1/2/13

LAWRENCE EN EL DESIERTO


CAMINO DE ÁKABA

Cartas, enero-agosto 1917

T. E. LAWRENCE

Prólogo: Lorenzo Silva
Ed. Playa de Ákaba, 2012
62 págs.

Se recogen en esta edición una serie de cartas a esta colección de cartas, algunas francamente sustanciosas, del que conocemos hoy en día como Lawrence de Arabia que nos muestran, por un lado, el aspecto personal de alguien a quien hemos conocido como un héroe rodeado de un halo casi mítico, y que sin embargo, tenía familia a la que dirigía comentarios sobre su cotidianeidad, hermanos con los que intercambiar comentarios sobre sellos o libros. Y por otra parte se encuentran las cartas donde informa a sus superiores sobre el estado de la situación, da detalles técnicos de los planes a desarrollar o constata lo que se ha conseguido ya. Tanto en unas como en otras, vemos a un Lawrence muy distinto –el Lawrence británico– del que conocíamos, o al que creíamos conocer: el Lawrence de Los siete pilares de la sabiduría, texto que nos parece una narración épica con tintes heroicos. Y por descontado, el Lawrence que nos muestra David Lean en la impresionante película Lawrence de Arabia (1962).

En el prólogo, titulado Viajero, soldado, espía…escritor  (un guiño a Tinker, Taylor, Soldier, Spy, la novela de LeCarré), Lorenzo Silva  destaca las distintas facetas de este hombre, que fue explorador, arqueólogo, oficial de inteligencia, asesor militar, y escritor, ya que supo transmitir en sus textos la emoción que le supuso su gran hazaña. 
La fascinación de Lawrence por Arabia llevó, finalmente, no a la creación de una nación árabe como buscaba el coronel, sino al reparto de Oriente Medio por parte de las potencias occidentales aliadas. Claro que quizás esa peregrina idea de Lawrence, conociendo como él conocía a los árabes, era del todo imposible.  Y la prueba está en que hoy en día los países árabes siguen en permanente discordia.
El encuentro de Lawrence con Faisal en octubre de 1916 en Wadi Safra, fue el punto de apoyo que permitió al coronel ocupar un lugar preeminente en la revuelta árabe. Hizo reconsiderar a sus superiores británicos el papel que podrían jugar los árabes en la guerra contra los turcos si se les asesoraba adecuadamente, lo cual se demostró como cierto. Su mejor apoyo lo constituyó Faisal, que aceptó con más facilidad que su padre las sugerencias y consejos de Lawrence, y al mismo tiempo la convivencia de ambos hizo partícipe a éste de la manera de guerrear de los árabes del desierto, las costumbres y relaciones internas y entre las diversas tribus.  El primer gran éxito de esta dirección compartida es la toma de Ákaba.

En mi opinión, la lectura del libro está sobre todo indicada a aquellas personas que ya conocen algo sobre el coronel Lawrence, hayan leído Los siete pilares o no, pero que conozcan su biografía, la de su amigo el escritor Robert Graves (1927) o la de su sobrino Richard P. Graves (1995) o cualquiera otra de las que hay escritas.  Porque muchos de los detalles que da en las cartas, sobre todo los destinados al coronel Wilson y al general Clayton, son quizás demasiado técnicos y presuponen un conocimiento previo de las andanzas de Lawrence. Los 27 Puntos, publicados en el Arab Bulletin son, a mi juicio, la parte más interesante y jugosa de todo el libro, (además del prólogo), porque ahí Lawrence, por medio de esas instrucciones a todo aquel militar destinado a trabajar con los árabes, nos explica el alma de esas gentes, que él conoció tan de cerca, demostrando una gran capacidad de observación y una profundidad psicológica muy destacada, y las sugerencias de cómo llegar a entenderse con ellos, proviniendo de un mundo tan diferente y en un medio tan hostil como es el desierto, no tienen desperdicio.

 T. E. Lawrence  (1888-1935) fue un oficial del Ejército Britanico, tras pasar estudios en Oxford. Interesado en la arqueología y la historia de Oriente Medio,  ganó fama internacional por su papel destacado durante la Revuelta Árabe contra la dominación turco-otomana en 1916–18.  En años posteriores, escribió acerca de la increíble hazaña en el desierto y las variadas actividades por las que se atrajo el nombre de Lawrence de Arabia.

Ariodante

29/1/13

TARDE LITERARIA MADRILEÑA


PRESENTACIÓN DE  “MUNDOS CRUZADOS”
 FERNANDO DE VILLENA, ANTONIO BRIONES Y MANUEL VALERA
LIBRERÍA  ANTES, MADRID.

En una noche madrileña, invernal pero no especialmente fría, sino agradable y plácida, luciendo la luna rotundidad y plenitud, nos encontramos de nuevo en la acogedora Librería Antes, en pleno barrio de Salamanca. En esta ocasión, el autor que presenta su libro es Fernando de Villena, escritor granadino con un largo listado de obras en su haber, si reunimos novela con poesía y libros viajeros. Fernando estaba flanqueado por dos figuras ya conocidas en  el portal literario Hislibris y sobre todo, en el también sitio literario La Revelación: el periodista y escritor Manuel Valera, amigo habitual de Evohé y del blog La Revelación, donde publica bajo el seudónimo de Angelcaído,  y por el profesor y también escritor Antonio Briones, que bajo el seudónimo de Capayespada, también publica sus relatos en La Revelación, así como en otros sitios.

Una vez asentado el público, entre cuyos asistentes se encontraban los también autores Fernando R. Genovés, Javier Portella y Miguel Martorell, comenzó Manuel con la introducción, hablándonos de Fernando de Villena, de su obra en general y de esta que se presentaba aquí,  Mundos Cruzados, publicada en otoño de 2012 por Evohé. Manuel llevó su discurso de modo periodístico, a ritmo de preguntas y sugerencias,  haciendo una suerte de entrevista tanto al autor como a Antonio. Hizo un recorrido por la obra de Villena, plena de personajes, si bien ninguno tiene un protagonismo especial, destacando como objeto central el Tiempo, simbolizado por ese reloj que el césar Carlos regala a una esclava tras una noche de pasión, y que retorna siglos después, al final de la novela, a la Granada de donde partió.


Así, lanzando preguntas y avanzando respuestas e ideas, Manuel, Antonio y Fernando fueron contando y comentándonos muchas cosas, en torno a la novela y a la literatura en general. Antonio Briones destacó el especial uso del lenguaje en la novela, como medio para hacernos entrar en cada una de las épocas (cinco siglos) en que discurren las diversas historias narradas. Es más, abundó en la necesidad de usar en literatura un lenguaje distinto al hablado, de tratar de crear un lenguaje expresivo y bello; recogió el testigo De Villena, que recordó una famosa polémica en los años noventa que dividía al mundo literario entre los partidarios de un hiperrealismo lingüístico y temático, y los que preferían crear otros mundos con un lenguaje distinto, acercándose a los modelos clásicos. Miguel Martorell también intervino, partidario de combinar posiciones.

Preguntado si se consideraba más escritor que poeta  o viceversa, De Villena prefirió englobar su faceta poética dentro de la general o literaria, considerándose, pues, un escritor por encima de todo. Desde el público, el editor, Javier Baonza, consideró que  toda poesía es  narrativa,  y recordó a Homero, por lo que la distinción entre escritor o poeta le parecía irrelevante.. Pero la poesía, según Antonio y al parecer, De Villena, ha de tener un tono emotivo, lírico, comenzó ligada al canto o a la declamación, y ese carácter ha de predominar sobre lo narrativo. Sin llegar a conclusiones sobre el tema, se pasó a otra cuestión, como la concatenación de historias en el libro, hasta el punto en que la mayoría aseguró haberse perdido en la línea genealógica y seguido la lectura dejándose llevar por la acción.  Preguntado por la planificación de esas generaciones y las acciones de cada nuevo personaje, y si no había exagerado la cantidad de personajes, el autor se decantaba por no planificar más que a nivel general, imbuirse de la documentación previa, que debía ser lo más amplia y profunda posible, y luego dejarse llevar por la trama, que le sugería detalles no contemplados en un principio. Temas todos muy interesantes y sugerentes, que nos podrían haber entretenido durante horas, pero no había tiempo para todo. En suma, entre unas cosas y otras pasó la velada, que acabó con firma de ejemplares y un vino de honor, charla más distendida y despedidas.


 Ariodante
Madrid, viernes, 25 enero 2013.

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