31/10/13

VIAJEROS TERRENALES


EL VIAJERO SOBRE LA TIERRA
JULIEN GREEN
Trad.: Alvaro de la Rica
Automática Editorial, 2012


Es esta la primera narración de Green, publicada en 1927. Un relato  de corte gótico, misterioso y muy introspectivo, con una construcción compleja: compuesto de un diario inacabado, el manuscrito de Daniel O’Donovan, muerto en circunstancias oscuras; el reporte de esa muerte; un intercambio de cartas entre el director de una revista y Charles Drayton, tío del fallecido; el relato de Miss Smith, gestora de la pensión que albergó al protagonista; y finalmente, un fragmento de carta de Miss G.
Todos estos textos tratan de relatar y hacer algo de luz acerca de la misteriosa muerte de un joven aspirante a estudiante, Daniel O’Donovan, en cuya sepultura figurará el siguiente epitafio: “Muerto por la visitación de Dios”.
El diario manuscrito del joven nos trasporta a un mundo cerrado, un mundo cargado de alucinaciones, inquietudes y una terrible soledad e infelicidad. Las cartas y relatos de los demás proporcionan datos sobre los hechos externos, lo que sucedió a los ojos de los que le rodeaban. Pero en la mente humana tienen cabida otros mundos que no coinciden con el real, y así, O’Donovan vivía a caballo entre dos realidades (o al menos lo eran, para él) ambas muy angustiosas e inquietantes. El personaje de Paul, el extraño amigo de Daniel, es una de las proyecciones de la calenturienta mente del joven estudiante.
En conclusión, un relato que muestra ya una incipiente vocación literaria y a la vez trasluce algunos momentos que pudieran muy bien ser autobiográficos, en cuanto a los recuerdos infantiles o a las alucinaciones sufridas por el protagonista. Un texto a tener en cuenta si se quiere valorar la obra completa de este magnífico autor que osciló entre América y Europa.

Julian Hartridge Green, o Julien Green (París,1900–1998), fue un escritor estadounidense autor de diversas novelas, y que escribió principalmente en francés, sin ser ciudadano francés. De padres estadounidenses, fue bautizado como «Julian», cuya ortografía fue cambiada por su editor francés en los años 1920 por «Julien». Nacido en el seno de una familia protestante, se convirtió al catolicismo en 1916. En 1918 se alistó en el ejército francés, en el que sirvió como segundo teniente de artillería hasta 1919. Estudió en la Universidad de Virginia (USA) de 1919 hasta 1922, residiendo en Francia hasta 1940, que regresó a EE.UU. En 1942, fue movilizado y enviado a Nueva York para trabajar en la Oficina de Información bélica de los Estados Unidos. Green regresó de nuevo a Francia acabada la Segunda Guerra Mundial. Devoto católico, la mayor parte de sus libros se centraban en las ideas de la fe y la religión así como la hipocresía. Se identificó fuertemente con el destino de la Confederación, heredando esta versión de patriotismo de su madre, que era sureña de origen. Unas cuantas de sus novelas están ambientadas en el Profundo Sur norteamericano.


Ariodante
Octubre 2013

28/10/13

TERTULIA ROMANA- MADRILEÑA


MUJERES EN ROMA. TERTULIA EN LA HISLIBRIS TABERNAE
Madrid





Como en otras ocasiones, nos reunimos ayer en la tarde-noche madrileña, esta vez sin lluvia, un nutrido grupo de asistentes a la tertulia sobre las mujeres romanas. Para mí esta ha sido la primera tertulia desde la reforma y renovación de la nueva TABERNAE HISLIBRIS, que por cierto está quedando de cine; aún le faltan algunas cosillas de detalle, pero el local ha cambiado de signo…y por cierto: destacar que hubo traducción simultánea en el lenguaje de signos, ya incorporada habitualmente a estos actos.
Aunque en el evento del viernes, la presentación del libro La muchacha de Catulo también se tocó el tema del estatus de las mujeres romanas, fue de pasada, ya que las intervenciones se centraron, obviamente, en la novela.
En este caso, tanto Isabel Barceló como Olalla García ofrecieron un verdadero recital de conocimientos, anécdotas, informaciones históricas y curiosidades que hicieron las delicias del público, que acogió con muestras de interés y de evidente disfrute, prolongándose la velada hasta las diez de la noche, en que ya algunos partimos y otros se quedaron a degustar los deliciosos caldos y viandas del lugar.

Comenzó Isabel, aclarando que, en la medida que Roma es mucha Roma, es decir, que abarca un larguísimo periodo de tiempo, las costumbres fueron, lógicamente evolucionando y cambiando las leyes según el periodo político. Sin embargo, y como norma general, comparando con civilizaciones anteriores como por ejemplo la griega, la mujer romana libre (es decir, no esclava) disfrutó de gran prestigio y de bastantes derechos, si eliminamos el campo de la política y el militar, que les estaba vedado (aunque, curiosamente, no el de los gladiadores...).

La matrona romana, la mujer casada y las vestales en su calidad de mujeres de virginidad obligatoria, podían administrar su patrimonio, su casa y su familia, eso sí, siempre sujetas a una última supervisión del Paterfamilias. Pero mientras los hombres (maridos, hijos, padres) estaban en la guerra o en el servicio militar (o discutiendo en el Senado), lo cual ocurría casi constantemente ya que el estado romano daban una altísima importancia al ejército, las mujeres se ocupaban de que la vida siguiera adelante; dirigían el negocio o los asuntos familiares, controlaban a los criados y esclavos, criaban a sus hijos y llevaban sus casas. Incluso participaban indirectamente en algunas guerras con el apoyo económico, ofreciendo sus joyas y pecunio personal para ayuda del ejército. Eso siempre que se tratase de guerras contra enemigos externos. En las guerras civiles, las mujeres, por boca de la oradora Hortensia (caso poco común, el de la oratoria pública femenina) se manifestaron contrarias a apoyar una lucha fratricida. En otra ocasión, en la que las mujeres se sintieron discriminadas en una ley que se promulgó tras las guerras púnicas, se produjo una insólita manifestación: una multitud de matronas ocuparon el foro (lugar, por otra parte reservado a los hombres para hablar de política ) en un silencio también insólito, que duró ¡tres días! Al parecer, Catón el Viejo, que era el cónsul del momento, pronunció un discurso quejándose de que los maridos no supieran mantener en casa a sus esposas, advirtiéndoles que, si se les daba igualdad absoluta, las mujeres "siempre serían superiores".  

Lo cierto es que las mujeres aunque no participaban directamente de la política, tenían mucha influencia en sus esposos, y difícilmente se promulgaban leyes que no tuvieran una amplia aceptación femenina. Porque el papel de la mujer era importantísimo en un país cuya base era la familia, la gens, y que dedicaba tanto tiempo de los hombres a la milicia y/o la guerra .

Intervino por su parte Olalla para hablar de la importancia de las fuentes de las que recabamos toda esta información. Obviamente los datos de que disponemos se obtienen de las clases altas, los patricios o los más nobles de los artesanos o comerciantes. Los esclavos suponían cero absoluto: no había derechos para hombres ni para mujeres. Sólo los ciudadanos libres eran portadores de derechos. Las clases menores, se regían por las mismas leyes. El divorcio, por ejemplo, era una institución reglamentada desde muy pronto, así como la educación básica, hasta los 11 años, que estaba instituida para todos. La educación superior ya quedaba para los patricios, pero el resto de la población tenía garantizados los rudimentos de la lectura y escritura y cuentas.

Sin embargo, al margen de las leyes, habría costumbres mal vistas: en general, todas aquellas que suponían el exceso o abuso de algo. Y aquí a equiparaba tanto el abuso de la bebida o comida, como el abuso del sexo, al cual no le daban la valoración que tras el cristianismo tuvo y heredamos hasta la actualidad. Había, eso si, las llamadas mujeres infames (de mala fama) que eran las prostitutas y las actrices. Pero hasta eso cambió con el tiempo, sobre todo al desposar el emperador Justiniano con la actriz Teodora, convirtiéndola en emperatriz.

Otro tema curioso a destacar era el de la soltería y/o virginidad. La soltería no se aceptaba: las personas estaban destinadas a procrear en familia, y por tanto, hombres y mujeres habían de cumplir su papel, casarse y tener los más hijos posibles. Aunque había una excepción, y eran las Vestales, sacerdotisas de Vesta, cargo de gran prestigio, al cual las mejores familias se enorgullecían de enviar a alguna de sus hijas. Las vestales tenían un estatus altísimo, incluso mayor que el de las matronas, poseían grandes privilegios, aunque, como contrapartida, eran terriblemente castigadas si infringían las normas a que estaban obligadas, principalmente la virginidad. Curiosamente, además de sus funciones religiosas en los rituales de Vesta, estas vírgenes tenían una misión casi notarial: eran las depositarias y guardianas de los testamentos.

 En fin, se dijeron estas y otras muchas cosas, porque se habló hasta del legendario rapto de las sabinas y como estas se interpusieron en la subsiguiente batalla entre sus padres y ex maridos y sus ya de facto maridos y padres de hijos en curso, con gran sentido del realismo y el pragmatismo, del que más adelante hicieron gala las matronas romanas. Famosa es la pintura de Jacques Louis David, en el que una Sabina separa a dos guerreros con los brazos abiertos.
 Y con las Sabinas dejo esta crónica, que ya se alarga en demasía, porque creo que ya da por  cumplida su misión.
¡Salve, y usted lo pase bien! que diría Groucho.


25-Octubre 2013
  

26/10/13

MEDIOHOMBRE: INMENSO BLAS DE LEZO


EL ALMIRANTE EN TIERRA FIRME
La aventura de Blas de Lezo, el español que derrotó a Inglaterra

JOSÉ VICENTE PASCUAL

ALTERA ED. 2013



¿Quién no ha oído hablar o leído algo sobre Mediohombre, nuestro almirante demediado, que diría Italo Calvino? Mucho se ha escrito últimamente sobre Blas de Lezo y Olavarrieta, aunque a destiempo, no en su momento, en que fue ignorado y vilipendiado cuando más le hacía falta el reconocimiento de su valía y honorabilidad. Si se levantase de la tumba diría, como Plácido, (el protagonista de la homónima película de Berlanga) " ¡Ahora ya no me hace gozo!" Cuando después de una nochebuena llena de desgracias, tratando de que le prorroguen una letra de pago, finalmente se la prorrogan, a destiempo.

En estas fechas en que el Museo Naval organiza una exposición sobre la figura de tan renombrado como olvidado marino, es muy oportuna la publicación de esta breve novela de un prolífico autor como es Jose Vicente Pascual, que esta vez dirige su mirada literaria hacia este personaje histórico.
Don Blas de Lezo, tras un magnífico historial militar que le pasó factura despojandole de una pierna, un brazo y un ojo, fue designado en 1737 como comandante general de las fuerzas que defendían el apostadero de Cartagena de Indias y responsable militar de su defensa frente al desproporcionado ataque británico con el que se culminó la famosa guerra "de la oreja de Jenkins" o "del Asiento", según fuera denominada por británicos o españoles.
El autor aborda la narración dándole un toque muy personal, haciendo que un antiguo contrabandista, después combatiente y por último, criado al servicio del almirante en los últimos días de su vida, cuente a un veedor o justicia enviado a Cartagena por el siguiente monarca, Carlos III, la versión de los hechos para mayor aclaración de ellos, frente a los infundios y calumnias difundidas por los enemigos de Lezo, principalmente el gobernador, y algunos de sus secuaces.

La novela toma como excusa una investigación promovida por la Audiencia de Cádiz, años más tarde, que cita a un casi cuarentón Miguel Santillana, antiguo criado de Lezo y a la sazón guarnicionero, casado y con hijos, para que contribuya con su testimonio al esclarecimiento de los hechos relacionados con la actuación del entonces Comandante General de los ejércitos de mar y tierra, que con solo seis buques y apenas 3000 hombres plantó cara al almirante Vernon, el cual estaba tan seguro de su victoria (con 24000 soldados y 186 buques, a ver quién no estaría seguro...) que incluso mandó acuñar una moneda para celebrarlo, antes de pasar por el bochorno de la derrota.

Miguel va contando, con su lenguaje de hombre iletrado, pueblerino, pero fiel al recuerdo de don Blas, cómo entró en el servicio de la casa, como participó en la guerra de marzo a mayo de 1741 y como tuvo conocimiento de algunos hechos que fueron silenciados o tergiversados para mayor escarnio del almirante, principalmente por el virrey y gobernador Sebastian de Eslava, cuya enemistad y malquerencia fueron evidentes en todo momento. Eslava era un civil, un político de salón, y la rivalidad con tan nombrado militar le llevó a entorpecer, contradecir y llevar la contraria al almirante, dándose cuenta demasiado tarde de que la razón estaba de parte del veterano militar.

Aún así, la guerra fue finalmente ganada por los españoles, con la ayuda de las pésimas condiciones climatológicas y geográficas que favorecían a los sitiados frente a un ejército cuyas bajas crecían por centenares por no haber previsto su almirante ni la fortaleza de la resistencia hispana ni las extremadas e insalubres condiciones del terreno que rodeaba la plaza.  El resentimiento del virrey fue en aumento, y no podía soportar de ningún modo que el almirante atrajera todos los honores por lo que inició una campaña de desprestigio, confiándole poco menos que a una especie de detención preventiva, lo que aumentó los males que ya sufría el almirante, herido en la batalla, y herido en su amor propio por el trato del virrey.
José Vicente Pascual cuenta los hechos por boca de un joven Miguel, que entremezcla la narración de su estancia y trato con el almirante y su esposa, así como con el resto de la servidumbre, entre la  que se encuentra una "parda" o mulata, Jacinta, que le lleva loco, amenizandole su estancia con amores nocturnos. Entre el relato de la guerra, las conversaciones con don Blas, los encuentros con antiguos compañeros de "Matute" y los esbirros del virrey, que le vigilan constantemente, el autor urde una trama que interesa y atrapa, transportándonos a la ciudad caribeña y sumergiéndonos en una historia plena de atractivo y contada con un lenguaje jugoso y muy dieciochesco, como el escritor sabe muy bien hacer. Lamentamos en la presente edición la ausencia de algún mapa, dada la intrincada geografía cartagenera, aunque la portada de Ferrer Dalmau le da un toque especial.
Respecto al autor, hay que destacar que con esta novela Jose Vicente Pascual ha ganado recientemente el I Premio Hispania de novela histórica, promovido por la Editorial Altera. Ya en abril pasado ganó el Premio Hislibris a la mejor novela y el mejor autor históricos, con su espléndida novela "La hermandad de la nieve" (Evohé Ediciones, 2013). Es un autor prolífico que tiene  bastantes premios acumulados en su haber.


Ariodante
Oct. 2013

Etiquetas

 Mis Reseñas (1) Antología (3) Anuncios y Notas (1) arqueologico (1) arte (1) Artículos literarios (2) Articulos viajes (1) autobiografía (6) Cartas (2) ciencia ficción (1) Clásicos (1) Comentarios Artísticos (8) Comentarios Cinéfilos (11) Comentarios Cotidianos (7) Comentarios especiales (9) Comentarios Literarios (5) Comentarios Nostálgicos (6) comentarios poéticos (3) Comic (1) Cómic (2) Conferencias (1) cuento (2) cuentos (1) Cuentos Ilustrados (1) Drama (1) ensayo (11) Ensayo arte (1) Ensayo biografico (14) Ensayo de arte (1) ensayo histórico (7) Ensayo literario (6) Ensayo Viajes (1) Ensayos arte (1) Entrevistas (2) Eventos (33) Eventos artísticos (2) Eventos Literarios (35) libro ilustrado (2) Libros de viajes (3) literatura viajes (3) lliteratura de viajes (1) Memorias (5) Microrrelatos (2) Mis lecturas (9) Mis Reseñas (530) mitologia (1) mitología (2) naval (2) Notas (1) Novela (80) novela aventuras (14) Novela biográfica (6) novela ciencia ficcion (1) novela corta (19) novela de viajes (2) novela decimonónica (7) novela del oeste (3) Novela épica (2) Novela espías (3) novela fantastica (2) novela fantástica (5) novela historica (38) Novela histórica (33) Novela histórica naval (19) novela intriga (20) novela japonesa (2) Novela polciaca (8) Novela policiaca (5) novela psicológica (1) Otros (1) POESIA (1) poesía (4) policiaca (1) Recomendaciones literarias (2) Reflexiones literarias (1) Relato (8) relato histórico (2) relato mitologico (2) relatos (12) Relatos Oeste (1) Relatos. (18) Relatos.  Mis Reseñas (3) Reportaje (3) reportaje biográfico (2) reportaje viajes (3) reseñas (1) Reseñas (1) Teatro (1) Textos Memorables (4) Thriller (6) Western (7)

Seguidores

Archivo del blog