14/8/15

AVENTURAS EN MOONFLEET

MOONFLEET



JOHN MEADE FALKNER

Presentación y Apéndice de Vicente Muñoz Puelles
Anaya, 2001


Quince años después de ser publicada «La Isla del Tesoro», y también «Las aventuras de David Balfour»,de R.L. Stevenson, John M. Falkner  publica en 1898 «Moonfleet», una novela de aventuras al más puro estilo «stevensoniano» que tiene todos los ingredientes del género: joven protagonista con maduro protector, contrabando, criptas misteriosas, huidas, luchas, búsquedas de tesoros, accidentados viajes marineros, etc. Es, pues, una novela ideal para lectura veraniega.
La narración está contada por el propio protagonista, lo que ya nos garantiza que a pesar de verse metido en mil y una aventuras, muchas de ellas con un final catastrófico, a la postre está en condiciones de hablar de su vida, rebosante de añoranza por los tiempos de su infancia y  juventud.
Además de un buen libro de aventuras, la novela nos describe una relación paterno filial entre dos personas que no tienen parentesco, pero que lo ansían. Elzevir Block, que regenta una taberna en Moonfleet, ha sufrido la pérdida de su hijo David, y John Trenchard, el joven protagonista, es huérfano; cuando sus caminos se cruzan, se establece entre ellos una estrecha relación de amistad y a la vez, encuentran el padre y el hijo que cada uno busca. El joven Trenchard se meterá en problemas por su desmedida curiosidad, pero Block cuidará de él y le intentará proteger en lo posible, si bien, John, rebosante de vitalidad y arrogancia juvenil, acaba por buscarse mayores complicaciones.
Elzevir Block dirige un grupo de contrabandistas que faenan entre la costa de Dorset y las islas del Canal. Pero Block tiene un enemigo, Maskew, que buscará su perdición y la del grupo, hallándola a su vez. Y Maskew tiene una hijita, Grace, a quien el joven Trenchard adora. La historia ya está servida.
Las aventuras se desatan con la traición de Maskew, por lo que Block y John deben huir de Moonfleet, y tras una serie de aventuras buscando el tesoro maldito de los Mohune, robado al rey por el coronel Barbanegra  y del que John consigue una pista, habrán de huir incluso de Inglaterra, donde se ha puesto precio a sus cabezas. En Holanda, donde recalan, también se buscan complicaciones, porque el joven Trenchard es testarudo y a pesar de que Block le respalda y le ayuda siempre que puede, llegará un momento en el que las cosas pintarán muy negras. Pasan años cautivos, John crece y se hace un hombre, y Elzevir envejece. Pero mantienen esa relación de amistad paterno filial, y llegado el momento, ven la ocasión de volver a ser libres.
Hay unos pasajes terribles al final de la narración, la lucha contra la tempestad en un mar embravecido frente a las conocidas rocas de la infancia y, finalmente el retorno al hogar simbolizado por la luz que se mantiene encendida a lo largo de los años como imagen de la esperanza. El tesoro de los Mohune revertirá en buenas obras, redimiendo a su dueño de la culpa y la maldición.
La novela ha sido llevada al cine por Fritz Lang, proporcionándonos una excelente película de aventuras, si bien con bastantes cambios en la historia y en los protagonistas de ella. En una carta de Lang, citada en el Apéndice, éste dice: «Creo que cada uno de nosotros tiene su Moonfleet, que es la propia infancia. Quizá eso influyó también en mi aceptación de la película, mi deseo de volver a ser, al menos durante unos meses, un niño de once años.»

John Meade Falkner (Manningford Bruce, Wiltshire, 8 de mayo de 1858 - Durham, 22 de julio de 1932) fue un escritor inglés, famoso especialmente por su novela de aventuras «Los contrabandistas de Moonfleet». Además fue un hombre de éxito en los negocios, llegando a ser ejecutivo de una empresa armamentística durante la Primera Guerra Mundial.
A los trece años, tras la muerte de su madre, se trasladó a vivir en Dorset, frente a la isla de Portland, paisaje que evocará como escenario de Moonfleet. Curiosamente, alternó la escritura de guías de viaje, con dos novelas más, sin demasiado éxito. Fue un gran erudito, interesado en heráldica, libros antiguos y manuscritos medievales.



Ariodante 

9/8/15

SECRETOS EN SACROMONTE

VALPARAÍSO. EL SECRETO DEL SACROMONTE

FERNANDO DE VILLENA

Ed. Port Royal, 2015



Obra curiosa y entretenida, de estructura algo laberíntica y fragmentaria, sobre la trayectoria de un objeto precioso y apreciado a través de los siglos. Sirve de excusa al autor para engarzar relatos muy dispares, con lo que el lector tarda un tiempo en saber el tono de la obra. A veces le puede parecer que está investigando viejos manuscritos, escuchando viejas historias, o leyendo las noticias en la prensa.  Esta nueva novela del escritor y poeta granadino propone un recorrido por diversas épocas, componiendo un retablo donde se combinan temas, paisajes y personajes, en torno a un eje común, ese objeto sagrado que recorrerá distancias en el espacio y el tiempo hasta ser encontrado por un inquieto buscador.

Comienza con una historia casi contemporánea, que queda interrumpida en un momento álgido, aunque bastantes capítulos más adelante continuará. Dentro del conjunto de textos, funciona como parte principal una narración en primera persona de Francisco Gibaja, dividida en dos secciones, primero el manuscrito del joven estudiante Francisco, fechado en los años sesenta, y sus aventuras en el colegio del Sacromonte, y segundo, fechado en 2010, el texto del maduro abad Gibaja, que retorna a la abadía donde estudió años atrás. El lector recibirá descripciones bellísimas de los jardines y bosques que rodean el colegio y abadía del Sacromonte, hasta el punto que casi se puede aspirar el aroma del ciprés y el mirto, escuchar el viento entre las hojas, las risas de los estudiantes, los pasos solitarios por caminos empedrados y disfrutar de unos luminosos crepúsculos. Hay un clima de misterio que se conjuga bien con el relato simple y llano del joven estudiante Francisco, el futuro abad.
En la siguiente parte se produce un salto muy atrás, a la época en que Jerusalén es destruida por Tito, y los tesoros del Templo llevados a Roma. Entre esos tesoros hay una arqueta cuyo contenido es de gran valor. De Roma saltamos a los visigodos, de allí a Toledo, mas adelante somos espectadores de la historia y triste derrota de Don Rodrigo y la subsiguiente invasión musulmana. Más adelante sabremos del itinerario y desplazamientos de la arqueta y presenciaremos un encuentro con el césar Carlos y el príncipe Felipe, junto a su preceptor, Juan Martínez Silíceo, el cual recuerda y relata su asombrosa vida. Asistimos después a la edificación del Escorial, a las tristezas de Felipe II y al destino final de la arqueta en Granada. Volvemos a la continuación de la narración inicial, aunque el tiempo pasará más rápido y surgirá una trama internacional que entrará en escena de modos diversos, con un final realista aunque algo decepcionante.

Todo esto puede parecer un galimatías, pero no lo es, ya que el autor consigue que cada relato engarce de algún modo con el anterior, y así, saltando de siglo en siglo y de país en país, traza un fresco histórico a la vez que da forma de thriller al eje narrativo. Quizá alguien se preguntará qué tienen en común el judío Anán, los reyes visigodos Alarico,  Walia o Atanagildo, Don Rodrigo, el cardenal Silíceo, Felipe II y el abad de Sacromonte. Pues bien, sí hay algo en común: el contenido de la pequeña arqueta que irá pasando de unas manos a otras, a través del tiempo, y que viene a quedar oculta y a buen recaudo justamente en la abadía del Sacromonte granadino. No desvelaré más, porque es competencia del lector llegar a conocer tal contenido, mediante la placentera lectura de todos estos textos engarzados en este libro, que sirven a su vez como excusa para sumergir al lector en muy diversas épocas. Fernando de Villena es un magnífico escritor, cuya maestría ha probado largamente en las numerosas publicaciones, tanto de ensayo como de narrativa o en poesía que a lo largo de su trayectoria ha producido y esperamos siga produciendo.
Hay en estos textos, por encima de todo, un profundo amor a Granada, al Sacromonte, al paisaje granadino y a los personajes históricos y probablemente desconocidos para el público en general, y a los que el autor quiere rendir un homenaje. Entre ellos, el preceptor de Felipe II, el cardenal Juan Martínez Guijarro o Silíceo (1477-1557), y también otros personajes destacados como el humanista, hebraísta, biólogo y escritor Benito Arias Montano,(1527 -1598), los arzobispos Gaspar Quiroga y Vela, (Toledo) Pedro de Castro (Granada), y Pablo de Santamaría, obispo de Palencia, reunidos en cónclave con Felipe II para determinar el paradero de la famosa y misteriosa arqueta.
En la sección final, el autor aterriza en la actualidad más reciente y deja un cierto sabor amargo con la conclusión del misterio. Pero así es la realidad, y Fernando de Villena ha querido lanzar al aire un lamento por boca de sus personajes, mostrando una imaginaria situación que, desafortunadamente, estamos habituados ya a encontrar en los noticiarios.
El estilo de los textos contemporáneos está más acorde con el lenguaje usado a diario, mientras que, en los de épocas pasadas el autor usa un castellano que semeja antiguo, con giros y modos ya en desuso, pero que van muy bien a la narración.
En suma, un conjunto aparentemente disperso pero en el fondo armonioso, que, si bien no es el mejor libro que he leído del autor, es una obra  bien compuesta y con una idea central, la arqueta como símbolo de nuestra herencia cultural,  que la unifica y le da vida.

Fernando de Villena (Granada 1956) es un escritor y poeta español. es doctor en Filología Española y profesor de Lengua y Literatura, profesión que ha ejercido por diversas poblaciones andaluzas. Desde Archidona (Málaga), donde estuvo varios años, fue destinado a su ciudad natal, en donde reside desde entonces. Poeta y novelista, es uno de los escritores más prolíficos de su generación y autor, asimismo, de ensayos. Está en posesión de importantes premios literarios. Gran viajero, muchas de sus andanzas le servirán de estímulo para sus narraciones.
Su obra poética es extensa, alrededor de treinta poemarios, que el autor ha recogido por décadas, en varios volúmenes. Como narrador, Fernando de Villena ha publicado casi una veintena de libros. Ha dedicado también algunas obras al estudio de la producción literaria en los siglos de Oro y en el siglo XX. Pertenece a la Academia de Buenas letras de Granada.



Fuensanta Niñirola ( Ariodante)

Julio 2015

4/8/15

PASEOS POR ROMA

ROMA
PILAR GONZÁLEZ
Ediciones Evohé, 2015



Es este un excelente y muy completo estudio sobre Roma: sobre la ciudad y su evolución, así como sobre la civilización romana, madre de la civilización mediterránea, como bien resume Mommsen en la cita inicial. Aborda el tema desde muchos ángulos, y contiene una cantidad de datos impresionante. Magnífico libro de consulta, que también se puede leer, con calma, como una interesantísima lectura, si bien de corte más académico, aunque con una escritura muy amena y cuidada. La profesora Pilar González es una verdadera especialista y además, transmite lo placentero que le resulta el tema. Ella misma reconoce en su introducción que dedicó parte de un año sabático (2000) a residir en Roma, ciudad que ya había visitado en múltiples ocasiones, sintiéndose un poco “peregrina y romera”, un poco “viajera curiosa y pía”, pero nunca extranjera. Irrepetible y único museo al aire libre, como subrayó Byron, González añade: “el más grandioso de los yacimientos arqueológicos conocidos y aún por explorar en su totalidad”.

Comienza, obviamente, por el principio:  cómo se funda Roma, cuáles son sus orígenes, entre lo histórico y lo legendario.  Aborda  las fuentes de información, por una parte, las inscripciones latinas de diversas épocas, los fastos triunfales, los documentos oficiales, leyes reales, tratados, etc. y las fuentes históricas propiamente dichas: los Anales (conjunto de primeros analistas históricos); por otra parte, dirige su mirada hacia las fuentes literarias, los carmina o cantos, y los mitos y leyendas, fabulae, abundantísimos. Esta es una de las partes más atractivas. De hecho, en todos los apartados del libro, siempre alude a sus orígenes legendarios o mitológicos.
Además de todo lo anterior, hay una serie de pistas físicas: vestigios históricos, restos arqueológicos, conseguidos en las diversas excavaciones a lo largo de la historia, dedicándole atención especial a las excavaciones arqueológicas, recordándonos que éstas no comenzaron hasta el siglo XVIII, con el descubrimiento de Pompeya y Herculano, como más adelante se verá.

Estudiará después los sistemas defensivos, cuyos comienzos sitúa hacia 378 a.C., según Tito Livio, con los llamados “Muros Servianos”, (reforzando las primitivas defensas arrolladas por los galos en 390 a.C.) y su final con las llamadas Murallas Aurelianas (271-279 d.C). Del suministro de agua se ocupa en siguiente lugar, estudiando los diversos acueductos a partir del primero, construido por Appio Claudio Caeco en 312 a.C.. La reordenación administrativa de Roma corrió a cargo de  Augusto, que la dividió en catorce distritos, y la autora pasa a analizar cada una de las zonas y monumentos que considera fundamentales.

El Palatino, la colina donde se asentó la Roma de Rómulo, es estudiada a fondo en un capítulo, desde la inicial configuración topográfica (la Roma Quadrata), el siguiente proceso de desarrollo urbanístico hasta su conversión en la casa oficial de los césares, y sede de diversos templos, el Hipódromo o Estadio, etc.
El Capitolio, fortaleza natural de la ciudad, al ser una roca aislada y la colina más pequeña de las siete tradicionales, ha mantenido el carácter religioso y sagrado que tuvo desde sus orígenes. La autora estudia no solo su formación e historia, sino  también el área capitolina.
El Foro (Forum Magnum) es, obviamente, otro de los puntos de atención centrales, que en la época antigua era el centro de la vida romana, hasta el Imperio, convirtiéndose durante el medioevo y renacimiento en cantera para la edificación de muchas mansiones.. Asimismo se describen y estudian los llamados Foros Imperiales que ampliaron el Forum Magnum desde César.
El amplio valle entre el Palatino, el Esquilino y el Celio, en cuyo centro se halla el Coliseo (Anfiteatro Flavio), es denominado Valle del Anfiteatro. En él se hallan, además,  el colosal Arco de Constantino, la fuente Meta Sudans (inexistente en la actualidad) , y el Cuartel de los Gladiadores. El Coliseo (nombre que comenzó a usarse a partir del medioevo) sigue siendo, después de veinte siglos, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad.
El Esquilino es la más grande de las siete colinas, sede de Santa María Maggiore, San Pietro in Víncoli, la Domus Aurea, las Termas de Trajano y las de Tito, etc. La autora revisita cada uno de los monumentos contando las leyendas que hay sobre sus orígenes o los vestigios arqueológicos, en su caso.

A continuación le toca el turno al Campo de Marte, que ocupa la antigua llanura que se encontraba fuera de los muros servianos, y que servía de campo de entrenamiento militar, de ahí su nombre. Constituyó en siglos posteriores, una inmensa zona de expansión de la ciudad. Agripa fue el responsable del plan reurbanizador de la zona, incluyendo el Panteón entre uno de los nuevos edificios, así como unas Termas y la Basílica de Neptuno. Más adelante se situó el Mausoleo de Augusto y Ara Pacis Augustae, las columnas de Antonino Pío y de Marco Aurelio.
El Quirinal, sede ancestral de los sabinos, es otro de los focos de atención, su historia, descritos todos sus monumentos, las diversas termas, sepulcros y santuarios, fuentes (que aborda en apartado especial).
El Celio, antiguamente denominado “monte de las encinas” es una colina muy boscosa aún, que tuvo un carácter residencial, siendo sedes de muchas villas famosas. Actualmente está poblada por diversas iglesias, basílicas, palacios y criptas. A destacar San Stefano Rotondo, (fines siglo V) por la peculiar estructura del templo. Y por descontado, la inmensa basílica San Juan de Letrán (San Giovanni in Laterano), fundada por Constantino. Y primera residencia de los Papas.
El Aventino, antiguo Mons Murcus, es la más baja de las siete colinas, zona residencial, es sede de diversos templos, mitreos y termas (las de Caracalla, entre ellas) así como del santuario de la Bona Dea Subsaxana, la pirámide de Cayo Cestio, etc.
El Circo Máximo, dedicado principalmente a carreras de carros, que era el espectáculo más exitoso entre el público.  Se estudia en este apartado no solo las actividades y sus protagonistas, sino también  los cambios producidos por los diversos emperadores, y  la estructura básica del circo.
El Trastevere, Gianicolo y Vaticano. El Trastevere es en la actualidad uno de los barrios más típicos y personales de Roma. Fue punto difusor del cristianismo y lo pueblan diversas iglesias, siendo la más importante Sta. María in Trastevere. Así como destacan la Villa Farnesina, y el Palazzo Corsini.
El Janículo o Gianicolo, monte dedicado a Jano, también llamado la octava colina de Roma, estaba en sus inicios en territorio etrusco. Cubierto de bosques, hay también muchas villas e iglesias, destacando San Pietro in Montorio; pero principalmente, está ligado en la actualidad a la figura de Garibaldi y al Risorgimento, cuyas figuras principales están esculpidas y situadas en distintos parajes de la colina.
El Vaticano, en tiempos muy antiguos estuvo destinado a enterramientos; Calígula y Nerón construyeron su circo en esa zona, Trajano su Naumaquia y Adriano su Mausoleo, el actual Castel Sant’Angelo. El emperador Constantino construyó la primera basílica en 326.  Las obras de San Pedro se iniciaron en 1506 de la mano del papa Julio II. La ciudad-Estado del Vaticano surgió en 1929, a partir del Tratado de Letrán entre la Santa Sede y el Estado Italiano.
La Via Appia Antica, punto de comienzo y de retorno, fue trazada en 312 a.C., desde el Circo Máximo extendía su primer tramo de Roma hasta Capua, y poco a poco fue ampliándose, llegando hasta Brindisi en 191 a.C. Tumbas, arcos, iglesias, columbarios, torres y villas la festonean, bordeándola, sobre todo en el primer tramo. En los primeros años del cristianismo, se abrieron túneles (catacumbas) subterráneos para sus enterramientos, que debían ser secretos. Catacumbas que llegaron a los 300 kms. Y aún no han salido todas a la luz.   
Atención aparte requieren los Obeliscos de Roma, muchos de ellos extraídos de Egipto. Prácticamente ninguno se halla en su ubicación original. Hay trece obeliscos en Roma de los que solo ocho son egipcios, el resto son réplicas romanas. En el capitulo dedicado a ellos, se estudian uno por uno, origen, traslado, ubicación, etc.

No podía faltar un capitulo dedicado a las Fuentes de Roma. Pocas ciudades hay con tantas y tan artísticas fuentes, alimentadas por los numerosos acueductos que suministran agua a la cuidad. La más monumental y conocida, (sobre todo después de que Anita Ekberg se bañase en ella) es la de Trevi, pero son muy destacadas las de la Piazza Navona, o la de los Cuatro Rios. En la Fontana de Mose o del Acqua Felice también se bañaría otro actor, Paul Douglas, en la película “Fortunella”.

Se repasan, finalmente, las transformaciones históricas y urbanísticas de la ciudad de Roma, a partir del traslado de la capital del Imperio a Constantinopla/Bizanzio. La decadencia urbanística y social en el medioevo fue un proceso paulatino. La entrada de los bárbaros asoló las pertenencias y las vidas de muchos romanos, pero los edificios y la estructura de la ciudad se mantuvo en pie. Es en el Renacimiento cuando la ciudad se renueva, pero precisamente esa renovación se nutriría de piezas pertenecientes a los grandes monumentos clásicos que aún perduraban. En los años del Barroco se abrirían nuevas calles, edificando nuevas iglesias, palacios y fuentes. En el XVIII el movimiento neoclasiscista se extendió por toda Europa desde Italia, principalmente Roma. Toda una tropa de artistas, arquitectos y literatos pasaron por allí, tomando ideas (y no solo ideas). De la época contemporánea, observamos las múltiples transformaciones desde el Risorgimento, pasando por las grandes obras publicas de Mussolini, y también los destrozos de la II Guerra Mundial.
Un apartado con Apéndices amplía con la expansión de Roma a través de la historia, toda la información, que está muy bien interrelacionada, con múltiples notas además de una muy completa bibliografía. En cuanto a ilustraciones, el libro en papel incluye treinta fotografías, y añade enlaces para poder acceder al enorme trabajo iconográfico de la autora (fichas de más de 1.500 fotografías y planos) en: www.edicionesevohe.com/Roma. En la edición digital, cada capítulo incluye enlaces que llevan a fotos, planos y mapas referentes al tema tratado, en total, 23 powerpoints.
El propósito de este libro es, según la autora, ofrecer una síntesis útil, de fácil consulta, a quienes estén interesados en su historia y arqueología. Propósito que cumple sobradamente. Este no es un libro de divulgación, aunque tampoco es un tratado, por la manera que está escrito. La visión de Roma que Pilar González nos ofrece es muy personal, como una actual peregrina que se enfrenta, admirada y rendida ante tal grandiosidad.


Fuensanta Niñirola (Ariodante)




Julio 2015

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