un tema recurrente  lo largo de las sesiones) en tratar de expresar la pasión y emoción con las novelas, manteniendo la coherencia narrativa, claro. Y valoró el lenguaje marinero, que crea un sabor especial a esas novelas.
Víctor San Juan también escritor de temas navales y contemporáneos,  consideró que hay una cierta dificultad para llegar al público precisamente por el lenguaje naval, poco conocido, Habló de las distintas visiones de Trafalgar  y de las novelas marineras escritas por no marinos, lo que crea problemas de verosimilitud.
Guillermo Galván, convino en que la abundancia de información restringía el campo de la imaginación, en las novelas de marco contemporáneo; habló de dos de sus novelas, en la que trata el tema de la guerra civil, la guerra de Argel y la OAS; también de otra novela en la que trata la muerte de Canovas y el ambiente previo al 98.
En general, concordaron todos en que no es muy conveniente usar a personajes excesivamente conocidos, sino presentarlos de forma indirecta, por medio de personajes de ficción. También se comentó mucho acerca de los tipos literarios del “bueno” y el “malo”, tema que suscitó bastantes intervenciones.
Se finalizó el día con una estupenda cena.

El último día, la sesión matinal del domingo, estuvo dedicada al tema de la edición, y hubiera podido continuar eternamente, las intervenciones se sucedían y no había manera de pararlas. Antes de empezar, Ana Camacho, de la empresa ValenArts, nos mostró un vídeo para publicitar los trailer books, como un método que cada vez se va imponiendo más en las promociones editoriales.
Tras ello, Ángeles Pavía  presentó al grupo de ponentes: la escritora Eva García Saenz, el editor de Evohé Javier Baonza, la editora y agente literario Susana Alfonso, del Buho de Minerva y el también editor Mauro Guillén.
La primera intervención correspondió  a Eva, que nos dejó pasmados con la narración del proceso, paso a paso, que siguió desde la escritura hasta la publicación en papel de su novela, La saga de los longevos. Proceso que acabó en un final feliz, pero que exigió de la escritora una gran dedicación, una voluntad férrea y una tenacidad enorme. Y además una inversión económica, que, afortunadamente se ha visto recompensada con creces. Pero todo, incluido el proceso de autoedición, fue llevado a cabo de un modo muy profesional.
La siguiente intervención,  Susana, nos bajó un poco a la tierra asegurándonos que esto no es lo habitual y que cuesta mucho tiempo y grandes dosis de paciencia llevar a buen término una empresa como la que ha abordado Eva y que muchos otros autores han intentado sin éxito.  Recomendó la figura del agente como intermediario entre el autor y las editoriales, pues ello da unas garantías que no proceden si el autor se presenta directamente. También insistió en una buena campaña de marketing.
Mauro, por su parte, se mostró más optimista, pero por otra parte decidido a desengañar al auto-editor, o al menos, a convencerle de regirse por criterios férreos de corrección y maquetación ajenos, y a ser posible,  a conseguir una buena campaña publicitaria, lo cual lleva más tiempo de lo que muchos esperan. La autoedición es la última puerta a la que llamar, en su opinión.
Javier Baonza intervino muy brevemente, tras la proyección de un vídeo sobre la última novela de Leon Arsenal, libro enriquecido con interacción digital. A partir de ahí, la conversación devino tumultuosa y salían temas constantemente: los derechos de autor, el mercado como regulador, el libro digital, la piratería, los contratos con las editoriales, etc. Todo ello mostró que estamos en un punto de fluctuación, de cambio y renovación de los soportes de lectura, y que el público lector y el propio mundo editorial hierve de opiniones confrontadas.

Finalizada por necesidad la sesión, pasamos a presenciar una demostración de IADO (esgrima japonesa), muy interesante, y de allí al restaurante, donde dimos cuenta de deliciosos manjares y comenzamos a planear las siguientes Jornadas.


En suma: tres días intensos, de relaciones, conocimientos mutuos, discusiones y ratos muy agradables, que esperamos repetir al año que viene, aprendiendo de la rica experiencia que hemos conseguido durante estos días.


Octubre 2012












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