EVENTO LITERARIO
VALENCIANO
En una ya calurosa tarde primaveral tuvo lugar ayer la presentación de
un libro en la Librería Ramón Llull. El libro en cuestión trata
de una compilación de textos del gran escritor alicantino José Martínez Ruiz,
más conocido por su seudónimo «Azorín»(Monóvar, 1873 – Madrid,1967)
y se llama Libros, buquinistas y bibliotecas. Crónicas de un transeúnte:
Madrid-París (Fórcola, 2014), bajo la edición de Francisco Fuster, y con un prólogo de Andrés Trapiello. Azorín fue novelista, ensayista y crítico literario,
una de las principales figuras de la generación del 98. Establecido en
Madrid desde 1896 colaboró en periódicos y revistas – El País, El
Progreso, El Imparcial-, como crítico y traductor. Luego,
durante muchos años, en ABC y en revistas – Revista
Nueva, Juventud, Arte Joven, Alma Española y España -,
en el Diario de la Marina de La Habana y otras publicaciones
hispanoamericanas. Viajero extraordinario por España, en cambio, viajó muy poco
al extranjero; durante la primera Guerra Mundial estuvo en Francia y luego,
desde 1936 residió en París.
Dicho esto, la mesa estaba compuesta por el propio editor de Fórcola, Javier Jiménez; el compilador e
introductor de los textos, Francisco Fuster (Alginet, 1984), Doctor
en Historia por la Universidad de Valencia e investigador en el Departamento de
Historia Contemporánea de esta misma universidad, con especial interés en la
obra de Pío Baroja, Azorín y Julio Camba; y finalmente, un invitado
especial: Justo Serna, Catedrático
de Historia Contemporánea en la Universidad de Valencia, especializado en
Historia Cultural e Historiografía, con una larga lista de publicaciones y
artículos de prensa.
Almudena, la dueña de la
librería, introdujo el acto contándonos una curiosidad que quizás sonara nueva
a aquellos que aun no han tenido en sus manos ningún libro de le editorial
Fórcola. Esta palabra designa la “parte más hermosa y rara de la góndola
veneciana, realizada en madera, y en la que el gondolero apoya el remo para
maniobrar”. Tras la sonrisa inicial, tomó la palabra Javier Jiménez, para recordar los
primeros contactos con esta librería, lo que le llevó a destacar el papel de
librerías como esta, que miman los libros y a los lectores. Destacó después su
afición personal a los clásicos, de la mano de su padre (¡ay, los padres!) que
le puso a Baroja y a los escritores del 98, aficionándole a la calidad
literaria desde pequeño. Azorín –afirmó- representa una lección de estilo, era
un enamorado de los libros, pero no como coleccionista, sino como lector; y este
es el espíritu que ha guiado esta edición. La colaboración de Trapiello en el
prólogo y el trabajo editor y recopilador de Fuster han dado como resultado un
producto ex novo, ya que, aunque los
textos de Azorín sean los mismos, la selección, revisión y presentación dan una
visión más personal y llena de interés.
Justo Serna intervino
después, hablando del modo en que nos sumergimos en los libros, como un
“tanteo” de la realidad; Azorín reinterpreta a los clásicos desde una lectura
libre y respetuosa, pero no “arqueológica”: los clásicos siguen vivos, y
precisamente porque no forman parte de nuestro contexto hemos de hacer un
pequeño esfuerzo para comprenderlos y asimilarlos, pero merece la pena, porque
lo que nos tienen que decir los clásicos es universal, pertenece al alma
humana. El lenguaje de Azorín rompe –según Serna- con la retórica que se le
había añadido al castellano a lo largo del siglo XIX. Hace literatura de
periódico, que, condensada y agrupada, nos sirve para acceder a un mundo
convulso como era el de su generación.
Finalmente, Paco Fuster
intervino, con entusiasmo y convicción: le notamos un verdadero ardor
literario, que expresó sin ambages confesándose un adicto a las hemerotecas y a la literatura
periodística de siglos pasados, que considera como una lección de escritura,
nada comparable a lo que hoy en día suele leerse en la prensa. Los artículos
periodísticos de Azorín, de Camba, Pla, etc.,
nos muestran la historia de España. La calidad de sus textos les hace
rabiosamente actuales. Azorín publicó cinco mil artículos ¡solo en ABC!, y
luego otros muchos en otros medios. Tuvo ya en vida muchos compiladores de su
obra. Actualmente es la CAM la que, curiosamente posee los derechos del autor
sobre su obra y ha hecho mucho por su difusión. La compilación actual supone
una selección y una introducción donde se reflexiona sobre la gran obra del
ilustre alicantino y español.
En suma, una excelente presentación y una exhortación a reencontrarnos
con un autor que ha sido a veces malinterpretado
por visiones ideológicas o políticas que le han marginado. Volvamos, pues,
nuestra mirada a Azorín.
Ariodante