UN PASEO POR LAS LETRAS Y POR LAS ARTES: AZUL EN LA MIRADA Y TIERRA BAJO MIS PIES.

12/4/14

EL PRIMER CIUDADANO DE ROMA

P R I N C E P S
El primer ciudadano de Roma
GABRIEL CASTELLÓ
Good Books, 2014


Tercera parte de la trilogía romana que gira en torno a la familia hispanorromana de los Antonio, personajes de ficción que el autor engarza con los históricos y que sirven de motivo para recrear las guerras civiles que asolaron tantos años la República de Roma, desde la rebelión hispana de Sertorio, pasando por las luchas entre Pompeyo el Grande y César para desembocar en el Imperio con Augusto.

La novela, que se puede leer perfectamente de modo independiente, continúa narrando los movimientos de Aulo Afranio y Lucio Antonio Naso, primos, que se reencuentran al comienzo de la novela tras la huida y dispersión desde el desastre de Munda. Un nuevo personaje, Sexto Pompeyo, el segundo hijo de Pompeyo el Grande, recoge el testigo dejado por la muerte de su hermano y lidera la rebelión contra el nuevo triunvirato (Marco Antonio, Octavio y Lépido), pero lo hace principalmente desde el mar, espacio que domina con su flota y que le hace ser conocido como "el hijo de Neptuno". Los primos hispanos se adhieren al ejército de Sexto, continuando su Devotio a la causa pompeyana, y la narración alterna episodios en los que tanto Aulo como Naso participan, con otros movimientos y batallas de las terribles guerras protagonizadas por Octavio, Marco Antonio, Cleopatra, Agripa y otros generales.

Gabriel Castelló recrea momentos históricos de una manera casi cinematográfica, comenzando con la apoteósica muerte de Julio César, a la vez que nos refresca la memoria sobre esos cruentos años que desembocaron en la larga pax romana con el Imperio de Augusto. Comienza y acaba la novela con los Antonios, cerrando el círculo con esta familia, ligada a la producción y comercio de vinos, con base en el puerto de Dianium (Denia) y procedentes de la antigua Valentia, cuyos ancestros contribuyeron a su primer establecimiento como ciudad y años después sus descendientes vuelven a reedificarla de sus cenizas, cual ave fénix . Los dos personajes de ficción son un tanto relegados a un plano secundario, si lo comparamos con las anteriores novelas, concretamente con Devotio. 

El autor prefiere seguir mostrándonos el panorama político y bélico de esos años previos al advenimiento del Imperio, y desarrollar mucho más las figuras de Sexto Pompeyo, Octavio, Marco Antonio y Cleopatra. Su visión de ellos se distancia un tanto de las clásicas interpretaciones del teatro y del cine a las que muchos podemos estar habituados, aunque algunos fragmentos están abiertamente inspirados tanto en uno como en otro, si bien solo en algunos tramos puntuales de la narración. Sin embargo, todo lo referido a la revuelta de Sexto Pompeyo, o a las desastrosas campañas de Marco Antonio en Oriente, se nos presenta como más novedoso, ignorado por las interpretaciones tradicionales en literatura, o posicionado de modo distinto al habitual. La maraña de intrigas que se desarrollan desde el comienzo con el asesinato de Julio César hasta la muertes de Antonio y Cleopatra sumerge al lector en el mundo político romano, las relaciones de poder y las fuerzas que se movían para apoyar decisiones bélicas.

Las andanzas del segundo hijo de Pompeyo nos son mostradas desde su campo, que es el de Aulo y Naso, puesto que ambos primos son amigos y seguidores de Sexto...hasta su deserción final. Después, las circunstancias colocan a Aulo Afranio y a Antonio Naso en bandos opuestos, uno con Octavio y otro con Marco Antonio. Esto le sirve al autor para mostrarnos los distintos puntos vista de cada facción. 
La descripción de las batallas es acertada, tanto la de Philippi, contra Bruto y los asesinos de César , como Actium, entre Octavio y Antonio, o la de  Naulochus, en la que la causa de Pompeyo sufre una derrota aplastante. Agripa se desvela como un magnífico general y la idea de aportar nuevas máquinas de guerra e instalarlas en las naves es uno de los factores que deciden el curso de la batalla y la guerra. Tenemos, pues, batallas navales, batallas terrestres, movimientos de tropas en Asia Menor, en Sicilia, Egipto, Grecia ...todas las riberas del Mediterráneo, salvo la magrebí, son escenarios donde hay acción en esta historia.

Así, comenzando con el asesinato de César y siguiendo con las múltiples batallas posteriores, las intrigas por el poder, las deserciones y traiciones en uno y otro bando, y la permanente insidia de Cleopatra, más amante del poder que de los hombres, todo ello nos pinta un fresco histórico con los principales acontecimientos que finalmente acabaron con la maltrecha república y derivaron en el poder imperial. 
En una primera parte el triunvirato ha de manejarse en dos frentes: el oriental contra Bruto y su facción, y el occidental contra Sexto Pompeyo, principalmente en el mar. Después empiezan a haber cambios de bando entre generales y tropa, algunos de ida y vuelta. Resueltos ambos frentes, con Lepido fuera de escena, la tensión entre Octavio y Antonio, que ha desposado a la hermana de aquel, mientras mantiene la tórrida relación con Cleopatra, les va enfrentando poco a poco. Mientras Antonio acumula fracasos en Partia y Media, Octavio va reforzando su posición en Roma y madurando la toma del poder.
Podríamos  decir que en esta obra predomina la historia novelada sobre la ficción novelesca puramente, si bien es cierto que muchos hechos están recreados uniendo diversas interpretaciones o relatos clásicos. Y múltiples escenas son imaginadas o recreadas por Castelló para dar color y sabor a la vida cotidiana: la vida en los campamentos romanos, o en las naves, las largas marchas a través de Siria, las comidas, las fiestas o bacanales, el sexo y la violencia de la guerra. Pero sobre todo, lo que el autor ha tratado y conseguido es dar una visión global en la que los distintos puntos de vista se comprendan, y el lector los viva como un personaje más.





Gabriel Castelló Alonso (1972) actualmente es ejecutivo de ventas en una empresa líder del sector de las telecomunicaciones. Desde su infancia ha cultivado una gran afición a la Historia antigua de su Valencia natal, con especial foco en la época ibera y romana. Investigador y articulista de divulgación en medios digitales orientados a la recreación histórica y las curiosidades de nuestro pasado remoto, ha impartido cursos de Escritura Creativa en la Universidad de Valencia y colaborado en medios divulgativos y publicaciones como “Nunca me aprendí la lista de los Reyes Godos” y el portal "Historias de la Historia" de Javier Sanz o la revista “Stilus” de la Asociación Hispania Romana. Con la edición de su primera novela, “Valentia, Las memorias de Cayo Antonio Naso”, en 2008 con la editorial Akrón (que la calificó como mejor novela 2009), Gabriel Castelló entró con brío en el mundo de la ficción histórica sumergiéndonos en la turbulenta Hispania de Quinto Sertorio. Tras ésta llegó "Devotio, los enemigos de César", publicada en formato digital por BdeBooks en el 2012 y en papel por Good Books en 2013, en una nueva entrega de aventuras y desventuras en la Hispania romana.  Ahora se cierra la trilogía con “Princeps”.


Ariodante


9/4/14

MELVILLE DE VIAJE

V I A J A R




HERMAN MELVILLE

Trad.: Elisabeth Falomir

Editorial Gadir, 2011


Componen este agradable librito tres conferencias/ ensayos dictadas por Melville y cuyo nexo de unión es la idea del viaje. Herman Melville (Nueva York,1819–1891), además de novela y cuento escribió ensayo y poesía. Pero el autor de Bartleby el escribiente ademas de escribir, viajó mucho, y por lugares muy distantes y exóticos. Entre 1838 y 1844 realizó diversos viajes por el Pacífico sur, recalando en islas polinesias, donde permaneció largas temporadas. En 1849 viajó a Europa. Y es sobre todo ello de lo que, con perfecto conocimiento de causa, Melville nos habla en estos textos, destilando un sentido del humor envidiable, para un hombre a quién el público no trato demasiado bien.

En un primer texto, nos introduce a la noción de viaje, describiendo la disposición de ánimo que debe tener el viajero si no quiere que se le amargue la excursión. El viaje amplia nuestro universo, no sólo culturalmente sino que nos hace conocer otras gentes, otras costumbres, otros países, derribando falsas ideas preconcebidas al conocer las cosas in situ y directamente. Claro que para eso hay que tener una amplitud de miras y no ser demasiado rígido en nuestras convicciones. Por otra parte, viajar implica tanto placer como molestias (y pasa a dar una serie de ejemplos) ya que nunca es lo mismo que en nuestra casa. Y acaba con un párrafo feliz: "Para un inválido, cambiar de habitación ya es un viaje, es decir, un cambio. Descubrir horizontes, explorar nuevas ideas, romper con viejos prejuicios, abrir el corazón y el espíritu; tales son los verdaderos frutos de un viaje correctamente realizado."
 
El segundo texto del libro entra ya en un campo más concreto, un espacio muy conocido y recorrido durante años por el autor, los Mares del Sur. ¿Por qué Mares del Sur cuando en realidad se refieren al Océano Pacífico? La explicación que da Melville sobre esta denominación es que proviene del propio Núñez de Balboa, que, al encontrarse con la tal inmensidad acuática lo hizo desde la península de Darien, que, si uno tiene la curiosidad de mirarlo en un mapa, está orientada directamente al Sur. Nada sabía Balboa de la extensión de aquel nuevo mar, sólo que estaba mirando al Sur. Mar del Sur, pues.
Posteriormente fue Magallanes el que, tras sufrir lo indecible para cruzar el estrecho que quedaría para siempre con su nombre, llega a unas aguas tranquilas y apacibles, que conforme subía hacia el norte se iban volviendo cálidas y acogedoras. ¿Cómo iba a denominar ese inmenso océano que le proporcionaba el sosiego perdido en unas horas terribles? Pacífico, pues.
Uno de los marinos que más veces y más intensivamente recorrió estas aguas de Norte a Sur y de Oeste a Este, fue el Capitán Cook, que desde California (adonde habían llegado antes los españoles, y luego no supieron retenerla) surco sus aguas y descubrió o reconoció múltiples islas, encontrando a la postre su muerte en Hawai. Melville va recordando en este ensayo a muchos marinos, españoles, portugueses, británicos, que navegaron ese gran océano. También habla de los peces, de las aves que lo pueblan, incluso de animales legendarios que permanecen en el imaginario colectivo de los marinos. Las islas...¿qué decir de las islas polinesias? Sandwich, Fidji, Marquesas...y de sus habitantes, generalmente pacíficos y primitivamente afectuosos...salvo cuando decidían que el visitante era un espléndido manjar. La Polinesia es un espacio espléndido para todo aquel que desee huir del mundanal ruido, afirma Melville, pero -insiste- fíjense muy bien donde se asientan y cual es la reacción de los nativos.



El tercer texto es menos viajero, si bien es resultado de un viaje, el que hizo a Roma hacia 1849. Se explaya Melville en su admiración por la Ciudad Eterna y la increíble población pétrea que la ocupa. Esculturas por doquier, enteras o cuarteadas, de procedencia griega o romana, o bien de corte renacentista y  barroco. Como lo haría Stendhal entre los años 30 y 40, (que por bien poco podrían haberse encontrado) o Goethe, mucho antes, hacia 1786, Melville recorre boquiabierto, entusiasmado y emocionado, el enorme museo que es la propia ciudad de Roma. Tras afirmar su derecho a emitir valoraciones estéticas  sin ser entendido ni especialista, nos dice:  "hablaré de las sensaciones que se produjeron en mi mente  al admirar una obra de arte como quien admira una violeta o una nube, y aprueba o condena según el sentimiento que despierte en su alma."

Julio César, Tito Vespasiano, Demostenes, Sócrates, Séneca (del que le impresiona su aflicción), Nerón, Platón (del que le llama la atención su bien aliñado aspecto, quizás pensando que un filósofo de su talla no estaba para preocuparse por la túnica o el peinado...) de todos esos retratos de personajes históricos hace comentarios, (algunos mordaces), "las estatuas confiesan y expresan mucho de lo que no aparece en la Historia y en la obra escrita de aquellos a quienes representan" y asimismo destaca que "los mismos rasgos se reflejan en nosotros igual que se reflejaron en ellos; aquello en lo que consiste el carácter humano  es idéntico ahora que antes".

Pasando ya a las estatuas que no son retratos, sino símbolos mitológicos, le resulta impactante ("hay algo divino en ella..") el magnífico Apolo del Belvedere, estatua griega de autoría desconocida, redescubierta en Roma en el Renacimiento. Comparándola con la Venus de Medici, que conjuga bien lo ideal y lo real, esta es toda ideal, para Melville. Pero si Apolo es la perfección y Venus la belleza, ante el grupo del Laocoonte siente que este encarna la tragedia humana. Merece atención para el escritor las esculturas de caballos, el famoso grupo de Castor y Polux, por ejemplo. Ensalza también la majestuosidad del Moisés de Miguel Ángel y lo compara con el Hércules Farnesio. Luego habla de las villas que rodean la ciudad, llenas de esculturas. En general, lo que le transmiten a Melville todos estos ciudadanos de piedra es una calma y una paz enormes, así como una sensación de eternidad: "han cambiado los gobiernos; han caído los imperios -nos dice- han desaparecido naciones, pero estos mármoles mudos permanecen, como oráculos del tiempo, para mostrar la perfección del arte." Amén.




Ariodante

Marzo 2014

5/4/14

BUSCANDO A UN GENERAL

EL GENERAL MALDITO

JAVIER ARIAS ARTACHO


Editorial La Esfera de los Libros, 2014


Ambientada en la época en que las legiones del general Tito invadían y asolaban Judea (año 70 DC) tras la revuelta de los judíos, esta obra no es propiamente una novela histórica, aunque por razones editoriales se la haya etiquetado así. No toda novela ambientada en el pasado es una novela histórica, en mi opinión. Creo que esta obra, bastante bien construida en su estructura y bastante bien documentada, centra su atención en otra cosa. El propio autor reconoce que lo que le interesa es contar una historia, y  que este bien contada; el marco elegido es aleatorio, si bien determinante de la forma definitiva de la obra. Es, pues, un texto de intriga, de misterio, (ha sido calificado de novela negra, pero tampoco lo creo un término feliz) en el que lo que importa es el nudo, la red de hechos que nos confunde, nos intriga, nos apasiona y finalmente desvela su incógnita.

La trama es un complicado enredo dramático en torno a la vida de un imaginario general romano, Marco Grato, cuya misteriosa desaparición cerca de Jericó y posterior retorno, completamente amnésico, causan un revuelo generalizado en su familia, sus sirvientes, incluso el emperador Vespasiano, padre de Tito, su antiguo jefe militar y amigo.

Dividida en dos partes, "De entre los muertos" y "El enigma del desierto", la primera desarrolla la problemática de Marco al reencontrarse con su esposa y su hermano Lucio, y las diversas reacciones ante su pertinaz amnesia...que es considerada como una especie de posesión diabólica por parte de los genios o espíritus ancestrales, los lares y los lémures. Paulatinamente, Marco va reconociendo en sí mismo reacciones y cualidades en él que no corresponden a lo que se espera, y tampoco los que le rodean le reconocen en su comportamiento como el general. Hay toda una madeja psicológica que además, esconde otra intriga sobre hechos pasados, donde diversas muertes violentas han tenido lugar. Marco no sólo ha de averiguar sobre sí mismo, sino que además, se ve impelido a investigar sobre aquellos hechos del pasado que se le imputan. Por tanto, se desarrolla la novela más como un thriller psicológico, aunque la ambientación sea romana.

En la segunda parte se nos traslada a Judea para mostrarnos la vida de un médico judío, Adael, hijo de otro médico, Demetrio, y sus relaciones con la secta de los esenios, los sufrimientos ante la pérdida de esposa e hijo, además de los conflictos que supone la invasión romana. La parte judía se alterna con la romana, con la que poco a poco irá confluyendo, en un creciente ritmo, donde la tensión cada vez es más fuerte, y la resolución del enigma girará entre la explicación mítica y la racional. 

La novela utiliza un tema ya clásico en la literatura y que da para mucho, la separación de hijos  y padres en la más tierna infancia; ya en la mitología y literatura griegas clásicas destaca el tema de Edipo y Layos, como el tema de Paris y Priamo, por no nombrar más que un par. Posteriormente ha sido utilizado por otros autores, como el propio Alejandro Dumas, que lo hizo en  repetidas ocasiones. El autor, en este caso, ha usado esa trama para mostrar la confrontación entre apariencia y realidad, entre cuerpo y espíritu; así como la disparidad de la vida romana y la judía, dos concepciones del mundo contrapuestas que no podían sino llevar al enfrentamiento. Las reacciones de los romanos ante lo incomprensible, llevando a explicaciones religiosas e irracionales, sitúan la trama de una forma que se acopla a la época en que se desarrolla la acción.

Como novela de intriga psicológica, es bastante aceptable; se lee bien, es concisa y no se pierde en divagaciones ni en largas digresiones para demostrar conocimientos históricos. La acción llega a atrapar al lector. Los personajes son casi todos de ficción, incluido el general; sólo alguno es histórico y funciona, como digo, a modo de telón de fondo, como escenario donde la acción novelesca tiene lugar. Como punto negativo destacaría que el autor se demora demasiado en los detalles de las torturas físicas, resultando escenas demasiado cruentas y casi escatológicas. Pero salvando esos detalles, para mi gusto innecesarios, la novela mantiene el interés y la tensión dramática es destacable. La contraposición apariencia/realidad se mantiene durante toda la novela hasta el final, donde se desvela el misterio. En resumen, una buena novela.

Javier Arias Artacho (1972, Barcelona) es un escritor español, aunque residió durante muchos años en su país adoptivo, Argentina. Licenciado en Filología Hispánica y diplomado en Ciencias Religiosas. Está casado, tiene tres hijas y dirime su tiempo entre su familia, la literatura y la enseñanza. Actualmente, ejerce como profesor en Secundaria y Bachillerato en Valencia y en la Universidad Católica San Vicente Mártir. Tiene publicadas cinco novelas, además de la presente: Las lecciones del mar, Argentina, un sueño extinguido, La sombra de Masada , Náufragos y Eitana, la esclava judía.



Ariodante



1/4/14

LA GRAN GUERRA, EN BREVE

BREVE HISTORIA DE LA I GUERRA MUNDIAL(1914-1918)

ÁLVARO LOZANO CUTANDA




Editorial Nowtilus, 2013


En el breve prefacio de esta obra, el autor recorre las distintas expresiones usadas para referirse a esta terrible guerra. Churchill la denominó "Crisis mundial"; el coronel Repington en sus diarios la llamó "primera guerra mundial"; sin embargo, la mayoría de los contemporáneos la llamaba "la gran guerra", expresión que el autor considera la más acertada. Un siglo después de la derrota de Napoleón en 1814, y  casi cincuenta años después de la derrota de otro Napoleón, el III,  Francia volvía a la guerra tratando de salir de sus repetidas humillaciones. Pero en esta muchas cosas iban a ser diferentes.
En nueve capítulos Lozano Cutanda analiza los orígenes, los contendientes, las estrategias, el desarrollo y evolución del conflicto, analizando las batallas más importantes y los movimientos globales, las repercusiones en la población civil, y las repercusiones hacia el futuro, además  de incluir anécdotas y datos, así como mapas y fotografías.

En el origen de la guerra convergen, según el autor, un primer conflicto franco alemán, a raíz de la guerra de 1871; otro conflicto anglo alemán: competencia colonial, económica y naval; finalmente, un tercero, el austro ruso, compitiendo por el dominio del área balcánica. Todos tuvieron su parte, si se buscan culpabilidades. En cuanto al entusiasmo con que se recibió la declaración de guerra, era mayor entre los jóvenes que entre los veteranos, que recordaban guerras anteriores, así como tuvo más eco en las ciudades que en las áreas rurales, donde había mucho más que perder. El conflicto era percibido por sus propagandistas como una liberación, una ruptura con el pasado y una apuesta por un cambio futuro. Pero curiosamente, en lo que coincidían todos era en que la duración de la guerra sería brevísima, y cada bando estaba convencido de ganar.Y toda la planificación  militar la hicieron en función de una guerra corta, reaccionando muy tardíamente -demasiado- ante los hechos consumados: aquello no parecía tener fin. Un error de previsión descomunal.

El autor busca más allá, remontándose a la revolución francesa, como una paternidad lejana, de la que la guerra sería hija o nieta. Fue entonces cuando surgió la idea de la "nación en armas", el servicio militar universal y las guerras nacionales, desarrollando un nacionalismo agresivo. A su vez, el origen del famoso "plan Schlieffen" se sitúa en 1905, y aunque más tarde sería descartado, implica una idea ofensiva previa. También en 1913 en Francia se impuso el servicio militar obligatorio y se reforzaron todos los bastiones fronterizos. Y Rusia tomó medidas de reclutamiento previas a la declaración del conflicto.

El caldo hirvió lentamente y a principios de siglo en Europa encontramos el potaje servido: un nacionalismo exacerbado, cuyo epicentro se encuentra en Serbia donde se suman tres elementos clave, una pugna entre el imperialismo dinástico y el nacionalismo insurgente; una fuerte tensión entre paneslavismo y pangermanismo, en suma, Este versus Oeste.  La guerra afectaría a toda una generación, que los británicos llamaron perdida.
Pasa luego el autor a describir cada uno de los bandos, los países que lo componen y cual era su situación económica (destacando el papel vital del ferrocarril) y política a principios de siglo, así como sus aspiraciones expansivas.
En cuanto a las potencias centrales, concretamente el imperio alemán tenía un punto débil, que era, precisamente, el imperio austro húngaro, cuyos oficiales necesitaban impartir sus órdenes en quince idiomas, y que, a pesar de su continua beligerancia en los Balcanes,  no tenía un ejército bien pertrechado para una guerra. Por consiguiente, resultó ser una rémora más que una ayuda a la coalición, y al final de la guerra fue el imperio que más se dispersó, desgajándose en pequeños estados. El territorio alemán, por contra, apenas si sufrió cambios importantes en su territorio.






En cuanto a los Aliados, Inglaterra, si bien no disponía de un gran ejército (que sería voluntario), tenía el apoyo colonial y de los dominios (Australia, Nueva Zelanda, Canadá y Sudáfrica) que aportaron tropas, y por otra parte, disponía de una Marina verdaderamente poderosa. Francia tenía el frente oriental fuertemente fortificado y disponía de una buena red ferroviaria para  suministros. Sin embargo, su población era mucho menor y no tenía tanto apoyo colonial.
Rusia, a pesar de su inmenso territorio, no estaba bien preparada militarmente. De Italia casi mejor no hablar...su entrada en la guerra fue tan poco consistente como dramática. EE.UU. entró en la liza casi al final del conflicto. A principios de siglo, aún no era la potencia militar en que se convertiría años después.

En siguientes capítulos el autor explica como los planes iniciales se vieron cambiados, como Alemania  decidió arrasar Bélgica, (país neutral) para sortear las defensas francesas y acercarse a la costa y a París, mientras se sucedían las batallas y los años (el Marne, Ypres,  la terrible batalla de Verdun, el Somme, el frente del Este, los frentes periféricos, Gallipoli,...) la guerra de movimientos pasó a ser de posiciones o de trincheras. Los problemas del abastecimiento de las tropas decidieron en muchas ocasiones el desarrollo de la guerra.
De la guerra terrestre pasa a analizar la naval, con la expansión de los submarinos, la batalla de Jutlandia,...analizando también las otras novedades militares: la creciente incorporación de los aviones y zepelines en la guerra aérea y los tanques en la terrestre, así como los nuevos armamentos.
El año 1917 introduce fuertes novedades, como la incorporación de EE.UU. en la liza, los desastres de Passchendaele y Caporetto, y la irrupción de los bolcheviques en el poder ruso, que llevaría al país a la salida de la guerra, inundando Alemania ( y el resto de Europa) con la marea revolucionaria, un factor desestabilizador que propagó el pacifismo y los motines anti belicistas.
Dedica un capítulo a valorar los diversos factores del conflicto: económicos, sociales, políticos, físicos y psicológicos, así como al espionaje, citando algunos espías célebres, y con un apartado  sobre España.
El año 1918 supuso ya la guinda con la efectiva presencia norteamericana, la soledad final de Alemania y el fracaso de su última baza, a pesar del tratado germano-ruso. El Armisticio de noviembre firmado entre el imperio alemán y los aliados en un vagón cerca de Compiegne puso fin a las hostilidades, estableciendo las condiciones de la rendición. Aún así, las condiciones finales y el verdadero tratado de Paz no tendría lugar hasta junio de 1919, en Versalles.  Pero esto no lo trata ya el autor.
El mundo que quedaría tras la guerra sería diferente: imperios y monarquías desaparecidos, un fuerte movimiento obrero revolucionario, hundimiento demográfico,  interrupción del comercio internacional, ruptura del tejido industrial europeo, quiebra del sistema monetario basado en el patrón oro, inflación galopante...  

El libro incluye una sección de bibliografía, en la que cita no sólo ensayos sobre la Guerra, sino novelas e incluso películas, ya que la guerra dio pie a una gran cantidad de literatura, arte y cine. De hecho, los años veinte y treinta supusieron el estallido de las vanguardias artísticas y la imaginación literaria. El libro también incluye unos anexos con un balance del conflicto, con cifras, el legado internacional, una cronología y un apartado de notas.
En suma, un libro breve pero muy completo. Da una noción general de la guerra sin abusar de datos, considerando sólo los imprescindibles o los que el autor destaca como esenciales para entender la magnitud del conflicto que sumió a Europa en sangre, sudor y lágrimas.

Alvaro Lozano Cutanda (Roma, 1967) es licenciado en Derecho y doctor en Historia. Ingresó en la carrera diplomática en el año 2001, y ha trabajado en las embajadas de España en Bolivia y Turquía. Es colaborador habitual en diversas revistas de historia. Colaborador habitual en publicaciones especializadas de historia tanto españolas como extranjeras, es autor de las varias obras, entre ellas: Operación Barbarroja. La invasión alemana de Rusia, (Barcelona, Inédita, 2006) Kursk, 1943. La Batalla Decisiva (Barcelona, Malabar, 2007) y La Guerra Fría (Barcelona, Melusina, 2007), con las que alcanzó un notable éxito de ventas y crítica.



Ariodante