Mostrando entradas con la etiqueta ensayo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ensayo. Mostrar todas las entradas

27/11/15

MODA Y MODOS

LA MÍSTICA DE LA MODA


LOLA GAVARRÓN
Ed. Anagrama, 1989


-¿Dónde hay que ponerse su perfume?
- Dondequiera  usted que la besen..
(Respuesta de Coco Chanel en 1944)


Interesante, curioso y con un punto de humor, resulta este ensayo sobre la moda, cuya premisa central será la de que el vestido conforma nuestro ánimo. Refugio de lo irracional, la fantasía y el capricho, la moda comparte estas cualidades con el arte y los sueños, según afirma la autora en el prólogo. El vestido es algo que los humanos usamos, a diferencia de los animales. En principio, nos vestimos para cubrirnos, protegernos del frío o de las agresiones del medio y la acción de otros humanos o animales. En segundo lugar, y aquí ya nos acercamos al concepto de moda, nos vestimos para señalar una diferencia de posición social, o de pertenencia a un determinado clan o tribu, profesión,  para marcar nuestra identidad o, simplemente, por el puro placer de disfrazarnos, de adoptar otra apariencia, por un tiempo. Esta opción es la que interesa, en este ensayo: la posibilidad de vestirse por placer y no por necesidad. Las primeras vestimentas en principio unificaban y definían a las tribus, poblaciones o grupos sociales, pero siempre había un ropaje especial para los reyes, jefes o hechiceros, que los diferenciaba del resto. Vestirse, es, pues, un lenguaje pleno de simbolismo -a veces, inconsciente- que nos oculta o nos destaca de los demás, que uniforma o singulariza.


Con el transcurso del tiempo, la moda generará en primer lugar una diferencia abismal entre las clases sociales, además de ser un identificador de las distintas profesiones, pero paulatinamente devendrá en un factor de unificación, de igualación social, sobre todo, a partir de la eclosión industrial de la moda, a finales del siglo XIX y principios del XX, con el surgimiento de las casas de alta costura y luego la generalización del concepto de prêt-à-porter y la consiguiente masificación de la moda, los grandes almacenes y la ropa ya confeccionada. Todo lo cual, como manifiesta la autora, resulta paradójico: si la primera finalidad de la moda era la diferenciación de clase, en los últimos siglos deriva hacia la unificación social.

En la actualidad las posibilidades de singularizarse con la ropa son enormes: las  diferencias pueden estar en el buen o mal gusto a la hora de elegir vestimenta, de ahí que la elección nos diga del carácter, la psicología o el estado de ánimo de una persona más que de su estatus social. En los últimos tiempos lo que se ha generalizado son las modas “tribales” urbanas, si podemos decirlo así, sobre todo entre los jóvenes; pero el ensayo está publicado en 1989, y aún no se había producido de modo tan intenso este proceso.
El ensayo, que incluye 41 ilustraciones (fotos, grabados y pinturas) y una amplia bibliografía y notas,  trata, en cinco apartados, los diversos aspectos de la moda, además de reflexionar sobre el concepto de elegancia/belleza, la gracia (“belleza en movimiento”), lo chic y la relación del vestido con la personalidad, gustos y pretensiones de quien lo usa.
Dedica la autora un capítulo a dar pinceladas biográficas de los grandes nombres, los creadores, las firmas: Balenciaga, Chanel, Saint Laurent, Cardin, Dior, Courrèges, Givenchy, Mme. Grès, Molyneux, Patou, Rabanne, Ricci, Rouf, Schiaparelli, Ungaro,…Y también un detallado apartado a todos aquellos personajes que hacen posible el fenómeno social de la moda: diseñadores, modelos, publicistas, fotógrafos y los llamados “árbitros de la elegancia”, esas personas cuya sola presencia en un desfile o simplemente verlas con un vestido de determinada firma, ya dispara las ventas.
Muestra y analiza después los ritos de la moda: las pasarelas y desfiles, la paulatina incorporación de los hombres, tradicionalmente anclados en la clásica y conservadora tradición inglesa desde la que se han desplazado actualmente a la elegancia italiana.

Muy interesantes son los capítulos dedicados a la relación, digamos sensual, de las portadoras de determinadas telas y tejidos sobre el cuerpo, la relación de los vestidos, textura y color, con  el ánimo de quien los viste. La moda, como cultivo de la apariencia, revela el estado de ánimo de la persona que lo porta. El concepto de disfraz, de la introducción del teatro y el cine en la vida cotidiana, cambiar, por unas horas, la personalidad al usar otra ropa. Hoy en día, ya no es cuestión de dinero: un buen olfato para la ropa puede llevar a una persona a vestir elegantemente si combina bien las prendas y sabe llevarlas. La piel y la seda, los clásicos elementos del lujo, ya casi a la altura de cualquiera, y la relación de esos materiales con el cuerpo femenino principalmente, es francamente sensual y hasta erótica, según la autora, que a su vez cita a teóricos importantes, como Oscar Wilde, Carlyle, Lacan, etc.
En suma, Lola Gavarrón desarrolla una muy amplia y detallada reflexión sobre el vestido, la naturaleza humana, y la sociedad. La moda es un placer y no una necesidad, concluye. Pero un placer necesario… y efímero.




Fuensanta Niñirola

Nov 2015

19/10/15

CAMINANTE NO HAY CAMINO

CAMINAR 
WILLIAM HAZLITT
R.L. STEVENSON
Prólogo de Juan Marqués
Nórdica Libros, 2015

Delicioso librito de bolsillo para leer en un largo trayecto  de metro, tren o espera prolongada en cualquier parte, pleno de maduras y jugosas reflexiones, con altas dosis de humor (británico) sobre algo que hacemos a diario…aunque, como luego veremos, quizás no tan a diario como pensamos. Quizás los aficionados al senderismo deberían leerlo, aunque es probable que no estén muy de acuerdo con algunas observaciones. Y los aficionados a correr, también. Pero son reflexiones que no sientan mal a nadie, se acepten o no.

Reúne esta edición dos breves textos, en torno al hecho de caminar. El primer texto, “De las excursiones a pie” es de William Hazlitt (1778-1830) ensayista y crítico literario inglés de fino humor y profundas indagaciones y hallazgos literarios en sus críticas. El segundo, “Caminatas”, más breve si cabe, es de R.L. Stevenson (1850-1894), gran novelista y viajero escocés que no solo ha deleitado a los lectores jóvenes y adultos con sus novelas de aventuras y ficción, sino que también se ha prodigado con ensayos sobre muy diversos temas, principalmente literarios, filosóficos y de viajes. En esta ocasión, Stevenson parte del texto de Hazlitt, que comenta y luego da rienda suelta a sus propias ideas.

Lo primero que hace un buen ensayista es delimitar en lo posible el campo sobre el que va a reflexionar, y definir el concepto o conceptos de los que parte o a los que quiere llegar. Por tanto, lo primero que diferencia Hazlitt es entre caminar y pasear. Y lo muestra dando diversos ejemplos de cada una de esas dos actividades, puesto que considera que son dos, y no una. Y dice: “Pasear es un rito civil y caminar es un acto animal. Pasear es algo social, y caminar tiene algo de selvático, aunque sea  por las calles de la ciudad”. Esto puede parecer al principio extraño, pero no lo es. Por las múltiples connotaciones que conlleva. El escritor remarca otro punto importante, desde el principio: pasear es un rito social y suele hacerse en compaes algo que debe hacerseen  y suva. El escritor remarca otro punto importante, desde el principio: pasear es un rito social y suñía, mientras que caminar debe hacerse en solitario, si se hace correctamente. O al menos, esa es la teoría del autor, que desarrollará con variados y divertidos ejemplos. Reivindicación de la soledad, la independencia, la libertad, este es el meollo del texto. Y un punto más de reflexión, es el alejamiento, el cambio de escenario, que el escritor inglés ve como una especie de terapia, ya que al cambiar de lugar, uno olvida los anteriores espacios y todo lo que conlleva. Solo se tiene en cuenta el presente, lo que supone un descanso en el caso de que el caminante tenga cosas que olvidar, aunque sea por unas horas.

Stevenson abunda en todo lo que asegura Hazlitt, insistiendo mucho en la libertad e independencia del caminante, así como el caminar como terapia: “Vivimos con tal premura para hacer -( y lo escribe a finales del XIX)-, para escribir, para acumular bártulos, para hacer nuestra voz audible durante un momento en el burlón silencio de la eternidad, que olvidamos esa cosa de lo que todo lo anterior no es más que fragmentos, a saber: vivir.”
Reivindica también Stevenson hacer una parada a lo largo de la caminata, disfrutar del paisaje y el trino de los pájaros, el perfume de los árboles o las flores, el silencio y la soledad: “Si en esta situación uno no es feliz, debe de tener una conciencia atormentada.” Llegar a esa situación en que, ajeno al reloj y al tiempo, deja pasar las horas sin control y disfruta de la vida, simplemente. Esto suena muy bucólico, pero es terriblemente actual. No hay mejor terapia para el stress que conseguir olvidarse del reloj, de las actividades diarias, de los problemas y de todo, simplemente alejándose, y en soledad. Muchos se refugian precisamente en lo contrario, buscan el gregarismo y la compañía perpetua, para olvidarse de sí mismos. Stevenson piensa que eso es un error, que uno debe primero estar en paz consigo mismo antes de tratar con los demás, porque la relación mejorará ostensiblemente. Y creo que tiene mucha razón.

 
En suma, un par de textos memorables, deliciosos, divertidos a ratos y muy aleccionadores por lo que acumulan de sentido común y racionalidad.


William Hazlitt (Maidstone, Kent, 1778 –Londres, 1830) fue un escritor inglés célebre por sus ensayos humanísticos y por sus críticas literarias. Se le ha considerado como el crítico literario inglés más importante tras Samuel Johnson. De hecho, los textos de Hazlitt y sus reflexiones sobre las piezas y los personajes de Shakespeare sólo han sido igualados por los de Johnson en cuanto a profundidad, penetración, originalidad e imaginación.

Robert Louis Stevenson (Edimburgo, 1850-Vailima Upolu, Samoa Occidental, 1894) Escritor escocés. En la tumba de Stevenson, en una lejana isla de los mares del Sur a la que se retiró por motivos de salud, figura grabado el apodo que le dieron los samoanos: Tusitala, que en español significaría «el contador de historias». En efecto, la literatura de Stevenson es uno de los más claros ejemplos de la novela-narración, el «romance» por excelencia.



Fuensanta Niñirola


18/8/15

BUSCANDO A HERÓDOTO

TRAS LAS HUELLAS DE HERÓDOTO

ANTONIO PENADÉS


Prólogo de Gisbert Haefs
Almuzara, 2015


Al comenzar la lectura de este libro, aparentemente un libro de viajes, Gisbert Haefs nos advierte en el prólogo que no espere el lector encontrar una guía turística.  Efectivamente, el texto, al que acompañan diversos mapas y fotografías, pertenece a la literatura de viajes, y tiene como excusa o si se quiere, como base, el viaje físico realizado por el autor en solitario, siguiendo la ruta de los lugares visitados por Heródoto en Asia Menor, y la ruta asiática del persa Jerjes hacia su destino europeo durante las guerras Médicas, tema de la Historia de Heródoto.  Además de literatura de viajes, es todo un repaso a la cultura clásica, a la historia y los mitos, a la filosofía y la ciencia. Y todos nuestros comienzos culturales se hallan contenidos allí.

Antonio Penadés, gran amante de la Grecia Clásica, profundo investigador y rastreador de todas las huellas de ese pasado que representa nuestro pasado, los orígenes de la cultura occidental, realiza aquí un seguimiento del primer historiador, llamado padre de la Historia, del primer hombre que conocemos que se ha tomado la molestia de recorrer en parte el mundo conocido y escribir sobre lo que vio, lo que le contaron y lo que pudo saber que sucedió. Heródoto, es, pues, presentado como hombre, historiador, narrador, e incluso, en opinión de Kapuscinski, como primer reportero. Y entremezclada con lo que cuenta del insigne griego, encuentra el lector la reflexión actual de Penadés, el reportaje de su periplo asiático, la inevitable comparación de lo que va encontrando y lo que había u ocurrió en cada localización, además de unos cuantos excursos o digresiones en los que ya no habla Heródoto sino el propio Penadés, que se explaya sobre la novela histórica, la educación, el arte, la libertad o la felicidad, mismamente.

A comienzos de un otoño pasado Penadés elige viajar durante quince días solo, ligero de equipaje, como decía Machado. Alquila un coche que, no sabemos si por elección o por azar, resulta ser de marca Clío, que es justamente la musa de la Historia. Lo que busca con su recorrido es percibir, sentir las palpitaciones, los ecos del gran historiador griego, y de todos aquellos que recorrieron, como él, esa ruta. Trata de imaginar cómo fueron los hechos, las personas, las ciudades y monumentos: los templos, acrópolis, murallas y en fin, cómo eran aquellos que vivieron, lucharon y murieron allí.  En qué creían, cómo imaginaban el mundo, qué costumbres tenían. Las emociones de ese recorrido las va entreverando con fragmentos del propio Heródoto y otros autores clásicos, en un intento de comprender y transmitir lo que considera relevante. Obviamente el viaje se ha gestado mucho antes, en todos esos años de estudio e investigación, en las lecturas de los Nueve libros de la Historia, que tanto le impactaron en su adolescencia, y otros muchos que fue leyendo después sobre la civilización y cultura griegas clásicas.

 
El viaje propiamente comienza en Halicarnaso, (actual Bodrum) en la costa del Sudeste de Asia Menor, donde nació Heródoto; después va desplazándose hacia el norte para acabar, tras la inexcusable visita a Troya, cruzando los Dardanelos y finalizando en Estambul. Penadés no cesa de asombrarse y maravillarse ante lo que ve, aunque a veces le sobreviene algún que otro sobresalto e inconveniente, (incluso un sorprendente encuentro final) ya que un viaje en solitario tiene luces y sombras. Sigue su ruta a rajatabla, escuchando bullir en su mente los recuerdos de lecturas pasadas, así como muchas ideas y reflexiones nuevas que van surgiendo ante la observación de lo que encuentra cada día.
Reflexiona sobre el papel de Heródoto como precursor de la novela histórica, ya que en su obra muchos pasajes están novelados (como botón de muestra, la narración sobre el anillo de Polícrates); también hace un largo excurso sobre este género literario, recordando a Caritón de Afrodisias como primer novelista histórico, ya en el siglo I d.C., y recuerda también al lector que, así como en la actualidad es mayor el número de lectoras que de lectores, en la época romana las mayores lectoras eran las mujeres patricias (únicas que sabían leer).
Asimismo dedica otra larga digresión al comienzo de la escritura a manos de los fenicios, además de exportar a la diosa Astarté, que se convirtió en Afrodita...pero luego pasa a reflexiones directamente filosóficas, como el concepto de armonía, partiendo del mito de Armonía como hija de Afrodita y Ares. Muy a menudo el autor recurre a mitos, leyendas o narraciones del propio Heródoto, que a su vez, transcribía lo que le contaban a él. Otro largo e interesantísimo excurso cuenta la historia de Asclepio y los comienzos de la medicina como ciencia, para hablar de Hipócrates, un medico jonio contemporáneo de nuestro historiador.

Respecto a Heródoto, el autor destaca en varias ocasiones su «teoría del ciclo» para hablar de aquellas personas o aquellos ciudades o pueblos que llegan a tan algo grado de expansión, riqueza, fama, ...que necesariamente la caída es inevitable; la explicación mítico-religiosa es que los dioses no soportan que los humanos tengan más éxito que ellos. Esto puede parecer una ingenuidad, pero era la creencia generalizada y Heródoto lo repite varias veces en su obra, así como la idea de que la culpa (y el castigo consiguiente) era algo a heredar por los descendientes... Por lo que el castigo podía sufrirlo un descendiente y no el verdadero culpable. Con la historia de Creso ilustra esta teoría, narrando las hazañas de Giges, su tatarabuelo. Y relacionado con Creso y el inmenso tesoro que acumulaba, repasa la leyenda de Alcmeón, cabeza de una dinastía, los alcmeónidas, a la que pertenecieron grandes hombres, como, sin ir más lejos, Pericles. Curiosa la narración de como el príncipe Tirreno y sus súbditos lidios se ven obligados a emigrar por la hambruna que les asolaba, llegando a Italia y fundando allí diversas poblaciones que darían origen con el tiempo, a la cultura etrusca.
Penadés remarca el relativismo cultural de Heródoto, que admite costumbres muy diversas en pueblos y razas diversos, mirándolas con una tolerancia exenta de juicio moral. Algo que hoy en día no podemos permitirnos ignorar  tan llanamente (canibalismo, tortura, etc.).

Muy sugestiva me parece la relación entre los bosques sagrados, morada de las divinidades y la posterior edificación de templos porticados de columnas acanaladas, simbolizando los ausentes árboles. Del mismo modo, es interesante la digresión sobre los raptos femeninos y el origen de la guerra de Troya, contrastando las leyendas y versiones homéricas con el sentido común y los datos que Heródoto pudo obtener.
No podemos citar en esta reseña todas las historias contenidas en el libro, que son muchas y muy amenas, bien engarzadas con el hilo conductor, que es el autor a bordo de su Renault Clío devorando kilómetros de carretera, extasiándose ante las maravillas que ve o que sus restos le hacen evocar como si los viera realmente. Un libro que anima a viajar, pero que también anima a leer, a pensar, a repasar nuestros clásicos . En suma, un buen libro.




Fuensanta Niñirola ( Ariodante)

Julio 2015

Etiquetas

 Mis Reseñas (1) Antología (3) Anuncios y Notas (1) arqueologico (1) arte (1) Artículos literarios (2) Articulos viajes (1) autobiografía (6) Cartas (2) ciencia ficción (1) Clásicos (1) Comentarios Artísticos (8) Comentarios Cinéfilos (11) Comentarios Cotidianos (7) Comentarios especiales (9) Comentarios Literarios (5) Comentarios Nostálgicos (6) comentarios poéticos (3) Comic (1) Cómic (2) Conferencias (1) cuento (2) cuentos (1) Cuentos Ilustrados (1) Drama (1) ensayo (11) Ensayo arte (1) Ensayo biografico (14) Ensayo de arte (1) ensayo histórico (7) Ensayo literario (6) Ensayo Viajes (1) Ensayos arte (1) Entrevistas (2) Eventos (33) Eventos artísticos (2) Eventos Literarios (35) libro ilustrado (2) Libros de viajes (3) literatura viajes (3) lliteratura de viajes (1) Memorias (5) Microrrelatos (2) Mis lecturas (9) Mis Reseñas (530) mitologia (1) mitología (2) naval (2) Notas (1) Novela (80) novela aventuras (14) Novela biográfica (6) novela ciencia ficcion (1) novela corta (19) novela de viajes (2) novela decimonónica (7) novela del oeste (3) Novela épica (2) Novela espías (3) novela fantastica (2) novela fantástica (5) novela historica (38) Novela histórica (33) Novela histórica naval (19) novela intriga (20) novela japonesa (2) Novela polciaca (8) Novela policiaca (5) novela psicológica (1) Otros (1) POESIA (1) poesía (4) policiaca (1) Recomendaciones literarias (2) Reflexiones literarias (1) Relato (8) relato histórico (2) relato mitologico (2) relatos (12) Relatos Oeste (1) Relatos. (18) Relatos.  Mis Reseñas (3) Reportaje (3) reportaje biográfico (2) reportaje viajes (3) reseñas (1) Reseñas (1) Teatro (1) Textos Memorables (4) Thriller (6) Western (7)

Seguidores

Archivo del blog