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28/3/20

EN EL PALEOLÍTICO

EL ALMA EN LA PIEDRA
JOSE VICENTE PASCUAL
Ed. Pámies 2020


En esta nueva novela de J.V. Pascual,  el autor ha querido trasladarse en el tiempo a los lejanísimos antecesores de nuestra humanidad. Ha viajado hasta el Paleolítico Superior, donde la expansión del Homo Sapiens llega, concretamente, a Europa desde África. Es en esta etapa prehistórica cuando aparece el arte rupestre, que tendrá un protagonismo importante en la narración.
El lector se ve introducido en un clan, llamado Tiznado, tribu que vive en las montañas, acampados junto a una gran cueva que les sirve de refugio en los terribles inviernos y también en situaciones de peligro. Abajo, en los valles, habitan otras tribus y otros clanes de rastreadores que no parecen tener buenas relaciones con los montañeses.

Las relaciones de los miembros de la tribu entre sí, los curiosos nombres con los que se identifican, las costumbres, las aventuras de caza con peligrosos animales que les sirven de comida, vestido y armamento…todo ello va siendo relatado al lector. Aquellos pobladores de las montañas aprovechan hasta lo más mínimo de sus trofeos de caza, como aprovechan lo que la naturaleza les ofrece: hierbas, frutos, raíces, leña para el fuego (principal defensa ante sus enemigos animales) que los calienta y los alimenta, etc.


Asimismo la narración, que comienza con la caza de una osa y sus oseznos,  nos revela otra novedad de los homo sapiens: la simbología expresada en pinturas murales, así como en diversos elementos decorativos que eran usados como colgantes, tahalíes, etc.  El carácter simbólico de las imágenes plasma un desarrollo de la inteligencia de aquellos antiquísimos pobladores, inteligencia que se muestra en simbologías muy precisas. Por las conversaciones que los miembros del clan mantienen entre sí, el lector puede retrotraerse milenios hasta empatizar en cierto modo con aquellos seres primitivos, que, a pesar de su primitivismo, sufren, sienten, se preocupan por la vida y por la muerte, por perpetuar la vida, recrean leyendas, regulan leyes, obligaciones, prohibiciones y tabúes.  

La narración está realizada en tercera persona, pero adoptando a veces el punto de vista de unos y otros personajes, principalmente el de Ibo Huesos de Liebre, el de la vieja Agah La Cierva, matriarca del clan, y la pequeña Aún sin Nombre.
El autor explica en un prólogo las posiciones que ha tomado para escribir esta ficción, recordándonos que es tal, y que no pretende ser un texto científico sino que usa la imaginación para introducirse en el pensamiento, las emociones y la manera de ser (si eso fuera posible) de unos hombres y mujeres primitivos pero humanos, al fin.
Las aventuras y desventuras del clan Tiznado, luchando contra los feroces animales, los fenómenos de la naturaleza y los otros hombres, sus enemigos, trazan una trama interesante, en la que el lector disfrutará si participa de la mirada imaginativa del autor, y se deja llevar de su mano a milenios atrás.

 José Vicente Pascual (Madrid, 1956), es novelista y colaborador habitual en prensa. Ha publicado varios libros de relatos, adaptaciones de narrativa para jóvenes lectores y guiones teatrales.
  

Fuensanta Niñirola

1/1/18

GIGANTES BAJO TIERRA

EL GIGANTE ENTERRADO
KAZUO ISHIGURO
Anagrama, 2016


Es ésta una novela atípica en la obra del autor. Si bien la obra de Ishiguro presenta diversos perfiles, temas y modos de tratarlos, con esta novela rompe todos los esquemas anteriores. En realidad es más bien un largo cuento lleno de simbolismos, metáforas, imágenes mitológicas, mezclando lo fabuloso con unas gotas de épica; un viaje introspectivo hacia el pasado y una lucha contra el olvido. Pero también hay que decir que es una novela irregular, cuya lectura se hace en algunos tramos cuesta arriba por su lentitud o por sus digresiones. Eso sí, al llegar al final se puede comprender mejor el conjunto.

Aquellos que hayan leído “La Torre Vigía” de Ana María Matute se reconocerán inmersos en un ambiente, un clima muy parecido. Impreciso, brumoso, atemporal. Porque si el autor sitúa la narración en una Britania post artúrica, donde aún sobrevive un viejo guerrero de la Tabla Redonda, un anciano Sir Gawain, los personajes se mueven entre las brumas del terreno y las de la memoria.

Sorprendentemente, los protagonistas son dos ancianos, no una juvenil y ardorosa pareja, sino dos achacosos personajes, lentos, olvidadizos, temerosos y descuidados, que viven en una aldea imprecisa, indefinida,  y tratan de llegar a donde suponen que vive su hijo, del que no recuerdan por qué se fue ni en qué condiciones. De hecho, Axl y Beatrice del pasado no recuerdan prácticamente nada, salvo breves retazos de imágenes, de sensaciones, ideas… pero por alguna razón, están persuadidos de que visitar a su hijo es la solución de sus problemas, o al menos, la idea más feliz que han tenido en mucho tiempo. Y se deciden al viaje.
Pero en el viaje no solo se enfrentan a la dureza de las condiciones climáticas y geográficas, sino a múltiples peligros humanos y sobrenaturales, a seres que no son lo que parecen o cuyas potencialidades superan lo humanamente conocido. Ogros, duendes, brujas, animales fabulosos… Y un miedo difuso a cualquier cosa que surja de la bruma que les rodea.
La pareja de ancianos carga con una culpa,  una culpa que agobia a cada uno de ellos, sobre todo porque es una culpa oculta, arraigada en unos hechos perdidos en la niebla que invade su memoria,  pero que no libra del dolor de sentirse culpables. La niebla que borra sus recuerdos les protege de esas culpas; por un lado desean disiparla, por otro, temen que ocurra. Sin embargo, ambos mantienen una fuerte ligazón: su amor es un lazo que no puede romperse, y que les ayuda a soportar el peso que arrastran.

Interviene además un personaje misterioso, Wistan, guerrero sajón, y no britano como los protagonistas. Este caballero les va a acompañar una parte del camino, junto a Edwin, un silencioso joven estigmatizado por una herida. Tanto Wistan como Sir Gawain, al que encuentran después, sufren los efectos de la niebla que borra sus recuerdos. Todos parecen sentir que hay algo que les unió o les enfrentó en el pasado. También han olvidado sus culpas pasadas. Sir Gawain transita cabalgando por la narración, asegurando que su misión es matar a Querig, el dragón hembra, que al parecer es el causante de todos los males que aquejan a los habitantes de esas tierras brumosas. Su aliento forma la peligrosa y olvidadiza niebla, dicen. También Wistan reconocerá que su misión es la misma, produciéndose una competición entre ambos para ver quién será el que finalmente acabe con el dragón.

“En mi opinión, la amenaza de Querig viene menos de sus propias acciones que del hecho de su permanente presencia. Mientras se la deje en libertad, todas las formas del mal no pueden sino expandirse por nuestra tierra como una pestilencia. (…) Puede que Querig se deje ver raramente, pero de ella emanan fuerzas oscuras, y es una desgracia que no hayamos sido capaces de exterminarla durante todos estos años.”

El camino que retoman, después de una parada en una aldea sajona, pasa por la búsqueda de un monasterio donde un monje sabio quizás les pueda ayudar a reconocer el mal de Beatrice. Wistan y Edwin, a los que conocen en la aldea sajona, se les unen en su viaje hacia el monasterio. Edwin parece tener otro objetivo en el viaje, que es encontrar a su madre, de la que solo tiene una vaga imagen pero una fuerte atracción.
En el trayecto al monasterio se tropezarán con soldados de Lord Brennus que vigilan un paso, por el que han de cruzar necesariamente. La situación se pone tensa. Finalmente en el monasterio podrán ver al viejo monje que buscan, pero también surgirán peligros imprevistos.
La narración está hecha principalmente en tercera persona, en algunos momentos adoptando el punto de vista de Edwin, o de Wistan o incluso de Sir Gawain, si bien el punto de vista central es el de la anciana pareja. Al comienzo y casi al final el narrador omnisciente se dirige al lector, en segunda persona:  

“Algunos de vosotros tendréis hermosos monumentos por los que los vivos podrán recordar la maldad que padecisteis. Algunos de vosotros tendréis sólo austeras cruces de madera o piedras pintadas, mientras que otros deberéis seguir ocultos entre las sombras de la historia. Formáis en cualquier caso parte de un antiguo cortejo, de modo que siempre es posible que el túmulo del gigante fuese erigido para marcar el lugar de alguna tragedia ocurrida hace mucho tiempo, cuando niños inocentes fueron masacrados en la guerra.”

El conjunto se divide en cuatro partes: la primera presenta a los personajes, crea el clima y comienza el viaje, concluyendo con la llegada al monasterio; la segunda relata lo que les ocurre allí y la dispersión del grupo; en la tercera se producen las ensoñaciones de Sir Gawain, (narradas en primera persona), el reencuentro de Edwin y Wistan, el viaje desmemoriado de Beatrice y Axl por el río(¿Leteo?).  Finalmente, el desenlace se produce en la cuarta parte tras el encuentro con el dragón; un Barquero desconocido toma la palabra para guiar a los ancianos protagonistas en el final de su viaje, mientras la niebla va disipándose.

En suma, una narración muy ambiciosa, que a tramos consigue interesar, emocionar, aunque en otros –principalmente algunos diálogos- puede llegar a aburrir, por la lentitud de las digresiones, de las que a veces resulta difícil ver una relación con el conjunto. El gigante es una metáfora; de hecho, el texto está lleno de simbolismos, a veces evidentes, a veces más oscuros. El gigante enterrado se revuelve bajo tierra:

“¿Pero quién sabe qué viejos odios aflorarán ahora por estas tierras? Sólo nos queda esperar que Dios encuentre un modo de preservar los lazos entre nuestra gente, aunque las costumbres y las suspicacias siempre nos han dividido. ¿Quién sabe qué sucederá cuando hombres con facilidad de palabra relacionen antiguos agravios con un nuevo deseo de tierras y conquista?”


 Kazuo Ishiguro (Nagasaki,1954), escritor británico de origen japonés, se trasladó a Inglaterra en 1960. Ha estudiado en las universidades de Kent y de East Anglia y en la actua­lidad vive en Londres. Está considerado uno de los mejores escritores contemporáneos. En 1995 fue nombrado Oficial de la Orden del Imperio Británico, y, en 1998, Caballero de las Artes y las Letras por el gobierno francés. Su obra ha sido traducida a más de cuarenta idiomas. Premio Nobel de Literatura 2017.




Fuensanta Niñirola

27/3/17

EL UNIVERSO DE PATAXÚ

EL PEQUEÑO PATAXÚ
TRISTAN DERÈME
Trad.: Carmen Álvarez Hernández
Ed. Evohé, 2017



Es esta una narración o mejor, una colección de narraciones -ya que cada capítulo es independiente y podría leerse como un pequeño relato- de deliciosa lectura, plena de fantasía, inocencia y ternura. Pataxú (Patachou) representa la mirada pura de la infancia, ese eterno preguntar por las cosas, con ingenuidad, sin juicios previos,  en una etapa de la vida en la que no se acaba de distinguir muy bien lo ficticio de lo real, donde la magia o la imaginación construye mundos, imágenes, personajes, historias, …verdaderas preguntas filosóficas, aunque en este caso las respuestas son, efectivamente las de un niño.
Pataxú, un niño de seis años, es el objeto de los cuidados y las conversaciones de su tío, que es el narrador. El niño pasa largas temporadas con sus tíos, no importa por qué, al parecer los padres están viajando, existen, pero al autor le parece mejor mostrar un cierto distanciamiento al introducir a un tío que no tiene hijos y así el trato siempre será distinto que el de los padres. De un modo u otro,  el caso es que convive con sus tíos, Felipe y Matilde, asistidos por una vieja criada, Ramelina, y rodeados de un pequeño zoológico doméstico, de nombres rimbombantes: el gato Clodomiro y el gato negro Platón, el perro Cástor, la gallina Clitemnestra, la tortuga Ulises… ya los nombres de este zoo particular dicen mucho de su dueño, Felipe, escritor y erudito.

La vida de Pataxú con sus tíos se desarrolla en constante descubrimiento, en continua explicación por parte de su viejo tío. El tío es escritor, en la casa hay libros por todas partes, pero no solo la literatura está en el papel, también en las mentes y en las palabras. Todas las reflexiones del narrador, las conversaciones con el niño en su inacabable preguntar y querer saber, están trufadas de citas, referencias a autores clásicos y modernos, latinos y franceses o de otros países.
Ilustración de Sandra Delgado

El universo de Pataxú reúne animales y personas sin distinción, pero confunde los comportamientos humanos con los animales y viceversa, la realidad y la ficción, lo posible y lo imposible. Para el pequeño todo es posible, en su imaginación. “Los prodigios no le asustan; él vive en medio de ellos como canta un petirrojo sobre la rama florida de un cerezo.” Todas sus preguntas, respondidas pacientemente por el tío, modelo de calma y tranquilidad, contento de la convivencia con el niño porque le hace revivir su propia infancia, son preguntas sobre el comportamiento y características de los animales y los humanos, tan difícil de comprender a veces.  La filosofía del tío Felipe se resume en disfrutar de la sencilla vida cotidiana, pensando que es justamente lo que añoraremos en un futuro. “Los antiguos, que murieron hace mucho tiempo, decían a menudo que el rayo golpea las cumbres, y añadían que el trueno no cae sobre el perejil. (…) El perejil es, en mi opinión,  feliz como la gente sencilla.”

Los tíos viven en el distrito de Passy (París), años 20, en una casita con jardín, y pasan temporadas en Bearne (como el propio autor, que alternaba temporadas parisinas con bearnesas) y así el niño descubre las diferencias entre el campo y la ciudad. Elefantes, jirafas, peces, pájaros…para todo tiene Pataxú una pregunta y elabora su propias respuestas, absolutamente dispares respecto a las de su tío, que intenta mostrarle el mundo  real cotidiano. No podemos cazar una estrella, pero sí una trucha. Pataxú no puede tener un elefante de verdad en casa, pero tiene un elefante de juguete y puede fingir que está vivo. El mundo submarino de los peces le impresiona, quiere ser un pez, de mayor. Y si no puede serlo, quiere ser un buzo, para ver los peces en su hábitat. Pero también quiere volar, ser pájaro; quiere aprender a rumiar como las vacas, caballos, los corderos…Quiere lo imposible, y bombardea con sus preguntas a su viejo tío, que, paciente y amorosamente, le hace los razonamientos oportunos devolviéndole al mundo real. Observando los cangrejos, pregunta a su tío: “¿Por qué los hombres no caminan hacia atrás?” “No lo sé, Pataxú. Es, tal vez, porque no tienen ojos detrás de la cabeza. Siempre quieren ver a donde van.” Esto dispara las reflexiones en voz alta del tío, sobre la condición humana, y la imaginación del niño, sobre los cangrejos… En otros momentos la reflexión incide en el concepto de tiempo, de cómo percibimos el fluir de las horas y los días, largos e interminables a veces y cortísimos otras, depende la actividad desarrollada y las expectaciones concebidas. Delicioso, por su ternura y profundidad, es el capítulo “Los ojos cerrados de Pataxú”. Para que se vaya a dormir el niño, animadísimo tocando la trompeta después de cenar, le cuentan la historia del mercader de arena y la de prestar sus ojos a los ciegos.  Viejo dicho bearnés: cuando los niños se duermen, prestan sus ojos a los ciegos y éstos pueden salir a pasear. Esta idea provocará una explosión mental en la imaginación del chico…y en su tierno corazón.

Escrita y publicada en 1929,  es probablemente uno de los libros que más influyó en Saint-Exupèry para crear su Principito. Sin embargo, Pataxú tiene voz propia, no hace falta relacionarlo con el pequeño Príncipe para encontrar su verdadero valor. El libro es la primera edición en castellano del original francés, y está magníficamente editado con el extra de una preciosa ilustración de Sandra Delgado. Inaugura este libro una nueva colección, Ultravagantes, con la finalidad de rescatar textos olvidados o no traducidos aún. Todo el texto se compone de 47 breves capítulos, más un prólogo y un epílogo. Cada capitulo tiene vida propia. Muchas lecturas surgen de estos textos, muchas reflexiones y gozos, recuerdos de la infancia y sobre todo, hacen brotar en el lector al niño que todos llevamos dentro. Como el autor expresa muy bien por boca del narrador, <>



Fuensanta Niñirola


Tristan Derème (1889-1941), seudónimo del narrador y poeta francés Philippe Huc, quien también utilizó los nombres de Théodore Decalandre y de Philippe Raubert, fue autor de una importante obra poética y en prosa (novela y artículo periodístico) de lo intimista, lo sencillo y lo cotidiano. En 1938 recibió el Gran Premio de Literatura de la Academia Francesa.
Fue fundador, junto a poetas como Francis Carco, de la L’École fantaisiste (Escuela Imaginativa, en la línea de la “Alta Imaginación” representada en España por autores como Rafael Pérez Estrada, 1934-2000), movimiento renovador de la poesía francesa de principios de siglo XX en contraposición a la figura de Stéphane Mallarmé y los simbolistas. Su repercusión fue limitada en el tiempo por el estallido de la I Guerra Mundial y la subsiguiente deriva desde la fantasía al realismo.



23/1/17

TERRORÍFICO ÁRTICO

EL TERROR
DAN SIMMONS
Roca Editorial , 2008



Si algún buque tuvo alguna vez un nombre que le marcara su futuro, este fue el HMS Terror que, junto al HMS Erebus componían la expedición dirigida por Sir John Franklin, desaparecida en 1847, entre los hielos árticos. En septiembre de 2014, en una expedición realizada en un vehículo submarino teledirigido, se encontró uno de los dos barcos perdidos, cerca de la isla Rey Guillermo, en el territorio que actualmente se denomina Nunavut. En diciembre de 2016 fue encontrado el segundo barco, por la misma zona.
Con el objetivo de atravesar y explorar el último y desconocido tramo del Paso del Noroeste, fue organizada una nueva expedición, dirigida esta vez por el capitán sir John Franklin, oficial de la Armada Real, que partió de Inglaterra en 1845 con 128 miembros de tripulación. La expedición se componía de dos barcos, el HMS Erebus y el HMS Terror, cada uno de los cuales había viajado anteriormente a la Antártida con Francis Crozier y  James Clark Ross. El capitán Fitzjames y el capitán Crozier comandaban cada barco.
Atrapados ambos barcos en el hielo durante dos inviernos, Franklin y poco a poco toda la tripulación de los dos barcos fue muriendo, a causa de la hipotermia, el hambre, el envenenamiento por plomo, el escorbuto, las enfermedades y, en general, el ambiente hostil para el que carecían de avituallamiento, ropas y entrenamiento. Todo esto se ha ido deduciendo tras el análisis de los restos encontrados, así como también se supone que hubieron algunos casos de canibalismo, ante la ausencia de comida.
Todo lo que se ha ido descubriendo desde 1854 sobre lo que pudo haber pasado, ha dado pie al autor de esta novela para describir la vida y la muerte de esos hombres, con el dramatismo y la intensidad emocional que la situación requería.

Simmons se atiene a los puntos básicos comprobados, pero construye el resto, y escribe la novela introduciendo elementos imaginarios, pero muy bien elegidos, y de modo muy verosímil,  incluso los elementos paranormales o supranaturales. Quizás la última parte es la menos creíble al desarrollar demasiados elementos de la cultura y mitología esquimal, que hacen derivar la narración a situaciones oníricas de delirio, difuminando la realidad y la ficción.
El libro está estructurado en 67 capítulos, cada uno titulado con el nombre del personaje desde cuyo punto de vista se narra. Francis Crozier es el central: el libro comienza y acaba con él.  Crozier comanda el Terror, pero tras la muerte de Franklin y el hundimiento del Erebus se hará cargo de las dos tripulaciones. Otro de los personajes que más se repiten es el del doctor Harry D. S. Goodsir, y en muchas ocasiones lleva la forma de un diario, y por tanto, escrito en primera persona. Los demás capítulos están redactados en tercera.

Desfilan por cada capítulo muchos personajes, aquellos que tienen un cierto protagonismo y cuyo punto de vista resulta interesante, por su posición, las explicaciones acerca de los hechos, los recuerdos o los sueños. El capitán Crozier, el jefe de expedición Franklin, doctor Goodsir, teniente Gore, capitán Fitzjames, teniente Irving, patrón de hielo Blanky (estremecedor en el capítulo del ataque nocturno), Hickey, teniente Peglar, el mozo Bridgens…
Hasta el primer tercio del libro, el lector se va haciendo una idea de en qué consiste la vida en los dos buques varados, los tripulantes que los pueblan, lo que les ha llevado hasta allí e incluso, mediante los recuerdos de Crozier y de Franklin, sabrá algo de su vida anterior y como surge el proyecto de esta expedición. Las andanzas de Crozier por tierras australes con el Terror y el Erebus, el desdichado papel que Franklin juega en Tasmania, etc. y a partir de este capítulo, se produce un hecho que marcará el rumbo siguiente. El hito se produce con un gran incendio y la decisión de Crozier de salir de su estado alcohólico y hacerse cargo de la expedición, una vez fallecido Franklin.


Como leit-motiv a lo largo de la narración, hay dos misteriosos personajes que surgen o desaparecen inexplicablemente. Uno es una mujer esquimal, llamada “Lady Silenciosa” por la tripulación, a causa su mudez. El otro es un ser monstruoso, una especie de oso gigantesco, que les acosa y ataca sorpresivamente y al que nunca pueden ver con claridad pero sí sentir su presencia. La narración esta trufada de esas dos presencias, una inquietante y otra, claramente terrorífica. Son incursiones en la literatura fantástica, que, mezcladas con descripciones a veces hiperrealistas detallando con toda crudeza las enfermedades o las heridas sufridas por unos u otros, crean una narración muy especial, medio histórica, medio fantástica, medio documental y antropológica. El fantasma de Edgar Allan Poe sobrevuela constantemente la narración.
Hacia la mitad del libro, abril de 1848, los expedicionarios abandonan los barcos ante el temor de no poderlos liberar del hielo y la carencia de carbón, entre otros motivos. Los oficiales se reúnen y deciden desplazarse a la Tierra del Rey Guillermo, donde ya el teniente Gore ( y en expediciones anteriores, Ross) se ha establecido un punto de referencia. La comida en condiciones empieza a escasear y el escorbuto ya hace estragos entre la tripulación.

Una vez establecido el campamento base en la que luego descubrirán como Isla del Rey Guillermo, se inician exploraciones para encontrar el mar libre de hielo donde poder navegar con las distintas embarcaciones y se produce el encuentro –fatal- con un pequeño grupo familiar de esquimales. A partir de aquí, la situación de los expedicionarios va empeorando paulatinamente, se produce un conato de rebelión y finalmente se dividen en grupos, unos que desean volver al barco, otros que prefieren dirigirse en busca del mar abierto y la no muy lejana desembocadura del rio Back (Big Fish) y los que permanecerán en el campamento  principal. Esto supone el desmembramiento definitivo de la expedición.
La última parte de la narración entra ya en el campo de lo mitológico  y fantástico, y probablemente no hubiera sido necesaria. El mundo de los esquimales, forma de vida y cosmovisión, visto con los ojos de un occidental.
En suma, una novela interesante, con tramos muy crudos y terroríficos, que se atiene a los hechos en su urdimbre principal, y que desarrolla todo un esfuerzo para recrear un drama real, sin importarle incursiones en lo irracional o lo fantasmagórico.



Fuensanta Niñirola






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