30/11/20

PÁJAROS VOLANDO


PÁJAROS EN UN CIELO DE ESTAÑO
ANTONIO TOCORNAL
Editorial Versátil, 2020


Es esta una deliciosa novela cuyo cuerpo central se compone de una colección de historias, personajes y sucesos a cuál más maravilloso y fantástico. La fantasía recorre sus páginas con un viso de absoluta cotidianidad. La magia de sus historias, de sus personajes, no tiene fin. La estructura misma de la novela reviste cierta complejidad: comienza como carta, sigue como múltiples relatos y revierte en su final en una carambola que no voy a revelar, pero que el lector encontrará ingeniosa y de gran fuerza sugerente. Del comienzo enlaza y retoma el final cerrando el círculo con una vuelta de tuerca sorprendente.

Tocornal pone en boca del narrador el propósito de esta obra, que califica de epopeya:

 “En ella no hay héroes ni grandes proezas en el sentido épico, pero sí en el doméstico: ya sabes, las hazañas cotidianas de andar por casa que escapan al reconocimiento por insignificantes. Pretendo tan solo hacer una semblanza, un ejercicio de memoria barnizado por la pátina de la ensoñación; un intento de reminiscencia de los que fueron mis vecinos de infancia. (...) Si soy capaz de recoger mis recuerdos de forma fiel a la realidad, estarán sin duda impregnados de esa poesía y de la magia sobrenatural que los rodeaba, y entonces esta crónica será poema y merecerá el nombre de epopeya.”


Todas las historias personales y los sucesos que se relatan comprenden los recuerdos de un ya maduro escritor de gran éxito que vuelve su mirada, en el otoño de su vida, a los  hechos de su infancia. Nacido en un pequeño pueblo andaluz que abandonó en su temprana juventud, un pueblo donde los olivos, los viñedos y algarrobos dominan el seco paisaje, este escritor rememora sus días infantiles, mezclando personajes y hechos pasados, a veces aportando imaginación; en su remembranza sugiere a un amigo de aquella época al que supone aún viviendo en el pueblo, que añada, matice o mejore las distintas historias que le envía, con la intención de pergeñar una última novela, puesto que ya no desea seguir escribiendo, y casi considera estas memorias como su testamento literario. Sin embargo, no es el niño y futuro escritor el protagonista de esta narración. Es el narrador que cuenta lo que vio, lo que le contaron o lo que imaginó a partir de ambas situaciones, siendo como un personaje más, más bien un mero figurante, un observador cuya participación directa solo se produce incidentalmente.


Si bien recrea una gran variedad de personajes, a cuál más disparatado y sorprendente, la vida de ese pueblo imaginario gira en torno a una numerosa familia que, procedente de Flandes, recala un día en Las Almazaras ante la sorprendida y curiosa mirada de los vecinos, alterando novedosamente la vida de la población. Una familia de llameantes pelirrojos, doce hijos y una hija, que bajo la dirección de un padre con pinta de san Antonio (y que recibe inmediatamente ese sobrenombre) y una voluminosa madre con talento adivinatorio pero con demasiado sobrepeso, se instalan en una destartalada granja que han comprado por cuatro perras en los años de la posguerra española, convirtiéndola en toda una factoría con clima propio.


Las aventuras de la familia van Vogelpoel mantienen al lector en constante regocijo y divertimento, porque no solo cada uno de los miembros tiene su historia personal y desternillantes o curiosas anécdotas que contar, sino que su misma presencia hace que la vida del pueblo gire en torno a sus ocurrencias, iniciativas y percances. Estos flamencos de impronunciable apellido pajaril son inmediatamente bautizados como los Pájaros, y numerados por orden de nacimiento, ante la incapacidad andaluza de reproducir sus nombres. Su granja se convierte -por esa magia de la literatura, que transforma la geografía y la misma ciencia meteorológica-, en una especie de “pequeña y húmeda Holanda” encapsulada en un secarral andaluz donde la solanera derrite al más pintado. Los Pájaros conforman un mundo propio, aunque ciertamente se integran en el pueblo desde casi el primer día, sin dejar de mantener su identidad, el color de sus melenas y su endemoniado idioma natal, permanentemente acompañados del clima holandés allá donde vayan, respirando, como diría Wittgenstein, “su propio oxígeno”. Concursos de canto pajaril, fiestas con globos, partidos de fútbol, recogida de aceitunas o de uva, elaboración de cerveza holandesa, cría de jabalíes ...los Pájaros no paran. 


Los recuerdos de infancia del otoñal escritor se ven aumentados por los de un viejo convecino, al que encuentra -cincuenta años más tarde- en un hotel de Buenos Aires, transformado por la edad y la bien ganada riqueza, con el que pasa una agradable y jugosa velada recibiendo más detalles de aquella época, tan lejana ya.  Y así, va desgranando relatos, van apareciendo personajes, todos ellos a cuál más sorprendente, como el cartero Buenaventura Picatoste y su camaleón Hermes; el tío Modesto el ebanista, y su enloquecida esposa Rosamunda, empeñada en encalarlo todo; la niña Fortunata con genitales bífidos, que subyuga a los gemelos pelirrojos; la Pajarita cuyo cuerpo funciona como zahorí cada mes; Trini, el desdentado que ejerce de “mamón”; el maestro don Tarsicio, triste latinista; el prepotente alcalde y los dos Agapitos; el acuarelista alemán, el chimpancé que trae consigo el padre Pájaro; el manejo de la trompeta como lenguaje del Mudo (el noveno Pájaro)...y muchos más, que van apareciendo y desapareciendo, relacionándose unos con otros y resurgiendo con nuevas historias. 


Los relatos, unos divertidos, otros dramáticos, en general, son todos muy tiernos, porque la mirada del escritor no es vengativa, sino nostálgica, cargada de ternura hacia lo que ya pasó o lo que pudo pasar, consiguiendo que el lector siga pegado a las páginas sin resistirse a las disparatadas salidas de San Antonio, cada vez más sorprendente, siempre tratando de mantener a su cuantiosa prole, ideando mil y una añagazas para conseguir comer cada día, y siempre con el apoyo de sus vecinos, que han pasado de la sorpresa inicial a considerarle uno más, a pesar de que el clan pajaril mantiene su identidad propia.


Toda la narración rezuma ironía, buen humor, y ternura, además de estar escrita en un lenguaje ameno y sugerente, muy correcto, cargado de reflexiones sobre la propia literatura, y sobre el paso del tiempo, tema que recorre toda la novela, desde el principio hasta el final, se ve representado por distintos elementos simbólicos, como el famoso reloj de San Antonio, que solo cuenta doce horas al día, por lo que cada hora vale por 120 minutos…en suma, esta novela agradará al lector y es altamente recomendable. 


Fuensanta Niñirola



Antonio Tocornal (San Fernando, Cádiz, 1964)cursó estudios de Bellas Artes en Sevilla y, tras varios años en Parísm se instaló definitivamente en Mallorca. Sus cuentos cortos y algunas de sus novelas han sido premiados en más de treinta certámenes, entre los cuales se encuentran algunos de los más prestigiosos en castellano.  





31/10/20

LEÑANZA EN TORNAVIAJE

   
LA FRAGATA RESOLUCIÓN . LOS TORNAVIAJES.
LUIS DELGADO BAÑÓN
Good Books, 2020
Episodios Nacionales Marítimos, vol. 32




Separada la escuadra del Pacífico en dos divisiones, tras la batalla de El Callao en 1866, (objeto del anterior volumen de la serie) los tornaviajes de ambas seguirán derrotas contrapuestas: una volverá doblando el Cabo de Hornos y subiendo por el Atlántico, y la otra cruzará el Pacífico, con estancias en Tahití, Filipinas,  cruzando el Índico y  finalmente el Atlántico, con algunas incidencias.

El presente volumen se divide, pues, también, en dos partes: el Libro Primero lo constituye la narración de Santiago Leñanza y el Libro Segundo es narrado por el joven Pablo Descallar Leñanza, su primo.

Santiago Leñanza, joven teniente de navío, miembro de la quinta generación que protagoniza estos episodios, relata las intensas aventuras de la primera parte, a bordo de la fragata Resolución. Su padre es Francisco Leñanza, jefe de escuadra y comandante general del Arsenal de La Carraca (Cádiz).

Las generaciones de Leñanzas alternan los Santiagos con los Franciscos, introduciendo algún primo o sobrino. En esta ocasión, será su primo, el alférez de navío Pablo Descallar Leñanza, embarcado en la fragata Numancia. 


En el Libro Primero, pues, Santiago sufrirá la nostalgia de su hogar, sobre todo el recuerdo de su joven esposa Mencía, con  la que apenas pudo pasar unos breves meses antes de embarcar en 1862 y la tristeza de no conocer el rostro de su hijo, nacido mientras él navegaba lejos. Cuatro años durará su ausencia y la ansiedad por conocer el rostro de su hijo le carcomía por dentro. Pero así es la vida del marino.

El lector se ve pronto absorbido por la acción, de gran tensión narrativa, que supuso la hazaña de navegar por las aguas australes en junio, que es el invierno más temido en esas latitudes y más exactamente en el Cabo de Hornos. Pero no solo por los temporales y la furia del mar, el frío y los problemas que todo ello ocasiona. Las cosas se les ponen muy complicadas a la división de navíos que realizan esa derrota: las fragatas Resolución, Villa de Madrid (buque insignia comandado por Mendez Nuñez), Almansa y Blanca. El comandante de la Resolución era el capitán de navío don Carlos Valcárcel y Ussel de Guimbarda, y una vez perdidas de vista las otras naves, a causa de los temporales, tuvo que obrar con independencia y sin el apoyo y ayuda necesarios del resto de la división.  Hay muchos momentos de extrema gravedad en los que la vida de la tripulación y la del propio buque corren peligro inminente.  Toda esta parte es apasionante y esta narrada con evidente emoción y realismo. El lector sentirá el frío polar y las salpicaduras del agua salada, el hambre, la ansiedad y el temor ante un posible naufragio.


El Libro Segundo narra, por boca de Pablo Descallar Leñanza un tornaviaje muy distinto. Más alargado y con diversas recaladas en puertos y estancias en lugares exóticos y maravillosos.  Toda esta narración es muy atractiva y llena de informaciones, anécdotas y aventuras de gran interés. La fragata blindada Numancia, comandada por el capitán de navío don Casto Méndez Núñez, va a combinar en su navegación tanto el vapor como la vela, aprovechando siempre los vientos favorables para ahorrar carbón. Pablo narra brevemente el viaje hasta llegar a El Callao, ya que el principal motivo de su narración será el tornaviaje desde los puertos americanos hasta España cruzando el océano Pacífico.


Tras la separación en dos divisiones, con derrotas y objetivos diferentes, la de poniente quedaba formado por la fragata Berenguela, (buque insignia al mando del capitán de navío Manuel de la Pezuela) la fragata Numancia, goleta Vencedora, vapores Marqués de la Victoria y Uncle Sam, así como el transporte de vela Mataura. En las singladuras a través del Pacífico, la Numancia presentará algunos problemas, entre ellos, sanitarios, pues el inevitable escorbuto se hace presente entre la tripulación. Afortunadamente, la recalada en Otahiti, en la Polinesia francesa, resolverá ese y otros problemas técnicos. La vida en esta maravillosa isla les proporciona momentos inolvidables y algunos un tanto subidos de tono, a Pablo y su amigo Álvaro. De allí partirán hacia Manila. La estancia en aquella ciudad resulta interesante por las diversas expediciones que se realizan y que incluyen algunos momentos de cierta tensión. Después continuarán la navegación por el océano Índico, con escala en Batavia, hasta llegar a Ciudad del Cabo. La derrota originaria se verá cambiada al recibir nuevas órdenes. Finalmente, tras otras muchas aventuras navales y terrestres, la Numancia retorna a Cádiz y Pablo podrá abrazar a su familia y a alguien más.

En resumen, este volumen comprende dos narraciones diferentes, a cual más interesante, que se siguen con emoción y placer. La información está muy bien combinada con la acción, y el lector tiene asegurado el disfrute.



Fuensanta Niñirola

24/10/20

PUERTAS AZULES

UNA PUERTA PINTADA DE AZUL
SERGIO BARCE
Ediciones del Genal, Málaga. 2020


Componen este libro un conjunto de ocho relatos, cuyo eje o tema central es el recuerdo del pasado, un recuerdo cargado de nostalgia por un tiempo y unas personas que ya no volverán. Como es habitual en este autor, la ciudad que centraliza todas estas imágenes es Larache, (Marruecos)  donde  Barce vivió su infancia y recibió de sus padres y amigos información sobre personas, hechos, edificios, negocios, costumbres locales y demás actividades realizadas por ellos o por sus conocidos.


Larache es una población que en su tiempo ( en la época del Protectorado español) reunió en amable compañía y amigable relación a miembros de las tres culturas: cristiana, musulmana y hebrea. Esa época ya pasó a la historia, sin embargo, Barce lucha por recuperar al menos el recuerdo de algo muy bonito que vivió y escuchó de sus mayores que lo vivieron muy intensamente.


Los personajes de sus relatos son entrañables. Textos muy autobiográficos, donde incluso a veces se nombra a sí mismo, a modo de memorias, o a amigos reales que vivieron o viven aún.

De todas las narraciones, destacan en mi opinión “La pequeña Zoubida”, “La mujer del Hamman” “La herencia”. En ellas se aprecia la relación de niños o adolescentes con los adultos. En los otros textos, como “Visita a Rashida”, o “Las mujeres de mi padre”, ambos muy autobiográficos, lo que prima es el recuerdo, son textos muy nostálgicos, como “Una sinagoga en la Medina”, “Una puerta pintada de azul”, y sobre todo el último, “Cara de luz”, donde un anciano carpintero, Ahmed, rememora muy vivamente su pasado y el de su ciudad, Larache. El texto discurre muy lentamente, como un río en su desembocadura, quizá para que el lector sienta esa lasitud de la vejez, ese hablar consigo mismo y con las personas ausentes, esa niebla que a veces se aclara y resurgen imágenes vívidas del pasado.


Los textos están sembrados de palabras locales, tanto musulmanas como hebreas, referentes a localizaciones, tiendas, productos o alimentos, en suma, un lenguaje muy cotidiano, muchas expresiones coloquiales, en el dialecto de la zona. El libro incluye un glosario de todas estas palabras para el lector no conocedor del tema. 


Un conjunto, en suma, de textos intimistas, emotivos, quizá un tanto tristes porque la nostalgia lleva en sí una cierta tristeza,  que dejan un sabor agridulce a veces y otras, a menta y azahar. Pero de un modo u otro, reveladores de una época añorada, que a muchos resultará de agradable lectura . 

                     

Fuensanta Niñirola.




Sergio Barce Gallardo, Larache,1961. Autor larachense y malagueño, en sus obras hay una presencia profunda y permanente de Marruecos, donde pasó toda su infancia. 

Ganador del Primer Premio de Novela Tres Culturas de Murcia con SOMBRAS EN SEPIA, la novela se ha publicado en 2006 por la Editorial Pre-Textos. El jurado de este premio estuvo integrado por Luís Mateo Díez, Jon Juaristi, Pedro García Montalvo, Clara Janés y Manuel Borrás. 

Finalista del XVII Premio “Vargas Llosa” de Novela, e igualmente Finalista del XXII Premio de la Crítica de Andalucía 2015 con LA EMPERATRIZ DE TÁNGER (Ediciones del Genal, 2015).

Finalista del XVIII Premio de la Crítica de Andalucía 2012 con UNA SIRENA SE AHOGÓ EN LARACHE (Círculo Rojo, 2011).

28/5/20

CARLOMAGNO

CARLOMAGNO EN LA VENTANA
JORGE FERNÁNDEZ BUSTOS
Ed. Talón de Aquiles, 2020



Tercera novela del autor granadino, tiene tres partes diferenciadas que, aunque su tema principal sea la vida de Carlomagno, se vale de otros recursos y personajes más o menos marginales con los que  reconstruir los hechos y las leyendas de una época que aún no diferencia realidad de ficción, magia de ciencia, religión de mitología, etc.
Una invasión vikinga en las costas norteñas del imperio carolingio lleva al joven monje Heriberto de Delft hasta el palacio de Carlomagno en Aquisgrán, donde el monarca cena y departe con sus invitados en amena conversación. Mientras llega o no llega Heriberto, el autor va presentando a los personajes que rodean al gran Carlos, incluido en la presentación. Entre los personajes se encuentran en divertida mescolanza nombres históricos, como Eginardo (biógrafo oficial de Carlomagno) y su esposa Emma (sobrina del emperador), o Egberto de Wessex, rey britano, junto a Agilulfo Emo Bertrandino de los Guildivernos y de los Otros de Corbentraz y Sura, caballero de Selimpia Citerior y Fez, caballero imaginario creado por Italo Calvino, o  el lector Hildebiedma, ficticio personaje creado por el autor. Orlando/ Roldán, supuesto sobrino de Carlomagno y sufridor de la legendaria batalla de Roncesvalles, donde hizo sonar su olifante (sin respuesta); el fabuloso caballero, -creación de María de Francia- Milón de Gales, que recorre el mundo en busca de su hijo perdido; Leonís de Abrantes, personaje creado por la pluma de Álvaro Cunqueiro,  y otros que no citaremos, contando sus historias y aventuras. Interrumpida la animada charla y lectura por la llegada del joven monje desnudo y lacerado por la cabalgada desde la costa neerlandesa, mientras es atendido, el emperador se aparta, se asoma a una ventana y comienza, ensimismado, a pensar en su ya lejano pasado, el presente y el impredecible pero probable futuro.


Y aquí comienza la parte central de la novela, en la que, en primera persona, Carlos el Grande (no solo por poderío militar sino por poderío y talla físicos) hará recuento de su historia personal, ancestros, esposas y amantes, múltiples hijos y bastardos, guerras, paces, fronteras, viajes, y un largo etc.  mientras su mirada se aleja por la ventana hacia los más lejanos horizontes, como si de ese modo quisiera llegar a los límites de su imperio para tratar de expandirlos.
Un relámpago atronador le hace volver la vista al interior de su salón donde los invitados rodean al joven recién llegado, Heriberto, y el tono de la narración vuelve a cambiar, volviendo a recuperar Heriberto el papel protagonista que le llevará lejos de allí, dejando al viejo emperador sumido en sus ensueños.
Y comienza la tercera parte, en la que Heriberto marcha con el propósito de llegar a Compostela y visitar la tumba del apóstol, siguiendo una ruta que posteriormente se llamará el Camino de Santiago y será seguida por millares de peregrinos. Las aventuras del joven monje hasta llegar al mar, al fin de la tierra (Finis Terrae) tienen un atractivo múltiple, porque no solo es el viaje sino las personas o personajes que va encontrando, unos reales y otros ficcionales, que todos cuentan sus historias y el joven monje va acumulando un rosario de narraciones, ideas, emociones y  aprendizajes que le harán madurar. En su llegada al mar, en la tierra de Cunqueiro, el autor, que no desperdicia ocasión para evocar al ilustre gallego, le hace vislumbrar a Orlando y su sirena, en la lejanía de una playa.

Un apéndice relata la muerte de Carlomagno a los setenta y dos años, y el vagabundeo de sus restos en siglos posteriores, su desaparición y descubrimiento.
Un segundo apéndice, Dramatis Personae, hace el recuento de los múltiples personajes nombrados, con participación en la acción o sin ella, dando unas pinceladas descriptivas de sus características y origen.
El personaje de Heriberto, a veces denominado como el “errante holandés” se inspira en el monje histórico Abbo Cernuus, el encorvado, que vivió la invasión vikinga y compuso una obra narrándolo. Abbo estuvo presente en el asedio de París por los vikingos en 885-886. Fue el único testigo ocular que escribió una descripción del mismo, en verso latino , con un relato de eventos posteriores a 896, los llamados De bellis Parisiacæ urbis .
La novela equilibra, pues, la historia con la leyenda, la mitología con la literatura y trata de una época donde la oscuridad reinaba y solo la iluminación brillaba en los códices de los monasterios; equilibra también la seriedad con el humor,  un humor muy fino que provoca la sonrisa del lector y su complicidad.

Jorge Fernández Bustos (Granada, 1962) Es Diplomado en Biblioteconomía y Documentación. Cofundador de Ediciones del Vértigo y de las revistas Letra Clara, de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada, y El Erizo Abierto, especializada en literatura erótica. Ha publicado los cuentos La batalla de Hastings (Premio Federico García Lorca 1999, de la Universidad de Granada y la Fundación García Lorca); El coleccionista de besos perdidos ( Ed.Dauro, 2002) en la antología Granada en cuento; y la serie de relatos En un pozo chico (Transbooks, 2013). En ensayo, publicó Herencia de la cocina andalusí (Fundación Al Andalus, 2001) Actualmente es crítico de flamenco en diferentes medios y gobierna el blog Volandovengo, especializado en este arte y otros asuntos. Sus novelas publicadas son Septimio de Ilíberis (Círculo rojo, 2014), El ciego de Delos (Uno Editorial, 2018) y Carlomagno en la ventana (2020).



Fuensanta Niñirola


25/5/20

TRAS LA RUTA DE JERJES

VIAJE A LA GRECIA CLÁSICA
ANTONIO PENADÉS
Prólogo Pedro Olalla
Ed. 2020

En 2015, Antonio Penadés, contumaz viajero histórico, ya relató su viaje por la ruta de Heródoto, siguiendo los pasos del primer historiador por Asia Menor, en su delicioso libro Tras las huellas de Heródoto. Unos años más tarde, el escritor realizó un segundo viaje fijando su inicio en el mismo punto donde acabó el primero: desde la frontera con Turquía, recorrerá las regiones griegas septentrionales, siguiendo los pasos del ejército persa de Jerjes, hasta llegar a Tesalia y las Termópilas. Atractivo indudable tiene el recorrido, y Penadés sabe contar sus aventuras, ligándolas perfectamente con evocaciones de los personajes del pasado que siglos atrás hollaron el mismo camino. Dos semanas de otoño y un recorrido de 2.500 km., siguiendo en gran parte la Via Egnatia, construida por los romanos y que atravesaba Macedonia, Tracia e Iliria hasta llegar al Adriático, uniendo Bizancio con Italia.
El eje, pues, del viajero (y del lector) será realizar el recorrido de Jerjes con la finalidad de invadir Grecia en 480 a.C. Penadés sigue teniendo un guía excepcional: Heródoto. Pero no sólo él, sino que muchos otros son citados a lo largo del texto: nombres clásicos como Tucídides, Demóstenes, Sócrates, Aristóteles, Homero… así como contemporáneos como Kapuscinski, Patrick Leigh Fermor, etc.
El autor realiza un verdadero ensayo, porque entrelaza de modo muy equilibrado, temas diversos: el relato de su trayecto, trasladando al lector las emociones –que son muchas– que el recorrido le proporciona: unas veces es la belleza misma del paisaje, otras son encuentros y conversaciones interesantes con personas desconocidas. En su mayor parte, es la sensación vertiginosa de estar pisando el mismo terreno que pisaron Sócrates, Alejandro, Demóstenes, Protágoras… y otros muchos cuya historia y obras hemos leído y releído. Llegar a una ciudad como Abdera, por ejemplo, le lleva a una interesantísima y filosófica digresión sobre Demócrito, Anaxágoras y Protágoras, así como de los sofistas.
Por otra parte, se entremezcla el tema de los refugiados y exiliados: de los refugiados griegos clásicos, como el propio Heródoto o Tucídides, pero también el problema actual y gravísimo de los refugiados sirios que intentan llegar a Europa huyendo de la terrible guerra en su país. Lo que le lleva a tratar de ver en persona alguno de los campos donde se encuentran aún en Macedonia, como Kavala o Drama, interesándose por su situación. Los encuentros realizados en estos campos son de un fuerte impacto dramático y emocional.
Penadés sigue su camino, retomando la ruta persa, pero haciendo altos  y amenas digresiones relacionadas con diversos hitos del trayecto, como la que habla del canal de Jerjes, realizado por los persas en el istmo que une el continente con la península del monte Athos.

El relato de la estancia de 24 horas en uno de los monasterios del Monte Athos es impactante, además de sumamente instructivo para los que ignoren qué es Athos, quienes viven allí y cómo. El conjunto de 20 monasterios del Monte Athos es otro mundo. Respetada su independencia y su individualidad religiosa durante siglos por los distintos gobernantes tanto cristianos como musulmanes, respirar el aire del interior de uno de sus monasterios dejó al autor en un estado de estupefacción. Participó durante un día y una noche en los ritos, costumbres alimenticias, sobriedad y austeridad monacal, percibiendo la espiritualidad latente entre sus muros, fue, en suma, una experiencia inolvidable para el autor del libro y por ende, para el lector que se verá inmerso en el mismo clímax. Las personas que conoce allí, y las conversaciones que le transportan a Rusia o a Letonia, constituyen otras digresiones dentro de la narración de su estancia allí.
Otra interesante digresión la constituye el tema de la Atlántida, Tartessos, los fenicios y los Pueblos del mar, así como el descubrimiento por parte de Schliemann de los restos de Troya, o Evans descubriendo Knossos.  
La historia de la Grecia clásica, siguiendo el recorrido programado, brota continuamente. Las guerras con los persas, las guerras civiles, como la del Peloponeso, las concepción griega de los hombres como ciudadanos frente a la de los persas como súbditos, el concepto de ciudades-estado frente al imperio, la ruptura que supuso Filipo de Macedonia y sobre todo Alejandro, que acabó con el sistema ciudadano tradicional, entrando en la fase que llamamos helenística.

Todo ello va surgiendo a propósito de las diferentes ciudades o localizaciones que el viajero visita.  Asimismo se tratan temas colaterales como el surgimiento  de la poesía, de la tradición literaria oral, cómo se pasó más tarde a la escritura y por tanto a la prosa, y en toda esta digresión se dan unas interesantísimas informaciones sobre experimentos realizados en los pueblos balcánicos.
Finaliza el recorrido y el libro con el impresionante relato de la batalla de las Termópilas donde Leónidas se enfrentó con sus trescientos fieles (y otros más) al inmenso ejército persa, al que no derrotó pero causó un gran desastre, demostrando la fiereza griega (en este caso, espartana, principalmente) que defendía su libertad, frente a la soberbia persa, que confiaba más en el número de sus huestes invasoras que no en su calidad y temple.
Penadés cuenta su periplo abriendo su corazón en muchos casos, impactado por lo que ve o por los recuerdos que le trae pisar las viejas piedras. Se sumerge en el paisaje como se sumerge en el mar, en sus ocasionales baños. Abierto a conversar con cualquiera que le acepte, recorre con su mirada, sus pasos o al volante de su coche no solo la geografía, sino también la historia griega, confrontando las imágenes que guarda en su corazón de los clásicos, con los griegos contemporáneos, que guardan más parecido con los bizantinos y los otomanos, -de los cuales se independizaron muy recientemente- que con la Grecia de Homero o de Pericles.
En suma: un ensayo sobre la historia, la filosofía y literatura griegas y sobre muchas cosas más, que hará las delicias del lector, tanto al aficionado a la cultura clásica como al viajero. Absolutamente recomendable.

Fuensanta Niñirola

Antonio Penadés Chust (Valencia, 1970) es historiador, periodista y abogado. Coautor de «Cinco miradas sobre la novela histórica» (Evohé). Autor de la novela «El hombre de Esparta» (Edhasa), de los ensayos «El declive de Atenas» (RBA) y «La gesta de las Termópilas» (Gredos) y de la crónica de viajes «Tras las huellas de Heródoto» (Almuzara). Desde 2005 dirige el curso de Narrativa del Museo L’Iber. Premio Hislibris de honor 2012. Colaborador del diario El País y de las revistas Historia National Geographic y Descubrir el Arte. Preside Acción Cívica (accion-civica.org), entidad de la sociedad civil dedicada a la lucha contra la corrupción política y a la defensa de las humanidades. www.antoniopenades.es







22/4/20

SOL PONIENTE

UBI SOL OCCIDIT
FERNANDO DE VILLENA
Ed. Carena, 2020



Reciente publicación del escritor granadino Fernando de Villena, prolífico en obras tanto de ficción como de ensayo y sobre todo, de poesía. En este caso se trata de una novela, de corte biográfico. El protagonista y narrador, llamado Martín, relata desde su edad madura sus andanzas: infancia y juventud  hasta llegar a sus días actuales, pero las relata en función de un hecho en particular. Más bien, de un objeto. Desde la infancia, el protagonista fue seducido por los mitos artúricos y la búsqueda del Santo Grial, tema central de las novelas de caballerías medievales.

Así, Martín hará un recuento de su vida en relación con su personal búsqueda del Grial, que, por diversas casualidades a lo largo de su vida, le llevan a encontrar pistas que considera válidas para iniciar una aventura de investigación. Muchas historias se entrelazan en este libro, aunque el eje sea el artúrico, pero, precisamente al modo caballeresco, se cuentan otros muchos hechos, legendarios o reales, que sazonan la lectura y la hacen muy sabrosa y amable.


En una primera parte, tras exponer en la introducción lo que se propone con este texto,  Martín cuenta al lector su versión de los hechos ocurridos con Jesús el Nazareno y que acaban con su muerte y supuesta resurrección, así como la guarda del cáliz usado por Jesús en la última cena, (el Grial) y la lanza del soldado Longinos , objetos ambos de los que José de Arimatea se hace depositario y los trata de llevar a Occidente (“donde el sol se oculta”). El viejo José consigue llegar a Britania, a Glastonbury, pero fallece en la corte del rey Pelles, (el más tarde llamado Rey Pescador)  a quien cede sus preciados tesoros, el Grial y la Lanza. Se cuentan las historias de Morgana, Elaine, Lanzarote y Arturo, los caballeros de la Tabla Redonda y cómo Percival no consigue el Grial pero más adelante lo conseguirá encontrar sir Galahad, que lo llevará hasta la legendaria gruta de Sarras. Y ahí se pierde de nuevo en las nieblas de la leyenda.

La segunda parte pone pie en tierra y el narrador cuenta su infancia y juventud en tierras granadinas,  hasta el momento en que un viejo extranjero, Cosmo,  muestra a Martín un pergamino arrancado de un códice medieval donde se habla del Grial y el supuesto sitio donde podría encontrarse.  Luego pasan los años y Martín se jubila, con lo que inicia una serie de viajes.  Y mira por dónde, en una población del sur de Marruecos encuentra la pista del viejo Cosmo, y le es mostrado de nuevo el códice medieval, que le causa una gran conmoción, haciéndose con él con gran esfuerzo. Inicia una serie de pesquisas –infructuosas- para tratar de encontrar el lugar que se cita en el códice. 


En la tercera parte, convencido que el punto donde se pone el sol en España es Finisterre, y que hacia allí debía viajar,  une a ese proyecto otro que nunca había podido realizar: seguir el Camino de Santiago. Es esta una parte muy atractiva, en la que encontrará un compañero de andanzas con el que mantendrá jugosas conversaciones y caminarán juntos, recorriendo desde Saint Jean Pied de Port hasta la basílica de Compostela, en armoniosa compañía. Mezcla de relato de viajes, con inserciones de leyendas, conversaciones sobre la sociedad actual, y un poquito de pimienta en algunos momentos, donde la tentación no vive arriba sino que camina con él.

La cuarta y última parte, una vez llegados a Santiago y separados sus destinos, Martín viaja por Galicia, rincón por rincón, y acaba por descubrir un lugar donde podría estar o hubiera podido estar el Grial o sus restos. Y se lanza a por todas. Esta parte es una mezcla de leyenda, ficción y realidad, muy emotiva y con un punto de fuerte tensión en su parte final.


En suma, una novela que combina diversas narraciones, contada magníficamente con el buen hacer de Fernando de Villena, que maneja el lenguaje sabia y sobriamente.


Fuensanta Niñirola



Fernando de Villena  (Granada, 1956) es un escritor español, doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Granada, con una tesis sobre el poeta cordobés del siglo XVII Luis Carrillo de Sotomayor. Ha publicado diecisiete libros de narrativa con títulos como: Relox de peregrinosLa casa del indianoEl hombre que delató a LorcaSueño y destinoIguazúEl testigo de los tiemposUdaipur,  Mundos cruzados y ValparaísoEl secreto del Sacromonte. Como poeta ha desarrollado una extensa producción agrupada en los volúmenes  Poesía 1980-1990Poesía 1990-2000Los siete libros del Mediterráneo (2009) y Los colores del mundo (penúltimos libros de poesía) (2014). Profesor de Literatura, ha dedicado también algunas obras al estudio de la producción literaria en los siglos de Oro y en el siglo XX, y ha escrito ensayos como el titulado 127 libros para una vida. Pertenece a la Academia de Buenas Letras de Granada, a la Academia Hispanoamericana de las Buenas Letras y al Instituto Patafísico Granatense.




12/4/20

FAROS Y MARES

BAJAMARES
Antonio Tocornal
Prólogo de Nadal Suau
Ediciones Insólitas, 2020

“Si tuviese que elegir entre las horas de pleamar y las de bajamar, prefiero las bajamares, porque es en esas horas cuando revive la Posibilidad, cuando la muerte acecha y cuando un día, de forma inesperada, puede ser diferente a todos los demás.” (p. 96)



Novela peculiar, que llega al público en unos momentos en los que el aislamiento es preceptivo, y cuya lectura lleva a simpatizar con el protagonista de la narración. Una narración sobre la soledad gozosa, buscada, todo un canto a la vida interior. Es la soledad de alguien que se siente más parte de la naturaleza que de la sociedad humana.
 “Una isla no es una cárcel como la percibe la gente de tierra firme; es lo contrario: el insoportable encierro del revés, donde cada punto cardinal oculta una posibilidad.” [p.25]

En el imaginario islote Roque Espino, un joven, recién acabado el servicio militar, elige confinarse allí como guardafaros y vivir en aislamiento casi total el resto de su vida. Sesenta años, más o menos, pasará en la isla. Curiosamente sufre desde niño de acrofobia, miedo a las alturas, cosa que no le impide, como mínimo, subir a encender y apagar el faro dos veces al día.  De lo que no sufre es de soledad. Al contrario, la desea, la defiende y vive felizmente su misantropía. Durante años, cada quince días recibe la visita de la única persona con la que mantiene un breve contacto periódico, el barquero que le provee de comida fresca, piezas de recambio para el faro o cualquier otra necesidad que tenga y pida... menos limones (esto tiene su secreto).
A siete millas ve las luces de su pueblo natal, Malamuerte, al que no quiere volver -tampoco es de extrañar, con ese nombre- ni para el funeral de su madre. Por los recuerdos que va desgranando, el lector entenderá paulatinamente muchas cosas. Esos recuerdos le retrotraen a una vida angustiosamente regida por obligaciones, preceptos, relaciones familiares y sociales opresivas. Y una dolorosa pérdida, que revive en sus sueños llenos de duplicidades.

La vida diaria transcurre llena de posibilidades, entre el encendido y el apagado del faro, vagabundeos por la isla, seguido de un cortejo de lagartos, principales pobladores del islote, acompañado de un perrito que le lleva el barquero, con el que mantiene largos monólogos. Además de lo que le traen del pueblo, come lo que recoge del mar, así como lagartos, que le parecen saber a pollo, higos de una higuera que casi tiene los mismos años que él. Visita y adecenta el cementerio de náufragos que se creó antes de que se instalase el faro, puesto que a partir de ese momento ya no se producen más naufragios. Talla pequeñas ballenas –otro símbolo importante en la narración- en maderas que llegan al islote arrastradas por el mar, y las devuelve al mar, cada una con un nombre distinto, escrito en su lomo.

En un determinado momento, siente la necesidad de proteger y ampliar su lenguaje, y pide que le envíen un diccionario enciclopédico, que compra con sus acumulados ahorros en el banco de Malamuerte, ahorros que no tocará para nada más.  Por cierto que el relato de la llegada a la isla de las múltiples cajas con la enciclopedia y la estantería que la contendrá, acompañados de un empleado de la editorial, está cargado de humor, así como otras partes narrativas.
Su vida a partir de ese momento se verá ilustrada, enriquecida y animada por las palabras, palabras cuyos conceptos e imágenes ampliarán su conocimiento de cosas que nunca verá. Y le introducirán en un mundo completamente ajeno, pero que le acompañará toda su vida, tanto la diurna como la nocturna: sus sueños se poblarán de imágenes y de increíbles aventuras, hasta el punto de que a veces no distinga la realidad del sueño. Los sueños son el otro mundo en el que vive el guardafaros. Los dos capítulos relatando sueños traen ecos muy borgianos. Respecto al sueño, el farero dice:
“Ese es un privilegio que tenemos los humanos: poder vivir en dos mundos que se alternan. Vivir dos vidas y desconocer en una lo que ocurre en otra.” (p. 98-99)
Y así pasarán los años, el barquero envejecerá y enviará a su hijo con la barca, y al guardafaros finalmente le llegará la noticia de su próxima jubilación, a la vez que aparecerá por fin la ballena de sus sueños, mil veces tallada sobre maderas lamidas por el mar.

Formalmente, la novela es un conjunto bien escrito, bien engarzado de distintos capítulos que alternan varios narradores o reproducen un documento oficial. Del guardafaros, su historia personal y actividades en la isla se informa por varias vías: una, por su propia voz. Otra, por lo que contará el barquero; otra, por los documentos, que a veces describen la geografía o historia local y a veces son cartas de la Compañía que le emplea. Asimismo, hay incluso una intervención muy especial de la madre, muy emotiva, por la cual sabrá el lector cosas de su infancia y orígenes que no se han dicho hasta ese momento. Y alternando entre unos y otros, un narrador universal adopta el punto de vista del guardafaros y cuenta sus movimientos.  El modo de contar varía según qué narrador hable. Entre todas las versiones se va completando la vida y la filosofía de este peculiar personaje, mezcla de realidad y ficción, de vigilia y sueño.
El punto de vista del barquero es muy interesante, porque es la mirada del Otro. Cómo lo ve una persona común, del pueblo, que no comprende en absoluto su misantropía, aunque conoce los orígenes de sus fobias y le tiene afecto, se apiada de él, sin darse cuenta de que el guardafaros no sufre, sino que vive feliz en su soledad.

La narración podría considerarse como un cuento, o más bien como un conjunto de cuentos (porque hay muchas historias dentro), con algún toque moralizante, ciertos retazos de humor algo escatológico, y bastante carga simbólica. Porque simbolismos hay, y muchos: el faro, el cementerio de náufragos, los lagartos, el ojo de cristal encontrado dentro de un pez, sus sueños con las antípodas, el diccionario, la higuera, la ballena… Cada  lector sabrá elegir el símbolo que más le seduzca,  quizás todos. Texto muy borgiano, que da para varias relecturas, calmosas, rumiadas, pensadas y repensadas. Disfrute asegurado para todo aquel que no busque acción trepidante sino más bien emoción y serena reflexión.


Antonio Tocornal (San Fernando, Cádiz, 1964) cursó estudios de Bellas Artes en Sevilla y, tras una larga estancia en París, se instaló en la isla de Mallorca. En 2013 publicó la novela La ley de los similares (Editorial Dauro) y en 2017 obtuvo el XXII Premio de Novela Vargas Llosa, que convoca nuestra Cátedra Vargas Llosa, la Fundación Caja Mediterráneo y la Universidad de Murcia, por su obra La noche en que pude haber visto tocar a Dizzy Gillespie (Editorial Aguaclara). Por Bajamares recibió en 2018 el XIX Premio de Novela Corta de la Diputación de Córdoba.



Fuensanta Niñirola

28/3/20

EN EL PALEOLÍTICO

EL ALMA EN LA PIEDRA
JOSE VICENTE PASCUAL
Ed. Pámies 2020


En esta nueva novela de J.V. Pascual,  el autor ha querido trasladarse en el tiempo a los lejanísimos antecesores de nuestra humanidad. Ha viajado hasta el Paleolítico Superior, donde la expansión del Homo Sapiens llega, concretamente, a Europa desde África. Es en esta etapa prehistórica cuando aparece el arte rupestre, que tendrá un protagonismo importante en la narración.
El lector se ve introducido en un clan, llamado Tiznado, tribu que vive en las montañas, acampados junto a una gran cueva que les sirve de refugio en los terribles inviernos y también en situaciones de peligro. Abajo, en los valles, habitan otras tribus y otros clanes de rastreadores que no parecen tener buenas relaciones con los montañeses.

Las relaciones de los miembros de la tribu entre sí, los curiosos nombres con los que se identifican, las costumbres, las aventuras de caza con peligrosos animales que les sirven de comida, vestido y armamento…todo ello va siendo relatado al lector. Aquellos pobladores de las montañas aprovechan hasta lo más mínimo de sus trofeos de caza, como aprovechan lo que la naturaleza les ofrece: hierbas, frutos, raíces, leña para el fuego (principal defensa ante sus enemigos animales) que los calienta y los alimenta, etc.


Asimismo la narración, que comienza con la caza de una osa y sus oseznos,  nos revela otra novedad de los homo sapiens: la simbología expresada en pinturas murales, así como en diversos elementos decorativos que eran usados como colgantes, tahalíes, etc.  El carácter simbólico de las imágenes plasma un desarrollo de la inteligencia de aquellos antiquísimos pobladores, inteligencia que se muestra en simbologías muy precisas. Por las conversaciones que los miembros del clan mantienen entre sí, el lector puede retrotraerse milenios hasta empatizar en cierto modo con aquellos seres primitivos, que, a pesar de su primitivismo, sufren, sienten, se preocupan por la vida y por la muerte, por perpetuar la vida, recrean leyendas, regulan leyes, obligaciones, prohibiciones y tabúes.  

La narración está realizada en tercera persona, pero adoptando a veces el punto de vista de unos y otros personajes, principalmente el de Ibo Huesos de Liebre, el de la vieja Agah La Cierva, matriarca del clan, y la pequeña Aún sin Nombre.
El autor explica en un prólogo las posiciones que ha tomado para escribir esta ficción, recordándonos que es tal, y que no pretende ser un texto científico sino que usa la imaginación para introducirse en el pensamiento, las emociones y la manera de ser (si eso fuera posible) de unos hombres y mujeres primitivos pero humanos, al fin.
Las aventuras y desventuras del clan Tiznado, luchando contra los feroces animales, los fenómenos de la naturaleza y los otros hombres, sus enemigos, trazan una trama interesante, en la que el lector disfrutará si participa de la mirada imaginativa del autor, y se deja llevar de su mano a milenios atrás.

 José Vicente Pascual (Madrid, 1956), es novelista y colaborador habitual en prensa. Ha publicado varios libros de relatos, adaptaciones de narrativa para jóvenes lectores y guiones teatrales.
  

Fuensanta Niñirola

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