3/6/11

CAMELIAS PARA DUMAS, JR.

LA DAMA DE LAS CAMELIAS 
(La Dame aux Camélias, 1848) 
Alejandro Dumas hijo 

La novela nos cuenta una historia de amor. Como todo verdadero amor, lleva unido el drama. Un joven, Armand Duval, sin demasiados posibles económicos, cae rendido de amor ante una cortesana de lujo, mantenida por un duque, deseada por muchos hombres y a los que ella concede sus favores según su capricho de cada día. La cortesana, Marguerite Gautier, a la que llaman “dama de las camelias” por su preferencia por estas flores,  resiste un tiempo pero finalmente no puede evitar enamorarse a su vez de Armand, dispuesto a dejarlo todo por ella. Pero no es fácil salir de la vida que ha llevado, y además, Marguerite está enferma de tuberculosis, enfermedad que podría dominar cambiando de hábitos y cuidados, pero que se agrava con el caótico torbellino de  vida que la domina. El final, es, pues, previsible, y no carece de una cierta moraleja o intención moralizadora, a la vez que una defensa de la condición de determinadas mujeres.
El autor, Alexandre Dumas (París,1824-1895), escritor internacionalmente conocido, autor de teatro y novela,  fue hijo natural del escritor homónimo y una costurera, Marie Catherine Labay. En 1844 conoció a una cortesana, Marie Duplessis, cuya vida le inspiró esta novela, en la que más tarde (1853) Verdi  basó el libreto de su conocidísima ópera La Traviata. Y también fue llevada al cine por George Cukor y protagonizada por Greta Garbo y Robert Taylor, en 1936.
Estamos ante un clásico, tan clásico y tan dramático como Madame Bovary o Anna Karenina. El drama de una mujer aprisionada entre las convenciones sociales y la terrible vida a la que se ha visto abocada por las circunstancias, su educación (o la carencia de ella), su origen y la vorágine que la arrastra y de la que le resulta difícil salir. La bella Marguerite se acostumbra al lujo, a la indiferencia ante el sexo, al desprecio del amor, a la vida social, el alterne, las fiestas, a ser mantenida por los hombres y a vivir por encima de sus posibilidades, siempre en el presente, tratando de olvidar la enfermedad que la corroe y que está segura no la dejará llegar a vieja.

Pero lo novedoso de esta novela, pese al tema absolutamente romántico: amor imposible, amor que lo rinde todo, celos, pasión...es la manera de narrarlo: completamente realista. Escueto en palabras y en descripciones, nos cuenta la historia desde un punto de vista externo: un narrador conoce por casualidad que una mujer ha muerto y se subastan sus bienes. A partir de esa curiosidad inicial, y la compra de un ejemplar de Manon Lescaut  -un clásico francés sobre la vida de otra cortesana- con una breve nota manuscrita, el narrador entra en contacto con el enamorado de la bella fallecida, Armand Duval. Y Armand, deshecho de dolor, le cuenta, a modo de terapia, como una necesidad de sacarlo fuera de sí, su tempestuosa relación con Marguerite. Y lo que no cuenta el joven amante, lo que desconoce, el por qué del abandono de la dama, lo relata un crudo texto, mezcla de carta y diario, escrito por Marguerite antes de morir, ante la imposibilidad de hablar con Armand, de viaje por el extranjero.

Dumas hijo tiene una escritura muy diferente al padre. El texto es crudísimo, despiadado, terrible. Y a la vez nos muestra una inmensa pasión, que admite la posibilidad de regeneración, la posibilidad de despertar al verdadero amor, al amor desinteresado y  profundo. Pero también nos hace ver que, a pesar de que ese amor se pueda dar, la sociedad de la época lo rechaza, fuerza a las jóvenes aquello que desprecia: la promiscuidad sexual, la deshonra de vivir mantenida, la vulgaridad del amor comprado. Marguerite cree soñar cuando descubre su capacidad de amar. Y es despertada de su sueño por la cruel realidad, la sociedad que no permite limpiar una mancha, un cambio de estatus que trasponga las normas. Normas que, hipócritamente, permiten el amor comprado y no el amor desinteresado y en el fondo, puro. 
 Reseña publicada en: 

29/5/11

RESCATANDO HÉROES DEL OLVIDO

LOS HÉROES OLVIDADOS
ANTONIO VILLANUEVA EDO
Roca Editorial, 2011
Esta es una obra cuyo principal valor a destacar es la encomiable finalidad de dar a conocer una expedición excepcional por su valor humano: la Expedición Filantrópica de la Vacuna de la viruela. Descubierta en 1796 por el médico británico Edward Jenner, a principios del siglo XIX en España hay un movimiento en favor de propagar la inoculación de la vacuna por todos los territorios españoles de ultramar, donde la viruela hacía estragos. Se trataba de extender al máximo la prevención de una terrible enfermedad que durante siglos arrasó como una plaga poblaciones enteras, y que por sus  características, revestía de una especial mortandad. Y tras varias propuestas, el gobierno de Carlos IV y el propio rey se interesan por el asunto y acuerdan poner en marcha la expedición, a cargo del médico cirujano Francisco Balmís, cuya experiencia de previos viajes a México como botánico, le convertía en ideal para moverse por aquellas tierras. Pero la obra que vamos a presentar no es sólo de carácter médico, ni mucho menos. Las circunstancias que rodean la organización de la expedición, el viaje por mar, las distintas paradas y los problemas, soluciones y diversas aventuras y desventuras, nos informan no sólo del asunto principal, sino de las costumbres, la vida de aquellas poblaciones que van visitando, de la vida a bordo, de la política y de otras muchas y variadas situaciones que resultan interesantes y atractivas de conocer. Tenemos un libro de viajes, de aventuras, costumbres, de historia y de medicina. El autor, Antonio Villanueva, (Bilbao, 1933) es médico e historiador, ha publicado diversas obras de historia de la medicina y ésta es su tercera novela, todas de carácter histórico.
La obra, que no puede calificarse de novela propiamente, aunque esté novelada o dramatizada, se presta más a interpretarla como un reportaje histórico, científico, y de viajes, como ya hemos dicho. Lo cual no le quita interés, pero quizás el lector que vaya buscando una novela sensu stricto puede sentirse defraudado. La ficción cubre aquellas anécdotas que no figuran en los documentos y los detalles obvios que por su cotidianeidad no están reflejados en ninguna parte.
El autor ha estructurado en varias secciones el texto: introducción sobre el origen de la vacuna y los largos preparativos del viaje; el viaje propiamente dicho, primero la travesía por mar y luego las expediciones en tierra; el retorno a España del doctor Balmís y su implicación en la guerra de Independencia; y, finalmente, el último viaje que realiza a México y su regreso definitivo. Por lo que, como vemos, el libro es bastante ambicioso en cuanto a los temas que trata, pese a que sea uno el central.
Tras hablarnos de la localización de la enfermedad como tal, el descubrimiento de la vacuna y posteriormente el desarrollo de la idea expedicionaria, dedica abundantes páginas donde se nos detallan todos los preparativos, problemas e inconvenientes, desconocidos e insospechados para un público actual. La finalidad principal de la expedición era llevar la vacuna de la viruela a Indias, e implantar, por medio de la creación de unas juntas médicas, la vacunación masiva y la conservación de la vacuna en tierras americanas.
Las complicaciones que hubo de sufrir el doctor Balmís para organizarlo todo, a pesar de tener el beneplácito real y el apoyo del plenipotenciario Godoy fueron incontables, complicaciones que a la postre supo resolver con gran tesón y apoyo por parte de muchas instituciones, sobre todo eclesiales. La colaboración de la viuda doña Isabel Sendales, rectora de la Inclusa de Santiago de Compostela, que voluntariamente decidió acompañarles a lo largo del periplo, constituyó una ayuda inapreciable, pues su trato con los niños portadores de la vacuna –ésta se transportaba en vivo, inoculando a niños sanos el virus debilitado, con su consiguiente inmunización- fue valiosísimo. Los médicos ayudantes, los enfermeros y demás personal, incluidos los niños portadores, cumplieron eficazmente su cometido. Y la mayoría vio pasar  desapercibido su trabajo y esfuerzo.
Para desarrollar el viaje marítimo, que parte desde La Coruña, se vale el autor de un personaje real con nombre ficticio, el niño inclusero Miguel de Santamaría, que cubre gran parte del relato del viaje marino. Este niño se hizo marino y conservó en su familia la noticia de aquel viaje que le cambió la vida. El relato de la travesía atlántica es muy ilustrativo sobre la vida marinera, y la resolución de los múltiples inconvenientes de un viaje con tanto niño y en condiciones de experimentación científica.
Primera parada en Canarias, aprovechada para la vacunación masiva, y continúan viaje hacia Puerto Rico. Llegados a tierras americanas, la expedición de divide para cubrir las distintas rutas, principalmente dos: la de México, dirigida por Balmís, y la de Cartagena de Indias y los virreinatos de sur, dirigida por Salvany. La de México se subdividiría en varios sectores que posteriormente confluirían  hasta volverse a reunir en Acapulco para salir hacia Filipinas, punto final de la expedición.
Surgen conflictos: los planes originarios se ven trastocados en diversas ocasiones por las inevitables circunstancias imprevistas, a veces tempestades que les alejan de su objetivo, a veces problemas con los gobernantes de las poblaciones que visitan, a veces carencias insospechadas o enfermedades fortuitas.
Mientras el viaje se va desarrollando, apreciamos la situación política en la que se vive los virreinatos americanos, los problemas con la metrópoli, las marcadas diferencias sociales y las discriminaciones en cuanto a los cargos y al propio gobierno de los territorios, situaciones que llevarán a la gestación de los movimientos de independencia. En las conversaciones mantenidas con las autoridades locales, los expedicionarios palpan el clima político y social en que se mueven. La confrontación de los ideales ilustrados con los conservadores es continua, reflejo del mismo clima que han dejado atrás, en el que los partidarios de Aranda y los de Godoy no dejan de enfrentarse, mientras la presencia del débil Carlos IV sólo sirve de telón de fondo.

Finalizada con éxito la expedición en Filipinas, se organiza el retorno. Balmís prefiere la ruta del Cabo de Buena Esperanza, aunque con una visita previa a Macao. Cuando llega a España, la situación política está muy deteriorada. La parte final del libro da un cambio hacia lo novelístico y el autor nos narra los sucesos del motín de Aranjuez, el dos de mayo en Madrid y  el comienzo de la Guerra de Independencia. Balmís se une al ejército del General Castaños y asistimos, desde el hospital de campaña, a la batalla de Bailén. Siguiendo a la Junta de Sevilla y luego a la Junta Central, llega a Cádiz, donde le proponen volver a México para revisar el estado de las juntas de la vacuna, y allá que se va nuestro valiente doctor. En México se reencuentra con los miembros de la expedición que quedaron allí, incluida doña Isabel. Y también encuentra un panorama revolucionario desolador, en el que su obra ha sido desmembrada y perdida. Tras contarnos, además, los detalles de los sufrimientos y últimos días del doctor Salvany en el Perú, volvemos definitivamente con Balmís a Madrid, donde fallece.
Para rescatar del olvido de éste y los demás héroes, porque realmente lo fueron, se ha escrito esta historia.



Reseña publicada en: http://www.la2revelacion.com/?p=2403

25/5/11

FANTASMAS EN EL RETIRO

LOS FANTASMAS DEL RETIRO
JOSE VICENTE PASCUAL
Ed. Paréntesis, 2011

Los fantasmas del Retiro  es la última de las novelas publicadas por Jose Vicente Pascual, prolífico y polifacético autor, nacido en Madrid por casualidades de la vida, pero de orígenes valencianos (¿y cómo si no, con esos dos nombres?), donde aún conserva lazos de familia, y de residencia andaluza, también por azares del destino.  En esta nueva novela nos paseamos por el Madrid de los años cincuenta, concretamente, el 56, -casualmente el año de nacimiento del autor- en el que se sitúa la acción principal y casi toda la acción, que nos es presentada como un largo flash back desde un presente-pasado, el año 77, en plena campaña electoral, la primera de la flamante democracia. Silvano Cervera, candidato al Congreso, explica a un paciente e interesado periodista las razones por las que se ve inmerso en esta candidatura, razones que le llevan a relatarle la historia de su vida, o más bien, la del año 1956, año en que conoce a los amigos responsables en cierto modo de su decisión política.


No sólo hay fantasmas en El Retiro: el espíritu del recientemente fallecido cineasta Berlanga –el primer Berlanga- sobrevuela por toda la obra, impregnándola casi de un leve perfume de azahar. El recuerdo de Calabuch por una parte –incluso el mismo autor lo reconoce, al final del libro- nos salta a la mente; pero en general, es el tono berlanguiano el que predomina en una escritura amable, simpática, de un humor en algunos momentos corrosivo pero siempre tratando a los personajes con cariño, incluso a los malos. Trata el autor de mantenerse lejos del guerracivilismo imperante, y sitúa el relato en esa época en la que se salía de la terrible doble posguerra –la española y la europea- pero aún no se había entrado en el desarrollismo español, aquella década prodigiosa en la que España cambió a un ritmo vertiginoso gracias a la entrada masiva del turismo, que rompió nuestros moldes y esquemas mentales, ya reblandecidos y caducos, y  supuso casi lo que internet o los teléfonos móviles han supuesto últimamente. En un país autárquico, aislado del mundo exterior, un país que, como en Villar del Río, el pueblito de la película  Bienvenido Mr Marshall, la entrada fulminante de los americanos remueve hasta los cimientos a un pueblo dormido y anclado en el pasado.

Pues bien, en la novela aún no se ha llegado a eso. España continúa bajo la mano firme de El Caudillo, la gente sale adelante como buenamente puede, peseta a peseta, las obras del metro continúan, los bocadillos de calamares son los reyes del tapeo; Dominguín el rey del toreo, y los partidos de fútbol retransmitidos por la radio reúnen al público en los bares con gran jolgorio. La formula romana panem et circenses sigue vigente.

La mirada de los hombres siempre se ha dirigido al cielo: desde los pitagóricos, que hablaban de la música de las esferas, los babilonios prediciendo eclipses, hasta las investigaciones espaciales que llevaron el hombre a la Luna, siempre hemos mirado a las estrellas con interés. Y en esta novela también. La trama, construida a partir de un hecho real, una información en un No-Do de 1956 donde científicos españoles afirman del increíble descubrimiento de agua en Marte, está centrada en unas investigaciones astrofísicas organizada en secreto por miembros afectos al Régimen con colaboración de científicos alemanes venidos a España desde sus escondites sudamericanos tras la pérdida  de su guerra. Trabajan en el Observatorio Astronómico del Retiro, y allí es confinado nuestro protagonista, Silvano Cervera, brillante estudiante de Físicas que se ve envuelto en un buen lío por culpa de unos malos versos. Mezcla de comedia policíaca, espionaje, costumbrista y ciencia-ficción (o mejor, ficción científica), parcialmente en la línea del Eduardo Mendoza de El laberinto de las aceitunas o La cripta embrujada, la novela capta en seguida nuestro interés y nos sentimos atraídos por los problemas del pobre Silvano, caído en un nido de avispas sin comerlo ni beberlo, atrapado en redes misteriosas sin posibilidad de escapar, y que se las tiene que ingeniar  recurriendo a la picaresca –muy española, por otra parte- para dar un giro copernicano a su posición.

Silvano es muy joven aún; propicio a la aventura y al amor, pero sobre todo, a la amistad. Y la amistad es lo que lo salva y lo que permanece, si se me permite decir mi opinión. La amistad con Paquito el tarambana, remembranza del abuelo del autor;  con Muhammad el moro; con la dulce y sencilla Sara, aunque teñida de amor, pero amistad al fin; con la inteligente, distante pero atractiva Ángela; con el comunista teórico Fernando; y finalmente, la amistad con Adela, que le lleva maternalmente a su iniciación al sexo, salvándole de su soledad y aislamiento, ya que no sólo de ideas o bocadillos de calamares vive el hombre, y menos un joven ardiente y fogoso.

En fin, la novela se sigue con mucho interés, el lenguaje de la época está cuidadísimo,  -rescatando palabras ya en desuso pero muy comunes en aquellos días- y la trama rocambolesca y disparatada es la excusa –el macguffin, diría Hitchcock- para mostrarnos otras muchas cosas sobre la vida y sobre cómo estaba el país en aquel entonces.  Sumergidos en la narración, seguimos el ritmo hasta el final, ritmo llevado con pericia y manteniendo muy bien el tempo. Dándonos un respiro con breves pausas, pero retomando inmediatamente la enloquecida carrera que lleva a la explosión final. Entretenida, pues, bien escrita, con pretensión de dar una mirada más normalizada y con un toque de humor a una época que pertenece a nuestro pasado colectivo.
 
José Vicente Pascual (Madrid, 1956) es autor de los libros de relatos Mi corazón africano (1994, reeditado en 2007), Perpetua costumbre (1996) y El vuelo aleve del leve tiempo (2007). Ha publicado igualmente las novelas La montaña de Taishán (Premio Azorín, 1990), El capitán de plomo (Premio Café Gijón, 1994), El cuarto oscuro (1995), Palermo del cuchillo (Premio Alfonso XIII, 1996), Juan Latino (1998 y reediciones), El pescador de pájaros (2000), El país de Abel (2002), El arpa de oriente (2003), El ingeniero y el rey (2003), Aníbal y la caverna (2006), La diosa de barro (2006) Juan de Flores, la verdad de la impostura (2007),Homero y los reinos del mar (2009) y Las vírgenes del desierto (2009). Durante más de dos décadas ha firmado artículos de opinión en los periódicos Ideal y La Opinión de Granada. Es miembro de la Academia de Buenas Letras de Granada y actualmente reside en Sevilla, dedicado exclusivamente a su labor novelística. (Texto de la editorial)




Reseña publicada en : http://www.elplacerdelalectura.com/2011/04/los-fantasmas-del-retiro.html

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