27/6/13

ALMAFIERA ENAMORADO

ÚLTIMAS PASIONES DEL CABALLERO ALMAFIERA

JUAN ESLAVA GALÁN
Planeta Booket, 2012

Aprovechando que el año 2012 se conmemoraba el ochocientos aniversario de la espectacular batalla de las Navas de Tolosa, esta novela toma ese hecho como tema central. Años atrás, en 1195, Alfonso VIII de Castilla había sufrido un fortísimo revés en Alarcos frente a un terrible Almanzor. Alfonso no paró hasta recuperar su honor perdido, reuniendo a Pedro II de Aragón y a Sancho VII de Navarra para esta vez aplastar al hijo de Almanzor, Muhammad an Nasir, Miramamolín. Esta es, pues, una historia de honor al tiempo que una historia de amor.
El autor crea identidades ficticias que se mueven al lado de los personajes históricos. Como el título nos indica, hay dos personajes que atraen poderosamente la atención: un caballero menesteroso pero de gran apostura, Don Gualberto de Marignane, que proveniente de guerrear en Constantinopla y Bulgaria, busca recuperar su feudo;   una dama, Doña Eliabel, casada con el caballero Hugo de Tours, cuyo trato no es precisamente cariñoso y sí violento, además de ser precisamente el que ha arrebatado el feudo a Don Gualberto. Entrambos, Gualberto y Eliabel surge una pasión que les perturba y a la vez les hace vivir momentos plenos de felicidad, siempre al día, pendientes de la inminente batalla de la que no saben qué resultará. Desfilan por las páginas muchos otros: el veterano caballero Simón de Mercia, que acoge en su mesnada a Don Gualberto y su paje Gahete; Doña Ermengarda, (hermana de Simón) y su paje Gozo; Amalarico, arzobispo de Narbona; Don Rodrigo, arzobispo de Toledo; Don Pedro del Afán, tesorero real, y  Diego López de Haro, alférez real de Castilla, etc.

Alrededor de la pasión de nuestro protagonista y su amada, hay narraciones colaterales, como la del legendario rey Arturo, o las de otros personajes que sería prolijo contar, pero sobre todo, está la otra Historia, con mayúsculas: es decir, la preparación, los prolegómenos de la gran batalla de las Navas de Tolosa. La paulatina llegada y reunión de los tres reyes (Alfonso, Pedro y Sancho) así como caballeros cruzados y sus mesnadas provenientes de los otros reinos peninsulares y de allende los Pirineos, para formar un gran ejército que se enfrente a las tropas del rey de Marruecos, el que llaman Miramamolín, afincado tras Sierra Morena.

El autor alterna capítulos (que suelen ser bastante cortos, lo que agiliza la lectura) en los que habla de múltiples personajes secundarios, componiendo un inmenso rompecabezas, elaborando un verdadero tapiz de la época, donde muestra costumbres, alimentos, ropas, elementos militares, descripción de tipos curiosos, recreando el clima que podríamos imaginar que existiría en tal situación. Reyes, caballeros, clérigos, pajes, damas y dueñas, soldados y villanos, todos tienen un papel y nos enseñan algo de vidas y costumbres. Como en el resto de sus novelas históricas, Eslava Galán sumerge al lector inmediatamente en la época en la que sitúa la narración por medio del uso de un lenguaje lo más similar al del momento en el que la acción tiene lugar. Digo similar, porque obviamente no es igual, sería difícil para el lector entenderlo, pero sí es verosímil y sobre todo, es capaz de transportarnos inmediatamente a tantos siglos atrás.
Sin embargo, Eslava quiere que nos demos cuenta de que aunque nos narra algo real, se vale de la ficción: ha tomado como narrador a un juglar, un contador de cuentos de la época, que se dirige al lector como si se dirigiera al público aposentado alrededor de él, bebiendo las palabras de su voz, y atrapados desde las primeros párrafos. Además, el tono ofrece un punto de ironía que se desprende de los diversos comentarios o descripciones a veces jocosos y a veces en forma de guiños alusivos a situaciones o personas actuales; por ejemplo, introduce a alguien llamado Arturo Pérez Reverter (sic). También llega a usar términos actuales como una manera de recordarnos que nos está contando una ficción, como cuando habla en un determinado momento del músculo de nombre kilométrico: esternocleidomastoideo.
La narración general, o sea, la formación del ejército que culminará en la famosa batalla, está trufada de capítulos en los que la vida personal de los dos enamorados, Gualberto y Eliabel, cual Lanzarote y Ginebra, se explayan en amarse de todas las maneras posibles, contando el autor tales prácticas con una gracia y una delicadeza admirables. Siempre rebosante de humor, compensando el dramatismo de otros momentos, la tensión entre los caballeros de acá y acullá, la tirantez entre los reyes,  los distintos problemas de abastecimiento que van surgiendo, y la sombra de la humillante derrota de Alarcos que se alarga sobre los cruzados.
Avanza casi al minuto, día a día la narración, acercándose al momento cumbre: la batalla campal, que es descrita con gran maestría y detalle, salpicándonos de sangre, sudor y lágrimas, tal es la manera de implicarnos en ella. Es la parte más dramática de la novela, pero el modo de narrarla hace que no podamos sino leerla de un tirón, emocionados y entusiasmados. Novela altamente recomendable. Al final incluye unos apéndices muy útiles: un censo de personajes, un glosario de términos, y un breve apartado bibliográfico.



Ariodante
mayo 2013




24/6/13

UNA SIRENA EN EL MEDITERRÁNEO

LA FRAGATA SIRENA
LUIS DELGADO BAÑON
Ed. Noray, 2013

Con esta reedición del volumen sexto de la Saga Marinera Española, continúan las aventuras del marino Francisco Leñanza, retornado de las Américas, y recuperándose en su residencia murciana de los estragos sufridos en tan alargada y accidentada misión,  aventuras que fueron narradas en La fragata Princesa, el volumen anterior. Sin embargo, esta vez es el Mediterráneo, en plena Revolución Francesa, el centro de la acción. Luis Delgado (Murcia, 1946) nos continúa deleitando con los movimientos de Gigante, seguido siempre por la discreta sombra de Setum, su fiel criado africano, y alternando apariciones siempre jocosas con la consabida frasca de vino o aguardiente de su amigo y cuñado Santiago Cisneros, Pecas, ya casado en las Américas y con un futuro guardiamarina correteando por Santa Rosalía.

El panorama se abre distinto de la anterior entrega: ahora el enemigo es Francia, que acaba de guillotinar a su rey,  o más bien, la Francia republicana.  Los británicos, tan denostados en anteriores entregas, resultan ser aliados, aunque en algunos momentos haya sus discrepancias. Cosas de la política. Por tanto,  se trata de refrenar el republicanismo francés, apoyando a los realistas. Mientras el general Ricardos avanza por tierra con el apoyo de la escuadra del Océano, comandada por el teniente general D. Juan de Lángara,  el almirante Howe tiene bloqueado Tolón con la flota británica. De toda esta situación se nos pone al día en conversaciones durante los primeros capítulos. También el autor nos cuenta la última hazaña del general Barceló contra el moro en Algeciras, y cómo lo trató el mando, comparando con el trato dispensado al general Morales,  que, según Pecas, “habría sido fusilado varias veces de servir en la Marina británica.” Barceló es un hombre al que tanto Francisco como Santiago profesan una admiración sin límites; correspondiéndoles el general con un trato amable y cariñoso, así como apoyando a ambos en su carrera.

El teniente de navío Leñanza, Gigante, sirve como segundo de a bordo, en la fragata Santa Casilda, y debe realizar una misión en Cerdeña, formando parte de la escuadra española del Mediterráneo, bajo el mando del teniente general D. Francisco de Borja. Pero antes de ello, en una salida rutinaria,  apresan un barco francés, en tensa competencia con un buque británico, al que consiguen arrebatárselo. Acción que le vale a Francisco una felicitación y un ascenso a capitán de fragata. Más adelante, durante la campaña en Córcega, Francisco se ve comandando una presa cuya conquista ha liderado. La presa, muy bien pertrechada, se llama Heléne, pero más adelante recibirá el nuevo nombre de Sirena. Fragata muy ligera y marinera, a Gigante le llena de orgullo y placer por ser la primera que va a comandar. Santiago, que ha compartido derrota en la Santa Casilda con Francisco, ve con alborozo –y un poquillo de celos- el ascenso de su amigo y cuñado, aunque ello suponga una breve separación.

Finalizada exitosamente la campaña en Cerdeña, mientras Santiago, Pecas, va hacia Barcelona, Francisco vuelve obligado con su presa a Cartagena, -y con una cierta prevención por la posible separación de su barco- y de paso visita a la familia en Murcia. Sus dos retoños y el pequeño de Santiago van conformando un pequeño cuartel en la hacienda murciana de Santa Rosalía, donde comparten residencia las dos familias.
Francisco, a pesar de su ascenso, se ve atrapado en Cartagena con una preciosa  fragata, ligera de alas, pero sin actividad prevista, lo cual le destroza los nervios. Pero la suerte le sigue acompañando: hete aquí que aparece el general Gravina, bajo cuyas órdenes luchó en la campaña contra el Peñón en la Flotante que casi le cuesta la vida. Y Gravina, que le aprecia mucho, al hacerse cargo de su situación interviene a su favor. Resultado: Francisco, entusiasmado, se ve  involucrado en una nueva acción mediterránea contra el francés. Pero en esta ocasión Gigante sale bastante malparado, tras su participación en acciones terrestres en suelo francés, así como su amigo Pecas, tal que han de quedarse en dique seco con la necesaria convalecencia. Como compensación, un segundo ascenso: Leñanza ya es capitán de navío. De este modo finaliza la narración  como el año 1793, a lo largo del cual discurre la novela.
Aunque en esta obra no se narran hechos históricos de gran notoriedad, como novela considero que está muy equilibrada. La narración, con un buen ritmo, va alternando la información histórica del momento, para situar al lector, con la información marinera, sin abusar de ello y sin cansar, porque a la vez la acción de los personajes de ficción se desarrolla con sucesión de situaciones y presenta diversos perfiles con lo que el lector sigue perfectamente la acción.

Lectura que atrae y a la vez muestra, cumpliendo el objetivo del autor, hechos y costumbres de nuestra historia naval, a veces menores y desconocidos o quizás olvidados. Con un lenguaje bastante cuidado, diría que más cuidado que en anteriores entregas, nos reproduce frases y giros que nos retrotraen al pasado, no solo navales, sino simplemente un español antiguo, dieciochesco. Novela, pues, entretenida y ágil, mostrando luces y sombras de nuestra historia naval.


Ariodante



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