16/9/16

CHESTERTON VERSUS STEVENSON

ROBERT LOUIS STEVENSON

GILBERT K. CHESTERTON


PRE-TEXTOS, 2001


Nacido veinticuatro años después de Stevenson, Chesterton aún era un veinteañero cuando Stevenson murió. Pudo apreciar su éxito inicial pero también la reacción modernista contra él. En este ensayo biográfico, publicado en 1927, el autor lucha por sacar a la luz a un escritor injustamente desdeñado y olvidado. Para el escritor londinense, que pensaba que la literatura (y no sólo ella)  había entrado en una época de pesimismo tras la guerra, Stevenson representaba el optimismo, un optimismo insolente y opresivo. Un optimismo que muchos no podían soportar. Ante la disyuntiva de elegir entre arte o vida, Stevenson elegiría siempre la vida. “Porque contra la bandera negra del pesimismo, su bandera era realmente un emblema moral.”
Stevenson fue una celebridad en vida y años posteriores a su muerte, pero el advenimiento del modernismo en literatura, tras la primera guerra mundial, le convirtió, a los ojos de sus colegas y cierto público, en un escritor de segunda clase, para niños o jóvenes. Virginia y Leonard Woolf fueron de unos sus principales detractores, imponiendo sus modas y modos. Increíblemente Stevenson fue excluido del canon literario de las escuelas hasta el punto de no ser siquiera mencionado en la Antología de Literatura Inglesa de Oxford…¡hasta el año 2000!
Hasta la segunda mitad del siglo XX no se produjo la revaluación de Stevenson como escritor de pleno derecho, ensayista y crítico literario, testigo presencial de la historia colonial del Pacífico sur, y humanista.
Lo primero que a Chesterton le llama la atención de la vida de Stevenson es su movilidad: sus innumerables viajes y cambios de casa: Menton, Edimburgo, Fontainebleau, las Highlands, Davos, América (en este caso, por su casamiento), los Mares del Sur…Era un viajero innato, pero no muy saludable: sus idas y venidas estaban motivadas en parte por su carácter aventurero…y en parte, por ser un enfermo. Chesterton en el primer capítulo ya resume brevemente la biografía de Stevenson, pero manifiesta que de lo que quiere hablar es otra cosa.
Lo que el autor se propone en este ensayo es “estudiar sus libros con ilustraciones de su vida” y, más adelante especifica: “(…) la historia de su vida, pero no exactamente la historia de su biografía. ” De ahí que haya continuas referencias a la obra stevensoniana y saltos a su vida, descifrando los estados de ánimo y sus expectativas vitales a partir del análisis de sus obras: “los vagabundeos de Balfour me parecen más stevensonianos que los vagabundeos de Stevenson; el duelo de Jekyll y Hyde es más ilustrador que la disputa de Stevenson y Henley; y la verdadera vida privada se ha de buscar no en Samoa, sino en La Isla del Tesoro; porque donde está el tesoro está también el corazón.” El muchacho protagonista de sus novelas de aventuras no es sólo Jim Hawkins o David Balfour, sino el propio Stevenson.


 Recurrió a su propia infancia, a su teatrillo de cartón, el Skelt: “Si los juguetes y las bagatelas pueden hacer feliz a la gente, esta felicidad no es una bagatela, y ciertamente no puede ser un engaño.” Chesterton define a Stevenson como un niño, un niño perdido; un niño enfermo que se pasó la vida tratando de sanar, y que “no miraba en realidad hacia adelante o hacia afuera, a cosas más grandes, sino hacia atrás y hacia adentro, a un mundo de cosas más pequeñas, por la abertura del Skelt, que era todavía la verdadera ventana del mundo.”

En cuanto al lenguaje literario, frente a sus detractores, Chesterton defiende rotundamente al escritor escocés, al que le atribuye un estilo inconfundible, propio, muy personal. Escoge siempre las palabras exactas, las que dan la imagen de lo que quiere mostrar. Y esa es una facultad que no todos los escritores poseen. Su obra es muy versátil, de estilos o géneros muy diferentes, que evita mezclar. Salvo quizá, en los vagabundeos del Señor de Ballantrae y el Caballero Burke. Chesterton analiza al detalle estas cuestiones, en el capítulo Experimento y Extensión. “El verdadero defecto de Stevenson como escritor, (…) consiste en que simplificaba tanto que perdía algo de la confortable complejidad de la vida real. Lo trataba todo con una economía de detalle y una eliminación de superfluidades que acababa por darle un no sé qué de rígido y poco natural.” E insiste, jocoso, Chesterton: “Es tan ahorrativo, que sus personajes son casi delgados.” Y esta idea le retrotrae a su idea inicial, la de que en el teatrillo de cartón, con sus figuras planas y simples, es donde reside todo el mundo imaginario del niño que fue Stevenson.
En otro capítulo analiza el autor la idea moral en Stevenson, y llega al concepto de felicidad, volviendo, ¡cómo no! a la infancia, porque sólo un hombre puede ser feliz antes de llegar a hacerse un hombre. Toda esta teoría  sobre su retorno a la infancia justifica el tratamiento tan esquivo del tema amoroso, al amor–pasión; las mujeres apenas tienen protagonismo o lo tienen de modo colateral, secundario, más como las relaciones infantiles de amistad o las materno-filiales: “hay una diferencia entre la intensa emoción momentánea provocada por el recuerdo de los amores de la juventud y el todavía, más instantáneo, pero más perfecto goce del recuerdo de la infancia.” (..) “Muchos han especulado acerca de qué es lo que buscan en realidad; pero lo que buscan es siempre lo mismo; este niño perdido que son ellos mismos; perdido en los profundos jardines al anochecer.” El retorno a la simplicidad de la infancia, a la ingenuidad que hace tan felices esos años. Y no es que la infancia del escritor escocés fuera especialmente feliz, debido a circunstancias familiares y a su débil salud: pero supo arroparse de un mundo imaginario, un mundo que solo la fértil imaginación de un niño es capaz de crear. Stevenson lo creó y le duró toda su corta vida.

Robert Louis Balfour Stevenson (Edimburgo,1850-Vailima, Samoa, 3 de diciembre de 1894) fue un novelista, poeta y ensayista escocés. Su legado es una vasta obra que incluye crónicas de viaje, novelas de aventuras e históricas, así como lírica y ensayos.
Gilbert Keith Chesterton (Londres, 1874-Beaconsfield, 1936), más conocido como G. K. Chesterton, fue un escritor y periodista británico de inicios del siglo XX. Cultivó, entre otros géneros, el ensayo, la narración, la biografía, la lírica, el periodismo y el libro de viajes.



Fuensanta Niñirola






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