

Pero, no acaba ahí la negrura de la circunstancia que rodea la vida y la obra de Amir Valle. Su producción, tan rica como variada, aborda el género del periodismo y el ensayo, la novela y el cuento, aunque uno de los temas a los que ha dedicado más tiempo y energía es el de la novela negra. Y fue, precisamente, a raíz de la promoción de una obra de este género cuando acontece un hecho dramático (aunque nada extraordinario en la Cuba de los últimos cincuenta años) en la biografía de nuestro autor, y que nos interesa ahora referir: la prohibición gubernamental de volver a la isla.
Con traza, asimismo, de novela negra relata Valle a continuación dichos acontecimientos en una entrevista concedida tras la publicación del libro objeto de la presente reseña, «En octubre del 2005 salí a España a presentar mi novela Santuario de sombras, que ya en ese año denunciaba un fenómeno que dos años más tarde se pondría de moda: el tráfico de personas entre Cuba y Estados Unidos vía marítima. Cuando llegó el momento de regresar, las autoridades migratorias cubanas me lo impidieron y comencé una lucha por regresar que no creo haber perdido porque mi caso quedó bien documentado por la prensa internacional como una violación más del gobierno cubano a la libertad de movimiento de los cubanos. Pero ya en el 2007 creí haber agotado todos los sitios de denuncia y desde entonces, hasta ahora mismo, vivo en Alemania, un país que me ha abierto las puertas de su capital (vivo en Berlín) y de su cultura (tengo ya acá ocho libros míos traducidos al alemán). Lamentablemente, no he podido regresar a Cuba desde el 2005, pero he aprendido que ninguna tiranía te puede quitar algo que llevas contigo a donde quiera que vas. Y La Habana, Santiago, el pueblito Maceo donde pasé mi infancia, Guantánamo, Cuba entera, están conmigo siempre.»
Libro escrito por encargo durante su actual existencia expatriada en Berlín,
A pesar de las circunstancias, Amir Valle, en las sucesivas actualizaciones de su página web, no ha corregido una coma de lo arriba escrito. Más que una formal declaración de principios, debe entenderse como la emotiva confesión del destino trágico, en el sentido más clásico de la expresión, de un escritor que relata su particular odisea. O también podríamos decir: el viaje de un narrador de raza para quien escribir «desde» Cuba significa todavía hoy escribir desde la nostalgia, desde el espacio dejado atrás, aunque no perdido.
Hoy, físicamente lejos de Cuba, pero anímicamente tan cerca de la isla que es su tesoro, Amir Valle acaba de terminar una nueva novela, esta vez no directamente relacionada con Cuba. El relato gira alrededor de la figura de Charles Chaplin, y en el que aparecen personajes tan distintos y distantes como Joseph Goebbels, el Ministro de Propaganda de Hitler; Marilyn Monroe, Joe Dimaggio, y una joven alemana de pasado neonazi. También Ché Guevara tiene un papel en esa historia.
Y es que un cubano habanero de corazón, aun en la distancia y en el tiempo, aun transitando por no importa qué género literario o nación del mundo, jamás pierde el acento en el habla ni su devoción por la Puerta de las Américas, aunque lamentablemente, y hasta ahora, siga cerrada para Amir Valle.








