UN PASEO POR LAS LETRAS Y POR LAS ARTES: AZUL EN LA MIRADA Y TIERRA BAJO MIS PIES.

MI BLOG ARTÍSTICO

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Obra plástica

27/7/14

EN LA BIBLIOTECA DE FERNANDO DE VILLENA

127 LIBROS PARA UNA VIDA (BIBLIOTECA)

FERNANDO DE VILLENA

Ediciones Evohé, 2014

La biblioteca personal es algo muy propio, muy íntimo, muy privado. Abrirla al público es abrir nuestra alma, por así decirlo. Es casi como abrir nuestro diarioPorque los lectores somos, en gran parte, lo que leemos.  De nuestros autores favoritos tomamos ideas, paisajes y paisanajes, quizás son favoritos porque nos dicen cosas que nos hacen pensar, o lo que queremos oír, o lo que  ya pensábamos antes de leerles y nos lo confirman con bellas palabras.Todo cabe. Lo cierto es que los que hemos leído mucho, (aunque nunca suficiente) siempre estamos dispuestos a hacer una lista de aquellos escritores que conformarían nuestra biblioteca en una isla desierta…o, siendo s realistas, en la isla que supone nuestro estudio doméstico, esa habitación propia que la gran Virginia (una escritora, que, por cierto, está ausente en el libro) nos recomendaba con toda la razón del mundo.
El escritor granadino Fernando de Villena aporta con este libro su granito ( o más bien, su saquito) de arena con el loable propósito de proponernos su biblioteca ideal. Aunque en esto de seleccionar libros de obligada lectura siempre intervienen las variantes personales, los gustos de cada lector, que hacen de la lista algo no tan ideal sino más subjetivo, más cercano a la personalidad de cada uno. Cierto que hay autores que son universales y que entran en todas las listas, pero como comprobaremos en la que Villena nos propone, hay muchos que no están, a cambio, claro, de ausencias que a alguno pueden parecerle imperdonables.

Aunque escritor y poeta, Fernando de Villena también es profesor de literatura, y a todo profesor incluso aunque deje de impartir clases, le queda un estigma, un cierto olorcillo a academia, a escolar, algo inevitable, que, como una vieja cicatriz, sigue incorporada a su cuerpo, aunque los años la vayan diluyendo.

Villena divide el texto, cual si de una enorme estantería se tratara, cuyos estantes va llenando, clasificándolos por secciones, literaturas nacional e internacional, y por periodos históricos correlativos. Esos periodos nos son mostrados como paralelos a su iniciación en la lectura (de ahí que recuerde la forma de diario), por lo que comienza un breve y curioso capítulo dedicado a los tebeos. Muestra después las obras que le hicieron entrar en la comunidad lectora, obras que le impresionaron, otras que le sirvieron de consuelo en sus momentos bajos, y otras que considera imprescindibles para todos aquellos que aman la literatura. En el comienzo...era el Verbo: comienza, pues, por la Biblia. Homero, Virgilio, ...y de ahí hasta nuestros días. Mucho y muy comprimido, podría decir alguno.

En la clasificación, pues, tenemos al profesor y en la redacción, al escritor de diarios. Pero Villena no solo recomienda un libro por apartado, sino que al referirse a él, da noticia de otros muchos libros, por lo que aquí tenemos al lector y al especialista; y además, en sus comentarios y reflexiones, transmite esa emoción que sintió al leer tal o cual obra, sobre todo poesía, citando versos, poemas, voces, adjetivos, . Y aquí tenemos al poeta.

Hay, sin embargo, en esta personalísima selección, un deje de pesadumbre, una repetida referencia a la situación actual, calificada como una segunda edad oscura, en la que el autor se lamenta del desinterés por las letras, de la preponderancia del producto/libro sobre la calidad literaria de los textos, de la sempiterna marginación de las letras en España, …y no es que le falte razón en sus quejas, pero en mi opinión, es algo tan obvio que no necesita tanta insistencia. Le notamos dolido, indignado, a veces.

También hay una preferencia en su elección por la poesía y los poetas, preferencia lógica por la trayectoria de Villena, que se inclina más hacia la poesía, aunque no abandone la ficción y el ensayo. Y sin embargo, se nota una ausencia, la del mundo femenino en la literatura. De pasada cita a Emily Dickinson, a Mary Shelley, dedica a Doña Emilia Pardo Bazán un apartado, sí, pero visto en general, parece como si la literatura que él prefiere haya sido la protagonizada por el género masculino. No es que por ello debamos acusar al autor de misógino, de ningún modo, sólo que resulta llamativa esa carencia.
Tras el recorrido por la historia de la literatura, destacando las lecturas preferidas, finaliza el libro con un apartado donde nos habla de los autores que el autor ha conocido personalmente y cuya obra considera muy destacable. De cada escritor que destaca, elige una obra o una antología, porque para él le resulta más relevante o considera que le ha impactado personalmente más que otras. Los escritores del siglo de oro, época que Villena ama y conoce profundamente, se explayan e inundan las páginas del libro. Y lo hace de un modo muy llano, de tu a tu, muy directo al lector.

Villena quiere enseñar deleitando. Y si vamos con calma, leemos un trozo hoy y otro mañana, efectivamente nos deleita. En suma, esta obra nos sabe a una mezcla de diario y de manual,  un libro que no se debe leer de seguido, porque puede resultar algo agotador, por la cantidad de nombres y datos aportados en cada breve apartado. De hecho, el propio autor aconseja en el prólogo la lectura alterna de varios libros a la vez, según el espacio donde estemos leyendo: no se puede leer a Shakespeare en el metro, como tampoco la Odisea en la playa, por mucho que Homero nos hable del mar y de las playas mediterráneas. La poesía requiere lectura breve y momentos de placidez y quizá nocturnidad, y el Quijote no es aconsejable llevarlo a una ruidosa cafetería, ( o al menos, no es el sitio ideal para su lectura).  Y en la medida que a lo largo del día cambiamos de espacio (salvo especial confinamiento carcelario u hospitalario) Villena nos recomienda alternar.

Libro que abre muchas puertas, anima a leer a autores que quizás no hemos tenido en cuenta, o a releer clásicos olvidados, cuenta anécdotas según va recorriendo su desarrollo personal y el desarrollo literario, comenta ideas o compara unos textos con otros... Didáctico y pedagógico, sin ser un manual académico, define a su autor a la vez que aplaude las buenas lecturas y el gozo de leer.

Escritor y poeta español, Fernando de Villena (Granada, 1956) es conocido por su obra poética, muy influenciada por el siglo de oro, además de por sus novelas y ensayos, donde ha tratado con frecuencia el género histórico. En la actualidad combina su trabajo como profesor de literatura española con su carrera como creador.


Ariodante
Julio 2014



  

23/7/14

CELLINI: UNA VIDA PRODIGIOSA

V I D A

BENVENUTO CELLINI

Alianza, 2006


Contemporáneo del también florentino Miguel Ángel Buonarrotti, al que admiraba apasionadamente, Benvenuto Cellini (Florencia, 1500 - 1571) fue un excelente orfebre y escultor florentino, que, además de escribir y publicar dos tratados, uno sobre orfebrería y otro sobre escultura, también hizo escribir al dictado y publicó esta su Vida. Prototipo del artista renacentista, destacaba en muchas facetas, como la música, el dibujo, la orfebrería, la escultura, la poesía, la caballería, la caza, la espada, las artes de la guerra....Aunque principalmente fuera un gran orfebre, uno de los más importantes de su época, realizando monedas labradas, joyas, floreros y adornos exquisitos, para los mecenas que le protegían y encargaban obra. Reyes, papas, duques, cardenales requerían sus servicios y le admiraban profundamente. Pero asimismo no carecía de enemigos que en múltiples ocasiones volvían contra él a los protectores más acérrimos.
Vivió en unos años en los que las intrigas eran el pan nuestro de cada día, las reyertas a espada o a puñal, los envenenamientos tras enormes comilonas, en fin, lo que nos relata parece una novela de aventuras a lo Dumas,  pero es real...aunque a veces exagere un poco (¿quién no lo haría?). Sin embargo, del mismo modo que exagera, reconoce sus errores y sus arrebatos violentos, y sabe frenarse en muchas ocasiones que de no hacerlo le hubiera ido la vida o la prisión. Aún así, no se libró de esta, y además, de modo claramente injusto, por envidias y odios ajenos, maledicencia y deseo que quitarle de en medio en el favor de los poderosos. El eterno odio al que destaca, al que es francamente bueno en su trabajo. Esto no ha variado mucho desde entonces.

Esta autobiografía es, pues, un testimonio no solo de una vida sino de una época, aunque no debamos tomarlo al pie de la letra en todas sus afirmaciones, sobre todo las que describen las visiones o alucinaciones que sufrió en diversas situaciones, como cuando estaba gravemente enfermo o encarcelado. Cellini era un hombre muy temperamental, ardiente, pero muy consciente, a su vez, de su valía como artista, del mismo modo que lo era Miguel Ángel. Y por tanto, se defendía ante cualquiera que quisiera atacar su arte. Se defendía de todas las maneras posibles en un hombre honrado y valeroso, incluyendo la espada o el puñal. Y del mismo modo que reclamaba el pago de sus obras a los que se las encargaban, también era capaz de ofrecerlas gratuitamente por el puro placer de servir a uno u otro señor. Cosa que no siempre se apreciaba…los grandes mecenas del momento gustaban de tener a su servicio a grandes artistas, no sólo por el gozo de obtener obras bellísimas, sino por el placer de tener tales artistas a su servicio. A mayor maestría en ellos, mayor prestigio proporcionaban a sus señores. Pero muchas veces "olvidaban" que las obras necesitan materiales, además de talento para ejecutarlas, y espacios adecuados, además de una manutención digna. Los sufrimientos de Cellini se equiparan a sus goces. La etapa en la que sirvió al rey de Francia, Francisco I, que le arrancó de las prisiones donde le tenía el papa Farnese, puede calificarse como la más placentera y cómoda. Pero así como tuvo al rey como protector y amigo, tuvo a una enemiga mortal, la amante del rey, Madame d'Etampes, que finalmente consiguió expulsar de la corte y de Francia a Cellini. Alejandro Dumas escribió una novela, Ascanio, en la que toma su argumento de las andanzas y aventuras del orfebre y escultor florentino en la corte francesa. De esa etapa queda el maravilloso salero de oro con las figuras de el Mar y la Tierra, que, aunque la comenzó pensando en el Cardenal D'Este, finalmente quedó en poder del monarca galo.
Pero antes de irse a Francia, nos narrará el sacco de Roma, visto desde las troneras del Castillo Santangelo, defensa en la que participó con arrojo y valentía, lanzando cañonazos a diestro y siniestro, e hiriendo -supuestamente por un disparo suyo- al duque Carlos de Borbon. Un mes entero estuvo defendiendo el Castillo. Y el comentario de Cellini, que durante ese tiempo cambia su profesión de artista por la de artillero, es el siguiente: " yo, que tal vez estaba más inclinado a aquella profesión que a la que consideraba como mía, lo hacía con tanto gusto que me salía mejor que mi profesión." La única actividad que a pesar de dársele bien, no disfrutaba con ella, era la musical, quizás porque era una imposición paterna...pero ella le llevó a los Medici y de ahí saltó a la orfebrería, donde destacaría  en seguida por su habilidad y buen hacer.
Lo atractivo de esta obra es que Cellini pone todo el ardor y la emoción en contarnos todas aquellas cosas de su vida que cree importantes y cuyo recuerdo le hace revivir esos momentos y nos parece estar presenciándolos mientras le leemos. No es un ejercicio de estilo, Cellini escribía a veces poemas, pero no era literato, su lenguaje es casi coloquial: nos abre su memoria y su corazón, describiendo tanto sus actos como sus pensamientos y emociones más vivas. ¡Y era todo un carácter!

Además, traslada reflexiones de lo más valioso como "mucha más gloria alcanzaré si muero injustamente, que si muriera con razón", hecha cuando, tras la muerte del papa Clemente VII, se encuentra preso por las intrigas del nuevo papa Paulo III y su hijo, Pier Luigi Farnese, que le acusan de robar joyas durante el saqueo de Roma. El relato de su evasión de la cárcel no desdice en nada del que más adelante haría Giacomo Casanova de la prisión de Los Plomos de Venecia. En otro momento cuenta de ritos nigrománticos, en los que participó en algunos momentos de su juventud; nos habla también de sus aventuras amorosas con las damas (o mejor, con las prostitutas o criadas, que eran las más asequibles) con las que nunca se casó. Las relaciones de amistad y lealtad le son muy importantes, por lo que le subleva la traición de sus allegados.
Finaliza, tras contarnos sus aventuras desde la infancia y juventud hasta el año 1567, es decir, cuando el artista tenía 67 años. La narración se interrumpe sin más explicaciones. Pero antes nos ha contado todos los avatares y sufrimientos que le llevó la fundición de su Perseo en bronce, para la Loggia dei Lanzi, en Florencia. Encargo del duque florentino, que se lo puso difícil y complicado, pero Cellini era tozudo cuando estaba convencido de tener razón, así que finalmente lo realizó, y podemos admirarlo aún.
Mújica Láinez (1910-1984), en su magnífico fresco histórico Bomarzo, cita pasajes de Cellini que remiten a la Vida. Y el artista es un personaje más de la novela del insigne escritor argentino. La Vida de Cellini es, pues, obra imprescindible para los amantes del arte y de la historia, sobre todo del Renacimiento. Pero también a los que les guste la aventura y el género autobiográfico.

Ariodante

Julio 2014

19/7/14

EN LOS MARES DEL SUR BUSCANDO PERLAS

PASAJE A TAHITÍ

 Eva García Sáenz

 Espasa Libros, 2014


Esta es la segunda novela de Eva García Sáenz, tras el éxito internacional de La Saga de los Longevos. En esta ocasión, la escritora alicantina cambia de registro, manteniendo un punto común: una saga familiar. Con esta novela transportará al lector a tierras exóticas, le bañará en aguas cristalinas y acogedoras del océano Pacífico, y asimismo le sumergirá en las aguas frías y turbias del mar del Japón. Buscará y encontrará brillando en sus manos las deseadas perlas negras…que le cobrarán un alto precio en su vida.
No es uno, sino varios pasajes a esa isla polinesia, los que componen esta historia, porque no hay un único protagonista, sino tres, aunque no al mismo nivel. Y cada uno de los tres nos cuenta su versión de la historia común. La narración está situada en el último tercio del siglo diecinueve y el primero del veinte, y centra su atención en una intriga familiar, en las relaciones entre sus miembros, desarrollando dos opciones vitales masculinas y dos concepciones del mundo, entre las que oscilará la femenina de Laia. Una serie de sucesos inquietantes hacen que Denis decida investigar el pasado familiar que se remonta a Tahití. La documentación histórica está muy cuidada, así como la técnica tanto sobre la extracción de las perlas como sobre su cultivo y recreación artificial. Hay personajes reales, algunos muy conocidos, como el pintor Gauguin, o Matisse, que transitan, de modo secundario o como simple cameo, a lo largo de la obra. 
No la considero, sin embargo, una novela histórica, tampoco de historia-ficción como lo era la anterior, ni se trata de una novela psicológica. Es, esencialmente, una historia de amor, de amor entre personas muy diferentes, amor pasión y amor filial, y también de amor a la naturaleza y a la vida. Una novela de sentimientos, donde priman las emociones. Y si bien la autora se decanta más por una de las figuras masculinas, no es a costa de demonizar a la otra. Una, la de Bastian, representa el idealismo, la vida natural, lejos de la civilización occidental, una vida de salvaje, como la opción de Gauguin; la otra, la de Hugo, representa el realismo, el hombre emprendedor occidental que no solo trata de enriquecerse con su proyecto industrial sino de crear trabajo y prosperar, cubriendo un vacío productivo en una zona venida a menos, como en el caso de Baleares.   No todo el mundo está dispuesto a quedarse en una isla del Pacífico viviendo de lo que da la naturaleza. Tan valiente es el que se va como el que se queda. Ambos han de salir adelante partiendo de cero, pero las perspectivas y metas de uno y otro son abismalmente diferentes. Y Laia, la protagonista femenina, es el pivote, el fulcro sobre el que oscilan las dos vidas en el balancín. Ciertamente, es más romántica la opción idealista de Bastian, pero la vida que Hugo ofrece a Laia, a pesar de ser más tradicional, no deja de ser una opción viable, que muchas mujeres comunes desearían. Pero Laia no es una mujer común. Y ese es su atractivo.
Para que no nos perdamos en el rompecabezas de los distintos puntos de vista, y las distintas épocas desde las que se narra, cada capítulo lleva el nombre del personaje y la fecha desde la que se sitúa  su versión. Y tanto la versión de Laia como la de Bastian están narradas en primera persona, contando los hechos desde su perspectiva. La tercera versión, está narrada en tercera persona y por ella conocemos los hechos sucedidos desde 1929 en Manacor (Mallorca), donde la familia Fortuny, encabezada por el primogénito Denis, dirige una próspera empresa de perlas artificiales.


En realidad, diría que es Bastian el verdadero protagonista. Al menos, la autora nos hace comprender mejor a este hombre contradictorio, asilvestrado, individualista, que resulta atractivo. El choque de costumbres entre los europeos que llegan a Tahití, las distintas reacciones ante un mundo tan exótico y tan impregnado de naturaleza, ante los indígenas, la supervivencia de unos y otros, son contemplados por el lector, que va recorriendo junto a los personajes todos esos paisajes y paisanajes. El personaje de Laia es más difícil de comprender, más complejo y menos definido, al menos hasta el final de la novela no sabemos muy bien sus más íntimos motivos. Los personajes indígenas, la familia polinesia que acoge a Bastian así como las ama japonesas, son muy curiosos y llamativos, muy humanos. La contraposición del mundo japonés con el polinesio es interesante. Vemos en todo caso como es Bastian el que se adapta a las costumbres y usos locales, no al contrario. Occidente se pliega ante Oriente.
La novela desarrolla una buena trama y cierra el círculo que se abre al principio. Entretenida, intrigante, exótica, emotiva, con todos los ingredientes de un buen melodrama…una novela atractiva para el gran público, sin duda.

Eva García Sáenz de Urturi (Vitoria, 1972) vive en Alicante desde los quince años. Se diplomó en Óptica y Optometría y durante una década ocupó varios puestos de dirección en el sector óptico. En la actualidad trabaja en la Universidad de Alicante, además de impartir ponencias y cursos de redes sociales. Casada y madre de dos niños pequeños, durante tres años dedicó todas las noches a documentarse y escribir su primera novela: La saga de los longevos. Después de esperar una respuesta por parte de las editoriales, decidió autopublicar su novela en Amazon, la mayor librería online del mundo. Para ello contrató su propia portada, diseñó su página web y se lanzó ella sola a dar a conocer su novela en Internet. Luego fue publicada por La Esfera de los Libros. Tras La saga, llega ahora su segunda novela.


Ariodante


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