Un paseo por las artes y las letras: azul en la mirada y tierra bajo mis pies

15/05/13

MAYO: EVENTO LITERARIO EN CARMONA (SEVILLA)


IV ENCUENTRO HISLIBRIS 2013. CARMONA
MESAS REDONDAS

Este nuevo encuentro anual de Hislibris que nos ha reunido en el encantador y monumental entorno de la sevillana Carmona, ha finalizado después de tres días de intensiva actividad, descubrimientos, reencuentros, y de emociones diversas…además de algunos gintonics. En suma, han sido unos días en los que el espíritu que desde hace años alienta Hislibris ha florecido en todo su esplendor. 

Humor, camaradería, amor al Arte y a la Historia, además de muchas ganas de pasárselo bien. Una importante afluencia de hislibreños, autores, acompañantes y amigos varios, se ha reunido entre esos muros ancestrales cargados de historia. Cada año crece el número de participantes y público en general, pero en éste ha sido muy destacable la calidad y cantidad de autores y personalidades, con resultados excelentes en las sesiones de ponencias, principalmente. Es en éstas en las que voy a centrar mi reportaje, ya que las otras actividades están cubiertas en la página de Hislibris y muy imaginativamente presentadas, con un derroche de humor y de agudeza, tan sevillano como su autor.
Mesa inicial del Encuentro, presidida por el alcalde de Carmona

Quisiera, ante todo, agradecer desde estas líneas a los autores que expresamente se han desplazado desde diversos y a veces muy alejados puntos de nuestra geografía para participar en las sesiones de mesa redonda, con unas colaboraciones que han levantado el listón de nuestros ya  de por sí interesantes debates habituales. Agradezco, pues, a Maria José Rubio, Herminia Luque, Olalla García, Javier Negrete, Sebastián Roa, Arturo Aizpiri, Jose Vicente Pascual, Arsenio Moreno, Jose Mª López García, Maria José Galván y last but not least, la inestimable y poderosa presencia de Juan Eslava Galán, con su habitual simpatía, buen humor y profesionalidad. Todos los autores han tenido intervenciones acertadas, ilustrativas y jugosas, tanto las que se ceñían a los temas a tratar como las opiniones surgidas del posterior diálogo con el público, que por supuesto intervino largo y prolijo.


Tanto la entrega de premios como la presentación del libro de relatos El monje y la pulga, resultado del Concurso anual de relato histórico deHislibris, discurrieron dentro de un tono informal,  con detalles emotivos y humorísticos. Las mesas redondas, sin embargo, tuvieron un nivel que, sin perder el buen humor y sin vestir chaqué, mantuvo cotas muy interesantes. Tuvieron lugar la mañana del sábado en el Centro Olavide, dependiente de la Universidad Pablo de Olavide, y cuya sede es la Casa Palacio de los Briones, encantador recinto donde se imparten cursos de postgrado y otras actividades culturales y universitarias a lo largo del año. En el delicioso patio donde las hiedras colgaban desde el tejado dando una amabilísima sensación de frescor, nos fuimos reuniendo público y ponentes.

La primera mesa redonda tenía como tema La Novela Histórica y la Historia del Arte. Componían la mesa el profesor y novelista sevillano Arsenio Moreno, la historiadora y escritora madrileña Maria José Rubio, el profesor carmonense José María López García; la profesora y novelista granadina Herminia Luque, y la historiadora y novelista madrileña Olalla García.

Javier Baonza, administrador de Hislibris, presentando el acto
Con este plantel, ¿qué podíamos esperar? Las ponencias resultaron brillantes, comenzando Arsenio Moreno que nos habló de cómo a través de la historia ha habido siempre interés por las vidas de los artistas, y cómo el género biográfico y artístico se había desarrollado a través de los siglos, citando las magníficas Vidas del renacentista Vasari, que recoge la tradición helenística y romana, y posteriormente, en España, seguirá el mismo esquema Palomino en su tratado, combinando vida y obra del artista. Sin embargo, hasta el siglo XIX no se produce la eclosión del artista independiente, unido en cierto modo al movimiento romántico, donde se idealiza al creador, dándole características de genialidad (unidas a otras, como la rareza, la melancolía, las manías…) Se han hecho infinidad de biografías noveladas de artistas y novelas cuyo tema es o el artista o la obra artística. Citó a Caravaggio, a Artemisia Gentilleschi, Sofonisba Anguissola, Camille Claudel, todos ellos artistas con vidas muy novelescas, y también sugirió  otros motivos artísticos para la ficción literaria: la arquitectura, una obra pictórica o escultórica, una pieza musical,…habló del conocido texto de Balzac La obra maestra desconocida, que como Zola y los hermanos Goncourt se han ocupado de temas similares. Añadió, por último, otro tema muy literario unido al arte como es la relación modelo/artista  y artista/obra (Pigmalión).

Primera mesa redonda
Jose Mª López precisó, en una breve intervención, que hablaría como lector,  y abundando en los temas artísticos como base de la ficción literaria,  recordó Bomarzo, de Mújica Láinez, en la que los propios jardines y las famosas esculturas monstruosas que los pueblan constituyen el eje de la novela. Así, los elementos escultóricos o arquitectónicos pueden ser motivo o tema central de una novela histórica tanto como los propios artistas.

Maria José Rubio comentó que la novela histórica es el retrato de los acontecimientos por medio de los sentimientos, para lo que  la historia del arte es el motivo ideal. Habló de la importancia de la documentación, que situó en un 70% (luego hubo discusión sobre este punto en el debate posterior), y también de la aportación visual, iconográfica, que supone la Historia del arte. Sugirió tres opciones  para abordar una novela en relación con el arte: las que acuden al arte como escenario; las que usan la propia vida del artista como eje y centro de la narración, y finalmente, los objetos artísticos (cuadros, edificios, esculturas, etc) como protagonistas de la trama.

Herminia Luque habló sobre el origen de la novela histórica en el siglo XIX, ligado al desarrollo de la disciplina historiográfica, el desarrollo de la arqueología y la iconografía, así como el comienzo en los primeros años del siglo XIX el estudio universitario del arte, todo lo cual  supuso un apoyo documental enorme para el novelista. Hay, ciertamente, autores anteriores a estas fechas, pero sin esas perspectivas historiográficas, hablando desde su propia perspectiva. Por otra parte, distinguió las funciones de la obra de arte en relación a la literatura histórica: establece un vínculo, unos anclajes en el lector; la novela aspira a crear un mundo en cada obra, y la obra de arte le sirve de referencia y marco para la historia. Asimismo, la obra de arte estimula la imaginación, ayudando a documentar plásticamente una obra literaria y reforzando su verosimilitud. Y por último, los objetos artísticos son  elementos muy elocuentes acerca del ser humano y del paso del tiempo.

La última intervención fue la de Olalla García, cuyo próximo libro trata sobre una parte de la vida de Caravaggio,  y comentó que, a la hora de escribir, el autor se inspira en las lecturas previas, en la experiencia propia y la ajena, …y en los museos: las obras de arte son narraciones plásticas, que dialogan directamente con la época que representan o en la que han sido creadas.

En las intervenciones del público, Eslava Galán destacó la importante vinculación del cine como estética en la creación literaria, y Arsenio lo remarcó, comentando la famosa frase de la estatua y el pedestal y el equilibrio que deben guardar entre ficción y documentación, y salió a relucir la novela Salambó, en la que Flaubert tiene verdaderas incorrecciones históricas… como la de la chumbera. Arauxo hizo una intervención apasionada –muy aplaudida- defendiendo la primacía del personaje sobre el marco histórico y la documentación fidedigna y detallada.  También se aportó la idea de la influencia de la ilustración en el mundo literario.

Tras un breve receso, iniciamos la segunda mesa redonda, sobre la propia Carmona y su historia. La mesa estaba compuesta esta vez por Jose Vicente Pascual, Juan Eslava Galán, Javier Negrete, Arturo Aizpiri y Sebastián Roa.
Segunda mesa redonda
Comenzó Jose Vicente, que ha vivido unos años en esta población, diciendo que consideraba que Carmona tenía un aire becqueriano, un misterio nocturno (doy fe de ello, pues en el tiempo que tardé en encontrar el hotel tras la primera cena, nos perdimos por un entramado de callejas oscuras, solitarias y sin locales públicos, tal que parecíamos haber caído en otra época…) Juan Eslava destacó, por su parte, el origen romano, barroco y cristiano frente a la idea –equivocada en su opinión- de una Carmona árabe, en la que según él, nunca hubo alianza de civilizaciones. Para Eslava, el mundo musulman aunque acumula y asimila la cultura precedente, no admite mestizaje.  A Negrete  Carmona le recordaba Plasencia y aseguró que el espectáculo de la ciudad, plena de monumentalidad y rebosante de tradición le había hecho renacer la vuelta a la novela histórica. Arturo se expandió con otro punto de vista que complementa el anterior: él veía la Carmona púnica, lugar donde el experimento helenístico de los bárquidas va a desaparecer. Ciudad fenicia y púnica, Carmona está situada cerca de donde ocurrió la batalla de Ilipa, que supuso el descalabro final de los cartagineses, y el paso del modelo cartaginés de diversidad helenística al modelo homogeneizador romano. Como todo este tema lo ha trabajado Arturo para su novela, se explayó bastante. Sebas afirmó que Carmona es cruce de culturas y se lanzó a la polémica: en la literatura ancha es Castilla, por lo que el autor tiene licencia para poner y quitar, con tal de emocionar al lector. Juan Eslava abundó en lo mismo,  siempre que se guarde un equilibrio, poniendo el símil de la construcción de un edificio: primero se acumulan materiales y luego se levanta el andamiaje. Y a veces sobra material del acumulado y hay quien lo quiere introducir en la novela, venga o no a cuento, y quien sabe refrenarse y no epatar al público con su erudición.

Jose Vicente intervino para referirse al uso del lenguaje, comentando que aunque lo habitual es usar el lenguaje de nuestros días (del mismo modo que los pintores vestían sus personajes pictóricos con ropas de su misma época) si situamos la novela en alguna época de la que tenemos buena documentación estilística, podemos acercarnos a ella, si bien acondicionando las palabras de modo que el lector pueda entenderlas. El usar un lenguaje un poco similar a la época en que se ambienta la novela puede dar más verosimilitud y ayuda a colocarse. A lo que Arturo comentó que hay otras épocas más antiguas (cada cual arrima el ascua a su sardina…) en las que carecemos de ese dato, por lo que el escritor debe crearlo, tratando de evitar expresiones demasiado coloquiales y contemporáneas, que no canten y descoloquen al lector, cuidando que los tratamientos y las relaciones entre los personajes correspondan a las del momento en que se sitúa la acción. Juan Eslava insistió en que lo principal es mantener en lo posible la mentalidad de la época, evitando que los personajes razonen o reaccionen como contemporáneos, captando la atención del lector en la narración.

Y en esto se hizo la hora de comer y hubo que acabar, pero continuamos ya con charla  aún más distendida y personal en torno a las mesas del restaurante, donde degustamos con placer las viandas y refrigerios que tuvieron a bien de servirnos.
Como despedida quisiera agradecer a los organizadores materiales del evento y a sus familias, que entre todos han participado y ayudado con dosis inmensas de cariño y calidez. Nos hemos sentido arropados como si perteneciésemos no solo a la “familia” hislibreña, sino a la suya propia.

Vista general de la ciudad


Arturo Aizpiri y Ariodante

 
Sebas Roa, Teo Palacios, Ariodante, Blas Malo, Maria José Rubio y Olalla Garcia

12/05/13

UNA MUDANZA AL CAMPO


EL ÁLOE
KATHARINE MANSFIELD
Barataria Ed., 2013

El relato que nos ocupa es una narración completamente autobiográfica, que consigue recrear a un tiempo el clima vivido en su infancia, el ambiente de la familia, esa paz y a la vez el caos de tantos miembros del clan familiar conviviendo en una misma casa. El texto relata la mudanza de la vivienda de ciudad a la casa rural, y la primera noche y día que pasan en la nueva residencia. Esa es la excusa para recrear el mundo de la infancia con breves pinceladas, el mundo de la pareja, el punto de vista de la abuela, de la tía soltera…todo un complejo entramado que Mansfield con pequeños toques va creando, sin describir más que los paisajes, la naturaleza, y luego las actitudes que denotan los caracteres de cada uno de los personajes que pueblan la narración.
Al trasladarse, las dos niñas pequeñas quedan en casa de unos vecinos porque, literalmente, no cabe ni un alfiler más en el camión que va a hacer la mudanza. Los vecinos las llevarán mas tarde en su vehículo, y mientras ello sucede, las dos niñas juegan con los niños vecinos por entre las habitaciones de la casa vacía y el jardín abandonado. El hecho mismo de dejar a las más pequeñas, si bien puede ser comprensible porque los pequeños estorban en una mudanza y son los adultos los que harán todo el trabajo, por otra parte da la sensación de abandono que quiere imprimir la autora a la relación de la madre con las niñas. La madre alude a que llevan lo «absolutamente necesario», como si Lottie y Kezia no lo fueran.
Cuando llega el momento, tras los juegos, las dos niñas viajan con el vecino en su coche y conforme se alejan de la ciudad y entran en el campo, vamos sintiendo casi el olor de la hierba y el frescor del aire, ensanchando los pulmones y mirando las incipientes estrellas. La llegada a la casa, de noche, la cálida acogida de la abuela y la más distante de los padres, el encuentro con la nueva vivienda, todo lo reconocen como propio pero en un espacio distinto, y duermen dichosas, aunque sin sábanas, porque no ha dado tiempo a encontrar donde estaban.
El primer despertar en la nueva casa, los sonidos del campo, la languidez sensual de la madre entre las sábanas, aun perdida en los sueños de la noche; el orden de la abuela, que lo organiza todo a la perfección; la vivacidad de las niñas, sus nuevos juegos en el jardín; el padre y sus planes para el futuro, mientras se prepara para salir a su trabajo; un cierto desánimo por parte de la tía soltera, que se ve metida en medio del campo a kilómetros de otras personas con quienes alternar. Y en una última parte, el trayecto del padre volviendo del trabajo, ansiando llegar y pensando en el hogar que le espera.
En suma, una prosa en la que abunda el diálogo y poca descripción, pero concisa y en algunos momentos muy poética, y que recrea un ambiente de felicidad. El recuerdo de una infancia y una familia feliz, muy unidas con la naturaleza.

Katherine Mansfield, seudónimo de Kathleen Bowden Murray (Wellington, Nueva Zelanda, 1888-Fontainebleau, Francia, 1923) nació en una familia de clase media de origen colonial. Pasó su infancia con sus padres, dos hermanas, una abuela y dos tías adolescentes. Fue criada por su abuela; su madre quería tener un hijo, por lo que no mostraba demasiado interés por ella. En 1893, la familia se mudaba a un área rural, donde pasaría los mejores años de su infancia y donde nacerá su hermano Leslie. La vida de la escritora merece de por sí una novela. Fue muy agitada y turbulenta, en la que tanto amó a hombre como a mujer y a veces a ambos a la vez. Osciló entre su amor a la música y a la literatura. Cambiando de residencia con mucha facilidad, sufriendo diversas enfermedades y conflictos.
Ariodante
Abril 2013

10/05/13

UN GENERAL ASILVESTRADO


EL GENERAL SILVESTRE Y LA SOMBRA DEL RAISUNI
LUIS MARÍA CAZORLA
Almuzara, 2013

Esta novela sitúa la acción en una etapa histórica y un espacio físico y cultural no muy habituales: 1914-16, el Protectorado español en Marruecos, mientras comienza la Gran Guerra en Europa, franceses y alemanes pululando e intrigando por tierras marroquíes. Conocemos más el ambiente por las películas como Casablanca (1942) o Morocco (1930),  pero pertenecen al ámbito francés. De la zona que cubrían los españoles apenas hay narraciones. Rosita Forbes, una aventurera norteamericana visitó al Raisuni en sus últimos años, y publicó un libro en el que habla de él y cuenta algo del famoso incidente Perdicaris, en 1904, en el que El Raisuni, jerife y medio pirata medio Robin Hood  magrebí, raptó a la familia de un diplomático norteamericano, como medio de presión para conseguir sus fines. Se filmó una película sobre ese tema, El viento y el león (1975), con Sean Connery en el papel de un Raisuni rejuvenecido y muy favorecido.

El autor ya había publicado con anterioridad La ciudad del Lucus, novela donde recreaba el mundo político, económico y militar de Larache y el Protectorado occidental, y donde aparecen algunos de los personajes de la presente historia. Y digo historia porque aunque la forma sea novelada, el principal centro de atención es la propia historia del Protectorado español en Marruecos, desarrollando toda la trama alrededor de los sucesos acaecidos en esos primeros años de la Gran Guerra.
Comienza la acción en 1914, antes de que estallara la Gran Guerra europea. Además de perfilar la situación político-militar que se vivía en aquellos años, el autor, nacido en Larache y buen conocedor del espacio y de sus gentes, presenta a uno de los personajes que jugarán un papel importantísimo en la historia reciente: el general Manuel Silvestre, controvertido y venal, en permanente lucha contra el jerife marroquí El Raisuni, de carácter esquivo y gran movilidad política y física, que dominaba las cabilas y mantenía la tensión constante en la zona.

La narración se asemeja a una partida de ajedrez, donde los peones se van desplazando, ocupando distintas casillas, y hasta el último momento no se sabe quién va a ganar. A pesar del título, son varias las líneas de acción y varios los protagonistas que ocupan un puesto relevante, podríamos decir que uno de los principales es el teniente Carlos Pozo, un guardia civil destinado en Larache  en misión  de «enlace con la alta comisaría en asuntos policiales y gubernativos». Junto a él, la figura imponente del general Silvestre, imprescindible para conocer la problemática del momento y lugar; su amante Meriam, el comerciante Robi y su mujer Amparo, el marroquí Sintal, el diplomático Zugasti, el alto comisario general Marina, y unos cuantos más, que constituyen entre todos una novela coral, llevando la voz cantante Pozo y Silvestre. Y como telón de fondo, El Raisuni, al que apenas vemos actuar, pero siempre figura en todas las conversaciones y justifica la trama del libro.

Hemos comentado que hay varias líneas de acción en la novela: una es la lucha del general Silvestre y sus manolos (seguidores acérrimos militares), partidarios de la acción militar, contraponiéndose a los intentos pacificadores y pactistas del teniente general Marina y del gobierno de Dato;  otra es el clima de inquietud creado en Larache por una serie de asesinatos de desconocida autoría, así como un continuo malestar entre los civiles (marroquíes, españoles y judíos) por las intrusiones fraudulentas de algunos militares en el comercio local, para lo cual, entre otras cosas, es enviado el teniente Pozo. La tercera sería el intento de las logias masónicas de establecerse en la parte del Protectorado que aún no dominan: Larache y Asilah, y en ese tema intervienen las asociaciones hebreas. Aunque hay una trama de ficción y algunos personajes inventados, la acción se ajusta a la historia real, a los hechos principales, como bien explica el autor en un capítulo final. Acompañan fotografías de los principales personajes reales y de la zona, mapas, y un glosario de términos marroquíes usados en la narración.
El estilo de Cazorla es bastante ágil y ameno, no se demora en demasiadas profundidades psicológicas, moviendo a los personajes cuando le conviene y abandonándolos luego cuando no interesan para el seguimiento de los hechos. La trama literaria está en función de los hechos reales, es decir, la novelación de los hechos históricos completada por elementos de ficción. Aunque aporta información política y militar, no lo hace en modo alguno farragoso, aunque se demora un tanto en el comienzo al trazar el marco de la escena. Y al principio no sabemos muy bien quién es el protagonista al que hay que seguir. Queda diluido el protagonismo, si bien a lo largo de la novela vamos descubriendo los distintos niveles de intervención; también se echa en falta una profundización mayor en algunos de los personajes centrales. Es decir, que lo que prima en la narración es los hechos y el enfoque con que el autor los explica o justifica. De todas formas, es de lectura atractiva, por lo poco tratado del tema.

Las múltiples intrigas entre alemanes y franceses con el telón de fondo de la Guerra mundial; entre las cabilas pro españolas y las favorables al Raisuni; el trasvase de información por las vías más insospechadas,  construyendo una trama enmarañada y peligrosa; algunas historias de amor y pasión, añadiendo leña al fuego… Todo ello, pues, conforma un conjunto atractivo, que Cazorla nos va desgranando, haciéndonos transitar por las oscuras callejuelas de la medina, sentir el fuerte viento marino, sorber el dulce té moruno, y en suma, movernos a nuestro aire por las tierras marroquíes que en aquellos años también eran españolas.
Luis María Cazorla (Larache, 1950) es catedrático de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad Rey Juan Carlos. Autor de más de veintidós libros jurídicos y sociológicos, también lo es de los libros de relatos El proyecto de ley y once relatos más y Cuatro historias imposibles, y de la novela Ni contigo ni sin ti. Fue Finalista del Premio Internacional de Novela «Javier Tomeo» en 2007, con su novela Cerca del límite. Hijo de larachense y nacido también en Larache, es un profundo conocedor de Marruecos y su entorno social y cultural. 


Ariodante

08/05/13

MENSAJES DEL OTRO MUNDO


EL MENSAJE DEL MUERTO
FLORENCE MARRYAT
Alba 2012

Largo es el número de obras, tanto literarias como cinematográficas, que han tratado el tema de la influencia de los muertos o los espíritus en los vivos, de la solapación de esos dos mundos, visible e invisible, corporal y espiritual, tanto si se cree en ellos como usándolo a modo de metáfora o de parábola moral. Desde el dickensiano Scrooge, el viejo avaro y desagradable al que un espíritu visita la noche de Navidad para darle un buen repaso de modales, al  fantasmal capitán Gregg, que se enamora de la señora Muir y le cuenta su vida, ofreciéndole tema para una novela y compañía en su soledad. Aunque en la contraportada del libro recuerdan el tema del filme Qué bello es vivir, de Capra, creo que tiene menos relación con ésta que con las distintas versiones de El cielo puede esperar, incluso con aquella maravillosa película de Slondorff, El cielo sobre Berlín o la deliciosa Los fantasmas de Roma, de Pietrangeli. Por nombrar solo algunas.

En todas ellas los ángeles o espíritus acompañan, como presencias virtuales, a los humanos, escuchando sus pensamientos, tratando de consolarlos en sus desdichas, o de aconsejarlos en sus acciones, prevenir los errores que pudieran estar tentados de cometer. Sin embargo, apenas pasaban de generar un cierto frío, una corriente helada o una sensación de bienestar, como cuando decimos ha pasado un ángel, ante un largo silencio. Y los ángeles pasan, están.
Es esta obra más bien cuento moral que novela, puesto que no cabe duda de la intención de su autora: por una parte, mostrar que las acciones y comportamiento humanos revierten en sus semejantes, para bien o para mal; y el mal que hacemos difícilmente tiene remedio. Por otra parte, la autora, ferviente seguidora de grupos espiritistas tan de moda en la segunda parte del siglo XIX, quiere demostrar que los fallecidos siguen cuidando de sus seres queridos, les acompañan como ángeles guardianes, insuflando buenos pensamientos y evitando decisiones equivocadas. Aunque de limitado poder, pues el destino está en manos del Todopoderoso, pueden lanzar avisos y advertencias, por vía de los médiums.

El prepotente y violento profesor Alwyn de este cuento, pasa al mundo de los muertos y desde allí le hacen recorrer virtualmente el de los vivos para comprobar lo mal que éstos le recuerdan y las consecuencias de su comportamiento en la vida de sus hijos y de su segunda esposa, Ethel. Los encuentros virtuales con fallecidos como su padre y su anterior esposa Susan tampoco son agradables. La visión resulta tan esclarecedora como tardía: poco puede hacer que no esté ya previsto en el destino de cada uno. Pero el arrepentimiento parece presentar esperanzas de reconciliación, aunque en el mundo espiritual.
Contada con ingenuidad y toques humorísticos, con homenajes a la actividad de su padre, el capitán Marryat, en el personaje del primo Ned el marino y la aventura en el barco de Gillie, el hijo huido, la autora presenta un punto de vista muy avanzado, en cuanto a la posición de las mujeres en la narración. Por lo demás, casi toda la segunda parte se expande en digresiones sobre el espiritismo y sus bondades.

Escritora, editora y dramaturga inglesa, Florence Marryat (Brighton,1833-Londres, 1899) también actriz y muy conocida entre los círculos espiritistas de finales del siglo XIX en Londres, como lo fue su contemporáneo Conan-Doyle. Hija del famoso capitán Marryat, se casó y divorció un par de veces y procreó ocho hijos. Marryat escribió varios libros, algunos de los cuales adaptó al teatro, además de ensayos sobre el espiritismo, que le sirvieron de base para libros como El mensaje del muerto.

Ariodante



29/04/13

BODA ARISTOCRÁTICA


PRECIOSO DÍA PARA LA BODA
JULIA STRACHEY
Trad. Laura Salas
Ed Periférica, 2011

En este relato la autora muestra el sello del grupo de Bloomsbury, grupo que frecuentó, aunque como segunda generación. Relato o novela corta, la narración oscila entre lo objetivo y lo subjetivo, si bien tiene más peso la parte descriptiva; lo que se nos describe es un día, y sólo retazos del pasado son evocados en algún momento tanto por la novia, Dolly, como por Joseph, un amigo de Dolly que duda aún sobre su amor por ella. Pero esta es la excusa de que se vale la autora para pintar un fresco de la alta sociedad británica de los años 30, y de una familia enloquecida ―algo que probablemente ella misma conociera en el clan familiar de los Strachey―no sólo por el momento de la boda, sino probablemente porque estaban habituados al caos. La abuela de Julia, Jane Grant, tuvo trece hijos entre manifestación y manifestación sufragista, y dirigió su casa de un modo algo excéntrico, al parecer; su abuelo, Richard Strachey, era teniente general del ejército colonial, por lo que fue la abuela la que hubo de llevar el mando de la casa. No sé hasta qué punto conocería Julia Strachey este ambiente, pero desde luego algo de él puede verse reflejado en la lectura de este texto. Y el sello de la extravagancia es claramente Bloomsburiano.

Hay un lejano eco de La Señora Dalloway, de Virginia Woolf, aunque muy vago: también transcurre en un día, con incisos del pasado que acuden a la memoria de los protagonistas. También hay un antiguo amor que trae recuerdos. Pero nada más. En realidad, el estilo casi se parece más a Stella Gibbons y su serie de Flora Poste. Una especie de esperpento donde la clase alta se pasea por el escenario haciendo extravagancias (la mansión preparada para la boda), pero ni siquiera presenciamos la boda: sólo respiramos el ambiente, los nervios de la novia, los del amigo/amante y los de la madre, la señora Thatcham, que, intentando que todo salga bien, se confunde y coloca en la misma habitación al canónigo Dakin y a la señorita Spoon, cuyo encuentro en el baño crea un hilarante y embarazoso momento. Las dudas e histerias de Joseph,  los nervios de Dolly, que se tira un tintero encima de traje nupcial mientras se atiza unos lingotazos de ron para calmarse; Owen, el novio, entra y sale de escena ajeno a todo, preocupado más por la inclusión de una pequeña tortuga, propiedad de su flamante esposa que se empeña en llevarla en el viaje de novios a Sudamérica.

La boda parece ser uno más de los contratos formales que se hacían entre familias para mantener la posición social,  aunque la decisión,  tomada en un mes antes, haya sido de Dolly, la cual parece una chica que no tiene demasiadas complicaciones mentales. Es un relato  superficial, entretenido, humorístico, pero nada más. Nada del mundo interior de la Woolf.  Podría ser una divertida  comedia si alguien la llevase al cine. En cuanto a la edición, me ha parecido que la traducción, demasiado literal para mi gusto, acentuaba la “britaneidad” del texto.

  Julia Strachey (Allahabad, India, 1901-Londres, 1979) Escritora británica nacida en India, donde su padre, Oliver, hermano del prestigioso escritor Lytton Strachey, trabajó algún tiempo. Julia, sin embargo, pasó la mayor parte de su vida en Inglaterra, donde ejerció como modelo del famoso diseñador de moda Paul Poiret, para más tarde ocuparse como fotógrafa, lectora editorial y editora, formando parte del famoso Grupo de Bloomsbury, al igual que su tío Lytton. Entre 1927 y 1934 aparecieron relatos y reportajes suyos en diferentes medios, y en 1932 publicó, con gran éxito de crítica, Precioso día para la boda. Posteriormente siguió colaborando en numerosas revistas, entre ellas The New Yorker.


Ariodante