ELMORE LEONARD
Traducción:
Marta Lila Murillo
Valdemar, col.
Frontera, 2015
Los buenos escritores pueden permitirse
saltar de un género a otro, recordemos a Conan-Doyle, sin ir más lejos. Elmore Leonard es archiconocido dentro del
ámbito de la literatura policíaca con sus
37 novelas, muchas llevadas al cine o la televisión así como diversos
premios (Hammett, Diamond Dagger, Grand
Master, …) en su haber. Pero empezó escribiendo western. Leonard fue colaborador de muchas revistas especializadas
en temas western, a las que envió
relatos desde 1951, y su primera novela en 1953. No será hasta dieciocho años
después que publicará la primera policíaca, y a partir de entonces publicará
indistintamente un género u otro, pero en total los western no pasarán de ocho
novelas.
La
presente edición agrupa dos novelas cortas: la mas breve, casi un relato largo
es “Hombre” (1961) y “Que viene Valdez” (1970), de una longitud mayor, ya tiene
la consistencia de novela. Tienen ambas mucho en común: los escenarios, la
frontera sur, los apaches, y un protagonista hispano/indio de pasado turbio y
doble apariencia.


La tensión va in crescendo y hasta el
final el suspense continua, porque el lector ignora cómo van a reaccionar en
cada momento los personajes. La acción, por una parte roza la heroicidad…y por
otra, la traición y la cobardía. El relato es redondo. Hay una película basada
en él, con el mismo título original, en castellano: “Hombre”(Martin Ritt,
1967), protagonizada por Paul Newman.

La muerte del hombre equivocado al
principio de la novela, genera toda una epopeya por parte de Valdez, que quiere
reparar el error ayudando a la mujer india. Pero las cosas se complican y toda
una montaña de obstáculos le impiden cumplir su reparación…mientras lo intenta
como un buen hombre blanco. Entonces lo intenta como un apache. Los apaches
eran expertos en el arte de la guerrilla. El distanciamiento entre anglosajones
y mexicanos, la discriminación, es ostensible. De ahí la importancia de la
doble personalidad de Valdez.
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Elmore Leonard |
La acción se desarrolla siempre en
espacios abiertos, en los paisajes de Arizona. Los personajes deambulan por
ellos, siguen pistas, persiguen a un hombre, aunque ese hombre también les
persigue a ellos, llegado un punto. Y
todo el motivo originario es la reparación de una muerte equivocada, aunque con
el desarrollo del argumento aparecen bastantes más motivos para acabar con un
personaje odioso y cruel. Sin embargo, el final queda abierto y sugerente, a
diferencia del final de la anterior novela, que cierra un círculo.
Ambas son una lectura imprescindible para los amantes del género y para
cualquiera interesado en la buena literatura.
Fuensanta
Niñirola