4/11/12

I JORNADAS DE LITERATURA HISTÓRICA EN VALENCIA


I JORNADAS DE LITERATURA HISTÓRICA DE HISLIBRIS EN EL MUSEO L’IBER DE VALENCIA

Ver el vídeo:




El fin de semana del 19 al 21 de octubre han tenido lugar en el magnífico espacio del Museo L’Iber, (el palacio de Malferit) las primeras Jornadas de Literatura Histórica que Hislibris ha organizado en Valencia.
Para iniciar lo que nos gustaría que tuviera una continuidad en el tiempo, resolvimos elaborar un programa que diera un paseo por todas las épocas en que la Historia suele clasificarse, reclutando para ello a diversos autores españoles que tratan de cada una de las épocas, previa una introducción que hablase de los diversos géneros dentro de la literatura histórica, y un epílogo que considerase la problemática editorial actual en España.
En primer lugar y como aspecto general, una vez ya realizadas las Jornadas, he de destacar el apoyo y el impecable trabajo del equipo del Museo y su director, Alejandro Noguera, que no sólo nos ha acogido en su bellísimo e incomparable interior, sino que nos ha ayudado en todo momento con la parte técnica, rebosantes de simpatía y paciencia, puntuales y al pie del cañón en todo momento.
En segundo lugar, destacaré también que la respuesta de los autores ha sido generosa y espléndida en su participación, tanto los ponentes como los autores que han estado entre el público, viajando desde diferentes puntos de la península e incluso desde las Islas Afortunadas; asimismo, el público ha llenado completamente la sala del Museo destinada a las mesas de debate y mesas redondas, participando activamente con sus preguntas y sugerencias. Agradecemos también a todos ellos su amable participación y el clima que han mantenido en todas las sesiones: un clima de cordialidad, de libre intercambio de ideas y opiniones siempre respetándose mutuamente. Un clima al que estamos acostumbrados en Hislibris y que deseábamos transmitir aquí también.
Dicho esto, paso a resumir las intervenciones en las diversas mesas.

De la presentación formal, salutación y bienvenida al público, se ocuparon Alejandro Noguera, como anfitrión, además de Ángeles Pavía y yo misma como organizadoras la toda la logística: contacto con editoriales y con escritores, búsqueda de restaurantes con los que acordar precios ajustados, localización de hoteles para aconsejar a los foráneos, etc.; organización en general de los detalles externos al propio Museo.


La primera mesa, moderada por Ángeles, fue la Mesa de Géneros, ocupada por los valencianos Eduard Mira, Isabel Barceló, Juan Miguel Aguilera y el tinerfeño Antonio Cabanas. Comenzó Isabel, abordando el tema de la relación mito/historia, cómo el mito subyace en las raíces profundas de la cultura, con su carácter legendario y aventurero, aventura exterior y a la vez rito iniciático interior. Analizó el papel del héroe en la narrativa mitológica, así como los personajes secundarios que le rodean. También destacó la importancia de la documentación, puesto que todo mito tiene una base real, en hechos históricos arcaicos, destilados a través de los siglos, hasta que nos llegan a nosotros.
Eduard Mira hizo una brillante disertación sobre la interrelación del mito con la historia, asegurando que las clasificaciones son posteriores y convencionales, y que en la novela histórica cabe casi todo, aportando el novelista lo que no puede hacer el historiador o el arqueólogo, más limitados a las pruebas documentales o de campo. La elección de tema, época y lengua no es gratuita, tiene mucho que ver con la personalidad del autor y sus intereses emocionales e intelectuales. El autor parte del presente, por lo que hay que llevar cuidado con no caer en lo que se viene a llamar “presentismo”. Éste es un aspecto que se repite en casi todas los debates.

Antonio Cabanas, apasionado de Egipto, marco de todas sus novelas, habló de su concepto de novela histórica, hizo un repaso de la novela histórica desde Homero hasta Cervantes y después hasta su paisano Pérez Galdós, destacando el aspecto pedagógico a la vez que de entretenimiento, sin abrumarle con demasiada información que puede obtener por otra vía. También la búsqueda de reproducir sentimientos y emociones universales. Habló de las dificultades de ambientación y documentación, y nos contó de por qué había elegido a Akhenaton para su última novela, y aseguró que hay que aprovechar los huecos de datos para  poder ficcionar.

Juan Miguel Aguilera, que empezó escribiendo ciencia-ficción y más tarde cambió a la novela histórica, afirmó que escribir una novela es, en principio, un ejercicio de libertad, por lo que el autor, en su opinión, puede saltar de un género a otro sin cortapisas, mientras la narración atrape al lector, sea coherente y verosímil, para lo que la parte documental debe estar muy bien cuidada. También sacó a relucir el tema de las ucronías, los cambios de perspectiva espacio-temporal, y la introducción del elemento mágico en la novela histórica, entre otros temas.
Tras un interesante debate entre el público y ponentes, presenciamos en el patio de entrada al Museo una estupenda exhibición de esgrima de los siglos XIII, XV y XVIII a cargo del grupo Tercio Viejo. Compañía Alonso de Contreras. Después un numeroso grupo nos fuimos a cenar a un restaurante cercano, donde pasamos un rato agradable y divertido.

El sábado ha sido el día más fuerte: cuatro mesas redondas, dieciséis autores en total, dos por la mañana y dos por la tarde, con una multitudinaria comida, buenísima, en medio.
La primera sesión, la mesa de Antigua, (cuyo principal asunto era el de la documentación) estaba compuesta por Teresa Simal, Javier Negrete, Javier Pellicer y  Yeyo Balbás. Moderó Alejandro Noguera. Alejandro situó el tema describiendo las clases de fuentes para esta etapa histórica: textuales, arqueológicas, y también iconográficas. Y apuntó que lo importante es sumergirse en la mentalidad del personaje que se trate.
Comenzó Teresa, hablando de sus motivaciones personales para escribir esa obra y de la documentación manejada y la elección del tema, espacio y lugar. Trata el tema de Akhenaton, de la princesa Merit Amon y Moisés. Al parecer, el personaje de la princesa le produjo una especie de empatía que le hizo decidirse a escribir.
Javier Negrete describió a la Antigüedad como una “vasta zona de niebla”, lo cual para un novelista es un campo estupendo que le permite rellenar con la imaginación, aunque para un historiador sea un quebradero de cabeza. Habló de fuentes como Herodoto, que él mismo duda de las informaciones o anécdotas que recaba, o de Tucídides, el mayor historiador de la Antigüedad, que vivió la época que describe, con las ventajas e inconvenientes, y que sin embargo, considera la historia como reyes y batallas. Los datos nos llegan de un modo siempre parcial, por lo que no debemos dar crédito absoluto. Lo que le gusta a Negrete es imaginar “qué hubiera sucedido si alterásemos algún factor histórico”.
Javier Pellicer, algo inquieto por la presencia de autores más veteranos que él, nos explicó las dificultades –añadidas a la del autor primerizo- de documentación para la época de su novela, los íberos y cartagineses, ya que las referencias que tenemos provienen del lado romano y griego, aunque lo que sí hay son datos provenientes de la arqueología. Hay, sin embargo muchas lagunas sobre el interior de la Península Ibérica. Tito Livio, una de las fuentes usadas, es muy dramático, casi literario, lo que no le hace demasiado fiable. Comentó diversos detalles sobre su obra y como había tenido que elegir entre diversas interpretaciones históricas.
Yeyo Balbás planteó las dificultades de entrar en la mentalidad de la época y la dinámica social, puesto que las crónicas o documentos históricos reflejan la mentalidad del que lo escribe, además del sector social al que pertenece. Lo cual nos lleva al problema del “presentismo”, que ya hemos citado anteriormente. Los detalles de la vida cotidiana le interesan sobremanera, aunque presenten bastantes dificultades. Yeyo busca la verosimilitud. En el diálogo que siguió, se trató el motivo por el cual un autor elige una u otra época, por qué los españoles suelen elegir tanto Grecia y Roma; y también se habló de los problemas del estilo, si usar más diálogo o estilo indirecto.

En la siguiente mesa, de Medieval, moderada por Antonio Penadés, intervinieron: Guillermo Galván. Ramón Muñoz, Miguel Angel Badal y Sebastian Roa. El tema era la figura del caballero medieval.
Guillermo Galván, que nos habló de la época visigoda y centro su atención en Leovigildo, Recaredo y Hermenegildo, destacando el clima de conflicto entre la religiosidad arriana/cristiana,  pero también entre las posiciones políticas y luchas de poder. Trató de acabar con la leyenda negra de la muerte de Hermenegildo, y nos situó en el panorama que traza su novela.
Ramón Muñoz se centró más en el asunto de la mesa, el caballero medieval, y realizó una intervención muy acertada, planteando los tipos de caballeros: el campeón y el caudillo, tanto cristianos como musulmanes, y nos describió cada tipo, y sus características. También destacó un elemento clave y marco de la acción en la época altomedieval, que es la que más ha estudiado: la frontera, la línea fluctuante entre dos mundos.
Miguel Ángel Badal nos situó en tierras gallegas en el siglo XI, pintándonos un paisaje lleno de incursiones vikingas, vasconas, musulmanas, y donde destaca el papel de dos importantes personajes caballerescos: el conde Rodrigo Romariz que ha de recurrir precisamente a vikingos (los lordemanos/normandos) para defenderse de las presiones y acoso al que lo sometían; y por otra parte, al obispo Cresconio, protagonista central de la novela y que aunaba los valores eclesiásticos junto a los guerreros.
Finalmente, Sebastian Roa incidió en primar la parte novelada sobre la a veces excesiva parte histórica, remarcando que con las novelas podemos despertar el interés por la historia, pero no aprender historia. También destacó que los caballeros no eran una idea exclusivamente  medieval, y que entendía que desde la Ilíada hay ejemplos de caballeros, aunque fue con la novela de caballerías con la que se hicieron verdaderamente populares.
Tras ambas sesiones, y el debate posterior, muy animado, hubo una comida (¡paellita,cómo no!) en la que abundó el ambiente distendido y simpático.

Por la tarde la primera sesión, moderada por mí, contó con los siguientes invitados: los novelistas Fernando de Villena, Baltasar Magro, Luis Zueco y el historiador Alfredo Alvar.
El granadino autor Fernando de Villena nos leyó su intervención –tras la cual hubo de marcharse, por problemas de horario―y habló muy bellamente sobre la creación literaria, los diversos estilos y su equilibrio con la acción narrativa, el concepto de prosa, el barroquismo y el surrealismo y la libertad de autor para tomarse las necesarias licencias  en su escritura. 
Baltasar Magro –que también hubo de marcharse antes de finalizar la sesión- incidió más, en una intervención plagada de golpes de humor y vitalidad, en el tema de las intrigas y las luchas políticas, contándonos de los personajes que presenta en sus novelas, que van desde el Duque de Osuna, a Quevedo y acabando por Juanelo Turriano, polifacético artista e ingeniero del XVI. Recrear la historia primando los aspectos emocionales, entusiasmar al lector,  poniéndose en la piel de los personajes, es lo que considera primordial.
Alfredo Alvar nos dio una lección magistral  amena y jugosísima, rebosante de humor, mostrándonos el punto de vista del historiador (que, por otra parte, no es único, sino que admite diversas posiciones). Destacó la historia narrativa, que busca la verdad de los hechos, no la verosimilitud. Habló de diversas corrientes historiográficas, de los problemas de la documentación y del recurso a las fuentes, refiriéndose a su último libro, sobre la vida de la emperatriz Isabel.
Finalmente, Luis Zueco habló largamente de las intrigas en la época de los Austrias, comentó su libro sobre la gran batalla de Lepanto, presentándola como la última gran batalla del Mediterráneo,  y el panorama en la España de la época, describiendo los cambios de afrontar la guerra respecto a las guerras medievales.

La siguiente y última sesión, la mesa de Contemporánea, moderada por Gabriel Castelló con mucho gracejo, y atinadas preguntas, contando a su alrededor con Mario Escobar, Miguel Aceytuno, Víctor San Juan y Guillermo Galván.
Mario Escobar habló sobre la ingente cantidad de datos e información de la que disponemos para esta etapa histórica, lo cual limita mucho la parte ficcional, Y además, tiene el problema añadido de la enorme politización. Habló de los grandes novelistas históricos, llegando hasta Pérez Galdós y a Gore Vidal. Apuntó la idea de captar en sus novelas el espíritu español, siempre dividido en dos bandos, y  primó que se hable del ciudadano de a pie, como protagonista cotidiano.
Miguel Aceytuno introdujo el tema de la novela histórica naval, citando a Luis Delgado como ejemplo y modelo de lo que se puede hacer con la historia contemporánea y el mar. Abundó también (este es un tema recurrente  lo largo de las sesiones) en tratar de expresar la pasión y emoción con las novelas, manteniendo la coherencia narrativa, claro. Y valoró el lenguaje marinero, que crea un sabor especial a esas novelas.
Víctor San Juan también escritor de temas navales y contemporáneos,  consideró que hay una cierta dificultad para llegar al público precisamente por el lenguaje naval, poco conocido, Habló de las distintas visiones de Trafalgar  y de las novelas marineras escritas por no marinos, lo que crea problemas de verosimilitud.
Guillermo Galván, convino en que la abundancia de información restringía el campo de la imaginación, en las novelas de marco contemporáneo; habló de dos de sus novelas, en la que trata el tema de la guerra civil, la guerra de Argel y la OAS; también de otra novela en la que trata la muerte de Canovas y el ambiente previo al 98.
En general, concordaron todos en que no es muy conveniente usar a personajes excesivamente conocidos, sino presentarlos de forma indirecta, por medio de personajes de ficción. También se comentó mucho acerca de los tipos literarios del “bueno” y el “malo”, tema que suscitó bastantes intervenciones.
Se finalizó el día con una estupenda cena.

El último día, la sesión matinal del domingo, estuvo dedicada al tema de la edición, y hubiera podido continuar eternamente, las intervenciones se sucedían y no había manera de pararlas. Antes de empezar, Ana Camacho, de la empresa ValenArts, nos mostró un vídeo para publicitar los trailer books, como un método que cada vez se va imponiendo más en las promociones editoriales.
Tras ello, Ángeles Pavía  presentó al grupo de ponentes: la escritora Eva García Saenz, el editor de Evohé Javier Baonza, la editora y agente literario Susana Alfonso, del Buho de Minerva y el también editor Mauro Guillén.
La primera intervención correspondió  a Eva, que nos dejó pasmados con la narración del proceso, paso a paso, que siguió desde la escritura hasta la publicación en papel de su novela, La saga de los longevos. Proceso que acabó en un final feliz, pero que exigió de la escritora una gran dedicación, una voluntad férrea y una tenacidad enorme. Y además una inversión económica, que, afortunadamente se ha visto recompensada con creces. Pero todo, incluido el proceso de autoedición, fue llevado a cabo de un modo muy profesional.
La siguiente intervención,  Susana, nos bajó un poco a la tierra asegurándonos que esto no es lo habitual y que cuesta mucho tiempo y grandes dosis de paciencia llevar a buen término una empresa como la que ha abordado Eva y que muchos otros autores han intentado sin éxito.  Recomendó la figura del agente como intermediario entre el autor y las editoriales, pues ello da unas garantías que no proceden si el autor se presenta directamente. También insistió en una buena campaña de marketing.
Mauro, por su parte, se mostró más optimista, pero por otra parte decidido a desengañar al auto-editor, o al menos, a convencerle de regirse por criterios férreos de corrección y maquetación ajenos, y a ser posible,  a conseguir una buena campaña publicitaria, lo cual lleva más tiempo de lo que muchos esperan. La autoedición es la última puerta a la que llamar, en su opinión.
Javier Baonza intervino muy brevemente, tras la proyección de un vídeo sobre la última novela de Leon Arsenal, libro enriquecido con interacción digital. A partir de ahí, la conversación devino tumultuosa y salían temas constantemente: los derechos de autor, el mercado como regulador, el libro digital, la piratería, los contratos con las editoriales, etc. Todo ello mostró que estamos en un punto de fluctuación, de cambio y renovación de los soportes de lectura, y que el público lector y el propio mundo editorial hierve de opiniones confrontadas.

Finalizada por necesidad la sesión, pasamos a presenciar una demostración de IADO (esgrima japonesa), muy interesante, y de allí al restaurante, donde dimos cuenta de deliciosos manjares y comenzamos a planear las siguientes Jornadas.


En suma: tres días intensos, de relaciones, conocimientos mutuos, discusiones y ratos muy agradables, que esperamos repetir al año que viene, aprendiendo de la rica experiencia que hemos conseguido durante estos días.


Octubre 2012












18/10/12

CUENTOS NEOYORKINOS


HISTORIAS DE NUEVA YORK
O.HENRY
Trad. José Manuel Álvarez Florez
Ed. Nórdica Libros, 2012

William Sidney Potter, O.Henry, (Greensboro, 1862-Nueva York, 1910) es un magnífico fabulador, con una buena dosis de humor y de fina ironía, a la vez que maneja el lenguaje con agilidad y gran imaginación. Nacido un once de septiembre hace ahora 150 años, llevó una vida irregular, incluso pasó por prisión unos años, y finalmente vino a recalar en la Gran Manzana, donde pasó la última década de su vida, y que le dio material para una ingente cantidad de relatos, a cual más atractivo. De hecho, sus relatos han sido llevados al cine en muchas ocasiones.
En esta ocasión Nórdica recoge diecisiete relatos que giran alrededor de la Cuidad por excelencia, la Nueva York de principios de siglo, muchos de los cuales los conocemos por su versión en la pantalla grande, pero cuya lectura se hace sumamente placentera. Todos tienen, como es habitual en él, un sorprendente final, un toque de gracia, una vuelta de tuerca que cambia el relato por completo. Pueblan sus páginas personajes cotidianos, gente corriente, a la que de pronto, sucede algo inesperado.
Historias de reencuentros, de viejas amistades o amores, entrañables y emotivas como la de la joven que mecanografía menús para un restaurante mientras piensa en su amante, al que cree perdido; o la de la enferma que no quiere vivir mientras ve como van cayendo las hojas de una enredadera y está convencida de que, al caer la última, morirá. El cochero que pasea una dama sin darse cuenta de quién es, como el atolondrado corredor de bolsa y su secretaria; la maravillosa historia de una pareja pobrísima que, empeñada en hacerse mutuamente un regalo navideño, no duda en sacrificar lo mejor de sí misma, con resultado paradójico. La hilarante y a la vez curiosa historia del vagabundo que desea pasar el invierno a expensas del sistema penitenciario, protagonizada en el cine por un espléndido Charles Laughton. La pareja que desea fugarse y ante la oposición del padre de ella, intentan conseguirlo  por todos los medios a su alcance, mientras que un tercero, amante despechado, trata de impedirlo con resultado sorpresa. El príncipe-mendigo  de Central Park y un problema de relojería, en el que el futuro de un amante se decide por una cuestión de minutos. El drama de la habitación de los suicidas; la historia de la mujer adoptada por una ricachona que a la vez sufre graves accesos de tacañería; la deliciosa historia de amor incipiente con una puerta verde por medio; la confusión entre un ladrón y un doble casual, y los problemas que acarrea; la esposa echada en falta cuando está ausente e ignorada cuando está presente…
Todas ellas conforman un conjunto con un común denominador: Nueva York, como marco, como hogar de todos esos personajes entrañables, amables u odiosos, caraduras o ingenuos, ricos o pobres, pero muy reales.
Libro  imprescindible para el amante del relato, para el amante de Nueva York y para el que disfruta con la buena literatura.





14/10/12

NEVEROS GRANADINOS


LA HERMANDAD DE LA NIEVE

JOSÉ VICENTE PASCUAL

Ed. Evohé, 2012


La Hermandad de la Nieve es nombre muy bien elegido para una asociación que nunca existió, pero que muy bien podría haberlo hecho. Dicho gremio de tan refrescante denominación es utilizado por el autor como motivo e hilo conductor de la narración presentada en estas páginas, que relata la refundación del reino de Granada, una vez realizadas las capitulaciones de Santa Fe por los Reyes Católicos y marchado, cabizbajo, el rey moro Boabdil. Desde ese momento continúa –con saltos temporales entre una generación y otra― hasta el fin de la rebelión de las Alpujarras, donde los moriscos (cristianos nuevos, convertidos del islam al catolicismo más por cuestiones de poder político que por creencias) son prácticamente eliminados y dispersados por las tropas de Don Juan de Austria, por orden de su hermanastro el católico monarca Felipe el Segundo.
Tres generaciones de neveros ocupan la narración que Álvaro de la Santísima Trinidad  de Bayos recuerda en sus memorias, cuando ya es el tiempo en que la muerte le parece cercana. Álvaro de Bayos, su abuelo, fue el primer Maestro de la Nieve, fundador de la Hermandad; seguido de Álvaro Andrés de Bayos, Patriarca de la Nieve y padre del narrador. Tiempos gloriosos donde, del caos posterior a la guerra, surgió un negocio levantado con el esfuerzo, el sudor y el trabajo de unos hombres decididos a todo para poner en marcha una idea feliz: puesto que la nieve estaba allí, en lo alto de la Sierra, y era necesaria para muchas cosas: conservar alimentos, aliviar enfermos, procurar placenteras bebidas y refrescar las casas en el bochorno del verano, entre otras, Álvaro de Bayos, antiguo soldado de las tropas de Gonzalo Fernández de Córdova, decide establecerse en Granada tras doce años de servicio y dedicar su vida a la construcción de una empresa que consistirá en bajar la nieve de la sierra, manipularla según un secreto bien guardado entre sus hombres a través de generaciones, y distribuirla como hielo a todo aquel que en la ciudad de Granada estuviere dispuesto a pagar por él. Las familias potentadas, los gobernantes, los hospitales, e incluso el propio emperador Carlos V, en los meses que pasó en la ciudad, a la que pensaba convertir en capital del Imperio, fueron usuarios de tal servicio. Álvaro crea un equipo de bravos y duros hombres, regido por férreas leyes cuya trasgresión es terriblemente castigada.
Narración de carácter épico y legendario con pinceladas de mito, a lo largo de tres generaciones con su lectura asistimos a los progresos, conflictos y vaivenes de la Hermandad, así como al devenir de la sociedad granadina, escindida entre los cristianos viejos y los nuevos,  creándose un profundo abismo entre ambas facciones. No tanto por la religión, que era la excusa, cuanto por la desesperada lucha por el poder. Toda la novela trata de las luchas de poder en una sociedad escindida. La eterna guerra civil: los Benazara, cristianos nuevos,  rivalizan con los Bayos, cristianos viejos; los bandidos Alcantudes juegan un importante papel en su continua lucha desde la serranía.

Otros personajes conforman el conjunto, como lo son algunos de los neveros que cumplen un papel importante: como el capitán Martín Delavera, que ayuda al primer Bayos en los comienzos; Eliseo Cabañero, guardián de la cueva de los secretos;  los fieles Deogracias Meléndez y Herminio Saldaña; el cura Fray Hernán Carrasco; el licenciado Merino que enseña latines al último vástago de los Bayos; la silenciosa esposa Inesa y la parlanchina Laura Soledad; el capitán Diego Rivas, que dirige la lucha final de la montaña.
Hay, sin embargo, otra línea de discurso, que es la femenina, plena de misterio. No tanto referida a las esposas oficiales, cumplidoras de su papel de madres y amas de la casa. Componen estas otras mujeres una serie de personajes de corte más bien simbólico, que ejercen algo así como ángeles custodios que rodean a los protagonistas masculinos, vigilándoles y sustentándoles, como apoyo moral. La enigmática Señora que no Dice su Nombre, que dirige los destinos de la Hermandad desde la sombra;  Albia Domenica de la Santísima Trinidad, la joven venusina surgida de las aguas, que entrará en la familia de la mano del más acérrimo enemigo de la Hermandad y se convertirá en una bella mujer que atraerá al padre y al hijo, ejerciendo benefactora influencia sobre ambos; y finalmente, Adina/ Isabel de Santa María, niña-viuda que aparece montada en un mulo y con la que concluirá la historia, promesa de futuro. Las tres mujeres pertenecen a un nivel que trasciende la realidad y se sumerge en el mito, cargadas de un simbolismo que las conecta entre sí y que sólo se puede entender como tal, sin buscarle más que la poesía y la imagen que representan.

En suma, esta es la historia de Granada, y yo diría que, en realidad, es la historia de España, condensadas como la nieve, en un bloque de hielo donde todo se nos muestra a través del blanco y frío cristal tras el que atisbamos lo que puede estar sucediendo detrás, intuimos, además de sentir el frescor, todo un juego de damas o de ajedrez, el juego ancestral del poder, anclado en lo más hondo de la naturaleza humana.
A destacar la bella portada y en general, la edición, muy cuidada.

José Vicente Pascual (Madrid, 1956), es novelista y colaborador habitual en prensa. Ha publicado varios libros de relatos, adaptaciones de narrativa para jóvenes lectores y guiones teatrales. Entre sus novelas destacan La montaña de Taishán (premio Azorín, 1989), El capitán de plomo (premio Café Gijón, 1993), Palermo del cuchillo (premio Alfonso XIII, 1995), Juan Latino (1998), El país de Abel (finalista del premio nacional de la crítica, 2002), La diosa de barro (2006), Homero y los reinos del mar (publicada con el heterónimo de José Ferrer González, finalista en el premio de novela histórica Caja Granada, 2009), y Los fantasmas del Retiro (2011). La Hermandad de la Nieve es su última obra de narrativa histórica.



Ariodante






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