16/1/17

FALCÓ : UN NUEVO PÉREZ -REVERTE

FALCÓ
ARTURO PÉREZ-REVERTE
Alfaguara, 2016



En esta nueva novela, el prolífico escritor cartagenero crea un personaje que podría ser el sustituto de Alatriste, aunque aquí no hay capa y espada. Como mucho, una navaja automática bien afilada, además de la Browning 9mm. y una cuchilla de afeitar Gillette bien escondida. No hay capa y espada, en efecto, porque la novela está situada en otoño de 1936, en España, recién comenzada la guerra civil.
¿Una novela más sobre la guerra civil? -Se dirán ustedes. No; no es sobre la guerra civil. Es una novela de intriga, de espionaje, de acción: un thriller, ambientado en la España del 36, recién iniciada la contienda. Y el protagonista, un conflictivo y políticamente incorrecto mercenario, ex traficante de armas, además de otras muchas actividades poco convencionales, ahora miembro del SNIO (Servicio Nacional de Información y Operaciones) dirigido como el resto de servicios de inteligencia por Nicolás Franco, en la trastienda del cuartel general del Caudillo, a la sazón en Salamanca. Aunque estaba expulsado de la Armada por un asunto de faldas, su jefe le había conseguido una graduación provisional de teniente de navío de la Armada, a fin de facilitar su trabajo, “porque a los falangistas les impresionan los uniformes”.
“—Te sienta bien el uniforme —comentó el Almirante mientras Lorenzo Falcó y él subían por la escalera—. Deberías usarlo más a menudo.
—Soy alérgico a los uniformes —Falcó se pasaba un dedo por el cuello de la camisa blanca, cerrado con impecable corbata negra—. Me salen granitos.”

La trama en su eje central trata de un difícil proyecto: la Falange quiere rescatar a José Antonio Primo de Rivera, a la sazón, prisionero en la cárcel de Alicante.  Falcó debe dirigir la operación, que se realizará principalmente por fuerzas de asalto falangistas y con el apoyo de la Kriegsmarine alemana. Obviamente conocemos el final: José Antonio fue fusilado en Alicante el 20 de noviembre de 1936, por tanto la novela imagina un intento de salvamento que podría haber sido, …pero que no fue.

Sin embargo, lo que interesa al escritor de Cartagena no es reescribir la Historia, sino ambientar históricamente a un nuevo personaje: Lorenzo Falcó; personaje que no se casa con nadie, pero que tiene sus principios: “los bandos estaban perfectamente claros: de una parte él, y de la otra todos los demás”. Falcó  trabaja para el bando Nacional, efectivamente; y este es justamente el carácter novedoso de la narración, por otra parte convencional del género. La abrumadora mayoría de las novelas ambientadas en la guerra civil española toman partido por el lado republicano (una excepción sería la trilogía de “Buena gente en una mala guerra” de Miguel Aceytuno).
En este caso, aunque Falcó se desplace por la geografía española y salte las fronteras de la guerra, su trabajo es para los nacionales.  Pero el autor cartagenero no toma partido, salvo por su ambiguo protagonista. Pérez Reverte quiere mostrar que tanto en un lado como en otro cocían habas. En ambos frentes había carniceros y sanguinarios asesinos, pero también jóvenes idealistas que luchaban por unos principios; en ambos bandos ocurrían atrocidades pero también se daban la mano los amigos, y existían lealtades  y personas de fiar. El tema de la lealtad y la amistad, a pesar de pertenecer a bandos opuestos, es una idea que sobrevuela a lo largo de la acción.
Falcó es un personaje que no duda en matar cuando ha de hacerlo; matar a sangre fría, es su trabajo. Claro que también corre el riesgo de que otros quieran hacerle lo mismo. Incluso a veces peor, porque la tortura se practica con color rojo o con azul con total impunidad.
Lorenzo Falcó es un tipo duro, poco escrupuloso, como es de rigor en el género, con sus tics y sus modos de funcionar, a base de cafiaspirinas (un medicamento muy de la época) y whisky. Mujeriego, mira siempre a las mujeres como objetos sexuales, aunque distingue entre unas y otras. Y a veces, algunas no son lo que parecen.
“—¿Simpatiza usted con la causa falangista?
Le sostuvo Falcó la mirada, impasible.
—Yo simpatizo con varias causas.
El otro dirigió una breve ojeada a la carpeta del expediente. Después apoyó un dedo en ella.
—Según tengo entendido, sobre todo con la suya propia… Su causa, sea ésta la que sea.
—Principalmente.”

En suma, Pérez–Reverte nos presenta una novela escrita con su sello, interesante, ágil, con tensión y una complicada trama del espionaje. Y a la vez recorre ambos bandos con mirada fría, sin comprometerse con ningún color. En todo caso, mostrando las semejanzas y divergencias de procedimientos y modos  de dos bandos compuestos, como toda guerra civil, por familias partidas. Todos tienen parientes o amigos a un lado y otro de la dividida España. Mostrando el dramatismo de una guerra civil  a la vez que la vida cotidiana en ambos lados y dando a su personaje el carácter el anti-héroe que tanto gusta hoy en día. Anti-héroe que, a pesar de tener una tarea para la que se le ha contratado, se impone otras para cumplir con su concepto del agradecimiento y la correspondencia con quienes se portan honradamente con él. Sabe pagar sus deudas, vamos.
Pérez-Reverte usa un lenguaje que incluye expresiones muy años treinta, aludiendo a objetos, ropas o productos habituales en la España de esos años, lo cual contribuye a sumergir al lector en el momento histórico sin dar demasiadas explicaciones. Pasodobles, coñac Fundador, los ceniceros triangulares de Cinzano, el orujo gallego,  las cafiaspirinas, etc.
El personaje, Falcó, tiene todos los indicios de tener continuación en sucesivas novelas, por lo que los amantes del género y seguidores de Pérez Reverte podrán disfrutar nuevamente, si esto se confirma.



Fuensanta Niñirola 


9/1/17

SIENA INFERNAL

DEL INFIERNO
JOSÉ ABAD
Ed Nazarí, 2016



Es ésta una novela cuando menos, inquietante. Destila múltiples influencias pero todas en una parecida dirección. Aunque en la bibliografía del autor encontramos una gran cantidad de obras tanto de ensayo como de ficción, algunos títulos ya nos dan pistas de por dónde van los intereses y adonde se dirigen las miradas de este granadino tan enamorado de Italia.
La novela que nos ocupa ya resulta perturbadora por el título. Del infierno podríamos decir muchas cosas, pero “infierno”, en un sentido general, no religioso, refiere a una situación gravemente doliente, de sufrimiento y ansiedad, no necesariamente ligado a fuegos ardientes, pero sí a una cierta quemazón. A veces está producido por elementos externos, ajenos a uno mismo, y otras, surge del interior del alma humana, que es donde reviste mayor dramatismo. Porque a un enemigo externo se le puede combatir, pero al enemigo que se lleva dentro resulta mucho más difícil.

Dividida en tres partes como La Divina Comedia, la historia es contada en primera persona por el protagonista principal y desde muchos años después de los sucesos que se narran, como un tardío intento de exorcizar sus propios demonios; desde el principio, las alusiones al Dante, en primer lugar, y luego a Poe y Lovecraft, dos grandes narradores del terror y la inquietud afloran constantemente. Asimismo hay ecos de El Aleph, de J.L.Borges, y de La invención de Morel, de Bioy Casares, e incluso se percibe algo de Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sábato.
Cuando se habla de algo infernal, se suele acompañar de la palabra “dantesco”. Efectivamente, Dante está presente en toda la novela. Un ejemplar de La Divina Comedia es paseado por toda Siena por el protagonista de esta narración, Jorge Eneco, un estudiante granadino que proyecta pasar un año en la universidad sienesa  siguiendo un curso.
Desde su llegada a Siena, Jorge  -y a su vez, el lector- va descubriendo poco a poco indicios de que algo no funciona bien.  Recorre la maravillosa ciudad italiana, primero en solitario y después en compañía, una vez consigue hacer amigos entre sus compañeros de estudios, y en principio son recorridos descriptivos, informativos de calles, gentes, tiendas y cafés. Pero conforme avanza la narración los paseos devienen oníricos y en muchos momentos la realidad comienza a infectarse de irrealidad, de algo fantasmal, malvado, inquietante.

Escrita en el lenguaje de un estudiante, a veces muy coloquial, con descripciones detalladas de la ciudad sienesa, del ambiente estudiantil, de las ilusiones, afectos, deseos y ambiciones de unos jóvenes en la flor de la vida,  plantea, además, una serie de interrogantes de tipo psicológico que, además de crear un clima especial, pueden sugerir interesantes reflexiones.
El tema de la identidad, del Yo, la sospecha de que hay algo más de lo que estamos seguros de ver, la sensación de que algo o alguien puede ocupar nuestro lugar…todo esto son ideas que fluctúan dentro del texto y transmiten al lector paulatinamente la sensación de agobio y ansiedad que el protagonista siente. Pánico, incluso. ¿Qué ocurre en nuestra mente cuando descubrimos algo que no estamos habituados a percibir? El autor consigue implicar al lector, sumergirle en las oscuras aguas de un pozo sin fondo, llevándole de la mano, como Virgilio, junto a su dantesco personaje de ficción para visitar un paisaje infernal.
No podemos desvelar más, salvo que hay una historia de amor, un amor que podría florecer aunque está rodeado de peligros y constantemente amenazado. Para salvar ese amor, el protagonista no duda en lanzarse al ataque, en luchar con todas sus fuerzas contra ese terrible e infernal antagonista, lidiando como Jacob contra ángel o demonio. Si vence o no, ustedes lo descubrirán leyendo el libro.


José Abad (Granada, 1967) es Licenciado en Filosofía y letras, Doctor en Filología Italiana y trabaja como profesor en la Universidad de Granada. Como escritor su interés se ha repartido entre la narrativa y el ensayo. Ha publicado las novelas Nunca apuestes con el diablo (2000) y El abrazo de las sombras (2002), y los libros de relatos King Kong y yo (2006) y El acero y la seda (2015). En el campo del ensayo, a su vez, se ha cimentado en dos frentes distintos, pero complementarios: la literatura y el cine. Al primer grupo pertenecen Las cenizas de Maquiavelo (2008); al segundo, El vampiro en el espejo (2013) y Mario Bava. El cine de las tinieblas (2014). Desde hace doce años cultiva la crítica literaria y cinematográfica en las cabeceras del Grupo Joly. En Ficcionario (2010) ofreció una primera recopilación de sus artículos periodísticos. Además ha traducido obras de Giorgio Scerbanenco, Giovanni Verga, Nicolás Maquiavelo y Moderata Fonte.





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Fuensanta Niñirola

3/1/17

MEJÍAS FALLERO

EL JARDÍN DE CARTÓN
SANTIAGO ÁLVAREZ
Almuzara, 2016


El espectáculo de las Fallas es algo impresionante. El fuego siempre lo es, y si además está programado y controlado, mejor. El título y la portada de esta novela, que empieza con una mascletá y acaba con la cremá, aluden inevitablemente al fenómeno fallero. Porque es cierto que, si bien hay muchos detractores del caos que originan a los sufridos ciudadanos -cada año antes- las fiestas valencianas conocidas por el ruido de los petardos y el olor de la pólvora, tampoco deja de ser cierto que la primera vez que uno presencia una mascletá (para el profano, se trata de un concierto de petardeo que puede llegar a límites insospechados para nuestros tímpanos) no puede menos que emocionarse. Y cuando arden los muñecos de cartón-piedra y toda la ciudad se convierte en una hoguera, el espectáculo, visto desde algún punto alto, resulta sublime.

Pues bien, este es el escenario donde se desarrolla la acción de la novela. Si bien no se modifica el esquema de la anterior, el marco elegido tiene en esta ocasión una fuerza mucho mayor: en La ciudad de la memoria era la propia ciudad, Valencia, el continente de la acción. En El jardín de cartón el continente es Valencia en fallas. El autor ha ceñido su narración principal a un espacio y un tiempo muy concretos: los veinte días que duran los festejos falleros del mes de marzo en la ciudad de Valencia. Veinte días de petardos, olor a pólvora, a buñuelos con chocolate, ruido, caos y música fallera, con final apoteósico, tanto en la realidad como en la novela.
Santiago Álvarez ha querido mostrar las dos caras de las Fallas, porque todo tiene su envés. Un autor que no ha nacido en Valencia quizás sea capaz de ver con más objetividad un fenómeno que, los que han crecido oyendo petardos y oliendo a pólvora, son incapaces de ver sin emoción y sin cariño. Sin embargo, la narración está escrita con un fuerte toque esperpéntico, muy en el espíritu fallero. Sus personajes funcionan como ninots de falla, satirizando a diestro y siniestro, empezando por el propio Mejías. Una narración muy en la línea del Eduardo Mendoza en El laberinto de las aceitunas. Jocosa, satírica, socarrona, …fallera.

La estructura de la novela es de manual, la típica del género y la misma que en la anterior novela: detective en serios apuros económicos busca clientes, recibe dos encargos, y a partir de ahí comienza la investigación, siempre con las horas contadas, para darle más emoción. En paralelo, hay una trama temporalmente anterior, que se desarrolla en la población de Navajas (Castellón) dos siglos atrás y que vendrá a converger con la trama principal, dando sentido y razón de los hechos actuales. Esta segunda trama ya no es tan típica del género, es el matiz personal que le pone el autor, que hace un mix entre dos géneros. Dos tramas, pues, y una serie de leit-motivs, ya conocidos desde la anterior novela: la obsesión de Mejías por el llamado “cine negro” americano, su adicción con una determinada marca de whisky escocés, y su afición al uso de gabardina en una tierra donde no llueve más que una o dos veces al año, … O sea, un personaje fuera de lugar por partida triple. Repite también la titulación de los capítulos aludiendo a películas o a canciones,  la inserción de constantes referencias al cine y en concreto, a las películas de Humphrey Bogart, creando un clima de “negritud cinematográfica”.
Hay otros personajes, muchos de ellos esperpénticos, como la delirante familia Fuster al completo, Dimitri, el guardaespaldas ruso, etc. y otros marcados fuertemente por el tópico: empresario corrupto/negocio inmobiliario asesino. Los empresarios son, obviamente, los malos, y a la vez son los que pagan. Es un tópico imprescindible en el género, como la figura del héroe/perdedor, el que recibe todas las palizas, generando complicidad.

Mirándolo desde un punto de vista más crítico, es la parte de flash-back la que queda algo dispar: carece de ese tono satírico y socarrón de la narración central,  presentando los hechos de modo dramático, incluso demasiado dramático, lo que hace perder un poco el tempo, si lo expresamos en lenguaje musical. Cuenta una historia de amores, odios, corrupción, sexo prohibido, lealtades y traiciones, casi de novela romántica, pero se alarga en exceso entrando en demasiados detalles, quizá innecesarios. Los hechos que se relatan podrían salir a la luz de otro modo, de un modo más en concordancia con el tono narrativo central.
Por otra parte, un punto a destacar de esta novela –similar a la anterior- son los recorridos por la ciudad, rescatando valores históricos, rememorando nombres, tradiciones, rincones o edificios que fueron importantes y que han quedado olvidados en bibliotecas o archivos.
A nivel temático, es esta una nueva historia detectivesca del autor– Mejías ataca de nuevo- bien aderezada, entretenida y con un final explosivo y muy fallero. El detective murciano se debate en un continuo tira y afloja, un quiero y no puedo, entre la honestidad y la colaboración. ¿Quién gana? La respuesta está en el libro: la intriga sigue su curso, como debe ser en este género, y la acción va subiendo de nivel como una buena mascletá.

Santiago Álvarez (Murcia, 1973). Es director de contenidos del festival de género Valencia Negra, que se realiza en la capital del Turia desde 2013. Se inició en la literatura escribiendo relatos, muchos de los cuales han sido premiados en diversos certámenes. Ha escrito, protagonizado y dirigido musicales y obras dramáticas, y ha grabado varios discos con distintas formaciones. Asimismo es el primer profesor en España del software para escritores Scrivener, del cual realiza regularmente talleres presenciales. El jardín de cartón es su segunda novela, tras publicar en 2015 La ciudad de la memoria.






Fuensanta Niñirola

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