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27/4/15

ALEJANDRO DUMAS ATACA DE NUEVO

ALEJANDRO DUMAS / TRILOGÍA DE LOS VALOIS:
LA REINA MARGOT/ LA DAMA DE MONSOREAU/ LOS CUARENTA Y CINCO
 (Varias ediciones)


Publicada en 1845 por Alejandro Dumas, “La Reina Margot” constituye el primer volumen de esta trilogía de los Valois, cuyo tema central es el de las guerras de religión que vivió Francia durante la segunda mitad del siglo XVI, y que completan “La dama de Monsereau”(1846), que algunas ediciones han traducido como “Chicot el bufón” y finalmente, “Los cuarenta y cinco”(1847). Se supone que Dumas no llegó a escribir (o a publicar) un cuarto volumen, que, a juzgar por las narraciones anteriores, quedaría pendiente, ya que en él se trataría del fin efectivo de la dinastía real, con los asesinatos del Duque de Guisa (encargado por el rey) y a la postre, de Enrique III en 1589, a manos del fraile Jacques Clement, personaje que tiene una breve aparición en la novela “Los cuarenta y cinco”.
Alejandro Dumas fue acusado de “violar” la historia y se cuenta que respondió: “la violo, sí, pero genero bellas criaturas”; efectivamente, Dumas es un gran novelista de aventuras históricas, que se pasa la historia por donde haga falta con tal de organizar una trama literaria genial.  La acción tiene un ritmo irregular, a veces sincopado, alternando momentos dramáticos con otros hilarantes, momentos de fuerte acción con otros más relajados donde el diálogo dirige la atención del lector por otros derroteros; en otras ocasiones la alternancia se da entre personajes, cuya actividad y cometido está en una localización distinta, tanto en espacio como en tiempo. A veces se narran acciones paralelas en espacios diferentes.  Conjunto de novelas, ante todo, de aventuras históricas, la trilogía muestra magníficamente el talento literario de Dumas, gran admirador de sir Walter Scott, y pinta una época de Francia en la que las intrigas y las luchas por el poder pueden compararse a las constantes conspiraciones italianas de la misma época.
Los Valois son una dinastía que acabará cuando otro Enrique (un Borbón) de Navarra suba al trono, y pronuncie aquello de “París bien vale una misa”, si es que realmente lo dijo. Pero antes de ello, se suceden los reyes sin descendencia directa, y tienen lugar una continua serie de intrigas, conspiraciones, levantamientos, masacres, guerras, en suma, con la excusa de la religión; aunque es obvio que son luchas por el poder, puesto que muchos cambian de bando y de religión cuando les conviene. Hay tres familias nobiliarias que tratan de eliminar a los demás: los Montmorency (los grandes perdedores), los Guisa, los Valois y los Borbón/Navarra. Se suelen contar ocho guerras distintas entre 1562 y 1598 siendo la última y más cruenta la llamada “guerra de los tres Enriques”; pues bien,  ese clima de violencia y de constantes conspiraciones y asesinatos es el escenario y el telón de fondo de estas tres novelas.

LA REINA MARGOT

Esta primera parte de la trilogía desarrolla la acción entre 1572 y 1574, comenzando con un terrorífico y sangriento suceso: la matanza de San Bartolomé, pocos días después (el real matrimonio tiene lugar el 18 de agosto y la matanza se produce el 24) de las bodas de Enrique de Navarra y Margarita, hermana del rey reinante Carlos IX e hija de la terrible Catalina de Médicis. Y finaliza con la muerte de Carlos IX y la llegada al trono de Enrique III (que viene abandonando su trono en Polonia). Pero hasta el último párrafo el lector está en tensión, porque la vida de Enrique de Navarra pende de un hilo.
Dumas retrata con maestría las intrigas de la corte francesa comenzando por la boda de la infanta Margarita de Valois y la noche de San Bartolomé, con el asesinato en masa de hugonotes. Margot está atrapada en las ambiciones de su madre, y las de su pusilánime hermano Francisco de Alençon, y asimismo atrapada en una historia de amor con el hugonote La Mole. Pero también la  relación con su recién desposado crea unos vínculos, si no amorosos, de lealtad y amistad fiel. Tanto Enrique de Navarra como Margot tienen sus amores en otra parte, su matrimonio es una alianza política (como todos los matrimonios reales y principescos).

Podría pensarse que Margot es la protagonista de la novela, pero no es así. En mi opinión, comparte el protagonismo con Enrique de Navarra y también con La Mole y Coconnas, héroes literarios (y reales) de dramático final. De hecho, es, como toda la trilogía, una novela coral en la que el autor se pone en el punto de vista de muchos personajes, con una mirada impersonal, pero que lleva al lector a contemplar el panorama desde muy diversos balcones.  Porque también Carlos IX, la reina madre Catalina de Médicis,  y el duque Francisco de  Alençon participan de protagonismo, conocemos sus pensamientos y participamos de sus intrigas.
Sin embargo el autor quiere introducirse en la narración de la mano de dos personajes, dos jóvenes hidalgos que están situados en bandos opuestos: católico y protestante (hugonote), para de ese modo simbolizar la tremenda división que se vivía en la Francia de esos años. La Mole y Coconnas van a convertirse, a pesar de todo, en los mejores amigos, amistad que durará hasta la muerte. La religión o la política no alterará esa amistad. Ese es un tema habitual en Dumas, como lo es el del doble, el juego de identidades, personajes que se visten con las ropas de alguien conocido y se hacen pasar por él. El juego del destino y la fatalidad también es un tema dumasiano. Catalina de Médicis está obsesionada con adivinar el futuro, intentando por todos los medios a su alcance evitar las tragedias que los hados le tienen reservadas: el final de su dinastía. Pero no lo conseguirá. Al parecer, el rey de Navarra es un joven con suerte, los hados le protegen. El futuro Enrique IV sabe moverse entre dos aguas y buscarse aliados, lo que unido a ese afortunado equilibrio, a la postre, le llevará al poder. Pero eso es otra historia.

LA DAMA DE MONSOREAU

Situada esta narración unos años después de La Reina Margot,  está ambientada en París en el año 1578-79. Muerto Carlos IX, reinante desde 1575 su hermano Enrique III, refugiados en Bearn el rey de Navarra y Margot,  apenas tienen una aparición fugaz en esta novela. También la Reina Madre Catalina aparece muy brevemente y ya muy mediada la narración.
Los protagonistas  centrales son, por una parte,  Bussy d'Amboise, vasallo y primera espada del Duque de Anjou, y por otra parte, Chicot, el bufón del rey. Louis de Clermont, señor de Bussy d'Amboise (1549-1579) fue un caballero de la corte del rey Enrique III , un espadachín, excelente, y un amante de ambos sexos. Era uno de los favoritos de Francisco, Duque de Anjou, hermano del rey. Si Anjou tiene como favorito al valiente Bussy, el rey Enrique tiene otros favoritos: Maugiron, Quelus, Schomberg, d’Epernon. Estos tienden una emboscada a Bussy,  el cual se salva ayudado por una desconocida. Más adelante se enterará que dicha joven, llamada Diana de Meridor está prácticamente secuestrada por el señor de Monsoreau con la excusa de protegerla del duque de Anjou, interesado sexualmente en ella. Diana es un personaje de ficción, basado libremente en Françoise de Meridor, verdadera esposa del conde de Monsoreau (Aquí también Dumas viola la historia, para disfrute del lector). La historia amorosa, pasional, la protagonizan Bussy y Diana.
Otros personajes son, obviamente, Enrique III y su hermano Francisco, así como sus favoritos, Saint-Luc y su esposa, el fraile Gorenflot, Remy el alquimista, etc.
El acontecimiento político lo protagoniza el Duque de Guisa, que planea junto con sus hermanos el Cardenal de Lorena, el duque de Mayenne y la señora de Montpensier destronar a su primo el rey de Francia preparando un complot para que él mismo firme su carta de abdicación. Para ello cuentan con la ayuda del duque de Anjou al cual le han prometido que será el sucesor de Enrique III y a buena parte del pueblo católico que forma una agrupación secreta llamada «La Liga» que desarrolla una gran labor de propaganda ideológica  entre el pueblo, para contrarrestar la propaganda de las ideas protestantes.
La acción se desarrolla combinando humor con tensión dramática. Si en la anterior novela las partes de humor las desarrollaban La Mole y Coconnas, en esta es el bufón y el monje Gorenflot los que llevan el humor a la historia. El bufón se hace el loco, es su papel público, pero es el que mejores consejos da al rey, el que mejor le conoce y el que mejor le sirve, porque es el amigo leal.
Esta novela tiene, sin embargo, pasajes épicos que recuerdan, y explícitamente el propio narrador cita, a la lucha de los Horacios y  Curiacios en Roma.  La valentía, el honor, la fortaleza y lealtad de los amigos son cantadas en esta historia. Canta, asimismo, al amor puro y pasional entre Bussy y Diana, así como el de los esposos Saint-Luc, que prefieren abandonar la corte y la amistad real para disfrutar de su amor como recién desposados. Bussy será el gran héroe de la narración, y como todo héroe clásico tendrá un final dramático.

LOS CUARENTA Y CINCO

Esta novela continúa el ciclo, enlazando con la novela anterior hasta el momento de la muerte de Francisco, Duque de Anjou, en 1584. Sigue, pues, reinando Enrique III, y los Guisa conspirando para derrocarle. Mientras, desde Inglaterra, Isabel I vigila los movimientos de Francia, e incluso se habla de un posible compromiso matrimonial de la “reina virgen” con el Duque de Anjou, que se encuentra en Bruselas.  Los hechos políticos alrededor de los cuales gira la trama son: la ejecución de Salcedo,  la conspiración parisina de la Liga, la toma de Cahors por Enrique de Navarra, y el frustrado sitio de Amberes por las tropas francesas con Anjou y el almirante Joyeuse al frente.
D’Epernon, que ahora se ha convertido en uno de los favoritos más importantes, organiza una guardia especial a base de importar cuarenta y cinco hidalgos gascones, instruirlos, y formarlos para defender permanentemente al rey. Los comandará Loignac. Esta guardia y los informes de sus espías,  hacen que se frustre una conspiración de la Liga, fomentada por Madame de Montpensier.
Chicot (transformado en Roberto Briquet), sigue siendo fiel al rey, y juega a la política, siéndole encargado de llevar un conflictivo mensaje al rey de Navarra en su feudo. Así, en una parte de la novela resurge Enrique de Navarra y la reina Margot tiene una breve aparición. Esta es la parte referida a lo que se ha llamado “la guerra de los amantes” que concluye con la paz de Fleix, tras la toma de Cahors. Las aventuras de Chicot/Briquet por Navarra y el recorrido hacia tierras bearnesas están llenos de sobresaltos.
La Duquesa de Montpensier, por otra parte, se halla en París intrigando contra Enrique, junto al duque de Mayena, y su secretario, Mayneville. También el conde Ernanton, como enamorado de la duquesa y como espía, participa en la historia. Pero el rey también sabe jugar ese interminable juego y además, es ayudado siempre por su antiguo bufón. Los tres hermanos Joyeuse: el cardenal, el almirante y el conde de Bouchage, favoritos del rey, tienen en esta novela un papel principal.
Reaparece el personaje femenino de Diana de Meridor, que tendrá un doble papel, enamorando apasionadamente –a su pesar- a Enrique de Bouchage y buscando la venganza contra Anjou, responsable de la matanza de su amante Bussy en “La dama de Monsoreau”. Ambos, Bouchage y Diana, siempre acompañada de su servidor Remy, se ven envueltos en la gran inundación provocada por los flamencos para vencer el asalto francés. Esos capítulos, así como los del sitio de Amberes, son de una intensidad dramática enorme.
Como en las demás novelas, tienen gran importancia las dobles personalidades, los engaños y las ficciones, la suplantación de un personaje por otro, así como la amistad y la lealtad amorosa. Los Valois nos son presentados como caracteres débiles, frágiles, de sexualidad ambigua, no demasiado interesados por el gobierno, aunque sí por el poder.  Si algún rey sale bien parado como gobernante de toda esta historia, es Enrique de Navarra.

En suma, una espléndida trilogía de la que echamos en falta un cuarto texto donde se cerrara el círculo histórico y literario, puesto que algunos cabos quedan sueltos, dejando un final abierto a una posible continuación que no llegó.
En cuanto a las ediciones, es la de Akal la que publicó más recientemente los dos primeros textos y supongo que el tercero estará a punto de publicarse. Existen, además, ediciones digitales, y publicaciones antiguas que solo pueden conseguirse en librerías de lance.

Ariodante


24/4/15

NOVELA DEL ALFABETO: R

"R DE REBELDE"
SUE GRAFTON
Tusquets, 2005




Novela inscrita en la serie “novelas del alfabeto” colección de novelas de misterio cronológicas, que siguen el orden alfabético en sus títulos, cuya novedad es que el detective que las protagoniza no es un hombre, como suele ser habitual, sino una mujer, una investigadora privada, Kinsey Millhone, cuyas aventuras tienen por base la ciudad ficticia de Santa Teresa. Grafton eligió ese nombre como homenaje a las ciudad imaginaria de Ross Macdonald, un simulacro de Santa Bárbara, California.
La autora comienza a escribir y publicar la serie en 1982, año en el que coincide la acción del primer libro, y se extiende hasta 2013 en el que publica el correspondiente a "W". Sin embargo, tiempo de la serie transcurre más lentamente que el real, por ejemplo, el correspondiente a la "Q" tiene lugar en 1987, y su publicación es de 2002.
Suponen estos años una época de expansión del fenómeno inmobiliario y de los grandes negocios (no del todo legales) financieros donde grandes ganancias procedentes de origen delictivo se blanquean en negocios legales. También son los años en los que los ordenadores están en sus inicios, lo cual implica que solo se usan en las empresas, aun no se ha extendido el fenómeno del PC. Tampoco existen los teléfonos móviles, que tanto cambiarán las comunicaciones, y por supuesto, no existe internet. Todo esto nos transporta ya a una situación muy diferente a la actual, pese a que haga relativamente pocos años de estos fenómenos.
Lo novedoso, insisto, de las obras de Grafton es, en principio, que su protagonista es femenino, cosa que actualmente ya se ha generalizado en casi todas las novelas, incluidas las históricas, y se ve como habitual. Pero cuando Grafton comenzó la serie, esto no era lo usual en el género policiaco. Su protagonista, Kinsey, es una treintañera, no especialmente guapa ni llamativa, con tendencia al desorden en su vida privada, lo que la lleva por sucesivos divorcios y conflictos amorosos, y que se dedica a la investigación privada como si hiciera la comida. Es decir, es un personaje muy natural, muy fácil de atrapar al lector y sobre todo, a la lectora femenina, ya que Kinsey ha de hacer la compra, resolver qué hace con la ropa, cómo organizar su apartamento, y tratar de sobrellevar sus desastres emocionales como cualquier hijo de vecino.
Kinsey corre todos los días para mantenerse en forma y quemar el exceso de calorías que consume en el restaurante de su amiga Rosie y en el McDonald's. Viste informal: la ropa no le interesa especialmente. Vive en un pequeño estudio de dos plantas en el garaje de su vecino, un jubilado octogenario, Henry. Conduce un Volkswagen Escarabajo, que últimamente cambiará por un Mustang Grabber azul.

En "R de rebelde" el protagonismo lo comparte con Reba, una ex presidiaria, hija de un potentado,  que parece haber nacido para meterse en problemas. Por alguna razón, la investigadora Kinsey crea cierta complicidad con la persona a quien ha de vigilar, o sea, con Reba Rafferty. Y a lo largo de la historia hay un mano a mano en el que la propia Reba, que se nos presenta como inestable y autodestructiva,  resulta de una lucidez mayor que la propia Kinsey.
Paralelamente a su investigación, la autora muestra la deplorable vida social de Kinsey en su barrio, vida social que se limita al octogenario Harry, y a las habituales visitas alimenticias y de ocio al bar de Rosie, y de vez en cuando una relación esporádica que no suele acabar bien. Pero en esta ocasión se introduce otro personaje, un policía que Kinsey conoce ya hace algunos años pero con el que apenas ha tenido contacto antes. Ahora lo tendrá. Hay toda una serie de personajes secundarios que dan color y tinte local a la historia.

La investigación parte -como es habitual en el género- de un encargo: debe recoger a Reba Rafferty al salir de la prisión en libertad condicional y hacer de niñera por unos días hasta que su vida se vaya normalizando. Todo parece seguir su curso, pero una vez cumplido su papel, las cosas se tuercen. Reba sigue siendo conflictiva y tiene encuentros problemáticos, recurriendo a Kinsey. Por otra parte, al policía también está interesada en Reba por la información que les puede transmitir sobre terceras personas. Y a partir de ahí, la historia se complica, y el ritmo aumenta hasta un final inesperado y  que deja sin resuello al lector.
En suma, una novela muy entretenida, contada en un lenguaje muy cotidiano, llano y sencillo, y con unas situaciones bastante creíbles para la época y el lugar. Deja buen sabor de boca y ganas de leer más historias de la serie.

Sue Taylor Grafton (Louisville, Kentucky, 24 de abril de 1940) es una escritora estadounidense, autora de novelas de detectives. Hija del novelista C. W. Grafton, se graduó en la Universidad de Louisville, donde obtuvo su título en Literatura inglesa. Además de sus libros, ha escrito para la televisión y para el cine. Algunas de estas obras son en colaboración con su marido, Steven Humphrey. En 2004, Grafton recibió el Premio Literario Ross Macdonald.


ARIODANTE









3/4/15

DULCE REINADO

LA REINA DEL AZÚCAR



DOLORES GARCÍA

Editorial Versátil, 2015



En nuestras manos tenemos una novela cuya trama es una complicada malla, tejida e hilvanada con primor y dulzura. O mas bien, amasada y cocinada con amor. Como esos algodones de azúcar que venden en las ferias, donde el dulce y blanco elemento pasa a convertirse en una nube vaporosa que se enreda alrededor de un palillo y que degustamos con placer. Sin embargo, el título no debe inducirnos a error. No se trata de una acaramelada historia, si bien hay caramelos en ella. Es una narración dramática, terrible en algunos momentos, dulce en otros, pero de fuerte contextura y muy bien entrelazada. Novela coral, aunque girando sobre un eje: la vida de Inés Belmonte, una mujer de gran fuerza moral, que se ha de enfrentar a los embates de la vida y afrontarlos con pie firme y mano de hierro. Rodeada de un enjambre de personajes de todos los colores, unos ingenuos, otros mezquinos, otros claramente aprovechados y malvados, pero todos verosímiles. Unos dulces y otros amargos. Porque la vida está llena de contrastes y los momentos de felicidad, si existen, son siempre breves y acaban.
Inés Belmonte ha construido su propia vida, “su propia melodía” en palabras de la protagonista. “Una melodía que he ido enriqueciendo con cada anhelo, cada vivencia, con cada uno de mis pensamientos y emociones.” (pág. 474) Y para componer esa melodía, nota a nota, ha tenido que hacer de tripas corazón en muchas ocasiones. Me recuerda a personajes como Mildred Pierce, la heroína de la novela homónima de James M. Cain, también llevada a la televisión. Personajes femeninos que han sabido salir adelante en una vida llena de adversidades. Cierto que, como la misma protagonista reconoce en sus memorias,  el destino tiene un papel muy importante en la vida de las personas. Pero es la manera de adaptarnos a lo que nos va sucediendo, lo que no podemos evitar y nos cae de golpe, la manera de torearlo o de afrontarlo es lo que hace de nosotros los protagonistas o los cautivos de nuestra propia vida. Esta es una de las ideas centrales que subyacen en esta narración. Inés elige el amargo protagonismo; Mercedes y Encarna eligen el dulce cautiverio.
Hay muchas clases de amor en esta narración: algunos, sin esperanza, como Don Hipólito, como Delbrel, como Julián, incluso como el propio Eduardo, al principio. Otros apasionados como Humbert y Eduardo, después. Amores de madre, que ven en el hijo la reencarnación del padre desaparecido y le pasan por alto los desplantes; amores de circunstancia, como el de Mercedes y Cipriano; amor filial, como el que Daniel profesa a su madre Mercedes; amores desencantados…y odios desaforados, como el de Juana, el de Roberto, el de Matías, que parece ser el malvado más malo de esta historia.
Y toda esa maraña de amores y desamores está íntimamente trabada con la historia real, con la realidad de una época y de una ciudad, Melilla, cuyo protagonismo es de gran importancia. La autora rinde un sentido homenaje a su ciudad natal en estas páginas. Memorable es, asimismo, la narración de la guerra del Rif y el desastre de Annual. Porque no solo es la narración de los hechos sino también los orígenes de tal situación y la posición que ocupaba Melilla en los movimientos políticos y militares de la región norteafricana. Por medio de la participación indirecta en la historia, se nos revelan detalles terribles y otros que conoceremos al final del libro y que explican partes que quedaron en sombra.

Combina la novela dos tramas: una contemporánea, contada por un narrador omnisciente, comprende una intriga política y judicial que finalmente confluirá en la reconstrucción familiar del pasado común donde el comandante Fonseca y el juez Prieto, buscando un documento cuya ausencia puede generar un grave conflicto territorial, van descubriendo distintos indicios que les llevan a la protagonista principal, cuyas memorias ocupan la parte central de la narración, dando un salto en el tiempo y retrotrayéndonos al comienzo del siglo hasta su mitad. La otra trama, contada en primera persona, la constituyen, por un lado, los recuerdos de Mercedes, y por otro, las propias memorias de Inés, su tía.  Y en menor medida, lo que Encarna le cuenta a su hijo Jorge Prieto, una vez que este ha leído las memorias.
La parte central de la novela recrea la guerra del Rif y considero que es la parte más atractiva, y con más fuerza por la tensión y emoción contenida en ella, además de la recreación de aquellos terribles días que acabaron en la matanza de Annual. El ritmo de la novela en general tiene ciertos altibajos, aunque conforme se avanza en la lectura el tempo se hace más rápido. Si hubiera que encontrarle puntos negativos, uno de ellos sería la excesiva cantidad de personajes, que en algunos momentos resulta algo confusa (aunque para soslayarlo, la autora ha incluido un índice de personajes) y  otro, que el nexo de unión dentro del conjunto, pudiera tomarse en ciertos personajes como excesivamente forzado. En esta narración todo concuerda, mientras que en la vida hay siempre cosas que uno es incapaz de comprender o no se encuentra la explicación. No obstante, estamos ante una ficción. Y en conjunto, es una ficción interesante, apasionada, entretenida y que cumple con sus objetivos más generales: contar una historia ambientada en Melilla, recreando lugares reales y hechos históricos que componen un fresco muy especial. Y desarrollar unos personajes centrales muy fuertes, atractivos, combinando la dulzura del azúcar y el amargor de la hiel.


Dolores García Ruiz nació en Melilla (España) en 1964, donde pasó su primera infancia. A los nueve años se trasladó a Valencia, donde actualmente reside. Nacer en África y haber entrado en contacto directo con diferentes culturas y religiones ha marcado su evolución personal y espiritual hacia la búsqueda de lo más genuino que encierra todo ser humano. Cursó estudios de Derecho por la UNED, es Correctora Profesional de Edición y Profesora de español para extranjeros. Actualmente, combina su actividad literaria con su puesto en la Administración de Justicia. Es autora de novelas, ensayos y relatos cortos. Ha colaborado en diversos programas de radio y televisión y ha publicado artículos en revistas culturales de prestigio. Asimismo, ha impartido charlas y conferencias sobre Leonardo Da Vinci en las principales capitales españolas.



Ariodante

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