Sólo pude contemplar la exposición del Museo, no la sección expuesta en CajaMadrid. El tema, muy explícito en su título (basado en una obra de Bataille), versa acerca del impulso erótico, en sus dos polos: la vida (Eros) y la muerte (Thanatos): el deseo y la repulsión, la atracción sensual que oscila entre placer y dolor.Las subsecciones por salas en que se divide muy atinadamente esta exposición, (dirigida -comisariada- por Guillermo Solana), son siete, basadas tanto en temas mitológicos como de la tradición bíblica. Al entrar, unas enormes lágrimas de cristal y una fotografía llorosa de Man Ray.
El nacimiento de Venus es el tema de la primera sala, donde podemos admirar un pequeño grupo de Rodin, y diversas pinturas y fotografías. Me gustó mucho una bañista de W. A Bourgereau, en gran tamaño, que me recordaba otras pinturas semejantes, de Ingres. Y cuyo movimiento corporal trae ecos también dela gran Venus de Botticelli, surgiendo de la espuma marina.
La tentación, la seducción, se representa en las dos siguientes salas: Esfinges y sirenas es el tema de la tercera sala, donde una contorsionista Kate Moss sirve de modelo para una escultura en bronce blanco (no es mi preferida, pero llama la atención) de Marc Quinn. Pinturas de Courbet, Delacroix, Magritte...La siguiente se ocupa de Las tentaciones de San Antonio, volviendo al tema bíblico, y admiramos un pequeño Cezanne, un grabado altamente erótico de Picasso, y algunos otros más. No es la sala que más me ha gustado, sin embargo.
El Martirio de San Sebastián, tema tradicionalmente homosexual, donde destacaría un Ribera y un Moreau, muy distintos entre sí y contrastados. Hay un cuadro (no recuerdo el autor) en el que una madura mujer limpia las heridas de las flechas de un postrado Sebastián, y justo enfrente, una fotografía, del mismo tamaño que la pintura, reproduce las posturas y los gestos y el escenario de esa pintura muy fielmente. El equivalente en femenino, Andrómeda encadenada, ocupa la sala siguiente, y una impresionante Andrómeda de Gustavo Doré, con monstruo incluido,impacta al espectador.
beso es la última sección y tenemos, entroe otros muchos, un pequeño Magritte, otra versión de Los Amantes, esas dos cabezas cubiertas de velos que sepreparan para besar, ese amor ciego...Una aguada de Gericault, con un beso muy seductor, previo a la entrega total, atrae y cautiva. También un pequeño Warhol en donde Bela Lugosi, caracterizado de Drácula, hinca el diente a una dama en un sangriento beso en blanco y negro. Otro beso vampírico lo protagoniza una pintura de Edvard Munch, muy sugerente. En una próxima entrada comentaré la exposición de Fantin-Latour
que ocupa los sótanos del Museo Thyssen.




